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Actualizado: hace 1 hora 54 min

Programa Coincidente. Puerta de atrás para el gasto militar y el apoyo militarista de empresas y universidades

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Una de las constantes del gasto militar es su dispersión y ocultamiento en múltiples partidas, muchas opacas y fuera de los Presupuestos Generales del Estado, lo que hace más complicada su detección y control.

Veamos un ejemplo enrevesado y actual:

En el BOE de 25 de mayo de 2020, se ha dictado una resolución del Ministerio de Defensa ( Resolución 320/38128/2020, de 4 de mayo, de la Dirección General de Armamento y Material) por la que se convoca un proceso de selección para "elegir" proyectos de empresas civiles destinados a I+D de interés para la defensa en el llamado "programa Coincidente".

Este programa existe desde 1985 y es una fuente de aportación de recursos al gasto militar por una puerta de atrás.

Tiene como principal objetivo «aprovechar las tecnologías de carácter civil desarrolladas en el ámbito del Plan Nacional de I+D para incorporar soluciones tecnológicas innovadoras de interés para el Ministerio de Defensa, fomentando así el tejido industrial, científico y tecnológico dedicado a la defensa».

Defensa aporta un aparte importante de la financiación a los programas elegidos que van a ser elegidos: hasta un 30% en el caso de grandes empresas, del 40% en caso de elegirse programas de medianas empresas, 60 en el de pequeñas y 70 en el de microempresas, para llegar al 80% en el caso de universidades

¿Y el resto?

El resto es co-financiado, ya sea por otro tipo de ayudas públicas o privadas o por fondos que obtenga (de donde sea) por parte de las empresas seleccionadas.

Lógicamente, aquí hay una incorporación por la puerta de atrás de gasto militar vinculado al fortalecimiento del complejo militar-industrial.

En 2019, por poner un ejemplo (Resolución 320/38019/2020, de 28 de enero, de la Dirección General de Armamento y Material) se seleccionaron en primera instancia seis proyectos, dos de ellos de universidades públicas:

  • 1) El Desarrollo de un demostrador tecnológico de un radar de apertura sintética compacto para RPAS de Clase I, de la empresa Advanced Radar Technologies, S.A, una pyme de matriz americana y que podemos considerar mediana empresa.
  • 2) Procedimientos y receptor para las medidas en tierra y soporte a la calibración de sistemas TACAN mediante el uso de drones, de la empresa Canard Drones, S.L.U.
  • 3) Un proyecto de integración de armamento guiado en RPAS de clase I, de la empresa AERTEC Solutions, S.L.
  • 4) Cibermaniobras adaptativas y personalizables de simulación
  • hiperrealista de APTs y entrenamiento en ciberdefensa usando gamificación; de la Universidad de Murcia (UMU).
  • 5) Un Simulador interactivo en realidad virtual multiusuario para el entrenamiento y formación del personal del Cuerpo Militar de Sanidad, de la empresa Virtualware 2007, S.A.
  • 6) Un Sistema Integrado de Monitorización y Búsqueda de Amenazas Acuáticas para Defensa, de la Universitat Jaume I (UJI).

Conocer los proyectos y empresas seleccionadas en otras anualidades es relativamente fácil, pues se publican estas adjudicaciones en el BOE. También puede servirnos la página web del portal de tecnología e innovación del Ministerio de Defensa referido al programa Coincidente (https://www.tecnologiaeinnovacion.d...).

¿Se podría conocer la cantidad de ingresos que los programas "Coincidente" han recibido de financiación pública (subvenciones, ayudas, etc.) desde otras fuentes públicas, ya sea estatales o de las comunidades autónomas; o de fuentes privadas? Probablemente estos datos puedan ser solicitados por cualquier ciudadano por medio de los portales de transparencia o por cualquier parlamentario con ganas de destapara el enorme espacio de sobras que hay en el gasto militar. ¿Alguien lo ha intentado? No, que yo sepa.

Por otra parte, conocer este tipo de empresas nos puede ayudar a precisar mejor el colaboracionismo civil con el militarismo y para dirigir mejor nuestras acciones por la desmilitarización.

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¡Viva la Guardia Civil!

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¡Viva la Guardia Civil!

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El abecedario de Pier Paolo Pasolini

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Una introducción al pensamiento de Pier Paolo Pasolini a través de sus libros, artículos y entrevistas en prensa.

Traducido por Xirimuni

Su asesinato, en 1975, convirtió al poeta en mito. ¿Qué quería Pasolini, el hombre? “Entregar su cuerpo a la lucha”, manifestaba una década antes. Él, que consideraba que “solo el comunismo es capaz de proporcionar una nueva verdadera cultura” hasta el punto de interpretar “el conjunto de la existencia”, nos lega una obra que es al mismo tiempo literaria, poética y cinematográfica. Pasolini, asiduo cliente de los tribunales —por “obscenidad” o “ultraje a la religión”—, fue pionero como calumniador feroz y melancólico de la modernidad mercantil, productivista y capitalista. Rememoremos el pensamiento del creador italiano en 26 cartas.

*

Burguesía: “Alimento un odio visceral, irreductible, hacia la burguesía, hacia su suficiencia, su vulgaridad; un odio mítico o, si lo prefieren, religioso”.
(Entrevista de Pier Paolo Pasolini, con Jean Duflot, Éditions Pierre Belfond, 1970).

Consuelo: “Cuando era niño, en el instante más delicado de mi existencia, fui excluido por la burguesía: me pusieron en la lista de los proscritos, de seres diferentes [alusión a su homosexualidad. N del T.]: y ya no puedo olvidarlo. Aquello me dejó un sentimiento de ofensa, de percepción del mal concretamente: el mismo que debe sentir un negro cuando pasea por la Quinta Avenida. No es pura coincidencia si, expulsado del centro de las ciudades, encontré consuelo en las periferias”.
(Empirismo ereti­co, Garzanti, 1972).

Cuando: “Cuando ya no quede nada del mundo clásico, cuando todos los campesinos y artesanos estén muertos, cuando la industria haya hecho rodar sin tregua el ciclo de producción y consumo, entonces nuestra historia habrá acabado”.
(La Rabbia, 1963).

Pier Paolo Pasolini, en el rodaje de El Evangelio según San Mateo, en 1964, junto al protagonista Enrique Irazoqui.
Revue Ballast

Derribar: “Echo de menos a los pobres y a las gentes de verdad que luchan por derribar al patrón, sin que ello implique convertirse en patrón”.
(Entrevista con Furio Colombo, La Stampa, 8 de noviembre de 1975).

División: “Porque, mientras el hombre explote al hombre, mientras la humanidad se divida en amos y esclavos, no habrá ni orden ni paz. He aquí el origen de todo el mal de nuestra época […] La tragedia y la muerte surgen a partir de esta división”.
(La Rabbia, 1963).

Gigolós: “En nombre de mis camaradas de los bajos fondos / de mis camaradas gigolós / de mis camaradas en el paro/ de mis camaradas de acción / escribo tu nombre / ¡libertad!”.
(La Rabbia, 1963).

Harlem: “En Estados Unidos, durante mi brevísima estancia, viví muchos momentos en un clima clandestino de lucha, de urgencia revolucionaria, de esperanza, la que conocimos en Europa en el 1944-1945. […] Acompañé a un joven sindicalista negro que me condujo a la sección de su movimiento, un pequeño grupo que solo cuenta en Harlem con unos pocos centenares de miembros, y que lucha contra el desempleo de los negros; lo acompañé a casa de un camarada, un albañil que había tenido un accidente laboral y nos recibió tumbado en su pobre cama, con una sonrisa amistosa, cómplice y llena de ese amor que tenían nuestros resistentes y hemos olvidado”.
(Empirismo ere­ti­co, Garzanti, 1972).

Iglesia: “La Iglesia solo puede ser reaccionaria; la Iglesia solo puede estar del lado del poder; la Iglesia solo puede aceptar las reglas autoritarias y oficiales de la sociedad; la Iglesia solo puede aceptar las sociedades jerarquizadas en las que la clase dominante garantiza el orden […]; la Iglesia solo puede actuar al margen de la enseñanza del Evangelio; la Iglesia solo puede tomar decisiones prácticas invocando expresamente el nombre de Dios y algunas veces olvidando hacerlo; la Iglesia solo puede imponer la Esperanza verbalmente, ya que su propia experiencia de la acción humana le prohíbe alimentar cualquier tipo de esperanza; la Iglesia solo puede (para referirnos a temas de actualidad) considerar eternamente válido y paradigmático su convenio con el fascismo”.
(Escritos Corsarios, Oriente y Mediterráneo, 2009).

Independencia de Argelia: “¡Ah Francia! / ¡el odio / ¡Ah Francia! / ¡La peste! / ¡Ah Francia / ¡La cobardía! / ¡El odio, la peste, la cobardía / del que desea, que es amo, que posee! […] ¡Gentes de color / han devuelto Argelia a su historia!”.
(La Rabbia, 1963).

Juventud: “[…] En aquellos tiempos, nada más quitarse los uniformes los jóvenes se encaminaban hacia sus pueblos y sus tierras, volvían a ser los italianos de hacía cincuenta o cien años, como antes del fascismo. En realidad, el fascismo los convirtió en payasos, en siervos, puede que en cierto modo convencidos, pero en realidad no se apoderó de la profundidad de sus almas, de su manera de ser. El nuevo fascismo, sin embargo, la sociedad de consumo, ha transformado profundamente a los jóvenes; ha tocado su intimidad, les ha dado otros sentimientos, otras formas de pensar, de vivir, otros modelos culturales. Ya no se trata, tal y como sucedió en la época de Mussolini, de un alistamiento superficial, escenográfico, sino de un alistamiento real, que ha usurpado y cambiado su alma. Lo que significa, en definitiva, que esta civilización de consumo es una civilización dictatorial”.
(Artículo publicado en L'Europeo, el 26 de diciembre de 1974).

Kibutz: “Eran dioses / o hijos de dioses que misteriosamente disparaban / a causa de un odio que les había expulsado de los montes de Creta, / como esposos sedientos de sangre sobre los Kibutz invasores / en el otro lado de Jerusalén… / Estos zarrapastrosos que ahora duermen al aire libre / en el fondo de un prado de la periferia. / Con sus hermanos mayores, soldados / armados de un viejo fusil y dos mostachos / de mercenarios resignados a viejas muertes. / Estos son los jordanos, terror de Israel, / estos que frente a mí lloran / el antiguo dolor de los prófugos”.
(“El alba meridional”, La religión de mi tiempo, Editorial Nórdica Libros, trad. Martin López Vega. Disponible online).

Luciérnagas: “A comienzos de los 60, por culpa de la contaminación atmosférica y a causa de la polución del agua (ríos azulados y canales cristalinos) principalmente en el campo, las luciérnagas comenzaron a desaparecer. Fue un fenómeno fulminante y fulgurante. Unos años después ya no había luciérnagas”.
(“El vacío de poder en Italia”, Corriere del­la Sera, 1 de febrero de 1975).

Mujer: “La sociedad siempre ha considerado a la mujer como a un ser inferior. Su función social está ligada al nacimiento: tener hijos. Si los nazis no hubiesen necesitado a la mujer para cumplir esta función, si la sociedad hubiese estado completamente industrializada, probablemente habrían encerrado en sus campos de concentración a polacos, judíos, bohemios y mujeres. Y también a los homosexuales, ya que representaban una amenaza para la sociedad moralista. Si no lo hicieron fue por razones prácticas, para fabricar niños, no ya para traerlos al mundo, sino para fabricarlos. La mujer existe en su condición de máquina. ¿Pero qué sucede con el homosexual socialmente improductivo? Su suerte es aún peor que la de la mujer. Es un proscrito y como tal puede o bien reaccionar aceptando dicho rechazo o padeciéndolo, o bien ir a contracorriente y sufrir por ello. La normalidad y la anormalidad son también nociones burguesas. La única anormalidad tolerada todavía por la sociedad capitalista es la mujer. La mujer intenta o logra rara vez zafarse de su condición de excluida. Son escasas las mujeres que son libres y viven como el hombre. ¿Cuántas juezas? ¿Cuántas directoras? ¿La sociedad hace todo lo posible para impedir la liberación de la mujer y, cuando acepta ofrecerle un puesto de hombre, a qué tipo de hombre nos referimos y cómo son consideradas ellas?”.
(Entrevista con Louis Valentin, abril de 1970).

Mundo: “Un nuevo problema estalla en el mundo. Se llama Color. / Se llama Color, la nueva ampliación del mundo. Hay que integrar la idea de miles de criaturas negras o marrones, / de infantes de ojos morados y nucas rizadas. / […] ¡De otras voces, de otras miradas, de otros amores, de otras danzas: / todo debería resultar familiar y expandir la tierra!”.
(La Rabbia, 1963)

No: “El rechazo siempre ha jugado un papel esencial. Los santos, los ermitaños, pero también los intelectuales. Los pocos hombres que han forjado la Historia son aquellos que han dicho no y no los cortesanos ni los lacayos de los cardenales. Para ser eficiente, el rechazo debe ser grande, no pequeño, absoluto y no para tratar este u otro asunto, absurdo, contrario al sentido común. Mi querido Eichmann era muy sensato. ¿En qué falló? En la capacidad de decir no bien alto, en la cumbre, desde el comienzo, mientras llevaba a cabo una tarea pura y ordinariamente administrativa, burocrática. Puede que hubiese dicho a sus amigos que el tal Himmler no le gustaba demasiado. Habría murmurado, tal y como murmuramos en las editoriales, los periódicos, en casa de los mandos políticos y en la tele. O puede que hubiese protestado porque un determinado tren paraba una vez al día para que los deportados pudiesen hacer sus necesidades y comer un poco de pan y agua, ya que hubiese sido más funcional y económico prever dos paradas. Nunca detuvo la maquinaria”.
(Entrevista con Furio Colombo, La Stampa, 8 de noviembre de 1975).

Oficial: “Sin embargo, preciso que soy marxista, un marxismo que ha sido siempre muy crítico con respecto a los comunistas oficiales, en particular con respecto al PCI; siempre he sido una minoría situada fuera del Partido, desde mi primera obra poética, Las cenizas de Gramsci”. (Entrevista con Jean Duflot, Éditions Pierre Belfond, 1970).

Ojos: “No os hagáis ilusiones. Vosotros, con vuestras escuelas, vuestras televisiones, vuestros periódicos bien tranquilos, sois los grandes conservadores de un orden horrible fundado en la posesión y en la destrucción. Sed felices, vosotros que solo os contentáis cuando podéis pegar una etiqueta a un crimen. A mi juicio, se trata de una de las numerosas operaciones de la cultura de masas: no pudiendo impedir ciertos eventos, encontramos paz fabricando cajones a medida, que cerramos inmediatamente después”.
(“Contra la televisión”, Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas, Errata Naturae, 2014).

Poesía: “En el fútbol hay momentos exclusivamente poéticos: me refiero a los instantes en los que surge la acción que conduce al gol. Todo gol es siempre una invención, es siempre una perturbación del código: siempre hay algo de ineluctable, de fulgurante, de estupefacción, de irreversible. Es precisamente lo que sucede también con la expresión poética. El mejor goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año”.
(“Il cal­cio è in lin­guag­gio con i suoi poe­ti e pro­sa­to­ri”, Il Giorno, 3 de enero de 1971).

Razón: “No soy de ideología católica, no soy creyente, así que no entiendo por qué mi racionalización de lo irracional tenga que ser católica, mi racionalización es de carácter marxista”.
(Citado por René de Ceccatty, Pasolini, Gallimard, 2005).

Siglo XX: “[...] pero, al lado, la fresca / excavación convulsa, / o en el breve confín / del horizonte del Novecientos, / todo el barrio... / Es la ciudad, / sumergida en un claror de fiesta / —es el mundo—. Llora lo que tiene / fin y recomienza. / Lo que era / área herbosa, abierto espacio y se hace / patio, blanco como cera, / cerrado en un decoro que es rencor”.
(“El llanto de la excavadora”, La religión de mi tiempo, Nórdica Libros, 2015).

Sol: “Amo la vida con furor, con desesperación. Y pienso que esta furia, esta depuración me conducirán a mi fin. Me gustan el sol, la hierba, la juventud. El amor hacia la vida se ha convertido en mí en un vicio más tenaz que el de la cocaína. Devoro mi existencia con un apetito insaciable. ¿Cómo acabará todo esto? Lo ignoro”.
(Entrevista con Louis Valentin, Lui, abril de 1970).

Televisión: “[…] la responsabilidad de la televisión es enorme, no desde luego, como medio técnico sino como instrumento de poder y poder en sí. Porque no solo es un espacio por el que circulan los mensajes, es también un centro de elaboración de mensajes. Representa el lugar en el que se concretiza una mentalidad, que no tendría donde alojarse si no existiese la televisión. El espíritu del nuevo poder se manifiesta concretamente a través del espíritu de la televisión. Sin duda (los resultados lo prueban), ningún medio de información del mundo ha sido tan autoritario y tan represivo como la televisión”.
(“Reto a los dirigentes de la televisión”, Corriere del­la Sera, 9 de diciembre 1973).

Urbano: “Sin dejar de habitar en Roma, puedo decir que he vivido fuera de la ciudad. Poco a poco este apego se ha convertido en ideología, lo que ha provocado que viaje con frecuencia y ame los países del tercer mundo, con un amor de terrícola irreductible”.
(Entrevista con Jean Duflot, Éditions Pierre Belfond, 1970).

Vampiro: “El burgués —empleemos una palabra ingeniosa — es un vampiro, no está en paz mientras no haya mordido el cuello de su víctima por puro placer, natural y familiar, para verla palidecer, triste, fea, sin vida, retorcida, corrupta, inquieta, culpable, calculadora, agresiva, terrorífica, como él […]. Ha llegado la hora de reconocer que no basta con considerar la burguesía como una clase social, si no como una enfermedad; a partir de ahora, considerarla como una clase social es un error tanto ideológico como político (incluso mediante los instrumentos del marxismo-leninismo más duro y más inteligente). De hecho, la historia de la burguesía —a través de una civilización tecnológica, que ni Marx ni Lenin podían prever— planea hoy, concretamente, sincronizar con el conjunto de la historia mundial”.
(“Contra el terror”, Tempo, 6 de agosto de 1969).

Wagner: “¿Quién nos ha dado —joven o viejo— el lenguaje oficial de la protesta? El marxismo, es decir, la única voz poética y el recuerdo de la Resistencia, que reaviva el pensamiento de Vietnam y de Bolivia. ¿Por qué echo de menos el lenguaje oficial que la protesta de la clase obrera, a través de su ideología burguesa, me ha concedido? Porque se trata de un lenguaje que no olvida jamás la idea de poder y que por lo tanto es siempre cómodo y razonable. ¿Pero no son el pragmatismo y la razón los mismos dioses que han vuelto locos e idiotas a nuestros padres burgueses? ¡Pobres Wagner y Nietzsche!”.
(Carta a Allen Ginsberg, octubre de 1967).

Zelotes: “Siempre he estado sorprendido y a decir verdad profundamente indignado incluso por la interpretación clerical de esta frase de Cristo: Dar al César lo que es del César y a Dios lo que pertenece a Dios, una interpretación que concentra toda la hipocresía y toda la aberración que ha caracterizado a la Iglesia de la contrarreforma. Por monstruoso que nos pueda parecer, ha hecho que una frase de Cristo, que era obviamente radical, extremista y perfectamente religiosa, sea considerada como moderada, cínica y realista. Es evidente que Cristo no quería decir: haz feliz a unos y a otros, no te ocupes de la política, compagina las ventajas de la vida social con el carácter absoluto de la vida religiosa, sirve a Dios y al diablo, etc. […] Al formular esta dicotomía extremista, Cristo empuja e invita a una oposición eterna con respecto a César, aunque deba ser no violenta (en contraste con la de los zelotes)”.
(“Nuevas perspectivas históricas: la iglesia es inútil frente al poder”, 6 de octubre de 1974, Escritos Corsarios, Oriente y Mediterráneo, 2009).

Artículo original publicado en francés en Revue Ballast. Traducido para El Salto por Xirimuni.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensa...

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Arthur Rimbaud: «El durmiente del valle»

31 May, 2020 - 00:00

El durmiente del valle.
Le dormeur du val, Arthur Rimbaud (1854-1891)

Es un claro del bosque donde canta un río,
Cuelgan enloquecidamente de las hierbas harapos
De plata; donde el sol de la orgullosa montaña
Luce: un pequeño valle espumoso de luz.

Un soldado, joven, atónito, cabeza desnuda
La nuca bañada en el suave azul,
Duerme; está tumbado en la hierba, bajo el cielo,
Pálido en su verde lecho donde llueve el día.

Los pies en los gladiolos, duerme. Sonriendo como
sonreiría un niño enfermo, descansa:
Naturaleza, mécelo cálidamente: tiembla.

Ya no le estremecen los perfumes;
Duerme en el sol, la mano sobre el pecho,
En calma. Se ven dos agujeros rojos en el costado derecho.

C'est un trou de verdure où chante une rivière,
Accrochant follement aux herbes des haillons
D'argent ; où le soleil, de la montagne fière,
Luit : c'est un petit val qui mousse de rayons.

Un soldat jeune, bouche ouverte, tête nue,
Et la nuque baignant dans le frais cresson bleu,
Dort ; il est étendu dans l'herbe, sous la nue,
Pâle dans son lit vert où la lumière pleut.

Les pieds dans les glaïeuls, il dort. Souriant comme
Sourirait un enfant malade, il fait un somme :
Nature, berce-le chaudement : il a froid.

Les parfums ne font pas frissonner sa narine ;
Il dort dans le soleil, la main sur sa poitrine,
Tranquille. Il a deux trous rouges au côté droit.

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La historia de Torrebruno

31 May, 2020 - 00:00
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Mujeres por la paz

30 May, 2020 - 00:30
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Tejido de voces de mujeres, para la guerra nada; potaje de inspiraciones, para la vida todo

30 May, 2020 - 00:00

En este programa de radio especial, realizado con la participación de más de 50 mujeres, de diferentes territorios del planeta, de diferentes edades, de 25 organizaciones socio políticas diferentes feministas, antimilitaristas, por la noviolencia, la justicia social,ecologistas, anticapitalistas, antiracistas, decoloniales, rurales y urbanas...Mujeres que hemos compartido saberes, experiencias,recuerdos,reflexiones,poemas,cuentos,canciones,música,aprendizajes,sobre nuestras vidas en relación a los procesos de desarme, desmilitarización,contra las guerras, por la paz, por la dignidad, el antimilitarismo, por los derechos...por otras vidas.

Damos un paseo por la historia de las mujeres organizadas por la paz, por las guerras contra las mujeres, por las mujeres contra las guerras, por las relaciones entre los feminismos y el antimilitarismo frente al milipatriarcado,revisando líneas de fondo para repensar y volver a enfocar nuestras luchas, para que nos lleven a comprender nuevas maneras de entender la seguridad, la defensa, los cuidados, el planeta,las pedagogías y todo desde las miradas enraizadas en diferentes territorios, desde el Sáhara, a la Anaconda Andina (Colombia, Chile, hasta Euskalerria, Catalunya, Zaragoza,Sevilla,Madrid, Alicante y Canarias). Mujeres del mundo por otro mundo.
Disfruta estas tres horas de diálogo, conversación y encuentro en el camino por la paz y la Justicia global.

Hecho desde Alternativa Antimilitarista.Moc de Las Palmas, para el mundo, desde la edición y difusión de Radio Guiniguada.

Enlaces del Programa Especial de Radio de Noticias de Paz para una Revolución noviolenta Mujeres por la Paz, el desarme y contra las guerras:
https://www.ivoox.com/especial-dia-...

https://www.ivoox.com/51491835

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Jason McQuinn: "¿Anarquía post-izquierda?"

30 May, 2020 - 00:00

Título: ¿Anarquía post-izquierda?
Autor/a: Jason McQuinn
Tema: Post-izquierda
Notas: Publicado originalmente como editorial bajo el título: Post-Left Anarchy?, en Anarchy: A Journal of Desire Armed. Traducido por Energumen desde la versión en inglés disponible en theanarchistlibrary.org.

Sigue existiendo un gran número de anarquistas que continúan identificándose estrechamente con la izquierda política de una forma u otra, pero cada vez hay más sujetos dispuestos a abandonar gran parte del peso muerto asociado con la tradición de izquierda. Las páginas de este texto están dedicadas a comenzar una nueva exploración de lo que está en juego al considerar si se tiene algún provecho al identificarse con la izquierda política como anarquista.

Durante la mayor parte de su existencia en estos últimos dos siglos, activistas, teóricos, grupos y movimientos conscientemente anarquistas han habitado una posición minoritaria en el mundo ecléctico de los aspirantes a revolucionarios de la izquierda. En la mayoría de las insurrecciones y revoluciones que definieron el mundo —aquellas en que tenían alguna permanencia significativa sus victorias—, los rebeldes autoritarios eran generalmente una mayoría obvia entre los revolucionarios activos. Incluso cuando no lo eran, estos rebeldes autoritarios ganaban la ventaja por otros medios. Si eran liberales, socialdemócratas, nacionalistas, socialistas o comunistas, seguían siendo parte de una corriente mayoritaria dentro de la izquierda política explícitamente comprometida con toda una constelación de posiciones autoritarias. Junto con una admirable dedicación a ideales como la justicia y la igualdad, esta corriente mayoritaria favorece la organización jerárquica, el liderazgo profesional (y también ofensivo), las ideologías dogmáticas (especialmente notable en sus muchas variantes marxistas), un moralismo auto-justificado y un aborrecimiento generalizado por la libertad social y una comunidad auténtica y no jerárquica.

Especialmente después de su expulsión de la Primera Internacional, los anarquistas generalmente se han encontrado frente a una dura elección. O bien podrían localizar sus críticas en algún lugar dentro de la izquierda política —aunque solo dentro de sus márgenes—, o por otro lado podrían rechazar la “cultura de la oposición mayoritaria” en su totalidad y tomar la posibilidad de ser aislados e ignorados por estos grupos políticos de izquierdas.

Mientras que muchos activistas anarquistas, si no la mayoría, han salido de la izquierda a través de la desilusión con su cultura autoritaria, la opción contraria de aferrarse a sus franjas e intentar adaptar sus temas en una dirección más libertaria se ha mantenido como un atractivo constante durante los siglos. El anarcosindicalismo puede ser el mejor ejemplo de este tipo de anarquismo. Ha permitido a los anarquistas usar ideologías y métodos de izquierda para trabajar por una visión de izquierda de la justicia social, pero con un compromiso simultáneo con temas anarquistas como la acción directa, la autogestión y ciertos valores culturales libertarios (muy limitados). El anarco-izquierdismo ecológico de Murray Bookchin, sea por el sello de municipalismo libertario o de ecología social, es otro ejemplo. Se distingue por su persistente fracaso para intentar ganar apoyo o adeptos a la causa en cualquier lugar, incluso en su terreno favorecido de la política verde. Otro ejemplo, aquel más invisible (¿y numeroso?) de todos los tipos de anarco-izquierdismo, es la elección que toman muchos anarquistas de sumergirse dentro de organizaciones de izquierda que tienen poco o ningún valor libertario, simplemente por la imposibilidad que tienen de trabajar directamente con otros anarquistas (que muchas veces se encuentran de manera similar, escondidos, sumergidos en otras organizaciones izquierdistas).

Tal vez es hora, ahora que las ruinas de la izquierda política continúan implosionando, para que los anarquistas consideren salir en masa de su sombra que desaparece constantemente. De hecho, todavía existe una posibilidad, si suficientes anarquistas se desligasen de los innumerables fracasos, purgas y “traiciones” de la izquierda, es probable que los anarquistas puedan actuar por su cuenta.

Además de lograr definirse en sus propios términos, los anarquistas podrían nuevamente inspirar a una nueva generación de rebeldes, que esta vez puedan estar menos dispuestos a comprometer su resistencia frente a ideologías de izquierda en intentos de mantener un frente común con la izquierda política que históricamente se ha opuesto a la libre comunidad, donde quiera que haya aparecido. La evidencia es irrefutable. A los revolucionarios libertarios de cualquier tipo se les ha negado sistemáticamente una presencia en la gran mayoría de las organizaciones de izquierda (desde la ruptura de la Internacional); forzados al silencio en muchas organizaciones en las que se les ha permitido unirse (por ej. “los anarco-bolcheviques”[1]); perseguidos, aprisionados, asesinados o torturados por cualquier izquierdista que haya obtenido el poder político o los recursos organizacionales necesarios para hacerlo.[2]

¿Por qué ha habido una historia tan larga de conflictos y enemistad entre los anarquistas y la izquierda?[3] Es porque, aunque cualquier grupo o movimiento particular siempre incluye elementos contradictorios, existen dos visiones fundamentalmente diferentes del cambio social encarnadas en el rango de sus respectivas críticas y prácticas. En su forma más simple, los anarquistas —especialmente anarquistas que se identifican menos con la izquierda— suelen participar en la práctica que se niega a constituir una dirección política de la sociedad, rechaza la inevitable jerarquización y manipulaciones envueltas en la creación de organizaciones de masa y refuta la hegemonía de una sola ideología dogmática. La izquierda, por otro lado, comúnmente ha participado en la práctica sustitutiva y representacional en las que las organizaciones de masas están sometidas a un liderazgo elitista de ideólogos intelectuales y políticos oportunistas. En esta práctica el partido se sustituye por el movimiento de masas, y el liderazgo del partido se sustituye por el partido.

Históricamente la función primaria de la izquierda ha sido recuperar todas las luchas sociales capaces de confrontar directamente al capital y al estado, de tal manera que, en el mejor de los casos, solo se ha logrado una representación sucedánea de la victoria, ocultando siempre el secreto público de la continuación de la acumulación del capital, de la esclavización laboral,[4] la continua jerarquización y las políticas estatistas de costumbre bajo una insustancial retórica de la resistencia y la revolución, la libertad y la justicia social.

La pregunta más importante es: ¿Podrán los anarquistas tener mejores resultados afrontando la izquierda desde una posición crítica explícita e intransigente, que eligiendo sumergirse en la izquierda y cambiarla desde adentro?

[1] Referencia a los anarquistas que decidieron sumarse a la revolución bolchevique y luego se vieron desilusionados al notar que su autonomía individual y grupal quedaba sujeta a las consignas bolchevistas. [N. del T.]

[2] Por ejemplo, la masacre de los campesinos, obreros y marineros de Kronstadt a manos de Trotsky y el ejército rojo. [N. del T.]

[3] Al menos desde las disputas entre Marx y Bakunin y la disolución de la primera internacional. [N.del T.]

[4] El perpetuo intercambio de servicios y salarios que surge desde la cohabitación de sujetos con autoridad que poseen el poder de comandar, y por otro lado, sujetos sumisos con solo el poder de servir. [N.del T.]

https://es.theanarchistlibrary.org/...

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Prisioneros palestinos en tiempos del COVID-19

29 May, 2020 - 00:00

Introducción

El sufrimiento habitual de los prisioneros palestinos en manos de Israel se ha visto empeorado, como el del pueblo palestino en general, por la llegada a Palestina de la enfermedad mundialmente conocida como COVID-19 (contracción en inglés de corona, virus y enfermedad), causada por el no menos famoso Coronavirus.

A continuación se realiza un recorrido por los efectos que causa la pandemia entre los palestinos encarcelados, debidos a la gestión de aquélla por parte del gobierno de Israel.

En primer lugar esto consiste en presentar el contexto de los palestinos en prisión, aunque previamente se presentará el de la población palestina en general, una buena parte de la cual también ha sido detenida y encarcelada por parte de la ocupación militar israelí desde 1967, para describir en segundo lugar la situación actual de los prisioneros y finalmente dar a conocer la respuesta palestina y de diversas organizaciones en defensa de éstos.

El contexto general

Israel lleva décadas imponiendo en los Territorios Ocupados políticas diseñadas específicamente contra el desarrollo de éstos en todos los ámbitos: político, desde luego, pero también económico, sin el que no hay qué gestionar, pero también social, cultural y educativo, para minar la sociedad entera, lo que comprende la mayoría de personas que no intervienen directamente en la gestión política –muy restringida en cualquier caso- del pueblo palestino.

De estas políticas constantes trató Sara M. Roy, investigadora de la Universidad de Harvard, en su libro publicado en Beirut en 1995 por el Institute of Palestine Studies, titulado La Franja de Gaza: la economía política del des-desarrollo (The Gaza Strip: the political economy of de-development).

Lo que ocurre en la actualidad no es por tanto un problema provocado por la enfermedad, ya que Roy demostró en su estudio que esas políticas están diseñadas para que Israel se asegure de que los palestinos no puedan dotarse de una base económica para su desarrollo nacional.

Es claro que lo ha conseguido, lo que junto con el resto de medidas impuestas mediante innumerables órdenes militares, represión permanente y guerras recurrentes que impactan con tremenda fuerza también en los demás ámbitos citados arriba, en realidad apunta al objetivo final del Sionismo: que los palestinos abandonen su tierra en favor de los judíos de Israel y de todo el mundo.

Diez años después de esa publicación, la Franja de Gaza se convirtió en un experimento político-social a manos del país ocupante cuyo gobierno y pueblo conmemoran año tras año el Holocausto ante los ojos llorosos del mundo entero.

Ese experimento lo definimos algunos en su día como un “genocidio a cámara lenta”. Entre ellos, por supuesto, judíos anti-sionistas como el historiador israelí Ilan Pappé (The Electronic Intifada, 2 de septiembre de 2006, 13 de julio de 2014, etc.), pero también expertos en derecho internacional como el profesor estadounidense Francis A. Boyle, quien recomendó al gobierno palestino en 1998 denunciar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por violar la Convención sobre el Genocidio. (Genocidio a cámara lenta en la Palestina ocupada, Stephen Lendman en The Palestine Chronicle, traducido por María Valdés para el CEPRID, 30 de diciembre de 2008, www.nodo50.org/ceprid/spip/php?arti...)

Los propios sionistas lo explicaban con cinismo superlativo, de nuevo ante los ojos del mundo entero sin que nadie pestañease. Entre otros, el asesor del entonces primer ministro Ehud Olmert, el sionista sin complejos Dov Weisglass: “La idea es poner a los palestinos a dieta, no hacer que mueran de hambre” (BBC News: ‘Israel forced to release study on Gaza blockade', 17 de octubre de 2012).

La ONU, por supuesto, dijo que eso iba contra los principios humanitarios, pero nada de sanciones, menos aún de bloqueos y nada de intervenciones para salvar a los palestinos, de los que más del cincuenta por ciento son menores de 18 años en la Franja de Gaza.

En 2007 empezó el bloqueo por parte de Israel y con la colaboración de Egipto, que dura desde entonces por tierra, mar y aire. Esta acción es ilegal, como todo lo que hace Israel contra Palestina. Apunta al mismo objetivo dicho anteriormente. Se trata, como en la lógica de la dieta, de incrementar el castigo a la población de forma que para escapar de éste decida abandonar su tierra.

Desde hace años se ha popularizado referirse a la Franja de Gaza como la mayor cárcel al aire libre del mundo. El sufrimiento de sus habitantes es a la vez físico y psicológico y alcanza a sus dos millones de habitantes.

El Banco Mundial estimó en 2015 que las pérdidas del producto interior bruto desde el comienzo del bloqueo superaban el cincuenta por ciento. Tampoco entonces la ‘comunidad internacional' hizo que Israel cumpliese con sus obligaciones como potencia ocupante y miembro de la ONU. Desde luego resulta incalculable el dolor humano causado por el impacto de la pérdida del bienestar de la población.

Cinco años después de iniciado el bloqueo, en agosto de 2012, la ONU publicó un informe sobre la situación en Gaza, cuyo coordinador humanitario, Maxwell Gaylard, define como “un lugar no habitable a partir de 2020”. Los siguientes indicadores son ilustrativos de la situación de emergencia: setenta por ciento de desempleo juvenil, un sistema de salud colapsado, la economía en mínimos, carencias de infraestructura, por falta de repuestos y mantenimiento, en particular la electricidad tras el bombardeo de la planta de Gaza, alta contaminación ambiental, tóxicos en tierra y mar y un largo etcétera. (Gaza: 2020, ¿Un lugar habitable, http://branded.eldiario.es/Gaza2020/)

Aunque Israel está obligado a tratar a la población palestina de acuerdo con las normas emanadas de la ley internacional, hace justamente lo contrario. La ley internacional relevante en este caso es la Convención relativa a las leyes y costumbres de la guerra terrestre (La Haya, 18 de octubre de 1907), que se ocupa de los prisioneros de guerra, de los sitios y los bombardeos, de la autoridad militar sobre el territorio del Estado enemigo, etc. (Comité Internacional de la Cruz Roja, www.icrc.org/)

También lo es el IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, cuya sección tercera se dedica a los Territorios Ocupados. Consta de 31 artículos, entre ellos los que se ocupan del abastecimiento de la población, la sanidad pública, los niños, los castigos, las diligencias penales, el trato debido a los detenidos, etc. (Comité Internacional de la Cruz Roja, www.icrc.org/)

Además hay que hacer notar que la ocupación militar se concibe como una situación temporal, que obliga al ocupante a mantener el bienestar de la población ocupada y a no realizar cambios en el ámbito territorial, económico, de la justicia y social.

En concreto hay que preservar en suficiente cantidad y calidad la sanidad y la salud públicas, la provisión de comida y de asistencia médica; no transferir personas de la zona ocupada al exterior, ni de colonos al interior; no imponer castigos colectivos ni medidas de intimidación; no tomar rehenes, ni represalias contra personas y bienes; no confiscar ni destruir propiedades; respetar los tratados de derechos humanos.

Los prisioneros palestinos

Hay que tener en cuenta que desde el comienzo de la ocupación israelí en 1967, más de 800.000 palestinos han sido detenidos por las fuerzas ocupantes. Esto significa un veinte por ciento de la población y también un cuarenta por ciento de los habitantes varones de los Territorios Ocupados.

La organización Addameer (la conciencia en castellano) establecida en Jerusalén en 1992, trabaja en apoyo a los presos y en pro de los Derechos Humanos: www.addameer.org

Según su última publicación estadística, en marzo de 2020 hay algo menos de 5.000 presos, 432 detenidos por el sistema de ‘detención administrativa', tres miembros del Consejo Legislativo Palestino, 183 niños, 20 de éstos menores de 16 años y 43 mujeres. Prisioneros con condenas a cadena perpetua hay 541 (algo más del 10%) y los que cumplen condenas de 20 años o más son 497.

El sistema judicial militar de Israel se ocupa de las “violaciones de la seguridad” cometidas por los palestinos que detienen las Fuerzas de Defensa de Israel, es decir, el ejército de ocupación.

Para resumir sus amplias actuaciones, se puede señalar que la legislación que aplica se sitúa por encima de la ley internacional y por supuesto no es la misma para los colonos judíos. Por otro lado los palestinos son defendidos por abogados palestinos.

Con unos ejemplos se puede apreciar el alcance de esas actuaciones:

a) Los palestinos pueden estar detenidos sin cargos durante 90 días, los judíos durante 64.
b) De media los juicios duran 18 meses y 9 meses respectivamente.
c) Desde luego que las condenas para los primeros son mucho más largas.
d) La responsabilidad penal de los menores (para ambos grupos) empieza desde los 12 años, pero los palestinos son considerados adultos desde los 16 y los judíos desde los 18.
e) Una condena habitual a un menor palestino es de 20 años de cárcel por tirar piedras contra las fuerzas de ocupación.
f) El idioma usado en los juicios es el hebreo.

Una disposición estrella del sistema judicial militar es la detención administrativa. Es el procedimiento que se emplea para mantener por tiempo indefinido a los prisioneros palestinos con base en información secreta, sin cargos y sin llevarlos a juicio durante meses e incluso años. Afecta también a menores de edad.

Un caso notorio entre otros muchos es el de Taisir Al Arouri, profesor de matemáticas en la Universidad de Bir Zeit, que fue detenido el 21 de abril de 1974 y liberado el 18 de enero de 1978; esto debido a la presión de organizaciones internacionales además de la palestina.

Con esta disposición Israel ha detenido entre 600 y 1000 palestinos por año en la década del 2000 al 2009. Más recientemente Khalida Jarrar, miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina y del Consejo Legislativo Palestino, detenida en varias ocasiones, recientemente lo ha vuelto a ser en 2017 y de nuevo lo está desde octubre de 2019.

El récord de detenidos administrativos tuvo lugar en la Segunda Intifada con la cifra citada de 1000 palestinos.

A propósito de la Segunda Intifada, se puede traer a colación aquí al líder del Tanzim (grupo armado de Al Fatah) y de las intifadas, Marwan Barghouti, que no es un preso administrativo pero que cumple una condena de cinco cadenas perpetuas, porque en 2014 hizo un llamamiento a la Autoridad Palestina para poner fin a su cooperación con Israel y que en su lugar iniciase una tercera.

Seis años después Mahmud Abás acaba de declarar el 19 de mayo de 2020 el fin de todos los acuerdos con Israel. La respuesta de Israel ante la resistencia de unos y ante la cooperación de otros es una lección impagable para los movimientos de liberación nacional, sin olvidar el apoyo popular tan dispar desde antiguo a uno y otro líder.

El líder supremo iraní Ali Jamenei no pudo dejar de notarlo el día 22 en su cuenta de twitter: “La Autoridad Palestina tiene una gran responsabilidad. Uno no puede comunicarse con un enemigo salvaje excepto mediante la fuerza. El valiente pueblo palestino está determinado a vencer”.

La organización israelí, B'Tselem, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (www.btselem.org), define la detención administrativa como un procedimiento ilegal que se usa para castigar a los palestinos por sus opiniones políticas y por acciones no violentas.

El papel de los jueces en los casos de los detenidos administrativos es renovar ‘de oficio' las solicitudes de prórroga de su situación por parte de los fiscales gracias al comodín de la ‘seguridad nacional'. Como las pruebas se consideran secretas, no se dan a conocer a los detenidos ni a sus abogados de forma que no pueden preparar la defensa.

En cuanto a los prisioneros procedentes de Gaza, definida por Israel en 2007 como entidad enemiga, se les aplica la Ley de Internamiento de Combatientes Ilegales. En la guerra de 2014 el ejército agresor detuvo a civiles y les torturó para obtener información sobre la resistencia. También cabe recordar el empleo de civiles, niños incluidos, como escudos humanos.

Las sentencias son condenatorias entre un noventa y un noventa y cinco por ciento de los casos. Esto no es en modo alguno una prueba del buen funcionamiento de la justicia militar, ya que ese porcentaje se debe a que ésta está viciada en sus objetivos y métodos:

Siempre el fin último es la apropiación de la tierra palestina con la exclusión de sus habitantes originales; los métodos represión, evidencia secreta, coerción para la obtención de confesiones (malos tratos, amenazas y torturas), detención incomunicada prolongada, dificultades para el trabajo de los abogados.

Los prisioneros han reaccionado en diversas ocasiones a este tratamiento. El 17 de abril de 2017, coincidiendo con el Día de los Prisioneros Palestinos establecido en 1974, 1600 de éstos iniciaron una huelga de hambre por sus derechos elementales: la extinción de la detención administrativa, un juicio justo, la comunicación con sus familias y las visitas de éstas, etc.

También el que nos concierne para este tiempo de pandemia: la asistencia médica.

El Servicio de Prisiones de Israel tiene una política de denegación de la asistencia médica a los prisioneros. Entre los años 2000 y 2008 hubo 17 fallecimientos por falta de esa asistencia y el mal estado de las instalaciones penitenciarias, de su mantenimiento, de las condiciones estándar internacionalmente aceptadas y de higiene, entre otras carencias.

El artículo 76 de la IV Convención de Ginebra se refiere a la misma alimentación y condiciones de higiene del que disfrutan los ciudadanos del país ocupante.

El artículo 91 y 92 se refiere en los mismos términos a la atención médica.

Sin embargo no es así en las prisiones para palestinos en Israel, ni en el cuidado de su salud por parte los médicos israelíes que tienen en sus actuaciones profesionales un amplísimo margen entre el Juramento de Hipócrates y el fin último de la política de Israel citado anteriormente.

Éstas se manifiestan de diferentes maneras a lo largo del tiempo: presión psicológica, ausencia de dietas adaptadas a casos especiales, impedimento al acceso a la consulta de médicos voluntarios, tratamiento degradante, abusos y tortura, falta de calefacción en invierno, confinamiento en celda prolongado, etc.

Otro prisionero destacado, Ahmed Saadat, secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, secuestrado en 2006 de su celda en la cárcel de Jericó y condenado a 30 años de prisión, ha estado en aislamiento en la prisión de Askalan en marzo de 2009, en junio nueve días en huelga de hambre, en agosto nuevo aislamiento en la prisión de Ramon (Naqab) y así una y otra vez hasta 2012. Las consecuencias para su salud son inevitables y desde luego muy perjudiciales.

Las mujeres prisioneras no se quedan al margen de los castigos añadidos a la misma condena. En los traslados desde la prisión a juicio, otra prisión, etc., van esposadas, sin agua ni comida y sin posibilidad de ir al baño. Esto se ha dado incluso en mujeres embarazadas que han sufrido igualmente aislamiento, esposas, torturas, obviamente con efectos negativos físicos y psicológicos.

La COVID-19 y los prisioneros

A principios de marzo de 2020 Israel prohibió las visitas de abogados y familias a los presos y paralizó todos los procedimientos judiciales.

Desde el once de marzo se sabe que Israel envió un médico contagiado por el Coronavirus a una prisión. Respecto a esto Hispan TV informó el día 12 que Israel lo envió a Askalan para contagiar a los internos.

El día 19 Abu Obeida, portavoz de las Brigadas Kassam, anunció a Israel que “la salud de los prisioneros son una línea roja” para éstas.

El día 25 la Liga Árabe exigió a Israel liberar los prisioneros palestinos por la COVID-19. Presumiblemente el objetivo de su secretario general, Said Abu Ali, era presionar a las organizaciones internacionales.

Por su parte el primer ministro palestino, Mohamad Shtayyeh, recurrió al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que es el órgano fundador de la Cruz Roja, “organización independiente, privada y neutral, con sede en Ginebra (…) para proteger y socorrer a las víctimas de conflictos armados”. Entre sus actividades está la protección a los prisioneros de guerra. Es la única organización autorizada a entrar en las prisiones, aunque con condiciones muy estrictas: los informes redactados tras las visitas son confidenciales y no se remiten más que a las autoridades detentoras.

El seis de abril Addameer lanzó una ‘acción urgente' con el lema: liberar a nuestros presos”.

El día siete Addameer publicó una declaración conjunta con otras organizaciones: “el sistema de apartheid israelí viola el derecho de los presos a la salud en tiempos de la COVID-19. Además invita a grabar un video y a contactar con el CICR. Las instrucciones para participar están en la web de Addammer.

Defence for Children International (rama de Palestina), organización internacional no gubernamental establecida en 1979, anuncia su campaña en favor de los menores presos www.defenceforchildren.org

El día 15 cuatro prisioneros son declarados positivos y hay otro ya liberado. Se hace notar que el Servicio de Prisiones no distribuye entre los prisioneros 140 productos relacionados con la higiene y la limpieza. Cabe recordar que desde 1967 se han producido 222 fallecimientos, de los que al menos 65 se relacionan con la falta de asistencia médica.

El día 19 la Oficina de Información de los Prisioneros Palestinos anuncia que los cuatro están contagiados.

El día 20 Rumbo a Gaza informa del aumento de menores detenidos y en prisión, un seis por ciento entre enero y marzo. También recuerda que el sesenta por ciento de los menores en prisión son preventivos.

El día 23 The Electronic Intifada (TEI) publicó el artículo titulado “Israel sigue llevando a niños palestinos a prisión durante la pandemia”. Su situación es de detención previa al juicio. (www.electronicintifada.net).

El primero de mayo, la emisora pública israelí Kol Yisrael (la voz de Israel) informa de que Israel y HAMAS mantienen conversaciones sobre el intercambio de prisioneros. Por parte de Israel son cuatro: dos de la guerra de 2014 y otros dos que entraron en Gaza por su cuenta. Egipto también participa y como gesto de buena voluntad ha liberado por su parte a cuatro.

El día once la ONU insta a Israel a liberar a los presos menores por la COVID-19. Los motivos alegados por su Coordinador Humanitario para los Territorios Ocupados, Jamie Mc Goldrick, y el jefe de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, James Heenan, además de una representación especial de la Unicef para Palestina, alegan “un mayor riesgo de contagio por la dificultad para mantener la distancia física en la prisión y el parón judicial” mencionado más arriba.

Una congresista estadounidense, Betty Mc Collum, que apoya las gestiones de la Unicef para la liberación de los niños, presentó una propuesta de ley para que su país retire la financiación a las unidades militares que maltraten a niños palestinos. Hay 23 personas que apoyan a Betty mientras que “la popularidad de Trump alcanza su máximo en plena crisis del Coronavirus” (El País, 25 de marzo de 2020).

El día 12 TEI publicó el artículo titulado “ONU dice que Israel tiene que liberar a los niños palestinos”. (www.electronicintifada.net).

Al margen esto TEI publicó el día 15 otro artículo sobre la situación de Cisjordania respecto de la COVID-19. La conclusión de lo que ocurre: “los palestinos de las áreas B y C están abandonados a su suerte (…) el gobierno palestino no puede ayudarnos oficialmente, pero cuando tratamos de salir adelante por nuestra cuenta, la ocupación israelí nos lo impide, no tenemos ninguna opción.”

El día 18 The Palestinian Information Center (PIC) publicó en su página web una infografía con las “estadísticas de menores palestinos en prisiones israelíes” (http://english.palinfo.com/news/202...)

El día 23 el PIC publicó en su página web la noticia de “la primera muerte por el Coronavirus en Gaza”. Se trata de una mujer de 77 años, según informó el ministerio de salud el pasado sábado. (http://english.palinfo.com)

El PIC informó en días anteriores tres decenas de nuevos contagios en la Franja, lo que lleva a un total de 49 los casos.

Por otro lado, Raji Sourani, director del Centro Palestino para los Derechos Humanos, publicó el día 21 una entrevista suya sobre el impacto de la COVID-19 en los derechos humanos en la Franja de Gaza (www.pchrgaza.org)

Fuente: https://frenteantiimperialista.org/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Nuestros chicos de la Guardia Civil

29 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

La tecnología de control social basada en la inteligencia artificial ya está presente en 75 países

29 May, 2020 - 00:00

Por Redacción El Salto

La utilización de la inteligencia artificial (IA) para la vigilancia y el control social se está convirtiendo en un fenómeno global. Así lo certifica The Carnegie Endowment for International Peace (Fondo Carnegie para la Paz Internacional) en un reciente estudio.

Según este informe, al menos 75 países ya están utilizando herramientas de inteligencia artificial para monitorizar, seguir y vigilar a sus ciudadanos.

Con el ejemplo de China, país líder en el sector, la incipiente tecnología de reconocimiento facial basada en la inteligencia artificial está expandiéndose por todo el mundo a gran velocidad a medida que las grandes empresas se aprovechan de las posibilidades que aporta la IA para mejorar el procesamiento y análisis de datos. Con estas armas, un número cada vez mayor de países están utilizando esta tecnología con fines policiales, “algunos legales, otros que violan los derechos humanos”, señala el informe.

La primera conclusión del informe es que la tecnología de vigilancia basada en la IA está creciendo mucho más rápido de lo que se esperaba y ya está disponible en 75 países de 176 analizados.

En los últimos años, China se ha convertido en el mayor exportador de tecnología de vigilancia IA en todo el mundo. Las compañías chinas, en especial Huawei, Hikvision, Dahua y ZTE, proporcionan servicios de este tipo a 63 países. En muchos casos, denuncia el informe, la compra de esta tecnología china se hace a través de préstamos blandos para alentar a los gobiernos de países empobrecidos, como Kenya, Laos, Mongolia o Uganda, a comprar herramientas chinas de control basadas en la IA. “Esto plantea preguntas preocupantes sobre si el Gobierno chino está subsidiando la compra de tecnología represiva avanzada”, denuncia The Carnegie Endowment for International Peace.

Pero China no es el único país que distribuye estas herramientas. Las compañías estadounidenses son también muy activas en este sector y están presentes en 32 países. La multinacional IBM lidera el ránking, con presencia en 11 países. Le siguen Palantir y Cisco. Otras naciones de renta alta, como Francia, Alemania, Israel o Japón, “también juegan un importante rol en la proliferación de esta tecnología”.

Entre los países que usan estas herramientas, las denominadas “democracias liberales” representan el 51%, mientras que los países dominados por Gobiernos autocráticos cerrados son el 37%.

Según detalla el informe, algunos “gobiernos autocráticos”, como China, Rusia y Arabia Saudí, están utilizando la tecnología IA de vigilancia para un control masivo de la población. “Otros gobiernos que violan los derechos humanos están explotando la vigilancia IA de forma más limitada para reforzar la represión. Sin embargo, todos los contextos políticos corren el riesgo de explotar ilegalmente la tecnología IA de vigilancia para obtener ciertos objetivos políticos”, señala el estudio.

Pero la utilización de la inteligencia artificial para el control social también se da en las llamadas “democracias liberales”. Es el caso de EE UU.

En la frontera entre EE UU y México, el contratista de defensa israelí Elbit Systems ha construido “docenas de torres en Arizona para detectar personas a una distancia de hasta 12 km”, escribía Olivia Solon en The Guardian.

Su tecnología se perfeccionó por primera vez en Israel a partir de un contrato para construir un “muro inteligente” para separar Jerusalén de Cisjordania. Otra empresa, Anduril Industries, “ha desarrollado torres que cuentan con una cámara mejorada con láser, un radar y un sistema de comunicaciones” que escanea un radio de 3,2 km para detectar movimiento. Las imágenes capturadas, continúa el informe, “se analizan usando inteligencia artificial para identificar a los humanos entre otros elementos de vida silvestre y otros objetos en movimiento”.

Tomado de: https://kaosenlared.net/la-tecnolog...

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Por la presente declaro que no quiero financiar el militarismo con mis impuestos

28 May, 2020 - 00:00

Josemi Lorenzo Arribas
Asamblea Antimilitarista de Madrid

Me ha llegado la hora de cumplir con el IRPF, una de las vías que hay para contribuir con impuestos directos al sostenimiento de los servicios públicos y, en puridad, para redistribuir riqueza. Ya comentábamos en otra entrada reciente en que denunciábamos la militarización provocada por la COVID que teníamos una ocasión propicia para protestar: se llama Objeción Fiscal a los Gastos Militares (OFGM).

Vengo haciendo la Declaración de la Renta, como millones de personas en este país, desde que tengo obligación de tributar, convencido de lo dicho anteriormente. Desde entonces, hago también OFGM.

Como ya se explicó en este mismo blog, “la Objeción Fiscal [a los Gastos Militares] se configura como una herramienta de desobediencia civil que nos permite superar el papel de meras espectadoras o víctimas de estas políticas y convertirnos en agentes activos de la denuncia del gasto militar en particular y del militarismo en general”.

Sabemos que esta Objeción Fiscal no es un derecho reconocido. Sabemos que el sistema impositivo español se rige por el sistema de Caja Única: todos los impuestos van a un mismo sitio que el Gobierno, a través de los Presupuestos Generales del Estado, redistribuirá después como considera. Por eso la OFGM es un acto de desobediencia civil: porque busca oponerse a un acto manifiestamente injusto y, en nuestro entendimiento, ilegítimo; porque lo hacemos de manera pública, colectiva; y porque afrontamos en primera persona las consecuencias de nuestros actos, todo con el fin de promover un cambio social y establecer interlocución. Obviamente, el dinero que objetamos no lo utilizamos para desgravarnos en concepto de donaciones. No es una donación: es un acto político de protesta.

“En estos tiempos de crisis económica y social de consecuencias devastadoras, provocadas por una emergencia sanitaria agravada por el continuo adelgazamiento de los servicios públicos más esenciales (como lo es la Sanidad), con más razones que nunca hacemos nuestra Objeción Fiscal a los Gastos Militares.”

No se habla apenas en la palestra mediática de la sangría que suponen los Gastos Militares en nuestra sociedad (un recentísimo acto lo tenéis aquí). En estos tiempos de crisis económica y social de consecuencias devastadoras, provocadas por una emergencia sanitaria agravada por el continuo adelgazamiento de los servicios públicos más esenciales (como lo es la Sanidad), con más razones que nunca hacemos nuestra Objeción Fiscal a los Gastos Militares. No es de recibo que en Gastos Militares y Control Social el Estado español vaya a derrochar en torno a 30.000 millones de euros un año más (estimaciones aquí y acá) mientras tanta gente está haciendo colas para la repartición de comida por parte de los colectivos que han asumido una obligación que había de ser de las instituciones públicas. No hay dinero para comida, pero sí para armamento, para investigación en artilugios para matar, para controlar a los pobres, para pagar a miles de personas que debieran estar, como cualquier persona que cobre del Estado, procurando el bien común.

Por ello, no quiero contribuir con mis impuestos a sostener esta sinrazón. Mejor dicho, no queremos, pues somos miles de personas quienes utilizamos esta vía de protesta legítima. Por ello, marcamos una cantidad en una “casilla blanca” (este año, la 606), es decir, que no altera el cómputo final, con la cantidad que desviamos.

“No quiero contribuir con mis impuestos a sostener la sinrazón militarista. Mejor dicho, no queremos, pues somos miles de personas quienes utilizamos esta vía de protesta legítima. Declaro públicamente aquí, así como en la carta que he enviado a la ministra de Hacienda, que vuelvo a objetar a sostener el obsceno gasto militarista que el Gobierno me obliga a mantener.”

He de decir que por lo general me han llegado declaraciones paralelas para reclamar la cantidad objetada. También que en 2019 me reclamaron la OFGM de los últimos cuatro ejercicios. He asumido las consecuencias, pues esa es una de las exigencias de la desobediencia civil: no derivar en terceras personas las consecuencias de nuestros actos.

Por las mismas, declaro públicamente aquí, así como en la carta que he enviado a la ministra de Hacienda, que vuelvo a objetar a sostener el obsceno gasto militarista que el Gobierno me obliga a mantener.

La campaña de OFGM es una de las campañas antimilitaristas más veteranas que hay en el Estado español. Existía antes de otra, la de Insumisión al Servicio Militar Obligatorio, y existe después de que esta ominosa obligación se suspendiera (este año cumplimos el vigésimo aniversario). En los años insumisos parecía mentira que se pudiera lograr acabar con el impuesto de sangre. Y se consiguió. Hoy nos puede parecer mentira que podamos acabar con el impuesto económico para contribuir a mantener guerras, a matar a gente inocente, a controlar a personas pobres que intentan llegar a nuestras fronteras, a mantener un sistema jerárquico, patriarcal y cuartelero que huele a naftalina.

Si, tú que lees, quieres sumarte, tienes dos opciones.

Una, objetar la cantidad que consideres que puedes asumir si es que te llega la reclamación de devolución. Si cada española contribuimos con más de 600 euros al año a mantener este status quo, hasta esa cuantía tienes margen. Valen 5, 20, 100, 300 euros… la cantidad con la que estimes que puedes desviar. Te arriesgas, solo, a que te lo reclamen.

Si, por lo que sea, prefieres una vía menos arriesgada, objeta simbólicamente 1 euro. Te sumas así a la campaña “Ni un hombre, ni una mujer, ni un euro para la guerra”. Si te lo reclaman y consideras que no debes pagar, por mucho recargo que genere ese euro será asumible.

Y, por supuesto, hazlo público. Es imprescindible enviarle a la ministra la carta informándole de tu opción, adjuntar el resguardo del ingreso que has hecho (aunque sea 1 €) a la asociación o colectivo al que has decidido desviar este dinero, e informar a la Campaña estatal de Objeción Fiscal a los Gastos Militares. Así, con un acto tan sencillo, te sumarás a esta veterana campaña de desobediencia civil.

Yo, igual que el año pasado, he ingresado 100 euros en la cuenta de Open Arms, porque considero que esta organización trabaja por valores antitéticos a los militares. Y 1 euro en la cuenta de la Campaña estatal de OFGM. Es decir, 101 euros.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Lo que son las armas

28 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

El 14% de los asturianos estaría dispuesto a convertirse en cyborg

28 May, 2020 - 00:00

Poco a poco estamos llegando a un mundo en el que lo "humano" será mera anécdota. Nota de Tortuga.

La Voz
Redacción

El 14% de los asturianos estaría dispuesto a implantarse un chip en el cuerpo para sustituir al Smartphone y sus funciones. En este sentido, el almacenamiento de datos (43%), contar con un GPS (28%) y disponer de una cámara integrada (27%) son las funcionalidades preferidas de los asturianos para instalarlas en su cuerpo. Éstas son algunas de las principales conclusiones que se extraen del informe «Y después de los Smartphone, ¿qué? Ciudadano Cyborg», realizado por la aseguradora Línea Directa, con el objetivo de analizar cuál será la siguiente revolución digital tras el Smartphone.

Las principales desventajas de tener un chip serían, en opinión de los asturianos, los posibles problemas de salud por tener un cuerpo extraño en el organismo (61%), que terceros tengan acceso a información personal (55%), y no poder desconectar digitalmente (en el mismo porcentaje). Las ventajas serían estar siempre localizable (30%) y no tener que llevar dispositivos físicos encima (25%). Además, el 8% de los asturianos no es partidario de prolongar indefinidamente la vida a través de la tecnología cyborg por considerar que sería «contrario a la naturaleza» y que generaría grandes desigualdades sociales (55%), ya que sólo las personas con más recursos podrían acceder a ella, según informa Europa Press.

La adicción al móvil resta capacidades cognitivas

El 40% de los asturianos admite haber perdido capacidades desde que tienen Smartphone; el 54% no recuerda más de cuatro números de teléfono; y el 48% tendría muchas dificultades para llegar a un nuevo destino sin disponer de GPS. Por Comunidades, La Rioja (28%), Andalucía (26%) y Canarias (24%), son los territorios donde sus habitantes están más abiertos a convertirse en cyborgs. En el lado contrario se sitúan Navarra (10%), Asturias (14%) y Aragón (16%), donde la gran mayoría de los ciudadanos lo considerarían «una barbaridad».

Fuente: https://www.lavozdeasturias.es/noti...

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Obediencia o fin del mundo: La estrategia de la disuasión

27 May, 2020 - 00:00

Imaginemos la aparición de nuevos brotes víricos, segundas y terceras oleadas de contagio, más cuarentenas y escaladas en respuesta… La sombra del apocalipsis es el escenario ideal para la activación de una nueva estrategia de la disuasión: obediencia o fin del mundo. Un poder que no impone certezas, sino que gestiona la incertidumbre. No postula un orden, sino que gestiona el desorden. No promete nada, sólo exhibe la amenaza. ¿Cómo fugar?

Quizá no son términos tan evidentes como otros, pero “escalada” y “desescalada” también forman parte del lenguaje bélico que tantísimos gobiernos han escogido para producir sentido (“relato”) a su gestión política de la pandemia. Es decir, a su cálculo coste-beneficio particular.

Fueron por ejemplo empleados habitualmente en la llamada “estrategia de la disuasión” activa durante la Guerra Fría entre EEUU y la URSS. Esta estrategia consistía en “comunicar” al adversario la capacidad de devolver el ataque nuclear, aun estando herido de muerte.

En palabras muy precisas del Doctor Strangelove (Peter Sellers), el antiguo nazi reconvertido en consejero del presidente de los EEUU en la genial sátira de Kubrick Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, “la disuasión consiste en el arte de provocar en la mente del enemigo el miedo a atacar”.

La doctrina de la disuasión pretendió ser el principio rector de un “orden nuevo” basado en la siguiente alternativa infernal: paz o fin del mundo. El “ascenso a los extremos”, que según el general y teórico Von Clausewitz define la esencia de la guerra como “duelo a muerte”, se congela para evitar la aniquilación total. Es el famoso equilibrio del terror: morir a dos o vivir juntos.

Pero la disuasión no era más que la continuación de la guerra por otros medios. La “escalada” que comunicaba al otro la capacidad propia de destrucción se tradujo en la carrera de armamento, la guerra de las galaxias o el aumento deliberado del riesgo a partir de un conflicto concreto, como ocurrió durante la crisis de los misiles de 1962.

Si vis pacem para bellum, si quieres la paz prepárate para la guerra, porque esa preparación es el modo mismo de conjurarla. Diplomacia de la violencia. Un orden sostenido por la amenaza de la muerte como Señor absoluto.

¿Qué sentido podría tener hoy la actualización de la retórica disuasiva en el contexto de la gestión de la pandemia? Aparentemente, ninguno. El virus no retrocede porque nuestros gobiernos le “comuniquen” su fuerza de armamento (escalada) y el peligro consecuente de una destrucción total.

El covid-19 ni siquiera es equivalente a la “célula durmiente” de las guerras asimétricas contra el terrorismo de las últimas décadas: no tiene intención ninguna ni proyecto especial de acabar con la civilización occidental o de imponer un califato vírico, sólo quiere perseverar en su ser (sea este físico o químico).

De hecho, la estrategia efectiva, práctica, real, de los gobiernos contra el virus tiene mucho más que ver con las tácticas militares de contrainsurgencia: quitarle directamente el agua al pez para que muera, en este caso mediante el confinamiento general de las poblaciones.

Pero las palabras no son inocentes, y menos las que emplean los gobiernos del mundo en un momento como este, sino operaciones que buscan producir efectos en los comportamientos y los imaginarios. Amenazas, consignas, metáforas que nos piensan. La gestión de una crisis es toda ella instrumento de comunicación. No hay que ser ilusos ni ingenuos con los términos que se emplean desde las alturas del Estado, sino aprender a leerlos estratégicamente. ¿Qué comunica la retórica disuasiva de nuestros gobiernos y a quién?

Hermanos enemigos

Volvamos por un momento al contexto de la Guerra Fría. Los analistas críticos más finos no pensaron la disuasión solamente como una forma de “diálogo” y de “influencia recíproca” entre los super-grandes, sino también como un modo de gobernar conjuntamente el mundo.

La dialéctica USA-URSS fue también una manera de repartirse efectivamente el planeta, sometiendo la autonomía potencial de las naciones pequeñas y neutralizando preventivamente la posibilidad de aparición de cualquier “tercer actor” inesperado.

El orden creado por la disuasión nuclear no era americano o soviético, un bando contra otro, sino el mismo tablero de ajedrez que ordenaba el mundo entero en blancas y negras, codificando todo conflicto local -proceso de liberación nacional, movimiento social- desde un plano superior.

El empate catastrófico entre los “hermanos enemigos” funciona como una estrategia despolitizadora que satura el espacio y bloquea la posibilidad de lo imprevisto, de lo inaudito, de lo inédito. Paz para todos, sí, pero siempre bajo la garantía tutelar y policial de las super-potencias.

La hostilidad entre los grandes neutraliza los tumultos de los pequeños. Un conflicto mayor fija y apacigua los conflictos menores. Se disuade a un tercero.

¿Podría activarse, a partir de la pandemia del coronavirus, una nueva estrategia de la disuasión? Desde luego no buscaría alcanzar con el virus -y tampoco con la infinidad de peligros que vienen o ya están- ningún equilibrio del terror, sino más bien usar el miedo al apocalipsis como estrategia de disuasión de las propias poblaciones. Pero, ¿disuadir a las poblaciones de qué?

Saturaciones

Cada crisis, ya sea esta personal o colectiva, abre un agujero. Es la interrupción de los sentidos que, materializados en hábitos y estructuras, sostenían nuestras vidas hasta ese momento. Eso nos produce angustia, pero también abre el espacio potencial de una elaboración de preguntas radicales sobre la vida en común.

El agujero puede interrogarse para pensar a partir de él e incluso puede atravesarse para salir por otro lado. Es decir, los agujeros -todo lo que no encaja, lo fallido, la vacilación del sentido- son condición de pensamiento y de transformación (íntima y social).

Durante la crisis del coronavirus se han abierto (y reabierto) muchísimos agujeros en el tejido personal y social, a nivel planetario y simultáneamente. Si no nos hemos quedado anestesiados o indiferentes, si no hemos pensado que bastaba con tirar de los saberes previos, si nos hemos acercado a mirar a través de los agujeros y no sólo de las pantallas, habremos podido ver una cantidad de cosas.

Por ejemplo, la crudeza de la división social -por clase, género, raza o edad- que recorre nuestra sociedad como una inmensa grieta. La distinción radical entre los “inmunizados y los expuestos”, entre los que han podido protegerse y los que no, entre los que han podido confinarse y los que han sostenido el confinamiento de los demás, entre la importancia de los cuidados y su valor social, con los trabajadores sanitarios precarizados como símbolo por excelencia.

Por ejemplo, la negación y agresión constante a la naturaleza en que se basa nuestro sistema depredador. La percepción de la ciudad como ratonera, la celebración de las irrupciones de animales en medio del asfalto a través de los mil vídeos en circulación, la pura y simple escucha de los pájaros por las ventanas o los paseos masivos sin tráfico ni finalidad, también han supuesto estos días visiones de otras relaciones posibles con el mundo, deseos de otra cosa.

Por ejemplo, la locura mortificante de la vida sometida al régimen del “siempre más”: la necesidad constante de producir y consumir. La experiencia del confinamiento abre de repente la pregunta por las “actividades esenciales”, pudiendo experimentarse cierto gusto por una vivencia de retiro o retirada de las dinámicas cotidianas de ruido y estrés. Es lo que trata de estigmatizarse ahora como “síndrome de la cabaña”, como si no hubiese toda una lucidez en ese estado.

Y mil ejemplos más posibles, dependiendo de cómo y dónde nos haya tocado vivir esta experiencia tan extraña.

Crisis personal, ecológica, social… Distintos agujeros que podrían resonar o reverberar entre sí, amplificando tanto el disgusto hacia el estado de cosas como las ganas de habitar el mundo de otra manera, fuentes ambas de nuevas expresiones de conflicto, resistencia y deserción por venir.

Pues bien, lo que pretende el discurso de la guerra es saturar ese espacio tachonado de agujeros. Que nada de lo ocurrido nos de que pensar, ni nos mueva a actuar.

La guerra de disuasión ya no es entre ejércitos, sino entre un orden agujereado y un pueblo por venir capaz de interrogar y atravesar los agujeros. Se trata de reducir la angustia de lo desconocido a terror paralizante, la interdependencia ante el peligro a factor de riesgo, el no saber a impotencia y delegación. Que todo cambie (la “nueva normalidad”) sin que nada cambie realmente.

La disuasión, como prolongación de la guerra por otros medios, es una militarización de la sociedad que busca producir un nosotros sin divisiones (“todos a una”), es decir, sin preguntas íntimas y colectivas que puedan ser fuente de una nueva politización. Una población homogénea de víctimas y supervivientes que sólo pide protección.

No sabe, no puede y no quiere

Imaginemos la aparición de otros brotes víricos, segundas y terceras oleadas de contagio, nuevas cuarentenas y escaladas en respuesta… ¿Podría entrar nuestro mundo en una especie de guerra fría permanente, de tiempos y geometrías variables, sin enemigo claro esta vez, sino potencial, difuso y ubicuo -en el fondo las distintas “intrusiones de Gaia” (Isabelle Stengers) en nuestro modo de vida basado en el dominio y la depredación del planeta?

La sombra del apocalipsis es el escenario ideal para la activación de una nueva estrategia de la disuasión: obediencia o fin del mundo. ¿Podemos anticiparla con el pensamiento? ¿En qué sentido sería algo distinto de lo que ya conocemos?

Proyectemos lo siguiente: la disuasión es un poder que no sabe, no puede y no quiere.

No sabe. Pocas veces hemos podido ver a los políticos confesar tanto su ignorancia como durante estos días. Ha sido realmente sorprendente escuchar salir de sus labios palabras como “no sabemos”. No sabemos con qué nos enfrentamos, qué es este virus, si puede mutar, si es posible una segunda oleada. Los poderes a los que estamos acostumbrados suelen cubrirse de la justificación de un saber total: ideología, discurso experto. Pero su nueva confesión de ignorancia no significa ninguna pérdida de control, ni autoriza una distribución del poder distinta. Todos somos ignorantes, pero unos menos que otros. Hay un saber, aunque sea de mínimos, que es el único capaz de prevenir la catástrofe total. Una garantía precaria, inestable, pero no queda otra. El poder disuasivo no impone certezas, sino que gestiona la incertidumbre.

No puede. Tampoco estamos habituados a escuchar a los políticos reconocer su impotencia. No podemos, no dominamos la situación, somos incapaces de asegurar nada, estamos trabajando por ensayo y error, sin planificación. Lo normal en ellos es exhibir la fuerza, prometer el control. Pero el poder disuasivo más bien nos da a elegir entre dos anarquías. Por un lado la anarquía inferior de la improvisación, el estado de excepción variable, la gestión just in time. Y por otro la anarquía superior de la catástrofe final, el colapso definitivo, la aniquilación total. Estado débil, a la defensiva, pero que funciona y gobierna así, presentándose como una “fortaleza asediada”, un frágil equilibrio amenazado por un poder desconocido. El poder disuasivo no postula un orden, sino que gestiona permanentemente el desorden (y no lo oculta).

No quiere. Sin horizonte positivo ni propuesta de paraíso, el poder disuasivo sólo nos ofrece una posibilidad de supervivencia. No una vida mejor, sino vivir a secas. Ninguna solución definitiva, sólo la contención del desastre, ganar tiempo. No alcanzar el Bien, sino evitar el Mal. Ningún sueño, sólo impedir la pesadilla. La esperanza queda borrada, lo posible es la catástrofe. Desaparece toda oferta seductora hacia el deseo y sólo queda el miedo. El poder disuasivo no promete nada, sólo exhibe la amenaza.

Nunca a favor, siempre en contra. La disuasión es una política que se sitúa al borde del abismo. No oculta la muerte sino que la sobreexpone, haciendo del peligro y su gestión el secreto del destino mundial. Todo aquel que no colabore le hace el juego al adversario. ¿El adversario, pero quién? ¡El virus, la catástrofe, el apocalipsis!

Disuasión horizontal

Achille Mbembe ha escrito que lo más característico de la pandemia es que “cada cual se ha vuelto un arma”. Todos detentamos en nuestro cuerpo la potencia de matar. El poder soberano de “hacer morir” se democratiza: cada uno somos ahora una pequeña bomba nuclear. La disuasión se vuelve entonces también horizontal.

Sería el lado oscuro de la interdependencia en la que se ha puesto tanto énfasis en los últimos tiempos: como todos podemos darnos la muerte, debemos disuadirnos unos a otros, vigilarnos y controlarnos, en la desconfianza de base, en la delación generalizada, en la interiorización colectiva y militante de las normas impuestas exteriormente.

El nuevo equilibrio del terror nos hace a todos protagonistas y no sólo espectadores. Disuasión distribuida, reticular, descentralizada, autogestionada. Una sociedad de sospechosos, con el Estado en la cabeza de cada cual.

No sabemos quién está contaminado, podría ser cualquiera. Aunque unos son más sospechosos que otros: los que no pueden quedarse en casa, los que viven dependientes de un vínculo social amplio, los que no tienen los hábitos necesarios de higiene, los pobres, los migrantes, los otros. ¡No tocar, peligro de muerte!

Este sería el llamado “elemento moral de la guerra”: la producción de subjetividades activamente obedientes, la educación de la especie por y para la guerra.

Alternativas infernales

“Obediencia o fin del mundo” es un caso extremo de lo que Isabelle Stengers llama las “alternativas infernales”. ¿En qué consisten?

La alternativa infernal es un tipo de descripción de la situación que sólo propone resignación o muerte, un tipo de “realismo” que sólo plantea como opciones la sumisión o el desastre.

¿Cómo escapar? No se trata de “criticar” la alternativa infernal como si fuese una mentira, una ilusión, una manipulación. En el caso del virus, por ejemplo, denunciar una conspiración, la fabricación de un problema, etc. No es así, la alternativa infernal es una cuestión muy práctica que funciona concretamente, bloqueando toda alternativa, cortando las conexiones, inhibiendo el pensamiento.

De la alternativa infernal sólo puede salirse “por el medio”, a través de la apertura de “trayectos de aprendizaje” donde nos hacemos capaces de pensar y sentir de otro modo, de abrir e inventar una posibilidad inédita. Una descripción de la situación que nos requiera, no como víctimas o espectadores paralizados por el terror, sino como sujetos capaces de aprender algo nuevo y actuar. Inventar lo que era inconcebible, maneras de escapar por la tangente de los chantajes que nos convierten en rehenes. Como hicieron en su día, por ejemplo, los enfermos de SIDA atrapados en la alternativa infernal entre un poder médico que los negaba como sujetos y la muerte segura.

Una tangente entre confinamiento vertical-policial o colapso de la sanidad pública, entre vuelta a la normalidad o empobrecimiento general, entre paranoia o irresponsabilidad en el cuidado, etc. Esas tangentes no son nunca simplemente críticas, sino pragmáticas, experimentales, concretas, arriesgadas. Sí arriesgadas, porque no hay que olvidar que los límites de la alternativa infernal están fijados en nosotros por el terror.

El terror, como forma de gobierno, está profundamente inscrito en la cultura occidental, según analiza el pensador argentino León Rozitchner. En la primera inserción en el mundo de la psique a través de amenaza de castración del Edipo, en la violencia expropiadora que está siempre detrás de la economía capitalista, en la guerra como recurso de la política cuando los de abajo desafían abiertamente el poder (golpe de Estado)…

El terror penetra en los cuerpos, rompe los vínculos, inhibe las pulsiones colectivas de resistencia, nos disuade físicamente. Desplazar esos límites, librarse de la marca del terror en nuestra carne y nuestro pensamiento, implica en primer lugar un atravesamiento de la angustia, una reactivación del cuerpo singular y colectivo. Hacer de la interdependencia una fuerza, de la incertidumbre una potencia, del agujero un pasaje.

Referencias saqueadas:

El discurso de la guerra, André Glucksmann, Anagrama, 1969

Los Maestros Pensadores, André Glucksmann, Anagrama, 1978

El cibermundo o la política de lo peor, Paul Virilio, Cátedra, 1997

Perón, entre la sangre y el tiempo, León Rozitchner, Biblioteca Nacional, 2015

La brujería capitalista, Isabelle Stengers y Philippe Pignarre, Hekht, 2018

Fuente: http://lobosuelto.com/obediencia-es...

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Primer vídeo de "Desconfinando las mentes, desaprendiendo la guerra": Gasto militar y desobediencias

26 May, 2020 - 00:00

El gasto militar en el mundo y en el Estado Español, y la objeción fiscal como desobediencia. (1)

Primera sesión de las jornadas desconfinar nuestras mentes, desaprender la guerra.Con la participación de alternativa antimilitarista MOC, el Centre Delás y mujeres de negro. Jornadas organizadas por el colectivo de Acción Directa Noviolenta, con la colaboración de Ben Magec-Ecologistas en acción, Radio Guiniguada y Radio Pimienta. En esta época de confinamientos, desde ADNV proponemos un espacio para compartir y proponer otra mirada del mundo, una mirada colectiva, que ponga la vida en el centro y que denuncie el autoritarismo, y la violencia de este capitalismo patriarcal y racista que confina nuestros cuerpos y nuestras mentes.

Pinchá acá para verlo:
https://www.youtube.com/watch?v=f-W...

Tomado de: https://canariasporlapaz.blogspot.c...

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Policía y justicia

26 May, 2020 - 00:00

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Los límites de las estrategias neorrurales

26 May, 2020 - 00:00

Intervención de Marc Badal durante las jornadas de la Universidad Autónoma de Madrid: «Vivir (bien) con menos» (2015). Nótese que se trata de notas elaboradas a partir de la transcripción de una charla. Queremos remarcar que el tono del texto en el que se basa esta charla es muy distinto a como es presentado en público por el autor.

En los últimos tiempos cada vez hay mas gente que plantea que una de las soluciones a esta crisis civilizatoria es irse al campo y crear proyectos autogestionarios, relocalizar la economía, potenciar lo agrario, la agroecología, la soberanía alimentaria, etc. Esto ha llevado a que se produzca una explosión de todo lo que se ha venido a denominar otros modelos alimentarios, circuitos cortos de comercialización, grupos de consumo, nuevas experiencias de producción agraria, etc. Se ha generado, por tanto, una nueva situación en la que estos temas están más o menos de moda y en la que mucha gente se va al campo llena de ilusiones.

«Neorrurales» es una palabra con la que se suele denominar a este grupo humano que, por otro lado, es absolutamente heterogéneo. De todas formas, a pesar de esta heterogeneidad, compartiríamos la idea de que se está dando una proyección en el medio rural de una especie de construcción imaginaria que cada uno recrea a su manera, pero que, en cierto modo, es la que te alienta a dar este paso. Digamos que en el medio rural esperamos encontrar lo que la ciudad nos niega, una veces son expectativas revolucionarias, otras, encontrarse a si mismo, o buscar un empleo, o pagar un alquiler más barato, o no pagarlo porque vas a casa de un familiar que vive en un pueblo, etc.

En cualquier caso, este no es un fenómeno nuevo porque ya desde los años 60, 70 y 80 en nuestra realidad territorial hay gente que viene dedicándose a estas actividades. Se puede decir que venimos a reproducir una larga tradición, una cierta visión idealizada, o bastante dulce, de lo que es el medio rural. En este sentido, los hippies de ahora o los alternativos agroecológicos, los anticapitalistas, los okupas rurales o lo que seamos, venimos a ofrecer una nueva versión, una nueva variación de este ritornelo que se ha reproducido en divrsos momentos de la historia (antigüedad griega, romana, edad media, Al Andalus, toda una corriente de poesía inglesa del s. XVIII y XIX vinculado al Romanticismo, los naródniki rusos etc).

Mientras en los años 60, 70, 80 la vuelta al campo se había encarnado sobre todo en la figura de los hippies, de las comunidades o comunas rurares. A mediados de los 90 el monopolio de lo rural alternativo lo tomó un grupo de personas cercanas a espacios libertarios o antagonistas, para desplazarse el foco en los últimos años más hacia lo que se ha venido en llamar movimiento agroecológico, experiencias de producción y distribución en circuitos cortos, de cooperativas de consumidores y productores, redes de semillas, etc.

Por otro lado, en los últimos tiempos se ha obrado una suerte de metamorfosis en la que el campo ya no rima con trabajo extenuante, chismorreo, beatería, caciquismo. Ahora de repente el campo rima con saludable longevidad, sostenibilidad ecológica, libertad individual, expresión de uno mismo, satisfacción personal, etc. Todas las políticas de erradicación agraria, que también se suelen llamar de desarrollo rural, han favorecido áreas como el turismo rural, además de una serie de mecanismos para impulsar esta nueva imagen que corresponde muy poco a las de películas que hace unos años retrataban a los catetos que venían a la ciudad.

Sin embargo, creo que la imagen que se nos presenta o que nos hemos montado del campo tiene bastante poco que ver con lo que realmente existe en el medio rural o lo que se está imponiendo. Es decir, en el campo hace tiempo que la tierra ha dejado de ser el eje que vertebra lo económico, lo social y lo cultural. En el campo existen infraestructuras de comunicación, instalaciones que molestan en las áreas urbanas y se instalan en esos sitios «vacíos». También en algunas zonas privilegiadas el campo se ha convertido en una especie de espacio vacacional, en otras se siguen produciendo mercancías, pero que en general tienen poco que ver con la alimentación de las personas que viven más o menos cerca: se produce etanol o celulosa o piensos transgénicos. Entonces, esta realidad contrasta fuertemente con la imagen proyectada. Aun y así el mecanismo funciona porque la ruralidad se ha convertido en una especie de isla de alteridad en medio de una cultura dominante absolutamente urbana, con lo cual es automático el efecto de que lo rural se convierta en un exotismo. Es precisamente este exotismo de lo rural es el que también en cierta manera nos lleva a los más idealistas y transgresores a dar este paso.

No solo es que la realidad rural no coincida con la imagen de postal, sino que, como decía Debord, la barrera entre lo urbano y lo rural, si alguna vez ha existido, se ha desgajado por el hundimiento simultáneo de las dos realidades.

Los suburbios, ya sean de los 60, 70, 80 o los de ahora de la plena crisis, en cierto sentido representan la síntesis de este hundimiento y son el sumidero de antiguos campesinos. Somos los huérfanos del mundo campesino desaparecido hace cuatro días ante nuestras narices y la gente que estamos aquí, de primera, de segunda o de tercera generación, a no ser que descendamos de hidalgos o de altísima burguesía, todos somos hijos o nietos de campesinos. Naredo hace años ya escribía que el paisaje rural cada vez se parece mas a un híbrido entre un vertedero y un solar abandonado. Yo diría que no solo en lo ecológico, sino también en lo social. Cada vez más lo rural se ha convertido en una mala copia de lo urbano. Nos hemos quedado con lo más cutre y además –y yo creo que eso es algo común en la ciudad- con un proceso galopante de desintegración de todos los tejidos sociales.

Tópicos y nubarrones

Uno de los tópicos que se suele mencionar es que irse al campo es la hostia porque para empezar necesitas mucho menos dinero porque te abasteces de los ecosistemas locales en vez del mercado y del Estado, te conviertes en mucho más autosuficiente, menos dependiente, en cierto modo que te desconectas, pero esto no es cierto. No hay nadie, ni los que vivimos en la montaña lejos de las ciudades, ni los productores de agricultura ecológica que no dependamos entera y completamente del petróleo. En casi todos los trabajos y las tareas que realizamos en el día a día necesitamos materiales, herramientas, maquinaria, combustibles, transportes, etc. Se podría decir quizás que estamos relativamente más cerca de una situación post-petróleo, pero si el paso a hacer sería, por poner un símil, tener que cruzar un río de un salto, pues tal vez nuestro río tiene 50 metros de ancho en vez de 200 metros de ancho, pero igualmente el salto es imposible. Es decir, estamos tal vez relativamente más cerca, pero en términos absolutos nos encontramos en una encrucijada no muy diferente a la que se encontraría un productor convencional de gran escala.

Además, en el entorno aparecen ciertos nubarrones que nos hacen muy incierta la producción a medio y largo plazo, como sería la degradación ecológica galopante del entorno en el que habitamos. Ya no es solo la cuestión del cambio climático, sino la simplificación y la degradación de los ecosistemas lo que nos depara gran incertidumbre a nivel de manejo de nuestros cultivos. A ello hay que añadir el etnocidio campesino, la desaparición del campesinado europeo en la últimas décadas nos deja también desvalidos de la herramienta seguramente más importante con la que podríamos contar para una agricultura post-petróleo, que serían los conocimientos tradicionales de la producción alimentaria en una época en que no se necesitaba petróleo para producir alimentos.

Otro nubarrón podría ser seguramente el incremento del control estatal de todas nuestras actividades. Hasta ahora hemos conseguido que nuestras actividades se muevan en una especie de limbo fiscal y legal, como una cosa microscópica que no molesta a nadie y que se tolera, pero en Catalunya hace unos años ya empezaba a sonar la mosca de que la Generalitat quería empezar a hacer un censo de las iniciativas agroecológicas en el área metropolitana de Barcelona, lo que podía entenderse como un paso previo a otro tipo de medidas de control.

No solo tenemos limitaciones materiales o económicas, sino que progresivamente nos cuesta más distinguir nuestras propias experiencias de otras que cada vez se parecen más a lo que hacemos. Distinguir entre estar en una cooperativa de producción y distribución de alimentos ecológicos o ir a comprar un producto ecológico en el Carrefour es bastante sencillo. Sin embargo, cada vez es más difícil diferenciar entre proyectos que honestamente persiguen una transformación social a través de lo agroalimentario de proyectos empresariales que van adoptando el discurso y algunas prácticas similares.

Otro de los tópicos y a la vez uno seguramente el gran talón de Aquiles de nuestras experiencias es la idea de que supuestamente cuando te vas a vivir al campo ingresas en un estadio moralmente superior que te hace un poco librarte de todas las miserias, de todas las actitudes vergonzantes que nos han inculcado desde que nacimos en el quirófano, como si un cambio de escenario podría generar una especie de ser humano nuevo. Esto no solo no es cierto, sino que es el principal problema que tenemos. No únicamente la gente que vivimos en este tipo de experiencias, sino que a nivel social, nos cuesta muchísimo estar con alguien y hacer cosas con otras personas. Esta es la primera causa de abandono y de conflictos de estos proyectos.

En relación a la acción política, intentar cualquier tipo de actividad por muy subliminal que sea en el medio rural, me refiero a los que hemos llegado de fuera con ideas bastante estrafalarias, es algo sumamente delicado y que requiere de una maestría que excede nuestras capacidades. Entonces construir complicidades y tejer alianzas es muy complicado. Hay que ser consciente además de que a la mínima de cambio se pueden ir al traste, especialmente cuando hay situaciones de tensión y sobre todo cuando la gente que llegamos de fuera no movemos ni una coma para cambiar nuestras actitudes y nuestro discurso..

Para terminar, a veces tengo la sensación en algunos autores muy concretos, pero que en ciertos ambientes han sido bastante leídos, presentan la ida al campo como LA solución. En este sentido, los neorrurales podríamos pensarnos como una especie de jardineros de edenes que vamos allá e intentamos construir nuestros pequeños mundos. Por otro lado, hay otra gente que yo denominaría planificadores territoriales o urbanistas de edenes que se atreven o que tienen la pulsión de presentarnos los rasgos bastante concretos y definidos de una realidad post-capitalista, post-fósil, post-industrial, o lo que sea. Yo entiendo que puede tener cierta utilidad este tipo de ejercicios, pero a veces tengo la sensación de que existe la necesidad o exigencia por parte de la audiencia de que le ofrezcan soluciones, y a poder ser LA solución. Todos estos planes tan bien montados, tan bonitos, mezclados con una especie de optimismo compulsivo que en los entornos agroecológicos y ecologistas es bastante habitual y que desgraciadamente no comparto, generan una síntesis que en mi opinión dificulta bastante el hecho de afrontar la autocrítica y la reflexión sobre nuestros propios límites como algo que lejos de ser paralizante parece que ayuda un poco a entender de dónde venimos y dónde estamos.

Fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/2018...

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El ejército español expulsa a un cabo que criticó la monarquía y la corrupción militar

25 May, 2020 - 00:00

Margarita Robles confirma la expulsión de un militar por atacar la Constitución y al rey

Desestima el recurso de un cabo del Ejército de Tierra que hizo publicaciones en redes sociales contra Felipe VI y a favor de los CDR, y que firmó un artículo sobre la “corrupción” en las Fuerzas Armadas.

El recurso de alzada ante la ministra de Defensa no ha servido al cabo Marco Antonio Santos Soto para que se anule la sanción de resolución de compromiso que le impuso el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) como autor de dos faltas muy graves relacionadas con la emisión de opiniones políticas.

Confidencial Digital ha podido saber que Margarita Robles firmó el 16 de marzo una resolución por la que desestimó el recurso de alzada presentado por este cabo al que el Ejército de Tierra había decidido expulsar.

El cabo recurrió ante la ministra en vía administrativa. La Asesoría Jurídica General del Ministerio de Defensa analizó el caso y concluyó que procedía desestimar el recurso, y así lo firmó hace dos meses Margarita Robles, si bien fue notificado al militar expulsado este viernes 22 de mayo.

Publicaciones contra la monarquía

Tal y como se contó en estas páginas con motivo de la resolución del JEME sobre este asunto, el Ejército de Tierra sancionó a este cabo por varias publicaciones en redes sociales, así como por un artículo publicado en la web del partido político “Republicanos”.

En esas publicaciones en su perfil en Facebook, por ejemplo, el cabo manifestaba su rechazo a la monarquía y al rey, compartiendo imágenes que tildaban a la monarquía de “pasaritaria”, afirmando que “Juan Carlos se lo lleva calentito a Suiza”...

También compartió opiniones a favor del independentismo catalán, el logo de los Comités de Defensa de la República; críticas a la bandera de España (“es heredera del franquismo y legitima su continuidad”), apoyo a los condenados por agredir a dos guardias civiles en un bar de Alsasua...

Corrupción de altos mandos

A ello se suma la publicación de un artículo, firmado por él, que con el título “Corrupción” acusaba a altos mandos militares de malversar dinero de la comida de los militares para gastarlo “seguramente en avituallamiento de licores” para ellos.
Dos faltas muy graves

A juicio del Ejército, estas publicaciones constituyeron dos faltas muy graves según la Ley Orgánica 8/2014, de 4 de diciembre, de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas.

Por un lado, el cabo habría incurrido una falta muy grave contemplada en el artículo 8.1 de dicha ley, que castiga “el incumplimiento del deber de fidelidad a la Constitución y la realización de actos irrespetuosos o la emisión pública de expresiones o manifestaciones contrarias al ordenamiento constitucional, a la Corona y a las demás instituciones y órganos constitucionalmente reconocidos, cuando sea grave o reiterado”, por todas sus publicaciones contra la monarquía, contra el rey -del que se subraya que es jefe supremo de las Fuerzas Armadas a las que pertenece el cabo-, contra la Constitución y contra distintos órganos e instituciones, como la justicia.

Además, también consideró el Ejército que el cabo Marco Antonio Santos había cometido otra falta grave, la del artículo 8.13, por “infringir reiteradamente los deberes de neutralidad política o sindical, o las limitaciones en el ejercicio de las libertades de expresión o información, de los derechos de reunión y manifestación y del derecho de asociación política o profesional”.

Defensa: libertad de expresión y de opinión

El militar se defendió asegurando que no había incumplido el deber de neutralidad política, y que sólo había hecho uso de sus derechos constitucionales de libertad de expresión y de opinión, que además vienen recogidos en la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.
“Quiebra la neutralidad política”

Esos argumentos, sin embargo, tampoco han convencido a la Asesoría Jurídica General del Ministerio de Defensa.

En el informe que sirvió a Margarita Robles para desestimar el recurso de alzada contra la expulsión de este cabo, se corroboran las conclusiones del Ejército de Tierra en cuanto a que las publicaciones del cabo habían sobrepasado con creces los límites de la libertad de expresión y habían incurrido en injurias al rey, a la Constitución y a las Fuerzas Armadas, y por otro habían infringido el deber de neutralidad política.

“No cabe ninguna duda que se quiebra la neutralidad política con publicidad cuando un miembro de las Fuerzas Armadas, utilizando internet, realiza publicaciones en la red social Facebook con un perfil público en las que critica abiertamente a ciertos partidos políticos y a sus dirigentes y apoya a otras posturas políticas, como el independentismo catalán o, particularmente, a una forma de organización del Estado como es la república”, consideran los asesores jurídicos de Defensa.

La libertad de expresión no ampara injurias

También aseguran que “las expresiones de carácter injurioso e irrespetuoso respecto de las personas, de las instituciones que las mismas representan y de los poderes públicos que ha realizado el recurrente no pueden ser amparadas por el derecho a la libertad de expresión”, ya que con su artículo “Corrupción” fue más allá de lo que se considera una crítica con mesura que puede hacer un servidor público hacia otros, según jurisprudencia del Tribunal Supremo.

Defensa asume el análisis que hizo el Ejército de Tierra de que todas estas publicaciones hechas por el cabo habían ocasionado un grave daño a la disciplina militar, al infringir deberes de los militares como es “el deber de respeto y consideración a la Corona, máxima institución del Estado y jefe supremo de sus Fuerzas Armadas, así como a la propia institución castrense” en el artículo sobre presunta corrupción en su seno, “en el que se pretende reflejar una situación de corrupción generalizada en los mandos de las Fuerzas Armadas, y todo ello amplificado por el medio utilizado, Internet”.

El castigo más duro

Ante la petición de que estas faltas muy graves no fueran castigadas con la resolución del compromiso -es decir, la expulsión-, sino con medidas menos duras, la resolución firmada por la ministra de Defensa asegura que las circunstancias del caso llevan a que “la respuesta punitiva proporcionada al injusto cometido habría de ser necesariamente la más rigurosa”.

Por todo ello, concluye que la sanción impuesta por el Ejército de Tierra fue la correcta, y la confirma.

Ante esta resolución ya sólo cabe recursos contencioso disciplinario militar ante la Sala Quinta, de lo Militar, del Tribunal Supremo.

El Confidencial

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