Tortuga Antimilitar


El intervencionismo militar español: Menudo lavado de cara (III)

Tortuga Antimilitar - fai 2 horas 38 min

No queremos dejar de referirnos a otra fuente de ingresos de estas operaciones militares; fuente que es ajena al presupuesto español y que supone un ingreso exterior por “servicios prestados”.
Además del chorro de millones que asigna el Estado español a las misiones en el exterior, éstas reciben un interesante estímulo por parte de sus patrocinadores principales.
Un estímulo que al menos es cuádruple o, por mejor decirlo, permite un incentivo cuádruplemente al tinglado del militarismo cañí: primero, para los militares afectados, segundo, aliviando el presupuesto de defensa (y permitiendo a su vez el pago poco transparente de otros servicios infradotados económicamente), tercero, sirviendo a los intereses y negocios de las grandes empresas españolas (tanto las grandes empresas que han internacionalizado su actividad, principalmente energéticas, pesqueras y extractivas, como las exportadoras de armas) y cuarto, sirviendo al ego del entramado político español y a eso que llaman el prestigio de la marca España.
Analicemos ahora estos cuatro agraciados beneficiarios tocados por la lotería del intervencionismo militar español.

  • B.1 Incentivos extra para los militares y para la economía del Ministerio de Defensa.

Comencemos por señalar que los soldados que participan de este tipo de operaciones, amén del sueldo que perciben en función de su grado y funciones militares propias y sus méritos en la actuación, perciben otros incentivos suplementarios por la realización de las misiones en las que participan. Estos incentivos son de tres tipos: unas en metálico, otras curriculares y las terceras en forma de exenciones fiscales.
Hablar del sueldo de los militares es harto complicado, porque sus nóminas, muy diferentes y desiguales según sea el grado militar, se componen además de una serie de asombrosos complementos que parecen un verdadero galimatías (a los más habituales de trienios y pagas extra, se añaden complementos variables ya sea por puesto, destino, vestuario, residencia, residencia logística, movilidad, dietas, complemento singular, complemento singular del complemento específico, dedicaciones especiales, productividad, gratificaciones y otras nomenclaturas suficientemente liosas). A este sueldo (suma de sueldo base + complementos variopintos) hay que añadir otros pagos más: ayudas a la vivienda y determinadas rebajas en medios de transporte.
El dinerazo que se sacan los militares por participar en operaciones en el exterior se incluye en alguno o algunos de los complementos que pueden aplicarse a los militares, de mod que la nómina de un militar varia sustancialmente según haya o no participado en un período dado en una de estas operaciones.
La particularidad de las retribuciones del personal en operaciones de paz viene establecida por Orden Ministerial 7/2008 de 23 de enero (que sustituyó a la orden 143/1994 de 23 de diciembre). Conforme a esta orden, los militares (policías y guardia civiles incluidos) que participen en este tipo de actividades percibirán las retribuciones

  • «. . . que por su empleo, situación y destino, le correspondan (. . . ) así como una indemnización, cuyo importe será, para cada empleo, el resultante de la suma de los importes mensuales correspondientes a:
  • Complemento de dedicación especial en cuantía variable del porcentaje del complemento de empleo, que se establece en el Anexo para cada operación o misión;
  • Indemnización por residencia eventual, en el porcentaje de la dieta entera que se establece en el Anexo para cada operación o misión;
  • El porcentaje de la suma de sueldo, complemento de empleo y componente general del complemento específico que se establece en el Anexo, para cada operación o misión.»

Esta indemnización, para no aburrir mucho, es suculenta y se ha popularizado entre los militares que participan en misiones de esta índole el que se conozca como “hacerse un coche”, porque es éste el principal destino del sobresueldo que perciben por su linda estancia en escenarios bélicos internacionales, sin duda otro estímulo a nuestra floreciente industria automovilística, hoy de capa caída en el espectro civil por mor de las medidas anticontaminación que empiezan a generalizarse (dicho sea de paso, y aunque no viene al caso, la actividad militar, sobre todo cuando se está en campaña, es uno de los agentes contaminantes más sólidos y protagónicos del planeta, sin que nadie meta mano a este asunto).
Amén del sobresueldazo ya referido, las indemnizaciones y gratificaciones obtenidas por operaciones de paz y las indemnizaciones por daños sufridos en estas, se encuentran exentas del pago del IRPF (Art. 7.o de la Ley 35/2006 de 28 de noviembre, del impuesto de la renta de las personas físicas).
Muchas de las protestas que he recibido del entorno militar cuando he dicho que se lucran del intervencionismo tienen que ver con mi poca consideración con su situación personal, con mi desconocimiento del maltrato en lo que a derechos laborales se refiere, su irrebatible argumento de la obediencia (ciega) que llevan herrado (aunque también podríamos decir errado sin cometer falta alguna) en el corazón y, sobre todo, con mi ignorancia y desprecio hacia su vocación patriótica y humanitaria (gracias a ellos, que no discriminan a quién salvan, un bocazas como yo puede escribir lo que quiera, dicen). Pero, en los estudios comparados de sociología militar, existe una escala para medir la motivación de los militares que participan en operaciones de paz conocida como «escala Battistelli», luego ratificada por otros estudiosos más modernos, de la que no es momento de ahondar ahora sino para enfatizar que una de las principales motivaciones de los militares de las principales potencias (también de los países de medio pelo o de los Estados menos desarrollados) para participar en operaciones de paz, por encima del prestigio, de los ideales, etcétera es, precisamente, esta motivación económica que implican los estímulos y dietas de los que gozan los soldados embadurnados en estas misiones, junto con la posibilidad de salidas profesionales en el sector de la seguridad privada. Sobre estas motivaciones existen también encuestas y hasta tesis doctorales que tarifican este poderoso estímulo como uno de los que más incentivan la participación de los militares españoles en la política intervencionista del Estado español.
Lógicamente, el dinero que cobran los militares españoles sale directamente de los presupuestos del Ministerio de Defensa, teniendo en cuenta además que el coste de personal de Defensa es en la práctica un coste fijo, que hay que abonar se participe o no en operaciones militares en el exterior.
Pero hay que hacer una salvedad, porque ese dinero que pagan nuestros impuestos para engrosar el gasto militar, además, es reintegrado por otra vía al Estado por las organizaciones militares a las que se adscribe a este personal militar. O, lo que es lo mismo, se realizan retornos desde la ONU, la UE, las coaliciones internacionales y en menor medida la OTAN, por la participación de nuestros militares, guardiaciviles y policías en las operaciones en el exterior. ¿Qué pasa con esos retornos, dónde van al final? No lo sabemos, o al menos no nos lo dicen.

De este modo, y de forma gráfica, en este primer apartado de beneficiarios de las operaciones militares encontramos dos grandes protagonistas, los propios militares y el dinero que se recupera para Defensa (cuadro 6):

Cuadro 6: "primeros beneficiarios" de las operaciones de paz españolas.

Pasemos ahora a ver cómo se financian, fuera del presupuesto de Defensa y en modo de retornos pagados a España por las organizaciones internacionales implicadas, estas operaciones de paz.

- Financiación de las operaciones ONU

En lo que respecta a las operaciones bajo paraguas de la ONU, según el artículo 17 de la Carta de constitución de la organización, cada Estado debe sufragar por su cuenta los gastos correspondientes a los soldados que presta para estas operaciones, aunque luego la ONU “restituye” ciertas indemnizaciones a éstos.
Este pago se hace gracias a un fondo en el que una serie de Estados (no todos) contribuye a la ONU con una cuota que se determina en función de su implicación en la organización y su peso específico y otras variables. Desde este fondo, la ONU “paga” o retorna cantidades a los Estados que prestan soldados. Este sistema no funciona con toda la simplicidad esperable, ya que muchos de los países calificados como “donantes” no pagan sus cuotas (empezando por EEUU) o las pagan con ciertos retrasos y por tanto la ONU no retorna a los llamados países que aportan tropas y policías con toda la celeridad y solvencia que se requiere.
Podrían decirnos, no sin razón, que si por un lado ponemos cuotas (aunque en una proporción inferior a nuestros retornos y no siempre en los plazos previstos) y por otro nos las devuelven, no hay en realidad incremento de ingresos para el erario público: las que entran por las que salen, y que por tanto, nada se recibe de la ONU en neto, porque antes hemos pagado a la ONU la cuotas que ahora nos devuelven de modo indirecto. Pero ante tal argumento cabe añadir que, primero, no está claro que entren (en la ONU) todas las que salen (hacia cada país intervencionista) dada la «ratonería» e indisciplina de los países donantes entre los que formamos parte. Y; segundo, que, si el retorno no debe contar como ingreso al Estado por la participación española en operaciones de paz, entonces, en justa lógica, debería contar como gasto militar (y no lo hace) todo lo que España (desde el Ministerio de Asuntos Exteriores) paga a la ONU como cuota de país donante, pues luego se utiliza para pagar operaciones militares y se recupera por la «retambufa», como hemos dicho.
De este modo, y por no liarnos mucho, la ONU paga a los soldados que toma de prestado indirectamente, porque el Estado en cuestión que los aporta se dedica al pago puntual y corriente de sus soldados en operaciones de paz desde sus propias cuentas presupuestarias, aunque más adelante recibe las oportunas indemnizaciones por parte de la ONU, con lo que recupera el gasto efectuado en pago de sus soldaditos.
Por lo demás, según parece, la ONU incentiva estas misiones por encima del pago de cuotas que hacen los Estados, como vamos a ver, lo cual supone que, en el caso del Estado español al menos, amén de que las operaciones militares son financiadas desde nuestros presupuestos pero más adelante resarcidas por la ONU (dinero que también acaba en manos de Defensa), las indemnizaciones, dietas y demás pagos por servicio a los militares participantes son jugosas y un verdadero estímulo al entusiasmo de la tropa en este tipo de operaciones, pues supone un sobresueldo nada despreciable.
Volviendo al enjuague de la financiación de estas operaciones de la ONU, el sistema de “reembolso” de la ONU, se hace mediante el pago de una cantidad “alzada” con arreglo a un “baremo preestablecido” y en los primeros días de participación en las operaciones y, más adelante, se va cuadrando (de ahí los retrasos de pagos) el asunto para saldar el servicio prestado.
El baremo de pago, tanto de los gastos de personal como el de equipos y sistemas, se creó en el año 1974, baremos que ha sido revisado en 2001 y posteriormente actualizado en 2016 y, parece ser, en 2018.
Lamentablemente no he podido hacerme con el baremo actualmente en vigor, pero para hacernos una idea, el reembolso por soldado mandado a misiones ONU del baremo vigente hasta hace poco, incorpora, amén de un pago por persona de 1.410 dólares mensuales, una dieta diaria fija de 1.28 dólares y otra segunda dieta por si cuela (ósea que no se sabe a qué función concreta corresponde pero se paga) de 10,8 dólares diaria, lo que implica 324 dólares más al mes que hemos de sumar a los 1.410 fijos.
NO acaba aquí la cosa, porque a esta cantidad ya fijada, se la puede incrementar en función del oficio y rango militar del militar o policía implicado (no he conseguido saber en qué importes). Y a esta nueva suma hemos de adicionar un pago añadido que creo que ya no va para el soldadito: el pago que se realiza al Estado miembro, conforme a otro baremo, por la uniformidad, armamento, material, etc. desplegado.
Con arreglo a estos baremo cruzados, un estudio, por otra parte bastante aburrido, que he consultado del IEEE, señala la estimación de un retorno por batallón de infantería estándar de aproximadamente 900.000 dólares por semestre, si bien la cantidad se puede disparar en casos especiales, como uso de aeronaves o de buques u otro material sofisticado, en cuyo caso se llega a “acuerdos de asignación” que se negocian con la ONU.
Podemos afirmar, entonces, que este escenario nos permite verificar lo lucrativo que para el Estado es este tipo de operaciones, pues, amén del reembolso económico, le permite 1) una operatividad y experiencia en escenarios bélicos inestimable a cargo de la ONU y, al menos en el caso de los gobernantes de España, 2) un reconocimiento inusitado (e infrecuente en otros campos profesionales fuera del militar) tanto para nuestros ejércitos como para el campaneo de nuestros políticos (estos últimos no destacan precisamente en otros campos cuando sobrepasan la frontera de los Pirineos) en el escenario internacional. 3) También estimula la adhesión entusiasta de los militares implicados en estas operaciones, pues el pago permite a su vez un incentivo goloso a su participación y un aumento del currículo militar nada desdeñable. Al margen de ello, 4) impone un alivio al presupuesto militar, pues el coste de personal de Defensa ocupa un porcentaje abrumador de los propios presupuestos que de todas maneras hay que pagar, se participe o no de estas operaciones, con lo que 5) los retornos de la ONU permiten aliviar el gasto y desplazar parte del dinero a otros usos y gastos infradotados presupuestariamente.
Pero esto no es todo. Hay otro reembolso a los países contribuyentes que es lo que denominan «gastos operacionales», que retribuye personal operacional, instalaciones e infraestructuras, transporte aéreo y terrestre, suministros y servicios, comunicaciones, tecnología de la información, viajes oficiales, gastos médicos y transporte naval y que retribuyen como coste de la misión al personal civil y militar desplegado y que alcanza hasta el 82% de la retribución total de las operaciones.
Insistimos en que todas estas cantidades se pagan por la ONU a los países que aportan efectivos a sus misiones, nosotros entre ellos. Es más, nosotros, como segundo aportante de la ONU en mandar tropas (después de EEUU).

Bien, vamos llegando al meollo del beneficio que obtiene Defensa en alivio de su voraz gasto militar:

  1. Parte del pago del personal lo usa Defensa para resarcirse del pago a sus profesionales (pago que de todos modos debe realizar, hagan operaciones en el exterior, hagan otra cosa o duerman sus ínfulas en la cantina, porque forman parte de su plantilla permanente)
  2. Otra parte se convierte en un incentivo que estimula el ánimo de la tropa a este tipo de operaciones.
  3. Y por supuesto, Defensa se financia en esos gastos operativos que le reintegra la ONU por su participación en estas operaciones tan lucrativas y que muy bien sirven para afrontar otros gastos de mantenimiento del material militar que, habitualmente, están infradotados en los presupuestos asignados a dicho mantenimiento en los presupuestos del Estado.
  4. Sin despreciar el campaneo que para nuestros políticos y militares tiene este reconocimiento de cola de león mamporrera en el concierto (desafinado) de las naciones.

- Misiones UE.
Del mismo modo, las operaciones de la UE también son pagadas por la UE por medio de estímulos variopintos que engrasan en ánimo de los ejércitos implicados y de los soldados partícipes.
La UE cuenta con un mecanismo para la financiación de las operaciones militares de seguridad y defensa llamado “mecanismo Athena”, mecanismo que, conforme con el art. 41 del Tratado de la Unión, es financiado por cada estado conforme a un baremo que tiene en cuenta su renta nacional.
Este mecanismo fue creado en 2004. En el mismo participan como “donantes” 27 de los 28 Estados europeos, (porque Dinamarca, rompiendo el fatalismo de los demás, no quiso saber nada de las operaciones militares de la UE).
Según la información proporcionada por la UE, este mecanismo paga:

  1. costes de implantación y funcionamiento del cuartel general (CG), incluidos los viajes, los sistemas de tecnología de la información, la administración, la información pública, el personal contratado sobre el terreno y el despliegue y alojamiento del cuartel general de las fuerzas (CGF)
  2. fuerzas militares en su conjunto, infraestructura necesaria par el despliegue, servicios médicos (en la zona de operaciones), la evacuación médica, la identificación y la obtención de información (imágenes de satélite)
  3. los reembolsos a la OTAN u otras organizaciones (cuando la UE usa de sus dispositivos para llevar a cabo sus operaciones)
  4. si el Consejo así lo decide, Athena también puede financiar los gastos relacionados con el transporte y alojamiento de las fuerzas y los Cuarteles Generales multinacionales por debajo del nivel del Cuartel General de las Fuerzas.
  5. cuando lo solicite el comandante de la operación y lo apruebe el Comité Especial, Athena también podrá financiar:
    • cuarteles y alojamiento o infraestructura, equipo esencial adicional, servicios médicos, obtención de información (inteligencia, vigilancia y reconocimiento de la zona de operaciones, incluida la vigilancia aire-tierra, y el reconocimiento e inteligencia humanos)
    • otras capacidades críticas en la zona de operaciones (desminado, protección química, biológica, radiológica y nuclear, almacenamiento y destrucción de armas)-**

Además de esta financiación directa, Athena puede prefinanciar otros gastos relativos a las operaciones, en particular lo que denominan “ámbito del apoyo vital efectivo” que no he conseguido saber a qué se refiere, pero parece un culo de saco donde cabe todo.
Con arreglo a este galimatías, que nos lleva a preguntarnos qué es lo que no financia este mecanismo, la UE actualmente financia por el mecanismo Athena las seis misiones militares siguientes:

  1. EUFOR ALTHEA (Bosnia y Herzegovina)
  2. EUNAVFOR ATALANTA (Cuerno de África)
  3. EUTM SOMALIA
  4. EUTM MALI
  5. EUNAVFOR MED
  6. EUTM RCA

De las cuales España participa en todas ellas.
Y ha pagado además las operaciones:

  1. AMIS 2 (Sudán) (julio de 2005 - diciembre de 2007)
  2. EUFOR RD CONGO (junio de 2006 - noviembre de 2006)
  3. EUFOR CHAD/RCA (enero de 2008 - marzo de 2009)
  4. EUFOR Libia (abril de 2011 - noviembre de 2011)
  5. EUFOR RCA (febrero de 2014 - marzo de 2015)
  6. EUMAM RCA (enero de 2015 - julio de 2016

Por lo demás, el mecanismo descrito permite, como en el caso de la ONU; un retorno indirecto de fondos al Ministerio de Defensa, quien ya pagó a sus militares desplazados a operaciones UE, tanto su salario como las restantes indemnizaciones, que además contaba con una cantidad específica para pagar las contribuciones a operaciones militares (cantidad que como hemos visto se usa también para cubrir otros fines de mantenimiento y servicios ajenos a estas gracias a la falta de control existente), y que ahora percibe un retorno que tampoco sabemos a qué gastos se aplica.

- Misiones OTAN.

La OTAN tiene la particularidad de que la financiación de sus fuerzas y material y armamento le corresponde a cada estado partícipe, que continúan siendo los responsables financieros de los mismos.
Desde este punto de vista, la OTAN no retorna a los Estados que participan en sus guerras.
A esta regla general hay que excluir una serie de elementos comunes que financia un presupuesto común OTAN, tales como el Sistema Aerotransportado de Control y Detección Avanzada, una serie de aviones espía, sistema de mando y control, sistemas de defensa aérea, y sistemas de comunicación comunes.
Ello quiere decir que el personal que cada estado asigna a la OTAN, así como las infraestructuras que cada Estado pone a disposición de la OTAN, es pagado por cada Estado y no es repercutido al presupuesto común OTAN y que las estructuras comunes y permanentes de la OTAN (incluido el personal civil y militar adscrito a este) se paga desde el presupuesto común de la OTAN).
Ahora bien, como cada regla hay una serie de excepciones.
La estructura de la OTAN cuenta con tres presupuestos para financiar lo común y que no abona cada Estado por sí: Un presupuesto civil, otro militar y un tercero que se llama NATO “Security Investment Programme” (NSIP).
Así las cosas, el despliegue de operaciones militares se basa en un principio general de “cost lie where they fall”, conforme al que cada Estado asume los gastos derivados de su propio despliegue e, incluso, debe ser resarcido por los otros Estados cuando utilicen el apoyo logístico de éste primero en su propio despliegue (y aquí empieza el primer pero al asunto).
Además, la OTAN sí que cuenta con una parte de financiación para retornos a los estados que participan en operaciones militares, que se realiza desde estos presupuestos OTAN y al margen de la que abona propiamente cada Estado participante de las operaciones.
Son gastos que no pueden asignarse a un Estado en exclusiva (por ejemplo, de despliegue de los cuarteles generales de cada operación en concreto, capacidades necesarias para llevarlas adelante, etcétera) que van a ser financiados desde el presupuesto militar de la OTAN y que, para hacernos una idea, vienen abarcando más de la mitad del presupuesto militar OTAN, conforme hemos comprobado en las memorias anuales OTAN en que vienen reflejados.
Advertimos que el retorno, en todo caso, es muy inferior al de otras operaciones militares, aunque el prestigio para los militares que participan en ellas y su acceso a tecnologías e hacer la guerra de última generación es un sabroso estímulo para los militares que actúan bajo bandera OTAN.
Con arreglo a esta explicación, las operaciones de la OTAN son las más costosas para cada Estado, pues en realidad una parte importante del despliegue se ha de financiar con los propios gastos y no es pagada desde la OTAN, sino desde los propios esfuerzos presupuestarios de cada Estado.
Tal vez, teniendo en cuenta la implicación más que significativa del ejército español en estas operaciones, es por lo que nuestras ministras de defensa han replicado siempre a la pretensión de aumento del gasto militar reclamada por EEUU y los halcones militares, que si bien España no llega al 2% PIB en gasto militar (lo cual es además mentira), debe tenerse en cuenta el enorme esfuerzo en términos de participación en operaciones en el exterior que los demás estados no pueden exhibir en su nómina de servicios.

- Misiones “ad hoc”, coaliciones internacionales y otros trampantojos.

Por lo que respecta a otro tipo de misiones que hemos visto más arriba, la siguiente categoría viene referida a coaliciones “ad hoc” bajo la fórmula de coaliciones internacionales y otras alianzas que se establecen para intervenir cuando ni la ONU, ni la OTAN o la UE quieren enseñar directamente la patita en determinados conflictos.
Dichas misiones son financiadas a partir de fondos que se constituyen entre una serie de países socios que se implican (unos militarmente y otros no) en la aventura (por decirlo todo con el ánimo de recuperar su inversión con el subsiguiente botin de guerra)
Así ocurrió, por ejemplo, en 1991 con la operación Provide Confort en Irak, cuando la ONU no quiso avalar directamente la guerra desencadenada por EE.UU en Irak en la Primera Guerra del Golfo. En este caso Aznar envió nada menos que 635 soldaditos, así como 7 helicópteros, 80 vehículos todo terreno, 31 remolques, 18 motos y 5 máquinas excavadoras con el aparente fin de apoyar a los refugiados kurdos tras la rendición del ejército de Sadam Hussein.
En este caso no tengo muy claro si hubo retornos directos a nuestra flamante y meteórica intervención (un mes), pero cabe señalar que, acabada su fase «humanitaria» la Brigada Paracaidista continuó en el territorio, ahora encuadrada en las fuerzas multinacionales, hasta el mes de julio de ese mismo año (fuerza multinacional que continuó posteriormente bajo bandera diferente sí recibió retornos) y luego integrada en la nebulosa de una fuerza internacional que permaneció sobre el terreno de forma crónica y ya con cargo a fondos ONU, así como que el Consejo Europeo concedió una ayuda de 20.000 millones de pesetas para «ayuda» al pueblo Kurdo, lo que hace pensar que algo cayó para nuestras esforzadas fuerzas.
Lo mismo ocurre con la intervención española tras la Segunda Guerra de Irak que, con el impulso del trío calaveras de las Azores, tuvo lugar mediante nueva coalición (ante la reticencia de la ONU y la inconveniencia de involucrar a la OTAN por el disenso de algunos países sensatos) en la que, bajo el liderazgo indiscutible de Aznar “el cauto”, participó España con otros países comprometidos, enviando militares tanto para operaciones logísticas como con asesores y formadores militares. Al igual que en otras coaliciones, y a pesar de la obscuridad de las mismas en sus aspectos económicos, parece que el grueso de la actuación se financió desde fondos constituidos ad hoc para sostener este esfuerzo pacificador; Fondo, del que España no ha sido contribuyente neto hasta el año 2017 (al menos así lo prometió Rajoy en la desesperada visita a Trump para obtener la foto ritual de nuestros próceres con el jefe supremo del eje del bien), lo que quiere decir que “antes” ha sido receptor de retornos de los mismos en pago de su actuación militar pero no paganini de ellos.
Libertad duradera, en Afganistán, se desarrolla como una intervención bajo una coalición internacional en coordinación con la ONU y la OTAN. En ella, la que la participación de España se realizó inicialmente bajo la estructura de esa coalición ad hoc, y más tarde integrada en las fuerzas ISAF auspiciadas por la ONU (y pagadas por esta) y en coordinación con la OTAN, de modo que por una u otra parte ha mojado en la salsa de los retornos.
En este último caso, la participación española en la fase bélica del asunto (la que se desarrolló bajo la coalición internacional) consistió en la aportación de una unidad médica de apoyo al despliegue militar de Kabul, dos aviones de transporte C-130 Hércules en Manas (Kirguizistán), las fragatas Santa María y Numancia, el buque de aprovisionamiento Patiño, un avión de patrulla marítima P-3 Orión y dos helicópteros del Ejército de Tierra; con un despliegue de nada menos que 850 efectivos en los momentos más álgidos de la operación (300 en los menos intensos). Luego estos efectivos se integraron en las fuerzas ISAF creadas tras la conferencia de Bonn de 2001 y auspiciadas por la resolución de Naciones Unidas 1386 del Consejo de seguridad (por tanto pagadas por la ONU).
En cuanto a los retornos de esta misión afgana, se constituyeron varios fondos económicos por parte de algunos países “donantes” que aparentemente han servido para la reconstrucción afgana (por cierto, otra parte del pastel éste negocio de la reconstrucción) pero, igualmente, para resarcir a los militares desplegados, si hacemos caso a las insinuaciones veladas que se realizan en la publicación del Ministerio de Defensa y de la Escuela de Guerra del ejército de tierra «El Conflicto de Afganistán» (2009) y escrito por los señores De Firamiñán Gilbert (profesor universitario) y Santayana y Gómez de Olea (Comandante del ejército de tierra). España no ha contribuido económicamente a dichos fondos, que sepamos, por lo que el retorno a su actuación militar se nos antoja muy ventajoso (desde el punto de vista contable) para esta prestación de mercenariado internacional que ejercemos.
De este modo, y generalizando, parece que las operaciones bajo coalición internacional implican un retorno directo, no sabemos si total o menor a la aportación realizada por los ejércitos desplegados, ya sea desde los fondos que se constituyen entre sus partícipes o adheridos para la financiación del jolgorio, ya por posteriores acuerdos con ONU u otras.

- Misiones españolas y muy españolas.

Resta por referirnos a las misiones promovidas por propia iniciativa española, principalmente vinculadas a nuestros intereses industriales y políticos en la amplia zona que definiremos como Sahel-Golfo de Guinea, así como los vinculados a la penetración española en Centroamérica, a la defensa de los atuneros españoles en los caladeros del índico, sahariano-canario, y la rica plataforma marítima del Africa occidental (incluyendo Cabo Verde, Gabón, Senegal, Costa de Marfil, Mauritania, . . . ), regiones donde casualmente se han producido la inmensa mayoría de las intervenciones militares de bandera española.
Estas misiones no cuentan a priori con una financiación extra, luego las paga España por completo para así consolidar su visión estratégica propia y su cuota de participación en el expolio del Sur.
Dejamos para otro momento la explicación de nuestra doctrina militar en la zona y de los múltiples beneficios que comporta para “nuestros intereses”, pero señalemos que el entramado de operaciones españolas bajo bandera española en el exterior responde a dos ideas estratégicas (defensa preventiva y doctrina de fronteras de seguridad avanzada) que en resumidas cuentas intentan consolidar un papel propio en el reparto-expoliación de regiones muy atractivas del globo y defender los intereses de “nuestras” empresas estratégicas principalmente en los sectores energéticos, extractivos y pesqueros (avancemos que las 35 empresas del IBEX tienen actualmente algo que ver con la expansión española en los países con los que tenemos acuerdos militares de este tipo).

  • B.2 Recapitulando: Cuatro beneficiarios más uno:

Una vez que hemos explicado los mecanismos de financiación de las operaciones militares en el exterior, es hora de recordar que las operaciones militares españolas comportan, como ya hemos dicho, cuatro (más un quinto colateral) beneficiarios que, en nuestra política de defensa, tienen estas misiones:

Beneficiarios del intervencionismo militar español (cuadro 7)

Detallemos y recapitulemos lo dicho de estos beneficiarios:

1.- El primero es el de los propios militares, la parte más débil de la cadena, pero, a su vez, la parte imprescindible de la misma, porque sin la entusiasta participación de los ejércitos sería inviable la implicación militar dispuesta por nuestra casta política.
Los militares que participan en estas misiones cuentan con tres grandes beneficios personales y de cuerpo:

  1. El aumento de sus ingresos mediante esta fórmula de incentivo que hemos señalado y de ahorro por las exenciones de impuestos de que gozan.
  2. El intercambio y campaneo con otras fuerzas militares, algo muy apreciado por la casta militar.
  3. El currículo que obtienen por su participación en escenarios de guerra y sus capacidades de ascensos y reconocimiento.
  4. Y la posibilidad de una proyección “profesional” fuera de las fueras armadas y en las múltiples empresas de seguridad e incluso mercenarias.

A este primer beneficiario ya nos hemos referido más arriba y no vamos a comentar más al respecto.

2.- Pero a su vez, un segundo beneficiario del sistema es esta modalidad opaca de financiación del militarismo patrio, por medio de los retornos que provoca la participación militar en operaciones exteriores desde los organismos implicados, así como porque las cantidades que se asignan a estas operaciones vía impuestos, ya sea en el propio presupuesto del Ministerio de Defensa o por los gastos extraordinarios con que se engrosan año tras año, no van íntegramente a estas operaciones y en realidad son utilizadas para financiar otros gastos y servicios militares.

También nos hemos referido extensamente a este beneficiario.

3.- Un tercer beneficiario lo constituyen las empresas e intereses comerciales españoles, ya sean industrias civiles o militares. Este beneficiario es muy importante dado el enfoque de nuestra política militar e industrial, pues también reporta ventajas en el plano de la externalización de nuestras empresas a países en conflicto o en los que hemos participado militarmente, así como por el enorme incentivo a la venta de armas que supone el tenerlas expuestas en tantos escenarios bélicos.

A este beneficiario nos vamos a referir en una siguiente entrega porque merece la pena detallar un poco más su papel en este engranaje de intereses que promueve el intervencionismo militar porque saca tajada del negocio que dicho intervencionismo arrastra.

4.- El cuarto (y a menudo soterrado) beneficiario es la propia casta política (y algo lacaya) española , que participa así y se beneficia de una parte no despreciable de la estrategia de la dominación occidental y que, en la práctica, enfoca nuestra política de asuntos exteriores hacia los aspectos securitizadores, militares y de defensa de los intereses capitalistas, tanto en la dimensión global, como en los propios intereses comerciales y de acceso a los recursos de nuestras grandes compañías internacionales por medio de la consolidación de esa idea de fronteras de seguridad avanzada que coincide tan sospechosamente con la consolidación de mecanismos de explotación y expoliación.

He añadido el apelativo de "lacaya" para nuestra élite, porque no está de más señalar su papel subordinado a otros que son los que en realidad toman las decisiones fuertes; en cuya adopción, y por regla general, la participación de nuestros bienredichos políticos es secundario, incluso como cuando el nunca suficientemente recordado Aznar participó (patéticamente) en la toma de decisión de las Azores de invadir curto país y repartirse el negocio geoestratégico y económico que dicha actuación comportaba; y, esta vez sí (enfáticamente) participar en la foto que daba el pistoletazo de salida a aquella vergonzosa agresión.

De las migajas (no tan despreciables) que recogen nuestros políticos de este seguidismo mamporrero, se puede verificar y explicar que ministros, presidentes de gobierno y otras magistraturas del Estado afirmen tan a menudo que las fuerzas militares desplegadas en misiones de guerra en el exterior son la principal carta de presentación y de orgullo de España en el mundo.

A este beneficiario ha dedicado algunas páginas en su reciente libro «Así se domina el mundo» el Coronel Pedro Baños, quien ha formado parte y dirigido el espionaje militar español y en algún momento “sonó” para ministro de Defensa de Pedro Sánchez, el de la hibris ofuscada.

5.- Podemos establecer un beneficiario externo, del que también hablaremos más adelante: la perpetuación de los conflictos que alimentamos y de la perspectiva militarista de estos, lo que implica a su vez una red de clientes autóctonos y sátrapas a los que se fortalece, utiliza, corrompe y enriquece en el gran negocio de las operaciones militares en el exterior.

Como se dice, a estos tres últimos beneficiarios nos referiremos en tres capítulos sucesivos.

( Próxima entrega: 3. «Diplomacia preventiva» y beneficios económicos.)

Categorías: Tortuga Antimilitar

La Caixa i el Banc Sabadell financen el gran fabricant de bombes espanyol

Tortuga Antimilitar - fai 2 horas 38 min

Marc Font
Crític

Amb la col·laboració de FETS (Finançament ètic i solidari) i Fundació Finances Ètiques

Els dos principals bancs catalans, La Caixa i el Banc Sabadell, concedeixen crèdits milionaris a la indústria militar. Les entitats que presideixen Jordi Gual i Josep Oliu han finançat des de l'any 2013 amb 200 milions d'euros un total de 14 empreses del sector de la defensa, tant espanyoles com internacionals. La Caixa hi ha destinat 105 milions i el Sabadell 95, segons les dades que facilita l'informe ‘Banca armada', que elabora periòdicament el Centre Delàs d'Estudis per la Pau.

La principal empresa militar receptora de crèdits de la banca catalana és Maxam, una gran transnacional espanyola amb una facturació de més de 1.000 milions d'euros especialitzada en l'elaboració de bombes i d'explosius. Amb tot, l'aposta pel sector de la defensa de La Caixa i del Banc Sabadell és molt lluny de la que fan el BBVA i el Banc Santander, que en el mateix període hi han destinat un total de més de 5.000 milions, segons denuncia l'informe. La rendibilitat econòmica és el criteri principal per apostar per un sector allunyat radicalment de les finances ètiques, que només aposten per aquells projectes que tenen un impacte positiu a la societat.

Segons l'informe del Centre Delàs, entre el 2013 i el 2018 la “banca armada” espanyola va aportar 8.622 milions d'euros a un total de 31 empreses militars o que dediquen una part de la seva activitat a aquest sector. En total, van aportar-hi recursos 39 entitats, si bé al voltant del 60% es concentra únicament en dos bancs: el BBVA i el Santander. Sempre segons les dades de l'estudi, sumen 5.198 milions (2.673 el BBVA i 2.525 el Santander), per davant de l'empresa pública SEPI (2.147 milions) i una empresa com Acciona (481 milions).

Avions de combat, explosius, municions, armes lleugeres, submarins militars, míssils, sistemes de tir i guerra electrònica, tancs i blindats, helicòpters, drons i vaixells de guerra… Segons la darrera edició de l'informe impulsat pel Centre Delàs, les grans entitats bancàries de l'Estat espanyol “poden estar finançant” tots aquests productes militars. El document conclou que la “banca armada espanyola, i en conseqüència els seus clients, contribueixen de manera determinant a l'armamentisme i la militarització mundials, fent que l'opció de l'ús de la força de les armes i la seva més terrible expressió, la guerra, siguin més probables”.

Maxam, la gran multinacional espanyola d'explosius

La Caixa i el Sabadell han finançat des del 2013 empreses del sector militar amb quantitats similars: 105 i 95 milions d'euros respectivament. Ara bé, el tipus d'inversió difereix força. CaixaBank, per exemple, només ha donat crèdits a Maxam (l'estudi ‘Banca armada' els xifra en 92,2 milions entre el 2014 i el 2016), si bé també ha aportat recursos a través d'altres vies a companyies internacionals com ThyssenKrupp, Leonardo o Rheinmetall. En canvi, el banc fundat a la ciutat vallesana també ha donat préstecs a Maxam (uns 30 milions entre el 2014 i el 2016); però, a més a més, va donar crèdits per més de 30 milions a la nord-americana Orbital ATK i per més de 23 a Aecom. També ha aportat recursos a Indra i a United Technologies Corp.

L'espanyola Maxam és una gran transnacional en el sector dels explosius, tant en l'àmbit civil com militar. L'empresa, hereva de la històrica Unión Española de Explosivos, va fabricar mines antipersones i bombes de dispersió fins que la llei les va prohibir. Produeix tota mena de municions, a més de bombes diverses. Entre els seus clients, a banda de l'Exèrcit espanyol, hi ha les forces armades de Turquia i d'Israel i, segons han denunciat ONG, també l'Aràbia Saudita i els Emirats Àrabs. Rep finançament dels principals bancs de l'Estat, ja que, a més de CaixaBank i del Sabadell, també li obren l'aixeta el BBVA, el Santander o Bankia, a més del públic Institut de Crèdit Oficial (ICO). El 55% de l'empresa està en mans d'un grup dels seus directius, mentre que des de l'any passat el 45% restant el posseeix el fons d'inversió Rhône, que el va adquirir a Advent, un altre fons, senyal que les expectatives de negoci són elevades.

La Caixa: “Estem compromesos amb els drets humans”

CRÍTIC s'ha posat en contacte amb La Caixa i el Banc Sabadell per obtenir la seva versió sobre l'informe ‘Banca armada'. En resposta a un qüestionari, el departament de premsa de CaixaBank assegura que l'entitat “no participa en el capital d'empreses fabricants de material de defensa” i “tampoc manté cap mena de relació comercial amb empreses relacionades amb armament controvertit, com mines antipersones, bombes de fragmentació, armes biològiques i armes químiques” o amb “empreses que venen armament a països o grups subjectes a embargaments d'armes o amb conflictes armats”.

CaixaBank es proclama “fortament compromès amb el respecte als drets humans” i hi afegeix que “no finança operacions vinculades a defensa si es tracta de comerç de material de defensa amb intermediaris”, és a dir, que, “només treballem amb usuaris finals del sector públic o empreses de seguretat privada”. Segons l'entitat, tampoc quan “es tracta d'operacions relacionades amb el comerç armamentístic en països amb alt risc de vulneració dels drets humans”. CaixaBank hi afegeix que té una “política interna d'actuació en matèria de defensa” que, sense detallar en què consisteix, “determina els serveis financers que podem oferir al sector” i se'n “verifica el compliment en totes les noves operacions”. Si s'incompleix, “l'operació es denega”.

Crèdits catalans al sector militar nord-americà

En el rànquing català de la “banca armada', la segona empresa amb més crèdit és la nord-americana Orbital ATK, actualment anomenada Northrop Grumman, gràcies a quatre préstecs rebuts del Banc Sabadell durant el 2013 que ascendien a gairebé 32,5 milions. La companyia dissenya, construeix i proveeix serveis vinculats amb el sector de la defensa aeroespacial. A més a més, la seva tecnologia contribueix a la creació de míssils, sistemes de defensa electrònics per a avions de combat i també a l'elaboració d'armament de precisió com ara torres de defensa làser. Entre els seus clients hi ha el Departament de Defensa dels Estats Units, però també l'Aràbia Saudita.

El Sabadell també va finançar Aecom amb gairebé 24 milions a través de dos crèdits durant el 2016. Amb una facturació global que supera els 20.000 milions de dòlars anuals, Aecom es dedica, entre altres qüestions, al manteniment de vehicles militars i també participa en la construcció de diferents models de submarins de guerra. Ha col·laborat amb més de 20 agències del Govern dels EUA i ha fet tasques de suport en zones de conflicte armat, com ara a l'Afganistan.

A preguntes d'aquest mitjà, fonts de l'àrea de comunicació del Banc Sabadell comenten que l'entitat “té un codi intern que restringeix el finançament de les empreses que es dediquen a la fabricació d'armament”. El document estableix que “no inverteix ni finança empreses vinculades al desenvolupament, la fabricació, la distribució, l'emmagatzematge, la transferència o la comercialització d'armes controvertides, segons aquestes queden determinades en les diferents convencions vigents de les Nacions Unides”. La restricció també afecta les armes convencionals “quan hi hagi el risc raonable que aquestes armes seran utilitzades per cometre crims de dret internacional o violacions greus dels drets humans, com s'estableix en el Tractat sobre el comerç d'armes de les Nacions Unides aprovat el 2013”. Finalment, també “es fa extensiva als països subjectes a embargament d'armes per part dels organismes internacionals”, com el Consell de Seguretat de l'ONU, l'Organització per a la Seguretat i la Cooperació Europea (OSCE) i la Unió Europea.

Opacitat i manca de transparència de la “banca armada”

Entre les 31 empreses connectades amb el sector de la defensa que finança la “banca armada” trobem no solament empreses espanyoles com Indra, Maxam, Sener o Oesia, sinó també grans grups transnacionals com Airbus, on participa la pública SEPI, Boeing, Thales, Honeywell International, General Dynamics o Leonardo, entre d'altres. En alguns casos, la branca militar és la més important de la companyia, mentre que en d'altres suposa només una petita part de la facturació, com pot ser a Indra, on aquest àmbit aporta 180 milions d'una facturació total que supera els 2.700. La qüestió, però, és que realment no se sap a què es destinen els recursos que hi aporten les entitats financeres. “Ara mateix no podem saber per a què s'utilitza el finançament, perquè tant les empreses com les entitats ho oculten. L'únic que podem fer és estimar el tant per cent que cada empresa dedica a qüestions militars”, explica l'investigador en pau i seguretat Jordi Calvo, que també és l'autor de l'informe. El treball subratlla que “és probable que la banca armada espanyola estigui finançant algunes de les armes utilitzades en escenaris de guerra actuals, ja que les empreses que reben el seu finançament fabriquen i exporten per tot el món”.

Sergi Salavert (FETS): “A les entitats tradicionals la opacitat és la norma; a la banca ètica mana la transparència”

Aquesta “opacitat” que es denuncia des de les ONG és, precisament, un dels elements cabdals que, al seu parer, diferencia la banca tradicional de la banca ètica. “Les finances ètiques només financen un tipus d'economia que tingui un impacte positiu a la societat”, recalca Sergi Salavert, membre de FETS – Finançament Ètic i Solidari i coordinador del Segell EthSi. “A les entitats tradicionals l'opacitat és la norma, mentre que a les finances ètiques mana la transparència. Expliquen què són, què fan amb els diners i de quina manera. Això la gent ho hauria de posar en valor, perquè es diu on s'inverteixen els diners i sempre són projectes que tinguin un impacte positiu a la societat, i això és rellevant”, hi afegeix Salavert.

La indústria militar no té actualment un pes gaire important a Catalunya, si bé segons el recull del Centre Delàs hi ha algunes desenes d'empreses que s'hi dediquen d'alguna manera que hi tenen presència, amb centres de producció, oficines o delegacions. Això no vol dir, però, que la producció al Principat es destini a l'àrea armamentística. En concret, les companyies citades a l'informe ‘Banca armada' que tenen una presència física a Catalunya són Airbus, a Barcelona; Indra, a Barcelona, Badalona i Lleida; Sener, a Cerdanyola del Vallès; Oesia, a Barcelona, i Thales, a Barcelona.

El BBVA i el Santander, finançadors “globals” de la indústria militar

El gruix de les entitats que apareixen a l'informe financen les empreses espanyoles, amb les notables excepcions del Santander i del BBVA, que ho fan amb companyies d'arreu del món. El BBVA, que després de l'adquisició de Catalunya Caixa és el segon banc amb una major quota de mercat a Catalunya, per darrere de CaixaBank, finança companyies espanyoles com Maxam, Indra, la pública Navantia, o Oesia, empresa d'enginyeria que, entre d'altres, fabrica components electrònics d'ús militar, com processadors de comunicació de vehicles usats per l'Armada espanyola. Però també gegants globals, com les nord-americanes Aecom, Boeing, General Dynamics, que produeix des de vehicles blindats fins a submarins nuclears, passant per tota classe d'explosius, Honeywell, involucrada en la fabricació de míssils nuclears i en materials i tecnologia per a tancs i avions i helicòpters de combat, o la italiana Leonardo, especialitzada en avions i helicòpters militars.

El Santander també combina empreses espanyoles, com Navantia, Indra, Maxam o Oesia, amb grups internacionals, com Airbus —tot i que té participació pública del Govern espanyol—, Boeing, Honeywell, Leonardo, la francesa Safran —especialitzada en sistemes de navegació per al transport militar i avions de combat, així com en la construcció de diversos tipus de míssils— o l'alemanya Thyssenkrupp, que, entre les seves moltes àrees de negoci, també es dedica a oferir serveis de construcció naval per al sector militar.

Pel que fa a la resta de finançadors més destacats, Bankia només ha donat crèdits a companyies espanyoles (Indra, Maxam, Navantia i Oesia), si bé a través de fons també ha fet petites aportacions a Airbus, Leonardo o Rheinmetall, empresa alemanya especialitzada en sistemes de combat i a proveir l'Exèrcit del seu país. La Banca March va donar un crèdit de gairebé 620.000 euros a Oesia i l'any passat va aportar més de 150 milions a Indra a través d'un fons d'inversió, mentre que Acciona —per la mateixa via— va destinar el 2015 més de 465 milions a la francesa Thales, una de les principals companyies militars del món.

El paper del sector públic estatal

El finançament públic es concentra en les empreses estatals o amb la participació del Govern espanyol. Així la SEPI bàsicament finança la pública Navantia, Indra –de la qual té el 18,71% del capital– i el consorci europeu Airbus, on participa amb el 4,16%. L'Institut de Crèdit Oficial (ICO) concentra tots els seus crèdits en Maxam, amb més de 58 milions d'euros. Amb un total de 833 milions entre el 2013 i el 2018, la companyia —que va facturar prop de 1.000 milions l'any passat— és la tercera que més finançament ha rebut de la banca armada espanyola, només per darrere d'Airbus Group (gairebé 2.400 milions) i de Boeing (860), però per davant de Safran (684 milions), d'Aecom (612), d'Indra (529) i de Thales (465).

Com en quasi qualsevol altre sector econòmic, en el militar el paper de les entitats financeres és imprescindible perquè pugui funcionar i, segons recalca Jordi Calvo, en aquest sector “la dependència encara és més elevada”. A l'hora d'explicar per què financen el sector militar, l'investigador del Centre Delàs destaca que “la intenció de la banca és fer el màxim negoci de tots els sectors que poden, com el militar, que és un sector que té el suport de l'Estat [al cap i a la fi els principals clients de les empreses militars són els exèrcits estatals] i està subvencionat i, per tant, quasi segur que els garantirà un retorn”.

Jordi Calvo: “A l'Estat li interessa utilitzar l'exportació d'armament com a eina de política exterior”

El paper de l'Estat va més enllà del finançament a través d'entitats públiques. Calvo subratlla que “a l'Estat li interessa utilitzar l'exportació i la venda d'armament com a eina de relacions en la política exterior. A través seu s'estableixen aliances i s'aconsegueixen inversions per a altres àmbits i, de passada, s'ajuda les empreses a aconseguir el màxim benefici”. Un exemple clar és el paper que va tenir el rei, Felip VI, en la venda de cinc fragates militars per part de Navantia a l'Aràbia Saudita, per gairebé 2.000 milions d'euros. L'operació es va tancar definitivament a la tardor del 2018, però un any abans Felip VI havia liderat un viatge de tres dies al règim saudita en què la venda dels vaixells va posar-se damunt la taula, com passaria mesos més tard en la visita del príncep hereu de la petromonarquia, Mohammed bin Salman, a Espanya.

L'impacte de la campanya Banca armada

Com a conseqüència de campanyes de denúncia com Banca armada, hi ha entitats que “mostren una certa preocupació” i, per exemple, Calvo explica que el BBVA “s'autoprohibeix finançar produccions d'armaments que sembla que seran prohibits en un futur”. Amb tot, però, hi afegeix que la gran preocupació de les entitats és pel que fa a “reputació”, fet que porta els departaments de responsabilitat social corporativa (RSC) “a prendre mesures per intentar augmentar la inversió en un sector que els és rendible, però sense que això impacti en la imatge” del banc.

En aquest sentit, crida l'atenció que una entitat relativament vinculada a valors socials, com Caja Rural, aparegui a l'informe, amb un crèdit de 443.000 euros a Oesia i 1,2 milions aportats a Indra a través de fons i bons d'inversió. Per a Calvo, la raó és que l'entitat “no té incorporada la qüestió del sector armamentístic en els seus criteris de decisió” a l'hora d'atorgar finançament, “segurament per no prestar-hi l'atenció necessària”. En aquest sentit, entitats que han aparegut en informes previs del Centre Delàs, com Caixa d'Enginyers o Laboral Kutxa, han deixat d'aportar recursos al sector.

L'actuació de les entitats ètiques és radicalment diferent, com comenta Sergi Salavert, de FETS. En aquest cas, el criteri va molt més enllà de l'estricta rendibilitat econòmica i es prioritza que tingui un impacte positiu a la societat. Per garantir-ho, tenen “comissions [o àrees] d'avaluació, que analitzen l'activitat que desenvolupa l'entitat o empresa que demana el crèdit a través d'una enquesta o qüestionari, per demostrar que realment allò que fan té un impacte positiu”. Aquest tipus de control, evidentment, impedeix que activitats amb impacte negatiu, com la indústria militar o aquelles que generen una forta contaminació ambiental, puguin rebre crèdits de les finances ètiques. Aplicar un mínim de comportament ètic i socialment responsable per part del gruix de les entitats financeres contribuiria, precisament, a no facilitar l'increment de militarització del món. Però, de moment, estem ben lluny d'aquest escenari, malgrat l'oasi creixent de les finances ètiques. I és que actualment aquest tipus de finances ja representen el 5% del PIB de la UE , fet que equival a 715.000 milions d'euros.

'Diners a contrallum' és un espai de debat i anàlisi sobre el paper de l'economia en general i de les finances en particular en relació a la societat que ens envolta. Un lloc per mostrar les diferents iniciatives, novetats i articles d'opinió sobre les finances ètiques i solidàries. Volem presentar experiències i visibilitzar realitats que ja existeixen a través d'entrevistes i de reportatges. Un fòrum de debat per aquelles persones que pensen que les finances són una eina de canvi i que creuen en unes relacions econòmiques ètiques, justes i sostenibles. Volem promoure un consum conscient a través del pensament crític, l'anàlisi, la denuncia i la reflexió compromesa.

Quines entitats impulsem aquest espai?

FETS és una entitat que té com a objectiu de fons la transformació social en positiu buscant realitats més justes, sostenibles i més humanes. FETS hi pretén contribuir a través de donar a conèixer i fer créixer el projecte de les finances ètiques i solidàries.

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Aquesta secció s'emmarca dins del projecte “Impulsem les finances ètiques i solidàries a les aules”, coordinat per FETS en col·laboració amb la Fundació Finances Ètiques, amb el suport de l'Agència Catalana de Cooperació per al Desenvolupament i la Direcció de Cooperació Internacional i Justícia Global de l'Ajuntament de Barcelona.

Font: https://www.elcritic.cat/investigac...

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Simone Weil: Análisis de la opresión

Tortuga Antimilitar - fai 2 horas 38 min

Apartado incluido en el libro de Simone Weil 'Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social', escrito a finales de 1934, a sus 25 años de edad.

Se trata, en definitiva, de conocer lo que une la opresión, en general, y cada forma de opresión, en particular, al régimen de producción; dicho de otro modo, se trata de llegar a captar el mecanismo de la opresión, de llegar a comprender en virtud de qué surge, subsiste y se transforma, en virtud de qué quizá podría, teóricamente, desaparecer. Ésta es, prácticamente, una cuestión nueva. Durante siglos las almas generosas han considerado que el poder de los opresores constituía una pura y simple usurpación a la que había que intentar oponerse, bien con la simple expresión de una reprobación radical, bien con la fuerza armada, al servicio de la justicia. En las dos formas, el fracaso ha sido siempre completo; y nunca tan significativamente como cuando ha presentado apariencia de victoria, como fue el caso de la Revolución francesa, cuando, después de haber conseguido hacer desaparecer, en efecto, una cierta forma de opresión, se asistió con impotencia a la inmediata instalación de una opresión nueva.

La reflexión sobre este estrepitoso fracaso, que coronaba todos los demás, indujo a Marx a comprender que no se puede suprimir la opresión si subsisten las causas que la hacen inevitable y que estas causas residen en condiciones objetivas, es decir, materiales, de la organización social. Elaboró así una concepción de la opresión completamente nueva, no ya como usurpación de un privilegio sino como órgano de una función social. Esta función es la que consiste en desarrollar las fuerzas productivas, en la medida en que este desarrollo exige duros esfuerzos y pesadas privaciones; entre este desarrollo y la opresión social, Marx y Engels percibieron relaciones recíprocas.

En primer lugar, según ellos, la opresión se establece sólo cuando el progreso de la producción ha suscitado una división del trabajo suficiente como para que el intercambio, el mando militar y el gobierno constituyan funciones distintas; por otra parte, la opresión, una vez establecida, provoca ulteriores desarrollos de las fuerzas productivas, cambiando de forma a medida que este desarrollo lo exige, hasta el momento en el que, al llegar a ser una traba más que una ayuda, simplemente desaparece. Por brillantes que sean los análisis concretos con los que los marxistas han ilustrado este esquema y a pesar de constituir un progreso sobre las indignaciones ingenuas que han reemplazado, no se puede decir que saquen a la luz el mecanismo de la opresión. Sólo describen de ésta, y parcialmente, su nacimiento; ya que ¿por qué la división del trabajo se habrá de convertir necesariamente en opresión?

No permiten esperar, en absoluto, razonablemente su fin; porque, si Marx creyó mostrar cómo el régimen capitalista acaba dificultando la producción, ni siquiera intentó probar que, actualmente, cualquier otro régimen opresivo la dificultaría de igual modo; además se ignora por qué la opresión no podría conseguir mantenerse, incluso después de haberse convertido en factor de regresión económica. Marx omite explicar, sobre todo, por qué la opresión es invencible mientras es útil, por qué los oprimidos rebeldes nunca han conseguido fundar una sociedad no opresiva, bien sobre la base de las fuerzas productivas de su época, bien a costa de una regresión económica que difícilmente habría acrecentado su miseria; en fin, deja por completo en la sombra los principios generales del mecanismo por el que una forma de opresión es sustituida por otra.

Es más, los marxistas no sólo no han resuelto ninguno de estos problemas, ni siquiera han creído que fuera su deber formularlos. Les ha parecido que daban cuenta de la opresión social suficientemente planteando que corresponde a una función en la lucha contra la naturaleza. Además, esta correspondencia sólo la han aclarado, verdaderamente, en el régimen capitalista; en todo caso, suponer que una correspondencia tal constituye una explicación del fenómeno es aplicar, inconscientemente, a los organismos sociales el famoso principio de Lamarck, tan ininteligible como cómodo, «la función crea el órgano». La biología no comenzó a ser una ciencia hasta el momento en que Darwin sustituyó este principio por la noción de condiciones de existencia.

El progreso consiste en que la función no se considera ya como causa sino como efecto del órgano, único orden inteligible; desde entonces el papel de causa sólo se atribuye a un mecanismo ciego, el de la herencia combinada con las variaciones accidentales. En realidad, por sí mismo, este mecanismo ciego produciría al azar cualquier cosa; la adaptación del órgano a la función entra aquí en juego para limitar el azar eliminando estructuras no viables, no ya a título de tendencia misteriosa, sino en cuanto condición de existencia; y esta condición se define por la relación del organismo considerado al medio, en parte inerte y en parte vivo, que lo rodea y, muy particularmente, a los organismos semejantes que compiten con él. La adaptación, desde entonces, se concibe por relación a los seres vivos como una necesidad exterior, y ya no interna. Está claro que este esclarecedor método no sólo es válido en biología, sino siempre que nos encontremos en presencia de estructuras organizadas que no han sido organizadas por nadie. Para poder apelar a la ciencia en materia social sería necesario haber realizado, respecto al marxismo, un progreso análogo al que Darwin realizó respecto a Lamarck.

Las causas de la evolución social no deben buscarse ya en otra parte sino en los esfuerzos cotidianos de los hombres considerados como individuos. Desde luego, estos esfuerzos no se dirigen a cualquier punto; dependen, en cada caso, del temperamento, de la educación, de la rutina, de las costumbres, de los prejuicios, de las necesidades naturales o adquiridas, del entorno, y, sobre todo, de la naturaleza humana en general, término cuya difícil definición, probablemente, no significa que carezca de sentido.

Pero, dada la casi indefinida variedad de individuos, dado, sobre todo, que la naturaleza humana comporta, entre otras cosas, el poder de innovar, de crear y de superarse a uno mismo, este tejido de esfuerzos incoherentes produciría, en materia de organización social, cualquier cosa si, en este ámbito, el azar no se encontrase limitado por las condiciones de existencia a las que toda sociedad debe conformarse, so pena de ser sojuzgada o aniquilada. Los hombres que están sometidos a ellas ignoran, muy frecuentemente, estas condiciones de existencia que actúan, no imponiendo al esfuerzo de cada uno una determinada dirección, sino condenando a la ineficacia cualquier esfuerzo en la dirección vetada por ellas.

Como para todos los seres vivos, estas condiciones de existencia están determinadas, en primer lugar, por una parte, por el medio natural, por otra, por la actividad y particularmente por la competencia con otros organismos de la misma especie, es decir, al darse otros grupos sociales. Sin embargo, entra en juego también un tercer factor, a saber, la disposición del medio natural, la maquinaria, el armamento, los procedimientos de trabajo y de combate; este factor ocupa un lugar aparte por el hecho de que, si se trata de la forma de organización social, sufre de ella, a su vez, la reacción. Por lo demás, este factor es el único sobre el que los miembros de una sociedad pueden tener algún dominio. Esta ojeada es demasiado abstracta para poder guiarnos; pero si se pudiese, a partir de esta perspectiva general, llegar a análisis concretos, se posibilitaría, finalmente, el planteamiento del problema social.

La buena voluntad ilustrada de los hombres de acción en tanto que individuos es el único principio posible del progreso social; si las necesidades sociales, una vez percibidas claramente, se revelasen como fuera del alcance de esta buena voluntad del mismo modo que las que rigen los astros, nadie podría sino mirar el desarrollo de la historia como se mira el de las estaciones, haciendo lo posible por evitar, para uno mismo y para los seres queridos, la desgracia de ser tanto un instrumento como una víctima de la opresión social.

De lo contrario, en primer lugar habría que definir como límite ideal las condiciones objetivas que permitirían una organización social absolutamente libre de opresión; después, habría que buscar por qué medios y en qué medida se pueden transformar las condiciones efectivamente dadas, con el fin de aproximarlas a este ideal; encontrar cuál es la forma menos opresiva de organización social para un conjunto de condiciones objetivas determinadas; definir, en fin, en este ámbito, el poder de acción y las responsabilidades de los individuos considerados como tales. Sólo en estas condiciones la acción política podría llegar a ser algo análogo a un trabajo, en lugar de ser, como hasta ahora, bien un juego, bien una rama de la magia.

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La Reconquista, un concepto tendencioso y simplificador

Tortuga Antimilitar - 16 September, 2019 - 00:00

La fuerte toxicidad derivada de la pesada carga ideológica nacionalcatólica de la Reconquista es una de las razones principales que obligan a rechazar la idoneidad del concepto.

Alejandro García Sanjuán
Universidad de Huelva

En España se ha atribuido a la noción de Reconquista una relevancia fundamental en la explicación del período medieval peninsular. Se trata de un concepto que, de hecho, ha servido para caracterizar el conjunto de dicho período ya que, según quienes lo defienden, permite articular el desarrollo del proceso histórico que transcurre entre los siglos VIII y XV, desde la conquista musulmana de 711 hasta la de Granada por los Reyes Católicos en 1492.

Esta fue, de hecho, la perspectiva que adoptó a mediados del siglo XX C. Sánchez-Albornoz (1893-1984), para quien la Reconquista fue la auténtica ‘clave' de la historia de España. Sus planteamientos han sido asumidos de manera acrítica por buena parte de la historiografía española posterior, pese a que la fuerte influencia de sus ideas españolistas y religiosas convierten a dicho autor en el paradigma de la historiografía nacionalcatólica española de su época.

A pesar de la amplia vigencia actual de la noción de Reconquista, tanto en medios académicos como extraacadémicos, a mi juicio existen numerosas razones que obligan a cuestionar su idoneidad o pertinencia. A continuación me propongo ofrecer una breve exposición resumida de algunas de dichas razones, una exposición necesariamente esquemática en la que me limitaré a establecer los elementos básicos de cada uno de mis argumentos.

La idea de la conquista de al-Andalus en los textos medievales

A raíz de la conquista musulmana de la Península a comienzos del siglo VIII, textos latinos elaborados en los territorios no controlados por los musulmanes registran la idea de la necesidad de combatirlos e incluso expulsarlos del territorio. Estos textos son obra de clérigos cristianos que actúan en el entorno de las incipientes autoridades políticas que tratan de afirmarse y legitimarse frente al poder de los soberanos Omeya de Córdoba.

Las más antiguas manifestaciones de estas ideas aparecen en textos elaborados en la corte de Oviedo, capital del reino de Asturias, a partir del siglo IX. Estos textos mencionan la idea de salus Spaniae, la salvación de Spania, así como la de la expulsión de los musulmanes del territorio peninsular: ‘con ellos los cristianos día y noche afrontan la batalla y cotidianamente luchan, hasta que la predestinación divina ordene que sean cruelmente expulsados de aquí' (Crónica Albeldense, finalizada en 881).

Mucho tiempo más tarde, en el siglo XI, algunos textos árabes nos permiten apreciar que la existencia de ese proyecto cristiano de liquidación de la presencia islámica estaba lo suficientemente difundido como para que los propios musulmanes tuviesen conocimiento del mismo. Así lo revelan las Memorias de Abd Allah, soberano de la taifa Zirí de Granada, obra en la que reproduce lo que le comentó en cierta ocasión Sisnando, visir del rey Alfonso VI de Castilla y León:

«Al-Andalus —me dijo de vida voz— era en principio de los cristianos, hasta que los árabes los vencieron y los arrinconaron en Yilliqiya, que es la región menos favorecida por la naturaleza. Por eso, ahora que pueden, desean recobrar lo que les fue arrebatado, cosa que no lograrán sino debilitándoos y con el transcurso del tiempo, pues, cuando no tengáis dinero ni soldados, nos apoderaremos del país sin ningún esfuerzo».

También en el siglo XI se contextualiza otro texto de sentido muy similar que registra una crónica árabe más tardía, obra del autor magrebí Ibn Idhari. En dicho texto, Fernando I, conde de Castilla y rey de León, aparece dirigiéndose en los términos siguientes a los habitantes de Toledo cuando trataba de lograr que le pagasen las parias o tributos que quería imponerles:

«Nosotros hemos dirigido hacia vosotros [sufrimientos] que nos procuraron aquellos de los vuestros que vinieron antes contra nosotros, y solamente pedimos nuestro país que nos lo arrebatasteis antiguamente, al principio de vuestro poder, y lo habitasteis el tiempo que os fue decretado; ahora os hemos vencido por vuestra maldad. ¡Emigrad, pues, a vuestra orilla [allende el Estrecho] y dejadnos nuestro país!, porque no será bueno para vosotros habitar en nuestra compañía después de hoy; pues no nos apartaremos de vosotros a menos que Dios dirima el litigio entre nosotros y vosotros».

Estos y otros textos que contienen obras medievales muy diversas permiten comprobar que las elites políticas y religiosas cristianas concibieron el proyecto de combatir a los musulmanes y de liquidar su presencia en territorio peninsular. Se trata de un hecho perfectamente documentado y que está fuera de toda duda.

Sin embargo, lo que los historiadores españoles modernos han entendido por Reconquista es, en realidad, algo muy distinto a eso, algo que incluye esa idea de conquista pero que, además, va mucho más allá, lo cual obliga a distinguir cuidadosamente entre las ideas medievales de conquista y liquidación de al-Andalus y el concepto moderno de Reconquista.

La idea de Reconquista en la historiografía moderna

Las diferencias comienzan desde el propio término. En los textos medievales no se usa la palabra ‘reconquista' para referirse a ese proyecto político y militar de liquidación de al-Andalus, salvo algunas escasas excepciones que no pueden, en absoluto, generalizarse. Por lo tanto, el término ‘reconquista' como forma de designar la guerra contra los musulmanes no puede ser considerado de origen medieval, ni mucho menos como la forma medieval de denominar la ‘ideología' que habría sustentado dicho proyecto.

Los partidarios de la idea de Reconquista responden a este argumento a través de la diferenciación entre término y concepto: aunque se admite que la palabra ‘reconquista' apenas se usa en los textos medievales, la idea sí sería de origen medieval. En realidad, este planteamiento es muy discutible. Como afirma el historiador mexicano M. Ríos ‘el concepto no fue inventado en la Edad Media, sino que fue inventado en el siglo XIX. Y es que las palabras solo pueden nombrar y enunciar a las cosas cuando éstas existen y si antes del siglo XVIII no se utilizó nunca el vocablo reconquista para designar el enfrentamiento entre los reinos hispano-cristianos y Al-Andalus, se debe a que el concepto, como tal, tampoco existía'.

Lo acertado de este razonamiento queda mucho más claro si analizamos las definiciones que se han dado de la idea de Reconquista a lo largo del tiempo. Tomaré como referencia la definición más básica, la del diccionario de la Real Academia de la Lengua, en el que la acepción de la palabra ‘reconquista' con el significado específico que se le ha dado en España solo se incorpora en una fecha tan tardía como 1936, siendo definida como ‘recuperación del territorio español invadido por los musulmanes y cuyo epílogo fue la toma de Granada en 1492'.

La idea de ‘recuperación del territorio español invadido' implica dos cosas: que España ya era una entidad existente en el momento de la conquista islámica y que los musulmanes habían arrebatado de forma ilegítima el territorio a los españoles. Esta definición resulta muy reveladora de la idea de la Reconquista tal y como había sido concebida y utilizada hasta ese momento. Se trata, por lo tanto, de una noción que pertenece a la lectura del pasado peninsular elaborada por el nacionalcatolicismo español. Dada esa íntima conexión ideológica, no resulta en absoluto extraño que Franco se sirviese de la idea de Reconquista para justificar su golpe de Estado contra la República, siendo elogiado por sus propagandistas como ‘caudillo de la nueva Reconquista' (poema de Manuel Machado): si la Reconquista medieval había servido para ‘liberar' a ‘España' de los moros, la llevada a cabo por Franco haría lo propio respecto a rojos, ateos y masones.

La plena compatibilidad de la idea de Reconquista con el nacionalcatolicismo queda asimismo de manifiesto en la figura de Sánchez-Albornoz, como ya se dijo con anterioridad. Esta conexión no es una mera casualidad, sino que responde al hecho de que la Reconquista, lejos de ser una idea medieval, es un concepto creado por el nacionalcatolicismo a partir del siglo XIX.

La fuerte toxicidad derivada de la pesada carga ideológica nacionalcatólica de la Reconquista es una de las razones principales que obligan a rechazar la idoneidad del concepto. Muchos especialistas actuales consideran que, superado hoy día el paradigma nacionalcatólico, la Reconquista ha quedado desideologizada y puede ser perfectamente válida como un concepto historiográfico ‘neutro'. En realidad, este argumento resulta muy cuestionable. En primer lugar, no es cierto que dicho paradigma haya quedado postergado. Al contrario, en los últimos tiempos ha recibido un fuerte impulso, como revelan ejemplos recientes. De hecho, basta echar un vistazo a las redes sociales y a mucha de la literatura (o seudo-literatura) que se publica sobre el tema para comprobar que la Reconquista sigue siendo entendida por muy amplios sectores en su estricto sentido original nacionalcatólico.

De hecho, la conexión de la Reconquista con la idea de unidad nacional se mantiene vigente, incluso en la historiografía académica actual. Así lo revela, por ejemplo, Serafín Fanjul, cuando en su Al-Andalus contra España afirma que ‘en ningún otro país europeo se vivió la necesidad de guerrear contra los infieles con la necesidad acuciante, como tarea colectiva, con que se sintió en España. Chicos y grandes percibieron el esfuerzo a largo plazo que implicaba la restauración histórica'.

La idea de la guerra contra los infieles como ‘tarea colectiva' sentida de igual manera por ‘chicos y grandes' no deja de ser una simple reformulación de la noción de Reconquista como lucha de liberación nacional, tal y como fue definida por los historiadores decimonónicos. En realidad, dicha ‘tarea colectiva' no fue nunca tal, ya que la guerra fue siempre el asunto que ocupó, de forma exclusiva, a las elites medievales, es decir, monarquía, nobleza y alto clero.

El ejemplo citado no representa un caso aislado. Hace doce años, el medievalista J. Valdeón publicó un libro cuyo título, de nuevo, vuelve a revelar que la conexión entre la Reconquista y la idea de España sigue estando vigente en la historiografía española más reciente: La Reconquista. El concepto de España: unidad y diversidad.

Fuera del ámbito académico, la conexión de la Reconquista con la noción de unidad nacional está mucho más generalizada, ya que sigue plenamente vigente en amplios sectores sociales, políticos y mediáticos conservadores. Por ejemplo, recientemente, el célebre propagandista ultraderechista Pío Moa ha publicado La Reconquista y España.

Con la Reconquista, por lo tanto, ocurre algo similar a lo que ha sucedido con el franquismo: muerto el dictador, muchos pensaron que sus ideas acabarían desapareciendo por sí solas, con el paso del tiempo. En realidad, como sabemos, en 1975 murió Franco, pero no el franquismo.

La Reconquista frente a las complejas realidades históricas medievales

La naturaleza nacionalcatólica de la Reconquista revela que se trata de un concepto muy alejado de las realidades medievales y, por lo tanto, escasamente útil para definirlas. A continuación trataré de resumir algunos de los argumentos que, a mi juicio, invalidan la capacidad explicativa de dicha noción.

El medievo peninsular representa un período de enorme complejidad y riqueza. Reducirlo al proyecto cristiano de liquidación de la presencia musulmana equivale, en buena medida, a ignorar esa diversidad ya que, de entrada, se está ignorando la perspectiva musulmana sobre ese problema. La idea de Reconquista supone la consideración de la presencia musulmana como mero objeto de conquista, soslayando, así, una parte sustancial del período medieval, sin la cual resulta sencillamente imposible entender esa etapa histórica.

Más aún, hablar de ‘re-conquista', en lugar, simplemente, de ‘conquista', implica, en última instancia, asumir el propio proyecto ideológico cristiano. Por lo tanto, la Reconquista supone la deslegitimación de la presencia musulmana y la legitimación de su destrucción, algo que claramente contradice el presunto uso ‘neutral' que afirman sus defensores actuales y revela la fuerte tendenciosidad inherente al concepto.

Tanto la tendenciosidad como la renuncia a la complejidad han tenido, de hecho, consecuencias muy desfavorables para el conocimiento histórico. El Medievalismo español, profundamente apegado a la noción de Reconquista, ha tendido de manera sistemática a ignorar las realidades propias de la sociedad musulmana, que ha quedado tradicionalmente excluida del ámbito de dichos estudios, cercenando, así, una parte sustancial del medievo ibérico. Aunque es cierto que, en la actualidad, esta situación ha experimentado algunos cambios importantes, sigue habiendo una abrumadora preferencia de los medievalistas por las realidades cristianas, de modo que los estudios de al-Andalus tienen una presencia muy marginal en esa disciplina académica, algo que no resulta razonable a comienzos del siglo XXI.

Otro de los problemas que plantea el concepto de Reconquista es que tiende a presentar una visión excesivamente lineal y plana del proceso histórico. El proyecto de liquidación de la presencia musulmana no se llevó a cabo sin vacilaciones, cambios y alianzas estratégicas. La pretensión de otorgar continuidad lineal y unidad a un proceso tan prolongado en el tiempo fue lo que llevó ya en 1921 a Ortega y Gasset a afirmar en su España invertebrada que no entendía cómo se puede llamar reconquista a algo que dura ocho siglos. El continuismo lineal que la idea de Reconquista introduce en el análisis historiográfico resulta incompatible con la extrema complejidad de las realidades medievales, y ello es una razón de peso para cuestionar seriamente la validez de este concepto.

Pero la idea de Reconquista no solo representa un ejercicio de simplificación, sino que resulta, en muchos casos, un concepto distorsionador a la hora de definir la propia realidad de la conquista cristiana. Pensemos, por ejemplo, en ciudades como Murcia, Almería o Badajoz, que fueron fundadas por los musulmanes: ¿cómo hablar de ‘reconquista' de unas ciudades que nunca fueron ‘conquistadas', ya que surgieron con posterioridad a la irrupción musulmana? Tal vez el caso más significativo a este respecto sea el de la propia ciudad de Granada, también fundada por los musulmanes, y cuya conquista por los Reyes Católicos en 1492 se considera, tradicionalmente, la culminación de la Reconquista.

De hecho, la conquista del territorio musulmán peninsular forma parte de un proceso más amplio de expansión protagonizado por las distintas monarquías peninsulares que, en el caso de la Corona de Castilla, por ejemplo, incluyó, en la época de los Reyes Católicos, territorios como las Islas Canarias, que nunca antes habían sido cristianas, o como el Reino de Navarra, tan cristiano como cualquiera de los demás reinos peninsulares. Algo similar cabría decir de la ciudad norteafricana de Melilla, ocupada en 1497 por una flota organizada por el Duque de Medina Sidonia ¿En qué se diferencia la conquista del Emirato Nazarí de Granada de la de las Canarias, Navarra o Melilla?, ¿por qué deberíamos singularizar a la primera considerándola Reconquista, cuando, en realidad, todas forman parte del mismo proceso histórico de expansión de la Corona de Castilla a finales del siglo XV?

Esta distorsión de la realidad histórica se acentúa mucho más cuando, como se sigue haciendo hoy día, se pretende conectar la liquidación de al-Andalus con el restablecimiento de la unidad territorial peninsular. Si es cierto que el proyecto cristiano de destrucción de la presencia musulmana implicaba la idea del restablecimiento de la unidad del reino visigodo de Toledo, debe admitirse que ese ideal nunca llegó a concretarse de manera efectiva. La Hispania anterior a la conquista musulmana de 711 quedó dividida de forma definitiva en diversas entidades políticas. La unidad dinástica creada por los Reyes Católicos a finales del siglo XV entre las coronas de Castilla y Aragón no supone la superación de esa división, ya que el reino de Portugal se afirmó desde el siglo XII de manera definitiva como una entidad independiente.

La vieja Hispania romana y visigoda nunca volvió a estar integrada territorialmente después de 711. La idea de la Reconquista, que fue inventada por el nacionalismo español decimonónico con la intención de establecer un sentido de continuidad entre Hispania y España, resulta totalmente errónea, ya que dicha continuidad es una mera ficción que no se corresponde con la realidad histórica. Hispania y España son realidades históricas completamente distintas y la Reconquista no supuso la superación de esa ruptura.

En definitiva, en el mejor de los casos, la Reconquista es un concepto simplificador y tendencioso, que se remite en exclusiva a la perspectiva cristiana del proceso histórico medieval peninsular, ignorando la musulmana, mientras que, en el peor, constituye la máxima expresión del mito nacionalcatólico del origen de España, lastrado por una pesada carga ideológica fuertemente tóxica que sigue alimentando en la actualidad discursos sectarios y xenófobos. Debido a ambas razones, parece razonable plantear la necesidad de prescindir, de forma definitiva, de la noción de Reconquista.

Para ampliar:

Ayala, Carlos de. “La Reconquista, ¿ficción o realidad historiográfica?”, La Edad Media peninsular. Aproximaciones y problemas, coord. por A. Gordo Molina y D. Melo Carrasco, Ediciones Trea, 2017, pp. 127-142
García Fitz, Francisco. La Reconquista. Universidad de Granada, 2010.
García Sanjuán, Alejandro. “La persistencia del discurso nacionalcatólico sobre el medievo peninsular en la historiografía española actual”, Historiografías: revista de historia y teoría, 12 (2016), pp. 132-153.
Ríos Saloma, Martín. La Reconquista, una construcción historiográfica (siglos XVI-XIX), Marcial Pons, 2011.
Sánchez-Albornoz, Claudio. De la Andalucía islámica a la de hoy. Rialp, 1983.

Fuente: http://www.alandalusylahistoria.com...

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«El gran robo fue expropiar tierras comunales y de los ayuntamientos»

Tortuga Antimilitar - 16 September, 2019 - 00:00

Entrevista incluida en el dossier #DeQuiénEsEspaña.

Olivia Carballar

Esta entrevista forma parte del dossier #DeQuiénEsEspaña, en LaMarea71. Puedes comprar la revista en nuestra tienda online o suscribirte desde 40 euros al año para que te enviemos todas nuestras revistas.

¿Cómo se inicia el latifundismo en Andalucía?

La concentración de la tierra en Andalucía ha sido un proceso acumulativo. Hay dos momentos fundamentales. El más antiguo, la conquista –que no reconquista– castellana del Valle del Guadalquivir, que formó una gran cantidad de grandes propiedades, sobre todo en lo que era la llamada frontera, la zona de la campiña de Sevilla, Córdoba y Málaga. E incluso las tierras de los repartimientos que hubo fueron paulatinamente absorbidas por las grandes propiedades. Esto no se da solo en un momento inicial sino que se va acentuando, entre otros motivos, porque para pagar los servicios a la monarquía se conceden grandes extensiones de terrenos. La segunda etapa es en el siglo XIX, que es cuando se produce el gran robo de tierras.

¿En qué consiste?

En las desamortizaciones. Es de la eclesiástica de la que más se ha hablado, pero la cantidad de tierras que salieron al mercado fue aún mucho mayor en el caso de las tierras comunales y de bienes de propios (de los ayuntamientos). Bajo el dogma –eso sí, etiquetado de progresista– de que todas las tierras que no tenían un propietario privado, con nombre y apellidos, estaban en manos muertas, fuera del mercado –y en la etapa de consolidación del sistema capitalista todo tiene que estar en el mercado–, se expropian casi todas estas tierras comunales y las de propios que los ayuntamientos arrendaban para tener fondos para servicios, educación… El gran robo consistió en eso: se impide que los ayuntamientos tengan bienes propios (tierras) y se impide a quienes no tienen propiedades acceder a las tierras comunales. Esto produjo un gran proceso de proletarización y un fuerte incremento de los jornaleros sin tierra en precariedad permanente.

¿Qué pasó con esas tierras?

Las grandes propiedades expropiadas por el Estado liberal salen a la venta a bajo precio, pero por muchas hectáreas que tuvieran había que comprarlas enteras. Y son quienes tienen ya muchas tierras, los ricos (pertenecientes a la nobleza, burgueses enriquecidos en actividades sobre todo mercantiles, y grandes arrendatarios), quienes tienen la posibilidad de pagar por ellas. Hacen el gran negocio.

Todo es gran propiedad…

Sí, en la mitad del XIX se consolida como el sistema predominante en Andalucía, sobre todo en las comarcas con mejores tierras. Y es la fuente del caciquismo, porque monopoliza la tierra, que es también monopolizar el empleo. Y ello lleva a controlar, durante muchas décadas, a veces hasta ahora, el poder municipal. La consecuencia es una estructura social muy polarizada.

Y la tierra no es para quien la trabaja…

Para entender la reivindicación “la tierra, para el que la trabaja» hay que ver lo que había detrás, que era la reivindicación de devolución de las tierras que habían sido bienes comunales y de propios, y el cuestionamiento de la legitimidad de la propiedad de quienes pasaron a ser sus dueños. No son luchas obreras sin más, sino luchas de obreros que eran realmente campesinos sin tierras, que habían sido desposeídos del uso de esta, no exactamente de la propiedad. En las primeras décadas del siglo XX, y al principio de la guerra civil, los incendios de registros civiles y de la propiedad tenían ese trasfondo: esas escrituras de propiedad eran consideradas ilegítimas.

¿Esas propiedades se mantienen iguales o han cambiado?

Hoy detrás de muchas de esas grandes explotaciones puede haber una sociedad anónima con participación de bancos, etc. Y una sola empresa puede tener varias grandes propiedades. Se ha acentuado la concentración. Y otra cuestión es que quienes tenían el poder económico y político han controlado hasta hace no mucho a los pequeños y medianos propietarios. Un ejemplo es el olivar tradicional, en muchas comarcas con explotaciones pequeñas y medianas. Sin embargo, los instrumentos de transformación imprescindibles, las almazaras, hasta que empiezan las cooperativas, están en manos de los grandes. Los pequeños y medianos tienen su tierra, pero ¿qué hacen con su producción? Tienen que pasar por el embudo. Existe un monopolio de los canales de transformación. Esto es fuente de poder, no solo la propiedad de tierras.

¿Falta un banco público de tierras?

Más allá de los nombres, esto es una cuestión de voluntad política. Si la hubiera, no habría mayor problema en conceder una tierra pública a una o varias cooperativas para que, sin perder la titularidad pública, estas la trabajaran. Un organismo puede facilitar pero también podría dificultar el proceso si se burocratiza.

¿Cómo influye la gestión del agua?

Esa es otra cuestión muy importante. El coste casi cero del agua, un bien escaso, se plantea como un progreso. Pero a quienes beneficia que el agua sea casi gratis es a quienes tienen más y mejores tierras: a los grandes propietarios. También a la agricultura intensiva, que en su mayor parte es insostenible ecológica y socialmente. Serían necesarias nuevas reglas, una nueva “cultura del agua” que garantice la sostenibilidad del ecosistema y la viabilidad de las generaciones futuras.

Fuente: https://www.lamarea.com/2019/07/29/...

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Un estudio revela que la pensión promedio de un militar chileno es nueve veces la de un civil

Tortuga Antimilitar - 15 September, 2019 - 00:00

Pensiones por la fuerza.

Un estudio de la Fundación Sol ratificó lo que era un secreto a voces: las Fuerzas Armadas reciben, en promedio, casi nueve veces más que un ciudadano común. Los datos, obtenidos a través de la Ley de Transparencia, corroboran que la decisión que tomaron las FF.AA., bajo la orden del general Augusto Pinochet –quien les recalcó a sus cercanos militares que «la idea es esa, que no figure que somos excepción, que incluimos a toda la gente en el sistema, pero nosotros no entramos a él»–, finalmente terminó favoreciéndolos. Al respecto, Marco Kremerman, economista investigador de Fundación Sol, aseguró que «es antidemocrático, en primer lugar, que existan sistemas de pensiones diferenciados».

El 1 de mayo de 1981, comenzó a funcionar en Chile el mercado de cuentas individuales que obligó a las personas a ahorrar el 10% de su remuneración imponible promedio en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), las que reemplazaron al antiguo sistema de reparto.

De esa fecha, han transcurrido 38 años y aún se siguen buscando modificaciones al sistema de pensiones, ya que toda la ciudadanía reclama que el monto que reciben para la vejez es muy poco y no alcanza para nada. Bueno, casi toda la ciudadanía.

Uno de los sectores que se opuso a este cambio en el sistema de pensiones en su tiempo fueron las Fuerzas Armadas y de Orden, quienes se mantuvieron en su sistema de cajas previsionales, aunque dieron a entender a la ciudadanía en aquella época que sí ingresarían al nuevo formato. De hecho, el propio general Augusto Pinochet, en un acta secreta de aquel tiempo, les decía a sus cercanos que, como estaba redactada la ley en ese entonces, los militares quedarían marginados del sistema de AFP. Situación que le preocupaba, sobre todo en cuanto a su popularidad.

La idea que tenía él era que redactaran la ley, «pero que no aparezca como que nosotros estamos involucrando a la gente y, por otro lado, nos quedamos atrás».

«La idea es esa, que no figure que somos excepción, que incluimos a toda la gente en el sistema, pero nosotros no entramos a él», recalcó.

El resultado final fue: AFP y cuentas individuales para los trabajadores y trabajadoras y sistema de seguridad social para ellos. Decisión que, finalmente, los terminó favoreciendo según un nuevo estudio de la Fundación Sol.

En el informe, titulado «Pensiones por la fuerza: resultados del sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas y de Orden», se revela la brutal diferencia entre las pensiones que reciben los integrantes de las FF.AA. versus la que recibe el ciudadano común. Si bien era información que uno daba por hecho, por primera vez fueron confirmados con datos solicitados por Ley de Transparencia y entregados por las Fuerzas Armadas.

Así, por ejemplo, de las 105.956 pensiones que entregó Capredena entre los años 2005 y 2018, 70.649 corresponden a pensiones de retiro, que es el símil a la pensión de vejez que recibe la ciudadanía. A diciembre del 2018, el monto promedio pagado fue de $972.354.

Desglosando esa cifra, los oficiales (8.095 pensiones de retiro) recibieron en promedio $2.005.997, mientras que otros cargos ligados a Capredena, como médicos, profesores, auxiliares y pilotos, recibieron en promedio $722.191.

Entre el 2005 y el 2018, las pensiones aumentaron, en promedio, 27,6%.

En Dipreca, la situación es similar. Son 68.082 las pensiones que entregan, desglosadas en pensiones de antigüedad, invalidez, orfandad, otras jubilaciones y viudez. En promedio, Dipreca paga, en concepto de pensiones, $849.478, siendo la de invalidez la más alta, alcanzando $1.248.430.

Carabineros, con 53.371 funcionarios, es la institución que más recibe pensiones de Dipreca, lo que se traduce, en promedio, en $773.410.

La que sería comparable con las pensiones que recibe la ciudadanía civil, es la pensión de antigüedad: 37.403 de estas pensiones, correspondientes al 55% del total, reciben, en promedio, $1.085.708. Nuevamente, Carabineros es la institución que más las recibe, con 28.239.

Sin embargo, no son la institución que más gana. Ese honor corresponde a la Policía de Investigaciones, con un monto promedio de $1.511.857. Carabineros, en tanto, recibe $982.005.

La abismal diferencia entre las pensiones

Al comparar estas cifras de las pensiones de las Fuerzas Armadas y de Orden con las que recibe una persona promedio, la diferencia es abismal.

Mientras 684 mil personas, en diciembre de 2018, recibieron una pensión de vejez por edad de las AFP (retiro programado) y las Compañías de Seguro (renta vitalicia, cuyo monto promedio fue $227.693 –incluyendo el subsidio estatal a través del aporte previsional solidario–), 37 mil pensionados por antigüedad de Dipreca obtuvieron un monto promedio de $1.085.708, vale decir, casi 5 veces más.

Esta diferencia es aún mayor en el caso de los jubilados de Gendarmería, que obtienen pensiones 5,9 veces mayores, y de Investigaciones, que con un promedio de $1.511.857, equivale a 6,6 veces más.

En el caso de las 70 mil pensiones por retiro pagadas por Capredena, el monto promedio es 4,3 veces mayor que el que pagan las AFP y Compañías de Seguro por vejez-edad, diferencia que alcanza a casi 9 veces si se compara con las 8 mil pensiones que reciben los oficiales y cuyo valor promedio supera los $2 millones.

Dado que los funcionarios de las Fuerzas Armadas actualmente pueden optar a una pensión completa con 30 años de servicio y al derecho a obtener una pensión con un mínimo de 20 años de servicio, se establece una comparación con los pensionados por vejez-edad de las AFP y Compañías de Seguro que cotizaron entre 25 y 30 años.

Si bien la brecha se reduce, esta sigue siendo muy grande. Específicamente, los pensionados por antigüedad de Dipreca reciben una jubilación 3,5 veces mayor que este subgrupo ($1.085.708 vs. $310.942); y los pensionados por retiro de Capredena, una jubilación 3,1 veces mayor ($972.354 vs. $310.942).

Al respecto, Marco Kremerman, economista investigador de Fundación Sol, aseguró que «es antidemocrático, en primer lugar, que existan sistemas de pensiones diferenciados. Y da cuenta de que la discusión que estamos teniendo hoy en día, en cuanto a pensiones, es totalmente falsa, se da sobre supuestos que no son correctos».

«Se habla de que las personas cotizan muy poco, que ganan muy poco y ese es el principal problema de por qué se pagan bajas pensiones. Al ver estos resultados, nos damos cuenta de que el problema es el tipo de sistema de pensiones que tenemos en Chile», explicó.

«Haber eliminado completamente la seguridad social para los civiles y haberla dejado exclusivamente para las Fuerzas Armadas y de Orden, da cuenta de que es un país que sigue anclado en lo que se construyó en dictadura», sentenció.

¿Cuánto gasta el Estado en las pensiones de las Fuerzas Armadas?

De acuerdo a la información del Presupuesto ejecutado el año 2018, publicada por la Dirección de Presupuesto (Dipres), el Estado chileno destinó más de 2.434 millones de dólares para pagar Jubilaciones, Pensiones y Montepíos en Capredena y Dipreca, cubriendo a 174 mil pensionados.

Si consideramos que para financiar a 1,5 millones de personas beneficiadas con el Pilar Solidario (a través de la Pensión Básica Solidaria y el Aporte Previsional Solidario) se destinaron casi 2 mil millones de dólares, se puede dimensionar la magnitud de los recursos gastados en las Fuerzas Armadas y de Orden.

El presupuesto vigente a junio de 2019, para financiar pensiones de Capredena y Dipreca, aumentó un 4,7%, mientras los recursos destinados al Pilar Solidario registran un alza de solo 1,9%.

Puede leer el informe completo en el siguiente link: http://www.fundacionsol.cl/wp-conte...

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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El tiempo se diluye en el universo cuántico

Tortuga Antimilitar - 15 September, 2019 - 00:00

El tiempo cuántico está en una superposición de estados en la que pasado, presente y futuro se funden, y en la que los procesos de causa y efecto se invierten. Toda una promesa para la futura computación cuántica.

Eduardo Martínez de la Fe

Tal como explicamos en otro artículo, para explicar la superposición de estados, el físico Erwin Schrödinger imaginó en 1935 un gato encerrado en una caja junto a una botella de gas venenoso y un plato de comida. El gato puede jugar con el dispositivo venenoso y morir o tomar el alimento y vivir, con una probabilidad del 50% para cada opción.

Según el mundo cuántico, el gato está en realidad vivo y muerto a la vez, en una superposición de estados, hasta que un observador (el científico), abre la caja para ver lo que ha pasado y se produce un salto cuántico que concreta la suerte del gato.

El gato de Schrödinger es solo un experimento imaginario que explica lo que supuestamente ocurre en el universo cuántico.

Pero ahora, un grupo de físicos de la Universidad de Queensland, dirigido por Magdalena Zych, ha desarrollado otro experimento imaginario no menos sorprendente.

Ha descubierto que la superposición de estados no sólo es una propiedad de las partículas elementales, sino también del tiempo. Eso significa que no solo el gato de Schrödinger está vivo y muerto a la vez, sino que está tomando el alimento y el veneno al mismo tiempo en un bucle interminable.

Dinámica incomprensible

Es decir, según este nuevo experimento imaginario, el tiempo cuántico está también en una superposición de estados en la que el pasado, el presente y el futuro se funden, y en la que los procesos de causa y efecto se invierten, convirtiendo el efecto en causa y la causa en efecto indistintamente, en una dinámica incomprensible para los sentidos.

"La secuencia de eventos puede convertirse en mecánica cuántica", explica uno de los autores de esta investigación, Igor Pikovski, del Centro de Ciencia e Ingeniería Cuántica del Instituto de Tecnología Stevens, en un comunicado.

Y añade: “observamos el orden temporal cuántico, en el que no hay distinción entre un evento que causa el otro o viceversa. Al mismo tiempo, A puede causar B y B puede causar A, en un bucle cuántico que desdibuja las líneas de causa y efecto".

El trabajo, publicado en Nature Communications, se encuentra entre los primeros en revelar las propiedades cuánticas del tiempo.

Merced a estas propiedades cuánticas, el flujo del tiempo cuántico no sigue una flecha hacia el futuro, sino que está en un estado en el que la causa y el efecto pueden coexistir en una dirección que tanto avanza hacia adelante como retrocede hacia atrás (el pasado).

Superposición en el espacio

El experimento imaginario de este grupo de físicos no se desarrolla en una caja, sino que usa la imaginación para investigar qué pasaría con dos naves espaciales que estuvieran en la misma situación que el gato, es decir, afectadas por una superposición de estados.

En el primer momento del experimento imaginario, las dos naves acuerdan dispararse recíprocamente unos proyectiles y evitar daños. Y lo consiguen conviniendo los tiempos de los disparos: sabiendo cuándo va a disparar la otra nave, la atacada se desplaza un poco antes y escapa al proyectil. Si cualquiera de las naves dispara demasiado pronto, destruirá a la otra.

Hasta aquí, todo funciona tal como se desarrolla en el mundo ordinario. Pero los investigadores fueron más lejos e introdujeron en el experimento una teoría formulada por Einstein en 1915.

Según la relatividad general, la presencia de un objeto masivo ralentiza el flujo del tiempo, por lo que los investigadores imaginaron que colocaban un planeta cerca de una de las dos naves espaciales para ralentizar su flujo del tiempo.

Aunque conozca el momento en el que la otra nave va a efectuar el disparo, la nave cercana al planeta no evita su destrucción, ya que su tiempo ha dejado de coincidir con el de la nave atacante. Esa asincronía temporal, resultado de la relatividad general, habría acabado con una de las naves.

En la siguiente fase del experimento imaginario, los investigadores, en vez de introducir la relatividad general, recurrieron a la mecánica cuántica y pusieron al planeta en un estado de superposición de estados cerca de una de las naves.

Aspecto cuántico del tiempo

El resultado fue tan sorprendente como el que obtuvo Schrödinger hace casi 85 años: cerca de un planeta en superposición de estados, las dos naves son destruidas y sobreviven al mismo tiempo, porque la superposición del planeta se prolonga a la secuencia de ataques y desvíos programada por las dos naves.

En consecuencia, las naves estelares se destruyen y sobreviven simultáneamente en dos eventos separados, ilustrando por primera vez cómo puede ocurrir este escenario cuántico y cómo puede verificarse científicamente.

"Mover planetas es difícil", dijo Pikovski. "Pero imaginarlo nos ayudó a examinar un aspecto cuántico del tiempo que antes era desconocido", concluye.

Otro de los autores, Fabio Costa, de la Universidad de Queensland, añade a su vez: "Aunque una superposición de planetas nunca sea posible, la tecnología permitió una simulación de cómo funciona el tiempo en el mundo cuántico, sin usar la gravedad".

Y destaca la importancia del hallazgo para las tecnologías futuras: los ordenadores cuánticos pueden aprovechar esta particularidad del tiempo cuántico para realizar operaciones de manera mucho más eficiente que los ordenadores actuales, sometidos a la secuencia fija del tiempo ordinario.

Fuente: https://www.tendencias21.net/El-tie...

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Según la ONU, EE.UU., el Reino Unido y Francia son cómplices en los crímenes de guerra de Yemen

Tortuga Antimilitar - 14 September, 2019 - 00:00

Un informe de 274 páginas enumeró posibles crímenes de guerra cometidos por ambas partes en el conflicto, incluidos ataques aéreos y bombardeos, minas terrestres, “tácticas de asedio”, ataques a hospitales y otra infraestructura vital, arrestos y ejecuciones arbitrarias, tortura y reclutamiento forzado de niños en combate.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU criticó a los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia por su complicidad en presuntos crímenes de guerra en Yemen por parte de la coalición liderada por Arabia Saudita, advirtiendo que alentar tales crímenes vendiendo armas u otra ayuda también es ilegal.

“Declara que a sabiendas ayuda o ayuda a las partes en conflicto en Yemen en la comisión de violaciones sería responsable de la complicidad en las violaciones relevantes del derecho internacional humanitario”, declaró el Grupo de Expertos Eminentes Internacionales y Regionales del ACNUR sobre Yemen en un extenso informe publicado en Martes.

Con el número de informes públicos que alegan y a menudo establecen violaciones graves del derecho internacional humanitario, ningún Estado puede alegar que no tiene conocimiento de que tales violaciones se cometan en Yemen.

Los escritores afirmaron haber enviado los nombres de los principales individuos militares y políticos de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y el movimiento Houthi al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para una mayor investigación y posible enjuiciamiento.

El Reino Unido y Francia caen bajo un escrutinio especial como signatarios del Tratado sobre el Comercio de Armas, que prohíbe la venta de armas si un país cree que se utilizarán para cometer “atrocidades masivas”. Sin embargo, incluso los que no son partes en el TCA pueden enfrentar delitos de responsabilidad de ayudar e incitar crímenes de guerra “ya que después de cinco años de lucha” ya no puede haber excusas para no tomar medidas significativas para abordar “la crisis humanitaria y las violaciones del derecho internacional que tienen lugar en Yemen”.

El Tribunal de Apelaciones del Reino Unido dictaminó en junio que el gobierno “no había hecho ningún intento” de determinar si Arabia Saudita estaba usando sus armas para violar el derecho internacional, y aunque el Secretario de Estado Liam Fox dijo que suspendería las licencias para exportar a la coalición saudita, El Departamento de Comercio Internacional dijo que apelaría el fallo.

En julio, el presidente Donald Trump vetó un proyecto de ley raro respaldado por los dos partidos para terminar con la venta de armas a Arabia Saudita por Estados Unidos, quien se quejó de que “debilitaría la competitividad global de Estados Unidos” y dañaría las relaciones con los aliados. Y el gobierno francés ocultó las ventas de armas de su gente por completo, luego amenazó con arrestar a los periodistas que expusieron las ventas por publicar información confidencial.

El informe de UNHRC también proporcionó una actualización sobre la impactante escala de la crisis humanitaria, revelando que casi una cuarta parte de la población yemení estaba desnutrida a principios de 2019, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, con 230 de 333 distritos en riesgo de hambruna y 24,1 millones de personas que necesitan asistencia simplemente para sobrevivir.

Fuente: News-Front

Fuente: http://www.institutodeestrategia.co...

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Marta Peirano: «Las redes sociales están diseñadas para generar ‘loops' de dopamina»

Tortuga Antimilitar - 14 September, 2019 - 00:00

Mar Abad

No desprecian tu dinero, ¡faltaría!, pero les resulta calderilla. Los gigantes tecnológicos quieren tus datos. Porque valen más. Porque hacen más caja vendiéndolos a otras compañías que recaudando una mísera cuota porque uses sus servidores para guardar tus fotos o envíes cuatro memes a tu grupo de WhatsApp de los salesianos.

Marta Peirano desconfía. Avisa. Alerta. La experta en tecnología y vigilancia piensa que la economía de la atención nos ha llevado de cabeza a la estratosfera de la manipulación de las personas, las ideas y todo lo que se mueva.

Esta periodista de mirada profunda, que parece haber escapado de una peli de ciencia ficción, habla de este asunto en un libro con una portada que parece sacada de los primeros párrafos de Neuromante. Peirano acaba de publicar El enemigo conoce el sistema con la editorial Debate.

¿Cuáles son las cinco empresas que dominan la industria de la atención?

Google, Facebook, Amazon, Alibaba, Baidu.

En El enemigo conoce el sistema, dices: «La indignación es la heroína de las redes sociales. Genera dopamina porque nos convence de que somos buenas personas».

El motor de la red social es el ego. Nada refuerza el ego como proyectar una razón moral incontestable.

Estudios y más estudios que dicen que las redes sociales nos provocan una ansiedad de caballo. ¿Tanto?

Están deliberadamente diseñadas para generar loops de dopamina que no nos satisfacen nunca para maximizar el tiempo de interacción. Compiten con nuestros amigos, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestras horas de ocio y de descanso. Sustituyen lo que nos da placer por algo que solo imita los mecanismos del placer.

¿Nuestras redes sociales y nuestras apps nos escuchan? ¿Cómo podemos tapar o desactivar el micro?

Un smartphone tiene una media de dos cámaras, un micro y 14 sensores, cuyo acceso permitimos al aceptar los términos de cada aplicación. Si tu jefe tuviera permiso para usar la cámara y el micro de tu móvil cuando le diera la gana, sin avisarte, ¿la tendrías destapada a todas horas?

Las cámaras del móvil y el ordenador. ¿Tapadas o descubiertas?

Yo las tapo con cinta porque no sé quién las está utilizando ni con qué propósito.

Alexa y los asistentes virtuales han dejado en ridículo a los temidos espías rusos. ¿Qué datos recogen de la persona que los usa?

Están escuchando permanentemente. No solo lo que se oye desde las conversaciones que tienes con tus hijos a los programas y anuncios que ves en el televisor. También a todos los dispositivos «inteligentes» que hay en casa, de la muñeca a la nevera a las bombillas que registran el consumo energético. También registra los identificadores de todo el que entra y sale de casa.

Muchos dicen: «Me da igual que me espíen. No tengo nada que esconder».

Es el argumento de la Stasi.

En El enemigo conoce el sistema escribes: «El big data es el nuevo plutonio» (unas palabras tomadas de Robert Kirkpatrick).

Es el combustible de los algoritmos predictivos de inteligencia artificial que quieren intermediar en todos los aspectos de la sociedad.

¿El precio que vemos en internet de un billete de avión es igual para todos o depende de la IP?

Ni es igual para todos ni es el mismo para cada uno todo el tiempo. Los algoritmos calculan cuál es el máximo que estás dispuesto a pagar por un producto. En función de lo que saben de ti, pero también del contexto. No pagas lo mismo cuando planificas un viaje desde tu casa que cuando acabas de perder un vuelo en otro continente. Los algoritmos son implacables, nunca calculan a tu favor.

Facebook es un ladrón de guante blanco que primero nos robó la privacidad y ahora quiere hurgarnos en los bolsillos con su nueva moneda: libra. ¿Ansias de convertirse en el amo del mundo?

Facebook quiere desarrollar la versión occidental de Alipay/Zhima, el sistema de pago que facilita el sistema de crédito social chino. Si parece exagerado, hay que entender que Facebook tiene 2.380 millones de usuarios (según sus cuentas de junio de 2019). Es un estado digital dirigido por líderes no electos, gestionado por leyes internas.

Ya no viajamos con lanzas y crucifijos. Vivimos en la era del colonialismo tecnológico. Tú dices: «A Europa no le queda más remedio que elegir que le chuleen los americanos o que le chuleen los chinos». ¿Por qué?

Hace unas semanas los medios anunciaron que «España es pionera en 5G en Europa». Sin embargo, la infraestructura 5G que hemos estrenado le pertenece a dos empresas: Vodafone, que es de un país que está abandonando la UE con el apoyo de EEUU, y Huawei, una empresa china subvencionada por el Gobierno chino para ofrecer infraestructura barata y conveniente a países como el nuestro. Renunciar a la soberanía de infraestructuras críticas es un suicidio.

Dices: «Todas las arquitecturas totalitarias son centralizadas».

Los sistemas no son naturaleza, cumplen un propósito. El propósito de un sistema centralizado no es la eficiencia, sino el control.

¿Quiénes son los predicadores del mundo tecnológico y cuál es su mensaje?

Esta plataforma te hará popular/feliz/rico/famoso. Solo tienes que jugar lo suficiente para entender las reglas y empezar a ganar.

En los años 40, el científico Alexis Carrel escribió: «El hombre, que debería ser la medida de todo, se ve perdido en el mundo que él ha creado con la técnica, y se ha hecho más desgraciado y se ha degenerado moralmente». ¿Podríamos cambiar la fecha de esta visión pesimista a 2019 y nadie se daría cuenta?

Parece evidente.

«El enemigo conoce el sistema, pero nosotros no».

Para entender un sistema hace falta poder verlo. Nuestra visión del sistema está deliberadamente ofuscada por una capa de metáforas sobre ese sistema, diseñadas para evocar emociones y ocultar objetivos. La mayor parte de las discusiones sobre internet son discusiones sobre sus metáforas, no sobre su estructura, funcionamiento o función.

Fuente: https://www.yorokobu.es/marta-peirano/

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Todo sobre Blanca, con perdón

Tortuga Antimilitar - 13 September, 2019 - 00:00

Nadie dimitió, quizá porque la víctima estaba muerta desde el principio, hecho que nos absuelve de todos los pecados, ya que, si llega a estar viva, nunca hubiera recibido la ayuda necesaria en tiempo y modo, habiendo muerto de todas formas.

Pedro Sáez
Guía de montaña y escritor.

Si no fuera trágico, doloroso, etc, cabría hablar de Escopeta Nacional 3, del magno Berlanga. Los hechos son los siguientes:

Que se desplegó el mayor dispositivo policial y de rescate jamás habido en la Comunidad de Madrid.

Que habiendo una información que situaba a la presunta víctima en un lugar determinado, se buscó en otros.

Que ese lugar, sin embargo, apenas sufrió la visita de unos voluntarios encabezados por cuatro agentes que no sabían nada de protocolos de búsqueda en montaña. Dos de ellos enseguida acusaron las arduas pendientes y se filtraron a la parte baja. Otro, dicen, se hacía selfis continuamente. Los voluntarios que iban con ellos se disolvieron en el bosque porque nadie les había indicado cómo se hace una búsqueda efectiva. La búsqueda fue, por tanto, inefectiva.

Que se desdeñó la ayuda de profesionales de la montaña sin ningún argumento inteligible.

Que ni el Ayuntamiento de Cercedilla, que fue quien convocó a los voluntarios mediante el bando correspondiente, ni ninguna otra entidad, realizaron un filtro de los voluntarios al objeto de utilizar ese recurso de la manera más idónea posible, en beneficio del objetivo común.

Que se infrautilizó a los rescatadores profesionales de montaña: Greim y Gera.

Que se trajo a cuerpos especializados en intervención armada, nadie sabe la razón. Quizá querían abatir a los buitres, las grajas y los cuervos.

Que había dos helicópteros que durante días sobrevolaron la zona sin ver nada. Al mismo tiempo, nadie hizo caso de los buitres que merodeaban por el lugar donde finalmente se encontró a la víctima, información siempre valiosa y gratuita.

Que, según dicen otros testigos, muchos agentes no conocían el terreno y que ellos mismos acabaron perdidos en él.

Que, cuentan otros testimonios, algunos agentes no sabían leer mapas y los cogían al revés.

Que había muchos agentes aburridos pero con el gesto y los músculos tensos, y que nadie sabía cuál era su misión. Ellos quizá tampoco. Eran agentes de las unidades antidisturbios.

Que había grandes vehículos, Hummer y de ese tipo, que no sirven para nada en la montaña, quizá sí en las guerras del desierto, pero que montan mucho espectáculo y hacen exhibición de músculo y de autoridad.

Que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía están desde siempre a la greña y en esta ocasión lo volvieron a demostrar ante el mundo mundial.

Que la víctima la encontró alguien ajeno al dispositivo. Exitazo.

Que el ministro dijo que la coordinación había sido perfecta. Olé.

Que los medios dieron muestra de un sublime amarillismo y una ignorancia desconcertante. Decían, entre otras muchas cosas, que Cercedilla lindaba con el término municipal de Fuenfría, inexistente salvó quizá en alguna saga de literatura juvenil. O que el alcalde de Cercedilla se llamaba Eugenio Romero. Ejemplos en todo caso benignos. Los hubo también malignos y que se alimentaban de una rumorología innecesariamente venenosa y de la banalidad del morbo.

Que nadie dimitió, quizá porque la víctima estaba muerta desde el principio, hecho que nos absuelve de todos los pecados, ya que, si llega a estar viva, nunca hubiera recibido la ayuda necesaria en tiempo y modo, habiendo muerto de todas formas.

Que necesitamos un Berlanga que lo cuente, que nos cuente, si no fuera porque es trágico y doloroso y no queremos ver reflejada nuestra cara b.

Que deseamos que descanse en paz la campeona Blanca Fernández Ochoa, que tuvo el coraje de irse mirando a los ojos a la muerte y a Cercedilla, lo que más quería, probablemente, tal como quiso siempre haber muerto el poeta Luis Rosales, sin conseguirlo, ya que murió en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Blanca lo hizo en el aire diáfano y libre de las montañas.

Testamento

Las noches de Cercedilla
Las llevo en mi soledad,
Y son la última linde
Que yo quisiera mirar.
Quisiera morir un día
Mirando este cielo, y dar
Mi cuerpo a esta tierra que
Me ha dado libertad.
Quisiera morir un día
Y ser tierra que pisar,
Tierra en la tierra que sueño
Ya para siempre jamás.

(Luis Rosales)

Artículo elaborado con testimonios de voluntarios que participaron en la búsqueda,incluido el propio autor

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opini...

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Rafael Gómez, el último de La Nueve: "No hagáis guerras, solo las ganan los ricos"

Tortuga Antimilitar - 13 September, 2019 - 00:00

"En la guerra no sirve mucho hacerse el valiente. Es más normal ir cagado de miedo. Sobre todo si sales de patrulla a pie", cuenta desde su casa de Estrasburgo.

Juan José Fernández
Madrid

A sus 98 años, el cabo conductor de semiblindados de la IX Compañía de la División Leclerc Rafael Gómez Nieto aún recuerda detalles de la mañana en que desembarcó en Normandía.

Su barcaza de vientre plano aplastaba las olas. La playa de Saint Mere Église, Utah Beach para los mapas del ejército aliado, esperaba enfrente. Él ya agarraba el volante de su half track ‘Don Quichote'. Meneados por el mar, los nueve ocupantes de aquel vehículo artillado con ruedas y orugas empezaron a cantar ‘La cucaracha'.

Por ser el 8 de agosto de 1944, y ya estar la playa tomada por los norteamericanos, a Rafael y a sus compañeros de La Nueve no les recibió la lluvia de balas que acribilló a quienes les precedieron en el atraque. A aquellos 160 hombres, de los que 140 eran republicanos españoles forjados en una guerra civil, los tiros les aguardaban carretera adelante, en el camino a París.

A Rafael Gómez le ha pillado en su casa de Estrasburgo el reconocimiento que ha hecho el Gobierno de España a su mítica unidad. No ha podido ir a la conmemoración celebrada en la capital francesa y ver a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, porque se ha esguinzado un pie. Y la lesión le tiene contrariado, porque le impide su paseo cotidiano de casa al mercado.

Junto a sí guarda su gorro cuartelero, fotos, papeles, un acento almeriense que aliña con palabras en francés, y recuerdos intermitentes de su trayectoria desde julio de 1938, cuando lo movilizaron en Badalona, donde vivía. En su memoria, mordida por la ancianidad, hay nueve meses de guerra civil con 17 años de edad, el paso de Port Bou con los derrotados, el campo de concentración, la vida en Orán y su alistamiento en el Batallón de Marcha del Chad, de los Cuerpos Francos de África, fiera unidad colonial del ejército de la Francia libre, el país en el que se quedó a vivir. Se cumplen ochenta años del inicio de aquella II guerra mundial en la que él y sus compañeros se convirtieron en héroes. Pero el último de La Nueve hace un relato desmitificado, de hombre normal y corriente.

-¿Cuál es su principal recuerdo de la guerra?

El principal recuerdo que te queda de una guerra es el miedo. Y también que todo lo haces corriendo: corres aquí, corres allá… Yo desembarqué corriendo. En la playa habían muerto antes (junio de 1944) muchos soldados, muchos, sobre todo los que iban a pie, en sus ‘peniches', porque cuando bajaba la puerta de la lancha iban muy juntos y no tenían defensa. Pero yo eso no lo ví. Vivimos muchos golpes duros después, en Europa; más que en África. En África llevé el half track Guernica (Así escribían su nombre en el morro), fui chófer cuatro meses del teniente Granell (Amado Granell fue el primero en poner pie en el ayuntamiento liberado de París). Luego me darían el Don Quichote. Primero nos pusieron un uniforme inglés, luego otro americano, y al final uno francés. A los coches le poníamos en el capó la estrella americana, para que nuestra aviación los viera bien, pero los alemanes también ponían la estrella…

- ¿Y qué siente hoy por aquellos alemanes que tuvo enfrente?

Pues no siento nada. Vivo en la frontera, y vamos a menudo mis hijas y yo a pasear a Alemania. Pas mal; la guerre est finie longtemps. La guerra es muy mala, muy mala. La guerra es mala siempre. Es mala en España; es mala en Argelia; es mala en Túnez; es mala en Europa; es mala para ti y también lo es para tu enemigo.

- Ha visto usted muchos muertos, pero también muchos hombres valientes…

Mire, en la guerra no hay que ser valiente. En la guerra hay que ir normal, como todo el mundo. No hay que hacerse el valiente, porque no sirve de mucho. Es más normal ir cagado de miedo. Sobre todo cuando avanzas a pie, buscando patrullas, mirando si te sale uno por aquí o por allá.

- De ustedes, tras la toma de Berchtesgaden, ya solo quedaban 16. Sentiría mucha pena según iban cayendo sus compañeros…

La verdad es que en esos momentos no sientes pena. Mueren tantos cada día que al final lo acabas comentando como si nada con el compañero: ‘¿Has visto? Fulano cayó esta tarde…' Sin más. C'est tout.

- Demasiados hombres jóvenes muertos.

Oui. Jóvenes, viejos, niños, mujeres… de todo. La guerra mata a todo el mundo.

- Es usted el último miembro de La Nueve que queda vivo. ¿Quién era su mejor amigo en la compañía?

En mi coche éramos cuatro españoles. Y me acuerdo de todos por igual. Y también del ayudante jefe Moreno, y del sargento Zubieta, uno que le llamaban El Chato, y que cantaba: "Ya se cayó el arbolito / donde dormía el pavo real..." Cuando entras en combate todos son tus amigos. Y cuando te quedas solo, no hay amigos a la vista. Yo no pude subir en Berchtesgaden (el nido del águila, el refugio de montaña de Hitler en cuya conquista participó La Nueve). Mis amigos subieron todos, y yo me tuve que quedar abajo guardando el coche, porque era el chófer. Yo no olvido a mis compañeros. Todos los años vamos a un pueblo en el que murieron muchos (Grussenheim, al sur de Estrasburgo, en la frontera con Alemania, donde La Nueve fue diezmada), entre ellos D'Alain, que antes había estado en las Brigadas Internacionales en España. Está enterrado allí. El alcalde nos invita a un vaso cada año por todos ellos. Lo prometió. Y yo bebo un vaso a su salud. En enero cumpliré 99 años, y pienso ir allí a brindar por lo menos hasta que tenga 100.

- ¿Qué le viene a la cabeza si se acuerda usted del día de la liberación de París, cuando los blindados de su compañía fueron los primeros en entrar en la ciudad?

Recuerdo que mantuve el coche bajo unos árboles. Había que atravesar la ciudad corriendo. Llevaba acoplado un cañón antitanque, pero yo no lo atendía; lo manejaba un gallego al que llamábamos Cariño. Y recuerdo que, después de aquello, nos fuimos a un campo en las afueras, y que pasamos allí tres noches. Estábamos contentos. Y al campamento vinieron muchas chicas a saludarnos. Eran tantas que el capitán Dronne, que luego llegó a general, se enfadó, y nos dijo: “A ver si en este campamento va a haber más mujeres que soldados”.

Rafael Gómez, abajo a la derecha, con compañeros de La Nueve / EL PERIÓDICO

- ¿Echa usted de menos Adra (Almería), su tierra?

Poco. Nací allí, pero de niño viví en Cádiz once años. Mi padre era carabinero y estaba destinado en el puerto. Y después lo destinaron a Barcelona, y allí nos quedamos hasta el fin de la guerra civil.

- ¿Por qué se alistó usted? ¿Era de algún partido?

Yo no tenía ideas políticas. He luchado por lealtad, no por política. Nunca he tenido nada político. Sí soy cristiano. Estoy bautizado, como mis hijos. Pero no rezo: si voy a la iglesia, me quedo allí callado. En combate tampoco rezaba; te da poco tiempo a pensar. Estás pendiente de que no te caiga una bomba y no saltes por los aires. Yo vivía en Badalona y tenía 17 años cuando me movilizó la República. Fui en la última quinta, la del Biberón. Pasé la frontera andando, y me llevaron a Barcarés.

- ¿Cómo era la vida en el campo de concentración?

Allí, en la playa, ayudaba a construir barracas para dormir. Nos daban de desayuno muy poco pan, una barra para cada 20, y unas sardinas. Y de beber, agua jabonosa. Esperábamos a que se quitaran las pompas para beberla. No había otra agua.

- ¿Cómo salió de allí?

Una día me vino a ver mi padre, que estaba en otro campo, en Argelés. Me dijo que su hermano estaba en Argelia, y que se lo llevaban para allá, y que yo a lo mejor podría ir también. Y salí con papeles falsos, como hermano de mi padre. Y ya cuando estaba en Argelia, me presenté voluntario. No sé, me dio un golpe de cabeza, y me fui al Bureau d'Engagement. Pedían chóferes, y mi destino fue chófer en la Tunicia.

- ¿Ha sido Francia agradecida con ustedes, los de La Nueve?

Al principio no decían que éramos españoles. Decían que éramos franceses... hasta que la periodista Evelyn Mesquida contó nuestra historia. En el tercer regimiento éramos tres compañías, la IX, la X y la XI. Y en La Nueve casi nadie hablaba francés. Muchos venían de la Legión.

- Eran gente dura..

Por eso nos metían en un batallón de primera línea. Siempre nos metían delante.

- Al menos les darían buen rancho…

Raciones americanas. Las preparaba un cocinero… Bouboú se llamaba. Se enfadaba cuando alguna vez teníamos que salir corriendo y dejar la comida.

- ¿Era buen cocinero?

Bueno, hacía lo que podía.

- Estas cosas, ¿se las cuenta a sus nietos?

Uy, no me hable de nietos (ríe) Tengo tantos que a veces no llevo suficiente en el bolsillo para darles propina. A los nietos yo no les cuento nada de la guerra. A los jóvenes de hoy ya no les interesa. Oui: solo les gusta la música y la fiesta.

-¿No tiene un mensaje para los jóvenes?

No hagáis guerras. La guerra es mala para todo el mundo. Las guerras solo las ganan los ricos.

- El Gobierno español ya lleva un par de agostos haciéndoles un reconocimiento. Llega un poco tarde…

Bueno, la verdad es que ya de La Nueve no hay ninguno; solo quedo yo. Cuando me muera, me da igual si me entierran aquí o en España, pero que sea con Florence. Que me metan al ‘crematoire' y lleven mis cenizas con mi mujer. Era de origen español, ¿sabe? Se apellidaba López. La conocí en el baile, en Estrasburgo. Yo era muy buen bailarín. Florence y yo íbamos mucho al baile. Vaya, no he tenido mala vida…ç

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/poli...

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Objetores valencianos

Tortuga Antimilitar - 12 September, 2019 - 00:00

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Hong Kong, Sudán, Puerto Rico: La clave del triunfo de la noviolencia

Tortuga Antimilitar - 12 September, 2019 - 00:00

Aportamos esta publicación del periódico panfletario El País, a sabiendas de que el tema es controvertido y de que El Grup Antimilitarista Tortuga no suscribe todos los análisis y conclusiones que en él se ofrecen. No obstante constituye un buen botón de muestra para conocer por donde anda actualmente la teorización sobre la noviolencia como instrumento (legítimo o no, según los casos) para derribar gobiernos y obtener determinados cambios políticos. Nota de Tortuga.

Antonio Pita

Hong Kong, Sudán y Puerto Rico no lo saben, pero tienen un porcentaje en común, el 3,5%. Desde realidades geográficas y sociopolíticas muy diferentes, los tres territorios han logrado en los últimos meses victorias (parciales, como casi toda victoria) a través de campañas de resistencia mayoritariamente no violentas: la retirada este miércoles en Hong Kong del polémico proyecto de ley de extradición que dio origen el pasado junio a la ola de protestas, el fin de tres décadas de dictadura de Omar Al Bashir en Sudán (este jueves se anunció la composición del Gobierno de transición), y la dimisión en Puerto Rico del gobernador Ricardo Rosselló, a raíz de la filtración de un chat con comentarios sexistas y homófobos, y burlas a las víctimas del huracán María.

El 3,5% es una especie de barrera del éxito, según demostraron ya en 2011 las investigadoras Erica Chenoweth y Maria J. Stephan en su libro Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict (Por qué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica del conflicto no violento). Cuando al menos ese porcentaje de la población participa de forma activa y sin usar las armas en una gran campaña política como un intento de cambio de régimen, esta triunfa. Así fue, por ejemplo, en la denominada El poder de la gente, contra el dictador filipino Ferdinand Marcos; en la Revolución Cantada que trajo la independencia a Estonia, Letonia y Lituania; o en el totémico movimiento afroamericano por los derechos civiles en Estados Unidos. También entonces las manifestaciones masivas fueron la expresión más patente del malestar. También entonces fueron clave otras formas de acción menos televisadas, como huelgas o actos simbólicos de desobediencia.

“No es solo una cuestión de números. También de estrategia, determinando cómo atraer a la gente al movimiento —innovando tácticamente más allá de las manifestaciones— y los puntos de presión, y manteniéndose resiliente frente a la represión”, subraya Stephan por teléfono desde Washington, donde dirige el Programa de acción no violenta del Instituto de la Paz de Estados Unidos.

En su investigación, Chenoweth y Stephan revisaron 323 experiencias violentas y no violentas, principalmente intentos de derrocar Gobiernos, entre 1900 y 2006. Lo hicieron asumiendo que la eficacia de las armas aguantaría bien el filtro histórico y tratando de separar el grano de la paja de forma tan estricta que excluyeron incluso un ejemplo canónico —la independencia de India bajo el liderazgo de Mahatma Gandhi— por considerar que la debilidad militar de la metrópoli, el Reino Unido, fue también un factor decisivo. La conclusión les sorprendió: las campañas no violentas habían sido el doble de exitosas que las violentas.

Como en un enso japonés, el círculo zen pintado de un solo trazo, la simplicidad de la regla del 3,5% es solo aparente. “Cuando algo estalla, la gente cree que detrás únicamente hay enfado, pero hay también corrientes que se han ido organizando antes de forma menos visible”, señala otro de los expertos en no violencia más importantes, Jamila Raqib, heredera del pensamiento del estadounidense Gene Sharp, el pope fallecido el año pasado y cuyo De la dictadura a la democracia ha inspirado a disidentes en distintas latitudes y décadas.

Pero, ¿qué hace que unos movimientos pacíficos triunfen y otros fracasen? ¿Por qué, en el mundo árabe, las mismas concentraciones en las calles mayoritariamente pacíficas lograron derribar a Ben Ali en Túnez, a Mubarak en Egipto y este abril a Buteflika en Argelia, mientras que Siria se hundió en una guerra civil? Más allá de factores como el interés —o desinterés— de las grandes potencias por el lugar o la eficacia de la represión, Stephan cita uno fundamental: “El compromiso estratégico del liderazgo con la disciplina de la no violencia”. Es decir, la apuesta —durante un tiempo que puede ser prolongado y en el que se pueden correr riesgos graves— por formas de protesta que generen presión (manifestaciones, sentadas, huelgas, boicots, ocupaciones, insumisión fiscal, etc.) sin dañar a otras personas y que permitan, además, asumir distintos niveles de riesgo. "Por edad o capacidades físicas, no todos los participantes se pueden exponer a los mismos”, agrega Stephan.

La protesta hongkongesa es fundamentalmente pacífica, pero recientemente se ha visto ensuciada por episodios de violencia, lo que genera un dilema moral y un problema estratégico. “Incluso cuando es limitada y en autodefensa, la violencia es contraproducente, porque aleja a ancianos, niños, mujeres... Se convierte otra vez en hombres jóvenes físicamente aptos llevando el proceso”, apunta Raqib, directora ejecutiva en la Institución Albert Einstein.

Maciej Bartkowski, director de Educación e Investigación en el Centro internacional sobre el conflicto no violento, lo ilustra con el caso sirio: “Los cinco primeros meses de lucha no violenta, de marzo a agosto de 2011, debilitaron al régimen de forma significativa como ninguna acción violenta posterior lo ha hecho. Fue lo que casi llevó a la caída del régimen de El Asad, cuyo Ejército sufrió más de 50.000 deserciones. El giro hacia la violencia fue letal para la oposición, porque asustó a los grupos minoritarios que apoyaron al régimen y desde entonces le han sido leales, lo que fue crucial para que El Asad se recuperase y consolidase su base de poder”.

Farida Nabourema habla desde la experiencia. Lucha desde hace años contra la dictadura de Faure Gnassingbé en Togo, que en 2017 vivió manifestaciones masivas. "La no violencia no es una elección moral ni filosófica, sino estratégica. Mi objetivo es empoderar a la gente para derrocar a un líder. Si armas a la gente, ¿cómo gestionas el día después? Aún sigo recibiendo invitaciones de ciudadanos para montar algo violento con el argumento de que, sin pistolas, nunca derrocaremos a un régimen brutal, pero la gente confunde no violencia con tolerancia a la violencia o con debilidad. Y lo que trato de hacerles entender es que el Estado tiene todos los medios militares y diplomáticos, y de ninguna manera vamos a tenerlos nosotros para montar un Ejército equiparable al de un Estado con 50 años de dictadura militar", afirma por teléfono desde el país sin identificar en el que se encuentra exiliada. En diciembre de 2017 entró a Togo por última vez porque —dice— su rostro es ya demasiado conocido como para pasar desapercibida. “Estuve escondida casi todo el tiempo. Solo me mostré en una manifestación y brevemente. Era un mensaje al ministro que dijo que no tenía agallas de entrar al país”.

Innovación

Es la fuerza de los gestos. O de la innovación para burlar leyes injustas. En Hong Kong, el pasado julio los activistas sortearon la prohibición de manifestarse con la excusa de que se congregaban para cazar pokémons o, irónicamente, para llorar al apodado carnicero de Tiananmén, el ex primer ministro chino Li Peng, fallecido días antes. También de las analogías históricas fácilmente reconocibles, como los freedom riders en Palestina, que se subían a los autobuses que conectan Jerusalén con los asentamientos judíos en Cisjordania y tomaban su nombre de los activistas que lucharon así contra la segregación racial en el sur de Estados Unidos en los años sesenta.

“Existe el malentendido de que las personas que optan por la no violencia lo hacen porque son buenas, cuando en su mayoría es porque no tienen acceso a otra vía. O simplemente porque funciona”, apunta Raqib. Como en la reacción en cadena en el mundo árabe que produjo el pionero caso tunecino. “Sucede cuando el resto de medios institucionales, como los tribunales o los partidos políticos, no son accesibles o representativos, por estar estrechamente controlados por el poder”, aclara Bartkowski.

En 1930, y para sorpresa de muchos en sus propias filas, Gandhi escogió una causa pequeña —la sal— para su lucha más amplia contra el colonialismo británico. Los indios tenían prohibido producirla y pagaban un impuesto por ella. La protesta culminó en una marcha multitudinaria de casi 400 kilómetros y millones de indios vulnerando abiertamente la norma. El Reino Unido acabó retirándola y fue uno de los últimos clavos en el ataúd de su control. Es, probablemente, el caso más paradigmático. "Aunque no todos los activistas son conscientes de su influencia, el nuevo fenómeno de la lucha no violenta gandhiana ha sido difundido desde la segunda mitad del siglo XX por numerosos movimientos políticos y sociales en el mundo entero", explica Rubén Campos, analista del Real Instituto Elcano experto en India y la figura de Gandhi. "Su gran contribución ha sido incorporar la lucha no violenta a la memoria cultural colectiva de la humanidad".

El País

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Origen y problemas de la Técnica

Tortuga Antimilitar - 12 September, 2019 - 00:00

Los avances tecnológicos son un producto del imperialismo, es decir, de la conquista y de la imposición de un modo de vida cuyo fin es la acumulación de riquezas y el poder sobre el hombre y las sociedades menos desarrolladas técnicamente.

La eficacia de la técnica y la ciencia para crear nuevos inventos y espacios más cómodos y funcionales corresponde a un modo de vida previamente planificado -por una élite- para la consecución de una organización social concreta en la que el ser humano cede su autonomía a cambio de seguridad y se hace dependiente del aparato tecnológico. Su misión es servir al poder encarnado en el Estado, se hace esclavo del mismo por medio de la propaganda y la delegación.

La propaganda vende los inventos científico-tecnológicos como algo que proporciona libertad al hombre, sin embargo, su fin es la imposición de un sistema de dominación que penetra en su espíritu para conquistar su alma de manera que condiciona su visión del mundo y por lo tanto de la vida.

La técnica es un producto del conocimiento, por lo tanto siempre estará limitada por este. Por mucho empeño que pongan los especialistas en solucionar los problemas como el cambio climático o la contaminación (entre otros) derivados de aquella mediante otro tipo de técnicas alternativas, no podrán frenar la catástrofe venidera en forma de pandemias, hambrunas y guerras provocadas por la escasez de recursos energéticos y naturales. La tecnología será finalmente y después de alcanzar el cielo del conocimiento, el infierno de la civilización racional, su condena y no su salvación, la muerte en vida del hombre moderno o cuando no; su aniquilación.

La nueva dictadura no será ya la del Capital sino la Tecnológica. Todos los problemas derivados de la falta de recursos energéticos y naturales se fiarán a la técnica. La vigilancia será el pilar fundamental de los Estados. La tecnología responde a este nuevo sistema de dominación con la consecuente fiscalización de la población y la protección de las reservas naturales existentes. Los Estados con mayor poder tecnológico serán los garantes del nuevo orden mundial basado en la dominación por la escasez (producto de la revolución tecnológica) y no ya por la abundancia (producto de la revolución industrial) como hasta ahora a ido sucediendo, sobretodo en Occidente.

A esto hay que añadir la contaminación y el cambio climático que agravarán los problemas y los futuros conflictos por los recursos naturales y energéticos.
Es un error analizar el fenómeno técnico de forma aislada; la máquina puede tener una utilidad concreta para el hombre como herramienta más o menos sofisticada. El aparato técnico se debe de observar como un todo que organiza para bien o para mal la vida del hombre moderno y lo priva de autonomía de manera que lo hace dependiente de los avances cientifico-tecnológicos y de la super-estructura o megamáquina estatal que lo atenaza de forma constante con sus leyes y normas.

Lo que se entiende por libertad sólo se puede dar en un contexto de dependencia con el aparato tecnológico y con la megamáquina estatal, fuera de ésta es una quimera imposible de realizar.

La Técnica es poder. La Técnica es el instrumento para la dominación. Su base radica en el control de la Naturaleza y el ser humano por medio de la máquina. La eficacia de la Técnica se mide por su seguridad y productividad, o en otras palabras, por su poder de acumulación y destrucción.

El fin de la tecnología es el dominio y por lo tanto la deshumanización del hombre. La revolución tecnológica pone punto y final a los valores que habían adquirido las sociedades pre-modernas. La espiritualidad queda anulada en pos del materialismo impuesto desde el Poder y las relaciones sociales mutiladas y desfiguradas por los avances cientifico-tecnológicos.

La liberación de las fuerzas productivas impulsadas primero a través de la técnica (revolución industrial) y después con la revolución tecnológica (sin restricciones) ponen de manifiesto la contaminación y destrucción del medio ambiente con todos sus efectos concomitantes. Por añadidura la preservación de la Naturaleza no expuesta directamente a la actividad del hombre quedará en manos de Estados cada vez más totalitarios que intervendrán las zonas en forma de espacios protegidos y por lo tanto restringidos. Bañarse como pescar un río será una quimera. Cazar en el bosque será delito. Acampar será también cosa del pasado. Y así, hasta que los espacios protegidos queden totalmente delimitados e inaccesibles por el ciudadano de a pie.

https://matapuces.blogspot.com

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Protestas contra una importante feria de armas en Londres

Tortuga Antimilitar - 11 September, 2019 - 00:00

La feria de armas bienal más grande del mundo tendrá lugar en Londres.

ANF LONDRES

La feria Internacional de Equipos de Defensa y Seguridad (DSEI, por sus siglas en inglés), que comenzará el martes en el Excel Exhibition Hall en la capital británica, Londres, se ha protestado durante una semana.

Los kurdos y sus amigos pidieron la prohibición de la venta de armas al estado turco.

Activistas kurdos y sus amigos se reunieron frente al Exel Exhibition Hall cantando consignas. La policía había tomado enormes medidas de seguridad y no permitió que los manifestantes marcharan e intervinieron.

Un activista fue detenido durante una pelea breve. El número de personas que han sido detenidas en las protestas durante la semana pasada superó las 100.

Las armas británicas se utilizan en las masacres de Kurdistán

A pesar del hostigamiento de la policía, los activistas continuaron su protesta denunciando el uso de armas británicas en las masacres llevadas a cabo en Kurdistán.

Alcalde de Londres: 'Dejen Londres'

Sadik Khan, el alcalde del partido laborista de Londres, dijo a los organizadores de la feria de armas más grande del mundo que lo saquen de Londres a medida que aumentan las protestas por el evento "aborrecible".

Khan escribió al director de Defensa y Seguridad Internacional de Equipos (DSEI) diciendo que se oponía a la feria de armas en la ciudad.

Fuente: https://anfespanol.com/europa/prote...

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Tres dècades de lluita contra el servei militar i una ullada al futur del pacifisme

Tortuga Antimilitar - 11 September, 2019 - 00:00

Más abajo, en castellano.

L'autor, antic objector de consciència, reflexiona sobre la necessitat de conservar la memòria del moviment antimilitarista valencià i planteja els reptes que s'obren per al col·lectiu en el context actual.

El fet que un candidat a dirigir la diplomàcia europea, Josep Borrell, afirme que la guerra és “l'estat natural de les coses”; el frenètic i alhora silenciós augment dels pressupostos de defensa de l'Estat espanyol o l'agressivitat extrema de dirigents que s'encavallen al poder arreu del món, haurien de fer-nos considerar la necessitat de replantejar i actualitzar el pacifisme i l'antimilitarisme. Qualsevol discurs o plantejament madur, però, té uns inicis, uns antecedents i uns fonaments. Per això, la creació de l'arxiu històric del moviment d'objectors de consciència al País Valencià és significativa i il·lumina un fragment especialment intens de la crònica del pacifisme.

Certament, la història dels marges és sempre difícil, si no gairebé impossible. No sol comptar amb mecenes, patrocinadors, arxivers, mitjans de comunicació i organismes poderosos al darrere que cultiven la investigació i menys encara que conserven, recreen i escampen la memòria. En aquesta ocasió, la voluntat de perdurar, per un costat, i la mà estesa d'alguns arxivers o d'institucions locals i universitàries estan procurant que, en aquesta ocasió, la pèrdua i l'oblit no arriben a produir-se.

Així, els materials aplegats pels dos grups valencians més importants (Antimilitaristes-MOC de València i el col·lectiu Tortuga d'Elx-Alacant) s'han fusionat i s'han ajuntat, a més, amb els aportats per un bon grapat de militants històrics del moviment; sense perjuí, és clar, de noves aportacions.

Objector de conciencia a la marxa del Saler de 1976. / Arxiu

L'any 2017, amb motiu d'una trobada intergeneracional a Llíria (Camp del Túria), els veterans d'aquests col·lectius van posar damunt la taula la conveniència de reunir i preservar la seua memòria documental. Tots els presents coincidiren en la importància de deixar constància, col·lectiva, pública i accessible, del que ha estat el MOC al País Valencià.

Fet i fet, el juny de 2018 s'aplegaven a l'Arxiu Històric de Gandia una cinquantena de caixes de documents i es feia acte de constitució d'aquest arxiu històric amb un control detallat dels productors i de la procedència dels documents. Tot seguit, s'entrava en contacte amb la directora de l'Arxiu de la Democràcia de la Universitat d'Alacant, Mercedes Guijarro, ja que aquest centre, no debades, constitueix una iniciativa potent i lloable en l'àmbit de la nostra memòria recent, compta amb un fiabilíssim planter de professionals i, al capdavall, és capaç de compartir en web la part més atractiva dels fons alhora que es fa consultable i accessible la seua totalitat.

Tot plegat, d'ací a poc temps podrem atényer directament i sense intermediacions als fons originals del moviment pacifista i d'objecció de consciència valencià des de 1971, quan Pepe Beunza va patir un consell de guerra. I no és poca cosa; perquè d'intermediacions, mitges veritats i manipulacions ja anem prou servits. La cronologia arriba fins a l'any 2002, quan va entrar en vigor la llei que suprimia el servei militar obligatori.

Comunicats de fulls de calc, pamflets, cartells, actes judicials, sentències, denúncies, impresos de vietnamita i ciclostil, textos manuscrits, revistes, dossiers de premsa, fotos, postals, adhesius… Papers engroguits pel temps, testimoni de la repressió i també, per a Pasqual Pastor, “de la difamació a la qual fórem sotmesos pel govern, titllats d'insolidaris, inclús de formar part de l'entorn d'ETA, que sentírem l'amenaça de ‘mort civil' en forma d'inhabilitació professional per a la docència, la salut o els serveis socials en l'administració pública”. En els darrers mesos s'ha treballat intensament en la catalogació i digitalització dels fons amb imatges com la de la Marxa per la Pau, celebrada al Saler pel 1976, campanyes contra els joguets bèl·lics, la llarga vaga de fam celebrada a la plaça de la Mare de Déu de València i organitzada pel CANVI (Col·lectiu d'Acció No Violenta dels Països Catalans); projectes de llei per regular l'objecció; publicacions com El Caracol (Boletín desorientador del MOC), En Peu de Pau… Fins i tot “actes”, tan informals com reals, de les reunions que celebrava el col·lectiu de València amb les seues discussions i debats.

Aquelles tres dècades de rebel·lia derivaren en certes conquestes, com la mateixa Llei d'objecció de consciència del 1984; però una vegada posada en marxa es va impulsar una nova fase d'insubmissió per tal de desbordar el seu marc. Els fets que documenta el nou arxiu jalonen la trajectòria de l'antimilitarisme a través de les peripècies d'alguns dels seus militants, que encara mantenen el seu compromís amb el pacifisme. Per això, destaquen entre els fons aportats els dossiers de campanyes de suport davant de processos judicials com el que va protagonitzar Santi Almiñana (Alzira, 1975), que es va declarar insubmís i va passar un temps a la presó a la fi dels anys 1990. O com la detenció de José Antonio Tomás (Logronyo, 1954), condemnat per retornar la cartilla militar i a qui Jaime Milans del Bosch, llavors capità general de València, va demanar sis anys de presó; va acabar, però, beneficiat per la Llei d'amnistia.

Objectors de consciència a la diada del País Valencià de 1977. |Arxiu

Del seu costat, el Grup Antimilitarista Tortuga existeix amb aquesta nomenclatura des de 1999, però es va conformar per la unió de dos grups que operaven des dels inicis de la dècada de 1990: el Moviment d'Objecció de Consciència d'Elx i el Col·lectiu Antimilitarista de l'Alacantí. També s'uniren persones procedents del grup de suport al rector insubmís a les casernes Plácido Ferrándiz, el qual complia condemna en la presó militar d'Alcalá de Henares per aquells anys. En els orígens del grup hi ha històrics del MOC en la província, com ara Ramon Carratalà i el col·lectiu Petrer-Elda, potent en els anys 90. El Col·lectiu antimilitarista de l'Alacantí (Cala-MOC) va sorgir el 1994 arran de la plataforma provincial per la insubmissió que va donar suport a Joano Guilabert, d'Ontinyent. Va durar un parell d'anys, tot integrant grups antimilitaristes de molt diverses ideologies. Tant el Tortuga com el MOC de València s'han organitzat i s'organitzen de forma assembleària i no tenen ni han tingut forma administrativa o legal. Paradoxalment, però, tindran arxiu i memòria.

Carlos Pérez Barranco, d'Antimilitaristes-MOC de València, ens prevé contra tot intent d'encapsular l'objecció i la insubmissió com a lluites del passat. Cal recordar, precisament, que perseguíem l'abolició del servei militar com a una fita en un camí més llarg cap al desmantellament de tot instrument de guerra i de dominació, cap a la desaparició dels exèrcits.

És per això que cal afirmar la vigència i vitalitat de l'antimilitarisme en les seues diverses expressions. No només davant possibles temptacions de reinstaurar algun tipus de reclutament forçós, sinó també com a desobediència fiscal al finançament del sistema militar, expressada cada any a les declaracions de la renda de centenars d'objectors, o defensant els espais educatius dels intents d'utilitzar-los com a viver de recursos humans per a l'exèrcit i d'adoctrinament sobre la inevitabilitat de la guerra i el si vis pacem para bellum. O qüestionant la producció i el flux internacional d'armament que desferma i inflama conflictes arreu del món, com és el cas de la venda d'armes a l'Aràbia Saudita i la guerra del Iemen.

L'esperança està en el fet que fins i tot en llocs tan aparentment llunyans com la Síria governada per un règim genocida, el de la dinastia dels Asad, pot florir un moviment conscientment no violent. Enmig de les pitjors circumstàncies possibles, ens donen ara, a nosaltres, lliçons de resiliència i determinació.

Per a Pablo San José, la fi de la insubmissió va disminuir dràsticament l'atenció mediàtica cap al moviment antimilitarista. Tot i això, alguns activistes, hereus d'aqueix moviment històric i perseverants en les seues apostes i sensibilitats vam mantenir, des d'aleshores i fins al dia d'avui, un petit referent en eixe sentit, que es concreta en el Grup Antimilitarista Tortuga.

"Si llancem la mirada al futur, d'entrada, no sembla pintar bé l'aposta humanista-pacifista, arraconada per la marea punitivista i la fe cega en la solució universal de tipus judicial i carcerari. Tot i això, volem creure que es pot esperar un ressorgiment de la contestació humanista, antimilitarista i desobedient davant de tant de conformisme, tanta submissió vers un sistema rapaç, destructiu i anul·lador d'allò que ens fa persones".

Segons Rafa Rodrigo Navarro, dels més veterans, l'actual crisi rau principalment en l'escala de valors sobre la que s'ha plantejat la transició europea al llarg dels segles XX i XXI. Mai el plantejament econòmic capitalista actual, de manera similar al fallit plantejament econòmic dels anomenats països comunistes en el passat, donarà pas a una societat més igualitària i per tant pacífica. El guany econòmic no pot presidir cap escala de valors.

Cal estar alerta i no donar per finalitzats els intents de tornar al servei militar obligatori. Aquests intents, en la “civilitzada Europa”, fan pensar que els governs contemplen la guerra en un horitzó no molt llunyà. Al capdavall, l'objecció de consciència al servei militar és una estratègia més per arribar a un canvi d'arrel, revolucionari, de manera que la convivència, basada en una nova escala de valors faça possible una vida sense armes, és a dir, vertaderament humana.

A més de tot el que plantegen els militants actius, podria ser que el futur de la noviolència tinga més recorregut del que ens pensem. El moviment independentista català, si més no, empra els seus mètodes, que no és poc; Pepe Beunza, aquell primer objector polític valencià, hi participa en primera línia. D'altra banda, malgrat tots els malgrats, no es troba la noviolència en l'ADN de la democràcia? (ço és, la resolució pacífica dels conflictes: la substitució d'un poder per un altre sense la intervenció militar). La por a la llibertat, malauradament, està viva i la mateixa democràcia liberal es troba ferida davant l'avenç dels autoritarismes recolzats en el poder militar. Estarem disposats a llençar, de bell nou, els nostres joves, els uns contra els altres, sota el paraigua patriòtic?

No ho hauríem de permetre.

Font: https://directa.cat/tres-decades-de...

Tres décadas de lucha contra el servicio militar y un vistazo al futuro del pacifismo

El autor, antiguo objetor de conciencia, reflexiona sobre la necesidad de conservar la memoria del movimiento antimilitarista valenciano y plantea los retos que se abren para el colectivo en el contexto actual.

El hecho de que un candidato a dirigir la diplomacia europea, Josep Borrell, afirmara que la guerra es “el estado natural de las cosas”; el frenético y a la vez silencioso aumento de los presupuestos de defensa del Estado español o la agresividad extrema de dirigentes que se aúpan al poder en todo el mundo, tendrían que hacernos considerar la necesidad de replantear y actualizar el pacifismo y el antimilitarismo. Cualquier discurso o planteamiento maduro, sin embargo, tiene unos inicios, unos antecedentes y unos cimientos. Por eso, la creación del archivo histórico del movimiento de objetores de conciencia al País Valenciano es significativa e ilumina un fragmento especialmente intenso de la crónica del pacifismo.

Ciertamente, la historia de los márgenes es siempre difícil, si no casi imposible. No suele contar con mecenas, patrocinadores, archiveros, medios de comunicación y organismos poderosos detrás que promuevan la investigación y menos que conserven, recuperen y divulguen la memoria. En esta ocasión, la voluntad de perdurar, por un lado, y la mano tendida de algunos archiveros o de instituciones locales y universitarias están procurando que, en esta ocasión, la pérdida y el olvido no lleguen a producirse.

Así, los materiales reunidos por los dos grupos valencianos más importantes (Antimilitaristas-MOC de Valencia y el colectivo Tortuga de Elche-Alicante) se han fusionado y se han juntado, además, con los aportados por un buen puñado de militantes históricos del movimiento; sin perjuicio, está claro, de nuevas aportaciones.

El año 2017, con motivo de un encuentro intergeneracional en Llíria (Camp del Turia), los veteranos de estos colectivos pusieron encima la mesa la conveniencia de reunir y preservar su memoria documental. Todos los presentes coincidieron en la importancia de dejar constancia, colectiva, pública y accesible, del que ha sido el MOC en el País Valenciano.

Al final, en junio de 2018 se aportaban al Archivo Histórico de Gandia una cincuentena de cajas de documentos y se hacía acto de constitución de este archivo histórico con un control detallado de los donantes y de la procedencia de los documentos. A continuación, se entraba en contacto con la directora del Archivo de la Democracia de la Universitat d'Alacant, Mercedes Guijarro, puesto que este centro, no en balde, constituye una iniciativa potente y loable en el ámbito de nuestra memoria reciente, cuenta con un fiabilísimo plantel de profesionales y, finalmente, es capaz de compartir en web la parte más atractiva de los fondos, que así se hace consultable y accesible su totalidad.

Por todo ello, dentro de poco tiempo podremos acceder directamente y sin intermediaciones a los fondos originales del movimiento pacifista y de objeción de conciencia valenciano desde 1971, año en que Pepe Beunza sufrió un consejo de guerra. Y no es poca cosa; porque de intermediaciones, medias verdades y manipulaciones ya vamos bastante servidos. La cronología llega hasta el año 2002, cuando entró en vigor la ley que suprimía el servicio militar obligatorio.

Comunicados de hojas de calco, panfletos, carteles, actas judiciales, sentencias, denuncias, impresos de vietnamita y ciclostil, textos manuscritos, revistas, dosieres de prensa, fotos, postales, adhesivos… Papeles envejecidos por el tiempo, testigo de la represión y también, para Pasqual Pastor, “de la difamación a la cual fuimos sometidos por el gobierno, tildados de insolidarios, incluso de formar parte del entorno a ETA, que sentimos la amenaza de ‘muerte civil' en forma de inhabilitación profesional para la docencia, la salud o los servicios sociales en la administración pública”. En los últimos meses se ha trabajado intensamente en la catalogación y digitalización de los fondos con imágenes como la de la Marcha por la Pau, celebrada en El Saler en 1976, campañas contra los juguetes bélicos, la larga huelga de hambre celebrada a la plaza de la Virgen María de Valencia y organizada por el CAMBI (Colectivo de Acción No Violenta de los Países Catalanes); proyectos de ley para regular la objeción; publicaciones como El Caracol (Boletín desorientador del MOC), En Peude Pau… Incluso “actos”, tan informales como reales, de las reuniones que celebraba el colectivo de Valencia con sus discusiones y debates.

Aquellas tres décadas de rebeldía derivaron en ciertas conquistas, como la misma Ley de objeción de conciencia del 1984; pero una vez puesta en marcha se impulsó una nueva fase de insumisión para desbordar su marco. Los hechos que documenta el nuevo archivo jalonan la trayectoria del antimilitarismo a través de las peripecias de algunos de los militantes, que todavía mantienen su compromiso con el pacifismo. Por eso, destacan entre los fondos aportados los dosieres de campañas de apoyo ante procesos judiciales como el que protagonizó Santi Almiñana (Alzira, 1975), que se declaró insumiso y pasó un tiempo a la prisión a finales de los años 1990. O como la detención de José Antonio Tomás (Logroño, 1954), condenado por devolver la cartilla militar y a quién Jaime Milans del Bosch, entonces capitán general de Valencia, pidió seis años de prisión; acabó, sin embargo, beneficiado por la Ley de amnistía.

Por su parte, el Grup Antimilitarista Tortuga existe con esta nomenclatura desde 1999, pero se conformó por la unión de dos grupos que operaban desde los inicios de la década de 1990: el Movimiento de Objeción de Conciencia de Elche y el Colectivo Antimilitarista de l'Alacantí. También se unieron personas procedentes del grupo de apoyo al rector insumiso a los cuarteles Plácido Ferrándiz, el cual cumplía condena en la prisión militar de Alcalá de Henares por aquellos años. En los orígenes del grupo hay históricos del MOC en la provincia, como por ejemplo Ramon Carratalà y el colectivo Petrer-Elda, potente en los años 90. El Colectivo antimilitarista de l'Alacantí (Cala-MOC) surgió el 1994 a raíz de la plataforma provincial por la insumisión que apoyó a Joano Guilabert, de Ontinyent. Duró un par de años, integrando grupos antimilitaristas de muy diversas ideologías. Tanto Tortuga como el MOC de Valencia se han organizado y se organizan de forma asamblearia y no tienen ni han tenido forma administrativa o legal. Paradójicamente, sin embargo, tendrán archivo y memoria.

Carlos Pérez Barranco, de Antimilitaristas-MOC de Valencia, nos previene contra todo intento de encapsular la objeción y la insumisión como luchas del pasado. "Hay que recordar, precisamente, que perseguíamos la abolición del servicio militar como un hito en un camino más largo hacia el desmantelamiento de todo instrumento de guerra y de dominación, hacia la desaparición de los ejércitos".

"Es por eso que hay que afirmar la vigencia y vitalidad del antimilitarismo en sus diversas expresiones. No solo ante posibles tentaciones de reinstaurar algún tipo de reclutamiento forzoso, sino también como desobediencia fiscal a la financiación del sistema militar, expresada cada año a las declaraciones de la renta de centenares de objetores, o defendiendo los espacios educativos de los intentos de utilizarlos como vivero de recursos humanos para el ejército y de adoctrinamiento sobre la inevitabilidad de la guerra y el si vis pacem para bellum. O cuestionando la producción y el flujo internacional de armamento que desata e inflama conflictos en todo el mundo, como es el caso de la venta de armas en Arabia Saudí y la guerra del Yemen".

"La esperanza está en el hecho de que incluso en lugares tan aparentemente lejanos como la Siria gobernada por un régimen genocida, el de la dinastía de los Asad, puede florecer un movimiento conscientemente noviolento. En medio de las peores circunstancias posibles, nos dan ahora, a nosotros, lecciones de resiliencia y determinación".

Para Pablo San José, el fin de la insumisión disminuyó drásticamente la atención mediática hacia el movimiento antimilitarista. "Aun así, algunos activistas, herederos de ese movimiento histórico y perseverantes en sus apuestas y sensibilidades mantuvimos, desde entonces y hasta el día de hoy, un pequeño referente en ese sentido, que se concreta en el Grup Antimilitarista Tortuga".

"Si lanzamos la mirada al futuro, de entrada, no parece pintar bien la apuesta humanista-pacifista, arrinconada por la marea punitivista y la fe ciega en la solución universal de tipo judicial y carcelario. Aun así, queremos creer que se puede esperar un resurgimiento de la contestación humanista, antimilitarista y desobediente ante tanto de conformismo, tanta sumisión a un sistema rapaz, destructivo y anulador de aquello que nos hace personas".

Según Rafa Rodrigo Navarro, de los más veteranos, "la actual crisis afecta principalmente la escala de valores sobre la que se ha planteado la transición europea a lo largo de los siglos XX y XXI. Nunca el planteamiento económico capitalista actual, de manera similar al fallido planteamiento económico de los llamados países comunistas en el pasado, logrará una sociedad más igualitaria y por tanto pacífica. La ganancia económica no puede presidir ninguna escala de valores".

"Hay que estar alerta y no dar por finalizados los intentos de volver al servicio militar obligatorio. Estos intentos, en la “civilizada Europa”, hacen pensar que los gobiernos contemplan la guerra en un horizonte no muy lejano. Al final, la objeción de conciencia al servicio militar es una estrategia más para llegar a un cambio de raíz, revolucionario, de forma que la convivencia, basada en una nueva escala de valores haga posible una vida sin armas, es decir, verdaderamente humana".

Además de todo el que plantean los militantes activos, podría ser que el futuro de la noviolencia tenga más recorrido del que nos pensamos. El movimiento independentista catalán, cuando menos, emplea sus métodos, que no es poco; Pepe Beunza, aquel primer objetor político valenciano, participa en primera línea. Por otro lado, a pesar de todos los pesares, ¿no se encuentra la noviolencia en el ADN de la democracia? (esto es, la resolución pacífica de los conflictos: la sustitución de un poder por otro sin la intervención militar). El miedo a la libertad, desgraciadamente, está vivo y la misma democracia liberal se encuentra herida ante el avance de los autoritarismos apoyados en el poder militar. ¿Estaremos dispuestos a lanzar, nuevamente, a nuestros jóvenes, los unos contra los otros, bajo el paraguas patriótico?

No lo tendríamos que permitir.

Fuente: https://directa.cat/tres-decades-de...

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El ojo nativo y el extranjero en Hong Kong

Tortuga Antimilitar - 10 September, 2019 - 00:00

Àngel Ferrero

Cuando algo dramático cautiva al ojo extranjero, se sigue: venta de niños en Gansú, esterilización femenina en Guangxi, activistas sindicales detenidos en Shandong. Los artículos aparecen en la prensa americana, cuyos lectores no pueden solucionar los problemas y carecen de la perspectiva necesaria para ponerlo todo en contexto”. La cita, del periodista estadounidense Peter Hessler, aparece en las primeras páginas del libro La actualidad de China (Crítica, 2009), de Rafael Poch-de-Feliu.

El texto es pertinente estos días, cuando las protestas en Hong Kong —concentraciones multitudinarias en las calles, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, bloqueo del aeropuerto— han cautivado “al ojo extranjero”, una movilizaciones que han conseguido que Carrie Lam, jefa ejecutiva de la región, anunciase este martes la retirada del proyecto de ley de extradición que las provocó.

La inmediatez de la información, cuyo impacto las redes sociales multiplican, aporta una falsa proximidad y una aún más falsa certeza. El espacio informativo se transforma en un campo de batalla al aire libre al que todo el mundo es arrojado sin distinción, sin espacio para el debate ni tiempo para la reflexión. Ucrania, Siria, Nicaragua o Venezuela son tres ejemplos recientes a los que este año podría añadirse Hong Kong.

Para unos se trata ni más ni menos que de una lucha entre un régimen totalitario y manifestantes prodemocracia, eliminando de la ecuación no solo el contexto internacional, sino la composición social y los intereses particulares de muchos de esos manifestantes. Para otros, nos encontramos ante otra ‘revolución de colores' orquestada contra China, como si estas operaciones pudiesen prosperar en ausencia de un suelo fértil, mediante un proceso de alquimia revolucionaria (o contrarrevolucionaria).

La verdad, por descontado, es más compleja, pero para conocerla —o aproximarse a ella, al menos— se requiere esa perspectiva que reclamaba Hessler.

Las protestas en la región administrativa especial (SAR) de Hong Kong arrancaron el 31 de marzo contra el proyecto de Ley de extradición a China presentado por el gobierno de Carrie Lam y han ido subiendo en intensidad estos últimos meses aunque el proyecto ha sido retirado.

“La ley es solo el detonante”, explicaba a El Salto Carl Zha, el creador de Silk and Steel, un popular podcast sobre China. El descontento, alerta, es real y tiene una base material: el declive de Hong Kong como centro financiero e industrial frente a una pujante China continental, que hace que afloren a la superficie los problemas de la sociedad hongkonesa, como el acceso a la vivienda o la escasez de oportunidades laborales para muchos jóvenes.

Pero al mismo tiempo también conviene tener en cuenta que en la protesta hay un fuerte “localismo contra lo que era visto como una invasión por parte de los continentales”. El sentimiento dominante, según Zha, es que los hongkoneses “están perdiendo su estatus especial”.

En este sentido, el uso de la bandera colonial en las manifestaciones —y, de manera mucho más notoria, en el asalto al parlamento a comienzos de julio— “puede ser visto como una muestra de nostalgia por la época dorada de Hong Kong, cuando ellos eran ricos y sus vecinos de China continental, pobres”.

A nadie le pasa por alto que todo ello ocurre en un turbio contexto global, en el que EE UU ha declarado una guerra comercial contra Beijing. A comienzos de agosto, Julie Eadeh, una diplomática estadounidense, fue fotografiada reuniéndose con líderes de la protesta en Hong Kong. “No es difícil imaginarse cuál sería la reacción estadounidense si un diplomático chino se reunirse con los líderes de las protestas de Occupy Wall Street, Black Lives Matter o Never Trump”, criticó el periodista de China Daily Chen Weihua en su cuenta de Twitter.

La República Popular China ha comenzado incluso a movilizar sus tropas en Shenzen, en la frontera. Además del de Hong Kong, están los conflictos de Taiwan, el Tíbet, Sinkiang y las islas Diaoyu (Senkaku), en el mar de la China Oriental, en el horizonte. Que no pille desprevenido al “ojo extranjero” y lo cautive.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/china...

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Botín

Tortuga Antimilitar - 10 September, 2019 - 00:00
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“Para ir a la guerra no me pidieron visado”

Tortuga Antimilitar - 10 September, 2019 - 00:00

Unos 400.000 africanos lucharon en las guerras europeas del siglo XX. Entre ellos, los 'tirailleurs', los tiradores de infantería senegaleses. Pocos sobreviven. Hablamos con tres de ellos, que se debaten entre el orgullo de haber combatido con Francia en contiendas como la II Guerra Mundial y el dolor por el trato recibido.

José Naranjo
Saint Louis (Senegal)

A Sadio Coulibaly le crujen los huesos cuando se levanta del sillón. Apoyado en su bastón de madera, da unos pasitos y busca el apoyo cómplice de su esposa. A sus 96 años, es uno de los últimos tirailleurs (tiradores) vivos que lucharon en la II Guerra Mundial, Argelia e Indochina, soldados africanos reclutados por Francia para dar su vida por la metrópoli, enviados al frente como carne de cañón y discriminados a la hora de los reconocimientos, las pensiones y los premios, incluso represaliados por exigir un trato igualitario. “En Hanoi las balas no distinguían entre blancos y negros”, asegura Coulibaly con amargura, “para ir a la guerra no nos pidieron visado”.

En su modesta casa del barrio de Ndolofenne, en Saint Louis, Coulibaly conserva sus ajadas medallas y un certificado de la Orden del León que le concedió el presidente de Senegal hace tres años. Pese a su avanzada edad y a fuerza de repetirlo, recita con detalle lugares y fechas como una letanía. “Del campo de Kayes fuimos a Tambacounda, Kaolack, Thies y Rufisque. Luego salimos en barco hacia Marsella. Siete días tardamos en llegar y había chicos de todas partes, de Senegal, Malí, Guinea y Mauritania”, asegura.

A partir de aquí su relato es confuso y enmarañado, salta de una guerra a la otra, de la liberación de París al puerto de Tourane, del barro de Indochina al desierto de Argelia. Pero algunos detalles están clavados en su memoria. “Nos llevó hasta Saigón el barco SS Pasteur. La guerra allí fue durísima, nos mandaban a la selva y pasabas días y días sin dormir, el enemigo salía de la nada de repente, había cadáveres por todos lados”, explica. Al frente de un destacamento de 140 tirailleurs, el sargento Coulibaly se empachó de muerte. Luego vendría Argelia, donde resultó herido, y lo mandaron de vuelta a casa.

Tras 18 años en el Ejército llegó el momento del retiro. “A los tirailleurs nos pagan una pensión que es la cuarta parte de lo que reciben los veteranos blancos. ¿Por qué? Las balas en Hanoi no sabían si eras europeo o negro, en la guerra de Europa muchos hermanos africanos murieron bajo las bombas. También nos prometieron la nacionalidad y nunca lo cumplieron, eso fue una traición. Ya no tengo edad para viajar, pero mis hijos podrían haber ido a Europa a trabajar y buscarse la vida. Si quisiera ir de visita a Francia, país por el que lo di todo, tendría que sacarme un visado, pero para ir a la guerra no me lo pidieron”, asegura con dolor.

Los tirailleurs senegaleses integraban el cuerpo colonial de infantería y fueron reclutados a lo largo y ancho del territorio africano bajo dominio francés. Recibieron el apelativo de senegaleses porque de esta antigua colonia procedían los primeros, pero con el paso de los años llegaban de Guinea, Malí, Chad, Níger e incluso del Magreb, a los que denominaron argelinos o turcos. Tras su creación en 1857 participaron por reclutamiento o de forma voluntaria sobre todo en las dos guerras mundiales (al menos 400.000) y en los conflictos de descolonización, como los citados de Argelia e Indochina.

En Gandiol, a una decena de kilómetros de Saint Louis, Moussa Bitteye pasa casi todo el día acostado en la cama. Escucha con dificultad y le cuesta reconocer a sus propios nietos. También tiene 96 años y hay noches que sueña con aquello y se revuelve inquieto en la cama. A veces se despierta gritando. “Pasábamos cuatro o cinco días en la selva recogiendo a los heridos, a muchos los cargué sobre mis hombros, eran hermanos negros, malienses y senegaleses sobre todo”, explica con dificultad. Su nieto Masseck completa el relato: “Se siente orgulloso de haber sido militar, pero luego tuvo que volver. Era hijo único y su padre lo reclamó. Su vida la pasó entre el campo y el mar, como agricultor y capitán de pesca”.

Uno de los episodios más trágicos de la historia de los tirailleurs no tuvo lugar en una guerra lejana, sino de vuelta a casa. Ocurrió el 1 de diciembre de 1944 cuando un nutrido grupo de ellos que había sufrido prisión y trabajos forzados en Europa fue trasladado a Thiaroye (Senegal) tras la liberación de Francia. Decenas de ellos se rebelaron contra el incumplimiento del pago de sus primas de desmovilización y fueron reprimidos con brutal violencia por sus propios compañeros a las órdenes del general francés Dagnan. La historia oficial habla de 35 muertos, pero se cree que pudieron fallecer al menos 70. El cineasta Ousmane Sembène recogió estos hechos en su película Camp de Thiaroye (1988).

A escasos metros de Bitteye, en la misma Gandiol, vive Issoupha Diop, nacido en 1937, quien estuvo dos años luchando en Argelia. “No tengo ningún recuerdo bueno de ese tiempo, lo más que me marcó fue la muerte de un amigo del mismo batallón. Se adentró en el desierto persiguiendo a un rebelde y luego apareció su cadáver”. El viejo Diop pasa las horas sobre una alfombra en la entrada de su casa, ya jubilado. Fue militar hasta 1972 y llegó a caporal jefe. “Pero nada se parece a la guerra, no es un juego ni una película, es durísima”, dice.

Un puñado de antiguos tirailleurs senegaleses, entre los que se encontraba Sadio Coulibaly, héroes de guerra que se sienten maltratados por Francia, trasladaron al presidente Macron en su última visita a este país africano su malestar por el trato recibido. “Se comprometió a darnos la nacionalidad”, asegura el militar retirado, “pero aún no ha cumplido”. Cada vez quedan menos con vida, pero siguen siendo una herida abierta de una época no tan lejana.

El País

Categorías: Tortuga Antimilitar

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