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Actualizado: hace 56 min 30 seg

La otra cara del ejército en España: La expulsión de los militares que quedaron discapacitados en actos de servicio

6 December, 2019 - 00:00

Muchos de esos casos terminan en demandas judiciales contra el Ministerio de Defensa.

En la primera entrega de una serie de reportajes que exploran los claroscuros de una de las instituciones más relevantes del Estado español, sus Fuerzas Armadas, se explora uno de sus aspectos más sombríos: el destino de los militares que quedan apartados de las filas del Ejército por sufrir alguna discapacidad.

Las voces de algunas de estas personas, víctimas de circunstancias concretas que les impidieron seguir prestando su servicio a las Fuerzas Armadas, ponen de manifiesto severas problemáticas de tipo médico, laboral y jurídico con un trasfondo común: la aparente indiferencia de la institución militar sobre sus situaciones personales.

Hay además un aspecto especialmente perturbador en algunos de los testimonios recogidos: algunos de estos casos de discapacidad podrían tener su origen en un acto de servicio al propio Ejército.

"Te apartan, te silencian"

Eso es, precisamente, lo que cuenta Ivan Ramos, un legionario que salvó la vida de milagro en un accidente sufrido en Afganistán, en 2011. Se rompió 17 huesos, perdió el bazo y un riñón. Hoy tiene más del 80 % de discapacidad y afirma con rotundidad que su vida "es dolor".

"Me quitaron la condición de militar", relata Ivan, que denuncia que cuando algo así te sucede "te apartan, te silencian". "Ahí te quedas. Como si fueses una colilla. Ya no eres nadie", lamenta.

Actualmente, su principal lucha es la que mantiene contra el Ministerio de Defensa. El Tribunal Médico Militar le concedió tan solo un 24 % de discapacidad, dejándole a solo un punto de tener derecho a pensión. En la Seguridad Social, sin embargo, le diagnosticaron un daño del 65 %. Tras varios años de litigio, que le han supuesto un considerable desgaste personal, ha conseguido que le devuelvan su condición de militar y que le reconozcan plenamente su incapacidad. Sin embargo, consideran que no le han pagado lo que realmente le corresponde.

Soldados españoles en la base militar de Adazi (Letonia), en julio de 2017Ints Kalnins / Reuters

De acuerdo con las cifras del Ministerio de Defensa correspondientes a 2017, los casos de militares menores de 65 años expulsados del Ejército por distintas discapacidades ascienden a 8.400.

Entre ellos también está el de Encarna, que ha pasado 22 veces por quirófano, después de un accidente ocurrido durante unas maniobras militares. Ahora es otra exsoldado judicialmente enfrentada con el Ministerio de Defensa.

Encarna explica que, a pesar de los graves daños físicos que sufrió, su capitán no quiso evacuarla al cuartel militar en las primeras 72 horas. Ahora tiene lesiones degenerativas tanto en el cuello como en las piernas, y además le abrieron un expediente psicofísico por el que terminaría expulsada de las fuerzas armadas. "Cuando yo entre en el Ejército, lo era todo; ahora es, para mí, una mafia, un fraude", explica Encarna.

Criterios desiguales

El criterio sobre el grado de severidad de una lesión puede llegar a ser muy diferente según se valore desde la administración civil o desde la militar. En ocasiones, el porcentaje de discapacidad que otorga la Seguridad Social llega a ser hasta tres veces mayor que el que concede el ejército.

Las prestaciones que recibe un miembro de las Fuerzas Armadas se rigen principalmente por ese grado de discapacidad, que en su caso será determinado por la sanidad castrense. Por eso, es frecuente que un accidente o un atentado sufrido por un militar acabe en una demanda al Ministerio de Defensa.

En 2016, este departamento del Ejecutivo creó una Oficina de Atención a la Discapacidad dentro de las Fuerzas Armadas.

El equipo de RT solicitó una entrevista al propio ministerio y a la Asociación Española de Militares y Guardias Civiles con Discapacidad, pero ambas fueron denegadas.

En una de las últimas comisiones en el Congreso, la ministra en funciones, la socialista Margarita Robles, mandó un mensaje a las familias: "Hemos tratado de prestarles siempre la máxima ayuda personal. Si no lo hemos hecho a tiempo o no ha sido suficiente, pido disculpas por ello".

"Una facilidad terrible para abandonarte"

Jonathan tiene constantemente la sensación de estar pisando cristales. Su nervio ciático quedo gravemente dañado tras caerse por unas escaleras durante unas maniobras.

Mas tarde, cuando estaba trabajando en su rehabilitación, le expulsaron del Ejército por padecer un supuesto cuadro depresivo. Tras siete operaciones, este sargento de la Armada en retiro lucha para que el Tribunal Militar reconozca que su accidente ocurrió durante un acto de servicio.

"La institución a la que nosotros entregamos nuestra vida, nuestra juventud, tiene una facilidad terrible para abandonarte cuando ya no sirves", explica Jonathan.

Los relatos de estos exmilitares afectados coinciden en señalar en que el Ejército lo era prácticamente todo su vida. Sin embargo, cuando un accidente truncó su futuro militar, se vieron forzados a descubrir la otra cara de las fuerzas armadas.

RT

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Ola mortífera

6 December, 2019 - 00:00
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La lucha económica en Siria

6 December, 2019 - 00:00

Synaps.network

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Las esperanzas de recuperación de Siria siguen viéndose frustradas con el cambio habido en el país de un conflicto armado a una lucha económica. Damasco, seguro de su victoria militar, se enfrenta ahora a una batalla cuesta arriba por la supervivencia económica. Un Estado vaciado que se autofinancia cada vez más a través de un gobierno corrupto y depredador, al tiempo que no proporciona siquiera el apoyo básico necesario a los ciudadanos de a pie y a las empresas. Esas tácticas mantienen el sistema a flote pero socavan la capacidad de recuperación de la economía.

Los adversarios extranjeros del régimen agravan estos problemas imponiendo nuevas rondas de castigos económicos. A medida que el endurecimiento de las sanciones occidentales causa penalidades cada vez más tangibles a la sociedad siria -desde la abrumadora escasez de combustible hasta un potente efecto paralizador incluso en inversiones con beneficios-, sus objetivos políticos se vuelven más nebulosos e inverosímiles. Los aliados de Damasco son solo un poco más de utilidad: Rusia e Irán, decididos a mantener el régimen intacto pero sin interés patente en una recuperación más amplia, reclaman en cambio su porción de los menguados recursos del país, desde el petróleo y los fosfatos hasta el comercio marítimo.

El mundo ha permitido que los sirios normales y corrientes sufran las consecuencias de todo e improvisen sus propias soluciones. Cada vez más aislados, siguen siendo incansablemente emprendedores a la hora de navegar por un clima económico cada vez más corrupto y sofocante. Si bien esa resistencia no impulsará por sí sola una recuperación a gran escala, es la mejor oportunidad de Siria para lograr una estabilización parcial y provisional después de casi una década de caída libre de la economía.

Ciudades de frágil bonanza

La guerra ha destruido la economía de Siria y ha reconfigurado la actividad económica que aún subsiste. Aunque franjas del país han quedado destruidas y despobladas, otras han absorbido a su gente, negocios y capacidad económica. Docenas de empresarios en Siria han dado testimonio de esta transferencia caótica de la riqueza, que ha estimulado un crecimiento económico limitado al tiempo que ha ido generando nuevas formas de disfunción socioeconómica.

Las ciudades costeras de Siria son quizás el ejemplo más crudo y consecuente de esta tendencia. Las ciudades de Lataquia y Tartus, que permanecieron relativamente estables durante la guerra, absorbieron oleada tras oleada de personas desplazadas de Homs, Alepo e Idlib, una afluencia que forzó e impulsó la economía de la región en un momento de estancamiento. Un gerente de hotel en Tartus, cuya economía ha dependido durante décadas de los turistas que visitan las playas mediterráneas de la costa, subrayaba así la paradoja: “El período de 2012 a 2017 fue un mal momento para el turismo. Pero, no obstante, todos los hoteles y centros vacacionales estaban alquilados por las familias desplazadas”.

Entre los recién llegados había comerciantes e industriales de Alepo y Homs, dos antiguos centros de tránsito y manufactura a los que el asedio y los bombardeos habían destruido. Con frecuencia, esas personas se llevaron consigo sus pequeñas y medianas empresas, acelerando palpablemente la actividad económica de la región. Un residente de Lataquia describía cómo una calle que solo tenía tiendas cerradas antes de 2011 está ahora llena de actividad gracias a los desplazados de Alepo, que habían alquilado y reabierto todas y cada una de esas tiendas.

Este aumento de la actividad comercial marca un cambio histórico importante, ya que el centro de gravedad económico de Siria había estado distribuido desde hacía mucho tiempo a lo largo del eje norte-sur, de Alepo a Damasco. Este cambio ha provocado múltiples alteraciones, sobre todo en forma de competencia entre los trabajadores y empresarios recién llegados y los de antes de la guerra: “Los carpinteros de Homs y Alepo trabajan más duro y tienen más experiencia que los locales de aquí”, dijo un nativo de Homs que trasladó su tienda de muebles a Tartus en 2013. “Por tanto, compiten con los locales, expulsándolos a menudo del mercado laboral”.

Otra línea divisoria separa a las élites establecidas y a los especuladores en tiempos de guerra que buscan blanquear su riqueza en la economía regular. Este cisma particular adquiere un tono sectario inconfundible, ya que son sobre todo los nuevos ricos alauíes los que han irrumpido en mercados históricamente controlados por suníes y cristianos. Sin embargo, este cambio fomenta también la colaboración pragmática en una relación simbiótica en la que destacados comerciantes experimentados contribuyen con su veteranía, mientras que las nuevas empresas suministran dinero en efectivo y contactos con el aparato de seguridad. El dueño de un restaurante cristiano en la ciudad de Tartus resumía esta dinámica en un tono que transmitía su propia inclinación sectaria:

Históricamente, las familias suníes han dirigido los restaurantes, cafeterías y hoteles de Tartus. Los cristianos estaban al frente de las tiendas de vinos y restaurantes que servían alcohol. En los últimos dos años, cada vez más oficiales de seguridad alauíes y líderes de la milicia han ido comprando restaurantes, cafeterías y tiendas de vinos a suníes y cristianos.

Pronto me iré de Siria y espero vender mi tienda a un alauí. Ya he recibido múltiples ofertas de alauíes. Tienen mucho dinero para comprarla, pero no van a poder llevarla como yo: tengo mucha experiencia en la fabricación de alimentos y vinos de alta calidad, y estas personas solo tienen dinero. El resultado es que uno ve a oficiales alauíes comprando restaurantes pero manteniendo a suníes y cristianos como gerentes y chefs, mientras que la mayoría de los camareros y el personal de limpieza son jóvenes alauíes.

Aunque algunos alauíes de la costa se han beneficiado con éxito de la economía de conflicto de Siria, la mayoría se ha visto sumida en la miseria y en trabajos de baja categoría sencillamente para sobrevivir. Una comunidad que estaba oprimida antes de la guerra se ha empobrecido aún más por el malestar económico general en Siria, así como por la muerte, desaparición o debilitamiento de innumerables jóvenes que formaban la columna vertebral del aparato de seguridad del régimen. El resultado es un complejo tapiz de desigualdad y frustración: si bien los propietarios de los negocios establecidos en la costa se irritan ante la creciente competencia de las personas desplazadas, una subclase de alauíes en expansión está más abandonada que nunca a pesar de haberse sacrificado enormemente para defender al régimen.

Los desplazados de Homs y Alepo también convergieron en la ciudad de Hama, en el centro de Siria. Esta última se salvó en gran medida del conflicto y, por lo tanto, adquirió una importancia creciente como centro administrativo: a medida que las capitales de provincia de Idlib y Raqqa se separaban del control del gobierno, Damasco reubicaba las oficinas estatales de esas ciudades en Hama (junto con el personal y los recursos), que se convirtió así en la capital de facto de tres provincias. Mientras tanto, el posicionamiento estratégico de la ciudad, en una encrucijada entre varias áreas controladas por el régimen, los rebeldes y la Administración Autónoma Kurda, la convirtió en un centro de tránsito y comercio. Un industrial de Alepo, hablando desde su fábrica justo al sur de la ciudad, contaba así su propia experiencia:

Llegué a Hama a principios de 2014 cuando los enfrentamientos en Alepo alcanzaron la zona industrial de Sheij Nayar. Hama es una ciudad estable con una ubicación perfecta. Conozco a cientos de comerciantes e industriales que fueron desplazados de Alepo y reiniciaron aquí sus negocios. Muchos comerciantes de Homs, Idlib y Raqqa también abrieron empresas en Hama y ahora compran sus materiales a proveedores locales.

Un comerciante del textil nativo de Hama se hizo eco de este punto, señalando la ironía de que los lugareños a menudo parecen beneficiarse de los recién llegados aunque les moleste:

Mis ganancias aumentaron más de diez veces durante la guerra. Todos los días vienen comerciantes y dueños de tiendas de Raqqa e Idlib a comprar prendas y textiles al por mayor para vender en sus pueblos. Mi hermano tiene una oficina inmobiliaria y la mayoría de sus clientes son personas desplazadas. Mi cuñado tiene una gran heladería, en la que también vende principalmente a personas desplazadas. Aquí todos están ganando dinero con los desplazados, aunque se quejen de ellos.

Este incómodo crecimiento representa, en parte, la herencia de la sangrienta historia de Hama. La ciudad soportó la peor parte de la represión del régimen sobre una insurgencia dirigida por la Hermandad Musulmana en la década de 1980, y aún conserva las cicatrices. Este legado ayudó a disuadir a sus habitantes de unir su suerte al levantamiento de 2011, y continúa moldeando una relación tensa entre los residentes originales y los recién llegados, muchos de los cuales son funcionarios empleados por el Estado. “Los de Hama no confían en estos forasteros”, comentó un comerciante de granos y miembro de una familia profundamente arraigada en la ciudad. “Les consideran leales al régimen e informantes”. Las sensibilidades políticas se superponen con los cismas sociales entre la población conservadora y urbana de Hama y las circunscripciones desplazadas que tienden a ser más rurales y laicas. “La gente de Hama es muy religiosa”, añadió el mismo comerciante. “Los recién llegados son suníes como nosotros, pero no son muy devotos”.

Esas tensiones se basan en una presión histórica de competencia entre Hama y Homs, que se encuentra a solo 45 kilómetros al sur. En una sorprendente imagen reflejo del presente, fue la destrucción de Hama lo que permitió que Homs floreciera en los años ochenta y noventa. Hoy, Homs, que estuvo a la vanguardia del levantamiento de Siria en 2011, sigue paralizado económicamente tras su desastroso enfrentamiento con el régimen. Algunos habitantes de Homs miran con amargura a su vecino del norte, que se ha beneficiado de una guerra que ellos han pagado tan cara.

Mientras tanto, Homs se ha reorganizado de una forma que no hace sino añadir amargura a la frustración de muchos residentes. A medida que el asedio y la campaña militar del régimen arrasaron franjas de los barrios occidentales predominantemente suníes de la ciudad y el antiguo zoco comercialmente vital, el centro de gravedad interno de Homs se desplazó hacia su barrio oriental de mayoría alauí. Este último ha sido testigo de su propio auge en miniatura, ya que los combatientes y los líderes de la milicia han tratado de reinvertir su botín. Un trabajador de una ONG de un vecindario alauí describía la transformación del área:

La zona este de Homs ha prosperado, pero de una forma muy frágil. Son principalmente las figuras de la milicia quienes abren una tienda con unos cuantos miles de dólares procedentes de lo que saquearon, a pesar de no tener ni idea de cómo administrarla. Cierran y son reemplazados por otra persona que tampoco sabe. Todo el sistema se basa en el robo, pero en esta etapa no queda nada por robar. Así pues, se está produciendo un declive.

Gran parte del crecimiento de Siria en tiempos de guerra parece igualmente efímero, ya que los empresarios se apresuran a gastar ganancias mal obtenidas en respuesta a demandas que cambian rápidamente. “Así como el comercio y los servicios producen dinero rápido”, comentaba un economista sirio, “la construcción está absorbiendo gran cantidad de efectivo, pero eso no hará sino crear una burbuja”. Por el contrario, el sector industrial de Siria, parte integral de cualquier recuperación a gran escala, presenta perspectivas sombrías por la falta de inversión, experiencia y apoyo del gobierno. “La industria será un sector infernal para trabajar en los próximos años”, agregó el mismo economista. “Resucitar la industria requeriría de asociaciones entre los nuevos ricos y los antiguos industriales con experiencia”. Por ahora, muchos de estos últimos siguen en el exilio.

Un Estado esquelético

En medio de esta economía de sálvese quien pueda, el Estado sirio, lejos de proporcionar estructura u orientación, contribuye a la agitación. Un gobierno degradado y con escasez de efectivo se abstiene de todas las formas de gobierno excepto de las más insubstanciales, dedicándose en cambio a financiarse de tal manera que no logra sino empujar al país a una espiral descendente. En el corazón del desmoronado Estado sirio se encuentra su acosada burocracia, tan mal pagada y con tan pocos recursos que los funcionarios públicos solo pueden sobrevivir asumiendo múltiples trabajos y participando en formas diversificadas de corrupción menor. En el mejor de los casos, los empleados gubernamentales bien intencionados hacen su trabajo, como consecuencia, de forma inadecuada. Un bombero del gobierno describía su situación:

El gobierno quiere soldados, no empleados. Realmente no les importa cómo viven los ciudadanos normales. Nuestros salarios no superan las 20.000 libras sirias [aproximadamente 40 dólares], por lo que realmente estamos trabajando para Dios más que cualquier otra cosa. Soy el jefe de una brigada de bomberos y todavía tengo que trabajar como taxista y depender del apoyo de mi familia. Todos en la brigada tienen otro trabajo.

El Estado compró nuestros trajes contra incendios a través de un contratista corrupto, y se nota que los trajes son prácticamente de plástico. En un incendio grave, creo que se derretirían en nuestros cuerpos. Solo tenemos un conductor para nuestro camión de bomberos, por lo cual, si no está cerca cuando lo necesitamos, no hay nada que podamos hacer.

Este deterioro tiene implicaciones diversas y de largo alcance para una economía originalmente construida sobre principios socialistas y que aún depende de una intervención estatal intensiva en sectores como la industria, la energía, el comercio y la agricultura. Incluso en algunas zonas que ha controlado durante todo el conflicto, el Estado se ha retirado de una serie de funciones esenciales, como proporcionar subsidios clave y garantizar servicios municipales centrales como la gestión de los residuos. Un ingeniero agrónomo empleado por el Estado comentaba sobre la disminución del apoyo a la agricultura en la costa siria:

Los agricultores de invernadero en Latakia y Tartus pertenecen en su mayoría a familias vinculadas con el ejército, los servicios de seguridad y las milicias leales. Esos agricultores han estado pidiendo al gobierno que les suministre petróleo para calefacción, fertilizantes químicos y pesticidas. Pero el gobierno no les ha dado nada.

Donde el Estado mantiene funciones económicas positivas, lo hace de manera selectiva y egoísta. En 2019, por ejemplo, Damasco reafirmó su papel tradicional en la compra de trigo a precios fijos de los agricultores privados, a pesar de la concentración de estos últimos en áreas controladas por la Administración Autónoma Kurda. Esta medida, y su amplia cobertura por parte de los medios estatales, respondía a objetivos eminentemente políticos, lo que refleja el esfuerzo de Damasco por restablecer la influencia económica en el noreste de Siria al tiempo que reduce su propia dependencia del trigo importado. En otro ejemplo revelador, un residente del suburbio de Damasco de Harasta señaló que a su vecindario, a diferencia de muchos otros, lo habían limpiado de escombros y ahora disfruta de electricidad gratuita las 24 horas. De hecho, está junto a la autopista M5, estratégicamente vital, y contiene o colinda con múltiples sitios militares. Se rumorea, además, que un compinche del régimen de máximo nivel ha seleccionado la zona para remodelarla.

A medida que el Estado se retira, los ciudadanos tienen que abrirse camino a través de un proceso de privatización ad hoc en el que el gobierno interviene para extraer recursos en una versión extrema de los esfuerzos de liberalización de Siria en los años 90 y 2000. Los consejos municipales de Duma y otras áreas en ruinas del este de Ghuta aportaron un claro ejemplo a finales de 2018: “Si la gente quiere eliminar los escombros, debe alquilar a sus expensas las excavadoras del municipio”, dijo un corredor inmobiliario de Damasco. “El municipio solo se ocupa de las carreteras principales. Es bien conocido que los trabajadores municipales dañan los edificios porque recogen los escombros de forma descuidada; así pues, en cualquier caso, la gente prefiere hacerlo por sí misma”.

La capacidad menguante de la burocracia coincide con su creciente propensión al injerto. Sirios de todas las clases sociales, incluidos los propios funcionarios públicos, se quejan constantemente de una cultura metastásica de corrupción. Bromean ocasionalmente diciendo que la sociedad siria es ahora responsable de subsidiar al Estado, en un cambio radical de las raíces socialistas del régimen del Baaz. El propietario de una fábrica describía esta dinámica y los trastornos resultantes:

Los empleados del gobierno se entrometen en todo ahora. Un empleado de bajo nivel de la Dirección de Electricidad puede entrar en mi fábrica e inspeccionar cada centímetro sin dar una razón. Lo mismo se aplica a los empleados que trabajan con el agua, líneas telefónicas, impuestos, salud, medio ambiente, administración local y aduanas.

Hace solo unos días, cuatro empleados de aduanas vinieron a mi fábrica gritando y exigiendo ver todas nuestras instalaciones, incluso la cocina. Le pregunté por qué tenían que ser tan groseros; respondieron que tienen autoridad para revisar cualquier cosa y arrestar a cualquiera. Finalmente, tuve que pagar un soborno. Antes de eso, un comité de la Dirección de Medio Ambiente vino a la fábrica para verificar si estábamos usando sustancias nocivas. Si no los hubiera sobornado, podrían fácilmente haberse inventado un informe y haberme cerrado la fábrica.

Las tendencias extractivas del Estado se extienden de abajo arriba. A pesar de que los organismos gubernamentales han dejado de funcionar en gran medida como arquitectos de la política económica, continúan interfiriendo en sectores que presenten oportunidades para desviar dinero a las arcas estatales. “El régimen le está haciendo la vida más dura a todos”, dijo un empresario. “Como fabricante, me pidieron hace poco que comprara un millón de pegatinas del gobierno para colocarlas en mis productos y demostrar que estaban fabricados en Siria. La broma me costó 14 millones de libras [aproximadamente 30.000 dólares] en un momento en el que tengo que esforzarme mucho para cubrir gastos”.

Estos procesos simultáneos de retirada e interferencia son particularmente evidentes en el sector importación-exportación. A medida que Siria se ha ido quedando cada vez más aislada e improductiva, las exportaciones se han desplomado y la dependencia de las importaciones de los Estados vecinos, así como de Rusia, Irán y China se ha profundizado. Entre otros problemas, este desequilibrio comercial se acumula a la escasez de reservas de divisas creadas por las sanciones estadounidenses y europeas.

Damasco ha hecho frente a esta presión microgestionando el flujo de importaciones, concentrando derechos con individuos selectos y aumentando diversas tarifas. En el ejemplo más llamativo, la tan esperada reapertura del cruce fronterizo de Siria con Jordania a fines de 2018 marcó el comienzo de un breve repunte en el comercio que fue rápidamente sofocado porque aumentaron ocho veces las cuotas de los camiones en tránsito desde Jordania. Desde la perspectiva de Damasco, tales restricciones limitan la capacidad de los importadores privados para gastar divisas y aumentan las posibilidades de corrupción de alto nivel. Sin embargo, también cancelan los ingresos de la normalización parcial del comercio, al tiempo que castigan a los mismos exportadores que Siria necesita para traer divisas. Un exportador de productos alimenticios describía así sus dificultades:

El gobierno sirio quiere que exportemos y hace que nos resulte relativamente fácil. El problema son las importaciones: necesitamos materias primas del extranjero, pero es muy difícil obtener la aprobación para comprarlas legalmente. Solo unos pocos importadores bien conectados pueden traer mercancías fácilmente a través de los puertos. La consecuencia es que muchas fábricas recurren al contrabando desde el Líbano, lo que requiere pagar muchos sobornos.

En paralelo, Damasco impuso el requisito en 2019 de que todos los exportadores vendieran sus ganancias en dólares al Banco Central de Siria al tipo de cambio oficial, en un intento por reforzar el acceso del gobierno a las divisas. Un hombre de negocios que exporta ropa a Líbano, Jordania, Iraq y el Golfo explicaba que esta nueva ley equivale a obligar a los exportadores a subsidiar al Estado:

El Banco Central nos exige ahora que vendamos nuestros dólares al gobierno al tipo de cambio oficial [artificialmente fuerte] de 435 libras sirias. En el mercado paralelo, la tasa es de 615 libras, y esa es la tasa con la que compramos todas nuestras materias primas. Eso significa que perdemos casi 200 libras por cada dólar. Estamos trabajando para un gobierno que no nos da nada a cambio: ni subsidios, ni materiales, nada.

Para amigos como estos…

En líneas generales, los aliados económicos más vitales de Siria no hacen más que agravar estos fallos estructurales. Por un lado, Moscú y Teherán son vitales para mantener a flote la economía de Siria a través de los envíos desesperadamente necesarios de combustible y trigo, junto con un fortalecimiento general de las relaciones comerciales, ya que los tres países tratan de eludir las sanciones occidentales. Los productos rusos e iraníes de fabricación barata han penetrado gradualmente en los mercados sirios. China ha seguido siendo un socio comercial clave, pero tampoco ha dado señales de ir hacer algún movimiento tangible a favor de inversiones a gran escala.

Por el contrario, Rusia e Irán tratan de recuperar lo gastado en Siria apropiándose de partes crecientes de sus activos restantes, en un proceso que equivale a hipotecar el futuro económico del país. Lo más sorprendente es la creciente influencia de Rusia sobre los recursos de petróleo, gas y fosfato de Siria. Un ingeniero del petróleo de Homs describía este proceso:

A principios de 2018, las compañías rusas comenzaron a penetrar en el sector del petróleo y gas de Siria. Esas compañías firmaron contratos con el gobierno sirio mediante los cuales invertirán y gestionarán campos de petróleo y gas, obteniendo aproximadamente el 25% de las ganancias, mientras que anteriormente el gobierno sirio lo manejaba todo y se llevaba todos los ingresos. Rusia quiere monopolizar este sector y presiona al gobierno para que no facilite contratos a ninguna empresa que no sea rusa.

Los puertos de Siria también representan propiedades inmobiliarias de primer orden para la intrusión rusa e iraní. A principios de 2019, las autoridades sirias otorgaron a una compañía rusa un contrato de arrendamiento por 49 años en el puerto comercial de Tartus, lo que provocó las críticas incluso de los lealistas, que acusaron a Damasco de regalar infraestructura económica vital. Según los informes, Teherán ha estado compitiendo por un papel similar a través de discusiones entre el gobierno sirio y una compañía iraní que busca hacerse cargo de la gestión del puerto marítimo de Lataquia. Si tiene éxito, esta adquisición atrincheraría la influencia económica de Irán y provocaría nuevos problemas relacionados con las sanciones. Un gerente de una compañía naviera internacional describía los riesgos:

La oferta iraní por el puerto coloca al gobierno sirio en una posición difícil. Es muy difícil para el gobierno decir que no, pero le resulta imposible decir que sí: otorgarle el control del puerto a una compañía iraní es como pegarse un tiro en la cabeza, porque las compañías occidentales no pueden tratar con los iraníes. Inmediatamente tendrían que dejar de enviar barcos allí.

La niebla de sanciones

Mientras Damasco y sus aliados roen lo que queda de la economía de Siria, los gobiernos occidentales aceleran esta degradación a través de sus propias políticas económicas. Las sanciones estadounidenses y europeas se han ido acumulando por capas, apuntando hacia una combinación de figuras alineadas con el régimen y sectores empresariales considerados relevantes para el esfuerzo de guerra de Damasco. Sin embargo, sus efectos dominó se extienden a prácticamente todos los sirios que viven dentro de Siria y a muchos que no viven allí.

Esta dificultad se relaciona, en el nivel más básico, con la escasez de combustible y otros insumos necesarios para la actividad empresarial, desde la industria hasta la agricultura. Las sanciones sectoriales dirigidas aquí se combinan con las medidas occidentales adoptadas contra socios comerciales clave, a saber, Rusia e Irán. “Los lazos con Irán conllevan más sanciones para Siria”, se quejaba un ingeniero de Damasco. “Siria e Irán están ambos estrangulados, por lo que uno no puede ayudar al otro”. Hay un proverbio sirio que dice ‘Un cadáver no puede cargar con otro cadáver'”.

Agravando aún más los sinsabores económicos está la excomunión de Siria de un sistema financiero global en el que el dólar reina de forma suprema. “Nueva York controla el sector bancario mundial”, comentó un banquero en Damasco. “Como resultado, los bancos sirios solo pueden realizar transacciones con otros bancos dentro de Siria o mediante acuerdos especiales con bancos rusos e iraníes. Pero Rusia e Irán no pueden llenar el vacío, porque ellos mismos no tienen sectores bancarios independientes y profesionales”.

Ese estatus de paria tiene efectos colaterales generalizados. Es terriblemente difícil, por ejemplo, para los sirios dentro del país abrir cuentas bancarias extranjeras o transferir dinero entre bancos sirios y extranjeros. Incluso los sirios en el extranjero sufren en este aspecto, ya que su nacionalidad por sí sola convence a muchas instituciones financieras occidentales de que proporcionarles servicios básicos podría hacerles incurrir en mayores riesgos de lo que esos negocios merecen.

Por lo tanto, las ONG sirias financiadas por Occidente se ven obligadas a dedicar recursos preciosos a asegurar a sus financiadores que permanecerán lejos de cualquier transacción que pueda entrar en conflicto con las sanciones. Los propios financiadores deben hacer lo mismo, y el cumplimiento legal es la prioridad primordial para cualquier intervención. El más mínimo paso en falso, como incluir la palabra “Siria” en el memorándum de una transferencia bancaria, puede provocar un sinfín de complicaciones. Como resultado, al personal sirio se le paga en gran medida en efectivo o mediante sistemas semiformales de transferencia de dinero conocidos como hawala.

Dichas dificultades adquieren nuevas proporciones para las empresas que operan en Siria, incluso para aquellas que se dedican a las actividades más inocuas. Un comerciante de productos alimenticios con sede en Damasco describía sus propias dificultades:

Solía ​​ ser fácil importar mercancías desde Rusia y Europa del Este a través de los puertos de Lataquia y Tartus. Pero las sanciones hacen cada vez más difícil transferir dinero a bancos europeos e incluso rusos, por lo que tenemos que depender cada vez más de las asociaciones con comerciantes libaneses que importan a Beirut en su nombre y luego lo envían a través de la frontera a Damasco. Me temo que vamos a tener que depender cada vez más de tales asociaciones a medida que las sanciones se vuelvan más severas.

Del mismo modo que las sanciones obligan a las empresas sirias a complicadas soluciones alternativas, constituyen un poderoso elemento disuasorio para las empresas extranjeras y los empresarios sirios expatriados, que de lo contrario considerarían su entrada en el mercado. Esto tiene tanto que ver con las sanciones en sí mismas como con el exceso de cumplimiento: las corporaciones a menudo evitan incluso la actividad legítima en entornos muy sancionados, en lugar de incurrir en los riesgos y costos administrativos de meterse en ellos. El funcionario de la compañía naviera bosquejaba estas complejidades:

Las sanciones estadounidenses te hacen la vida muy difícil. Tenemos todo un bufete al completo dedicado a este tema y que en cada transacción debe decir: “Puedes hacer esto”, “no puedes hacer esto”, “esta transacción debes hacerla en esta moneda”. A veces simplemente tienes que acabar decidiendo que los beneficios del envío no merecen los riesgos que debes correr.

No hay duda de que en muchos casos las sanciones occidentales están garantizadas. Las medidas dirigidas a personajes específicos del régimen con información privilegiada y a los compinches de alto nivel son a la vez bien merecidas y útiles, y generan una forma de rendir cuentas para los más vinculados con los crímenes de guerra. También representan una molestia financiera y logística para esas personas y el régimen en general.

Sin embargo, las sanciones “sectoriales” más radicales presentan una imagen mucho más ambivalente, cruzando posiblemente la línea hacia el castigo colectivo. Esa línea se desdibujaría aún más en el caso de la aprobación del “Proyecto de ley César” presentado en Washington: una legislación que ampliaría drásticamente el círculo de personas afectadas por las sanciones, incrementando así su ya poderoso efecto de enfriamiento. Una vez aprobadas, tales medidas se vuelven tremendamente difíciles de revertir: Siria todavía está sujeta a las sanciones estadounidenses aprobadas en la década de 1980, que perduraron incluso a través de las fases de acercamiento diplomático.

Dado lo mucho que está en juego, la discusión global sobre las sanciones ha sido notablemente simplista y binaria. Mientras que los partidarios de Damasco definen las sanciones como el principal obstáculo para la recuperación económica, sus rivales a menudo minimizan, o ignoran, las formas en que las sanciones exacerban el sufrimiento de los civiles. La última tendencia entre los políticos y comentaristas occidentales se ve reforzada por los opositores de línea dura en la diáspora siria, que a menudo están a la vanguardia de las peticiones de un castigo más agresivo obviando en gran medida su coste. Un activista sirio más moderado en Washington analizó: “Hay una desconexión completa y absoluta sobre las condiciones dentro de Siria. La gente está cegada por todo el odio que siente hacia al régimen”.

Igualmente inquietante es la desconexión lógica entre el aumento de las sanciones y los objetivos políticos establecidos. La retórica occidental enmarca las sanciones en torno a objetivos que van desde lo poco probable hasta lo absurdo: algunos Estados europeos todavía esperan que la presión financiera continuada obligue a Damasco a aceptar algún tipo de acuerdo político, lo que a su vez permitiría la recuperación económica y, por lo tanto, el retorno de los refugiados. Los políticos estadounidenses, por su parte, vinculan las sanciones a una transición política, al tiempo que agregan la caprichosa demanda de que las fuerzas iraníes sean expulsadas de Siria. Dada la inverosimilitud de tales objetivos, las sanciones se parecen cada vez más a una política de castigo económico por defecto.

Vaciamiento

Estos factores se suman capa a capa al estrés que pesa sobre una sociedad poco equipada para hacer frente a la presión. El vaciamiento de Siria va más allá de las cifras asombrosas sobre muerte, destrucción, reclutamiento y desplazamiento: ha erosionado la capacidad misma de la sociedad para regenerar lo perdido.

El sector agrícola de Siria ofrece una ventana a la espiral de descenso autoperpetuo de Siria. Las comunidades rurales en Siria han demostrado ser notablemente adaptables durante la guerra, y la producción agrícola a pequeña escala ha mostrado signos de recuperarse más rápido que las esferas de capital más intensivo como la industria y la energía. Sin embargo, los agricultores, desde Daraa hasta Homs y Hasakeh, subrayan los desafíos duraderos que plantea la caída en picado del capital humano, desde trabajadores no cualificados hasta profesionales especializados. Un agricultor en la zona rural de Hama se lamentaba de la paralizante emigración:

No hay cultivo que valga sin campesinos. Creo que un tercio de nuestro pueblo se ha ido. Y como la situación sigue siendo inestable, la gente sigue marchándose. Personalmente planeo emigrar con mi familia en los próximos meses. La mayor parte del resto de la aldea tiene planes similares. Honestamente, no puedo decir que quedará alguien en unos años. Si la emigración continúa a este ritmo, la agricultura de la zona desaparecerá por completo.

La fuga de cerebros en curso ha reducido asimismo al mínimo las instituciones gubernamentales responsables de impulsar la agricultura y otros sectores clave de una manera que complica aún más las perspectivas de recuperación. “Nuestros contables y gerentes cualificados se fueron a Turquía, los Estados del Golfo y Europa”, dijo un empleado del Banco Agrícola de Siria, una entidad gubernamental que otorga préstamos y subsidios a los agricultores. “Los bajos salarios del gobierno desalientan a los graduados universitarios de trabajar para bancos estatales, cuando podrían ganar el doble en el sector privado. Los nuevos empleados son en su mayoría las viudas e hijas de mártires”.

Aun cuando la violencia disminuye en la mayor parte del país, el azote del reclutamiento promete mantener a los jóvenes sirios al margen de la fuerza laboral en un futuro previsible. “No tengo sueños ni planes”, dijo un estudiante de tercer año de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Damasco. “Mi único sueño es evitar el servicio militar. Los licenciados masculinos disponen de dos opciones: unirse al ejército o abandonar el país”.

La degradación del sector educativo, que ha agotado los recursos humanos y financieros al tiempo que se hunde más en su propio ciclo de corrupción y mediocridad, no hace sino agravar aún más el problema. “Los profesores tienen salarios muy bajos, por lo que intentan conseguir sobornos o regalos para mantener a sus familias”, dijo el mismo estudiante. “Algunos venderán a los estudiantes las respuestas de un examen a cambio de un teléfono inteligente o una botella de whisky”. Un profesor de la misma facultad agregaba:

Desde 2011, aproximadamente un tercio de los profesores de mi facultad han abandonado el país. Los profesores jóvenes huyeron para evitar el servicio militar. Los profesores de más edad y experimentados emigraron porque encontraban mejores oportunidades en el extranjero, o simplemente para sacar de Siria a sus hijos en edad de reclutamiento. Las tasas de graduación son muy bajas, porque los estudiantes varones no quieren graduarse: suspenden los exámenes deliberadamente para retrasar el servicio militar.

Este patrón, por el cual la destrucción de la fuerza de trabajo de Siria se ve reforzada por la degradación de las estructuras esenciales de apoyo, se repite en todos los sectores. Un fabricante de plásticos de la zona industrial de Alepo de Sheij Nayar describía sus dificultades:

Los propietarios de las fábricas intentan reabrir, pero se enfrentan a grandes desafíos, desde la escasez de electricidad y combustible hasta la falta de mano de obra cualificada para trabajar. Todos los trabajadores experimentados están desplazados en zonas controladas por los rebeldes o en Turquía. Cuando hablo con otros industriales, me dicen que quieren reabrir pero que no pueden encontrar trabajadores varones y, cuando lo hacen, los servicios de seguridad vienen y los arrestan. Antes de 2011, tenía 200 trabajadores. Hoy cuento con 20 hombres y algunas mujeres y niños que trabajan limpiando, empacando y preparando té y comida para los que quedamos.

En efecto, la devastación de la fuerza laboral masculina de Siria ha tenido el efecto secundario transformador de empujar a las mujeres, y en menor medida a los niños, a la vanguardia de la actividad económica, a medida que las familias encuentran formas de llegar a fin de mes en ausencia del sostén masculino. Por lo tanto, las mujeres han asumido un papel en expansión en prácticamente todos los ámbitos, desde el servicio civil hasta el trabajo manual y el espíritu empresarial. “Las mujeres desempeñan un papel cada vez más destacado en los negocios a pequeña escala, en las nuevas empresas y las ONG”, dijo un académico en Damasco. “Es menos arriesgado para una mujer moverse en ese ámbito: no corre el riesgo de ser reclutada y puede moverse más fácilmente a través de los puntos de control. Por otra parte, el 70% de los empleados en mi universidad son mujeres”.

Se trata de una evolución agridulce. Mientras que algunas mujeres aprecian naturalmente el cambio hacia una mayor independencia financiera y social, otras lamentan el agotamiento y la ansiedad que conlleva trabajar en múltiples trabajos para alimentar a sus familias. “Dependemos de nosotras mismas ahora para poder satisfacer todas nuestras necesidades”, dijo una mujer de mediana edad del destrozado suburbio de Daraya en Damasco. “En el pasado, nos lo traían todo a casa. Aquella era una vida de lujo”.

Las tensiones sociales que acompañan a un cambio tan rápido agravan esta ambivalencia, y la cuestión que se plantea es si los componentes positivos de este cambio perdurarán a medida que el conflicto disminuya. La misma académica señalaba sus preocupaciones:

Temo por la sostenibilidad de este desarrollo a largo plazo. Por una parte, las pequeñas empresas dirigidas por mujeres, que dependen en gran medida de los fondos relacionados con los programas de ayuda exterior, no son autosuficientes. Por otra, la opinión de la sociedad sobre estos cambios es preocupante. Los hombres tendrán que admitir que el hecho de que las mujeres trabajen es, por ahora, la única opción. Pero existe esa percepción de que el problema se les escapa de las manos, lo que exacerba las tensiones dentro de las familias y la sociedad. Así que todavía queda mucho trabajo por hacer en este frente.

Además, el continuado estancamiento de Siria coloca a las mujeres en el centro de una economía en la que la mayoría puede aspirar a poco más que a la supervivencia. El imperativo de luchar por un flujo mínimo de ingresos encierra a menudo a hombres y mujeres por igual en una especie de limbo en tiempos de guerra al no poder regresar a las ciudades de donde se vieron obligados a desplazarse. Una mujer en el suburbio de Damasco de Yaramana explicaba que le gustaría regresar a su ciudad natal de Qadam, pero sigue anclada a Yaramana por la necesidad de seguir trabajando:

Actualmente salgo adelante con trabajos de limpieza en una escuela durante la semana y en casas particulares los fines de semana. No puedo volver a Qadam porque no podré encontrar ese trabajo allí. Si volviera, tendría que viajar a Yaramana con tres autobuses diferentes, por lo que gastaría todo mi tiempo y dinero en el camino.

El extenso complejo de programas de ayuda con fondos extranjeros en Siria tiene como objetivo frenar tales dificultades, incluso a través de una amplia gama de intervenciones de creación de capacidad y generación de empleo. Si bien son desesperadamente necesarios, estos programas generan a menudo efectos secundarios no deseados: los trabajos bien remunerados con agencias de la ONU u ONG tienden a absorber el talento de otros sectores y a un mercado laboral cuya existencia depende de decisiones políticas tomadas en capitales lejanas. En el proceso, el sector de la ayuda ha creado otro nivel de nuevos ricos en tiempos de guerra, cuyos altos salarios son tan fundamentales para la frágil economía de Siria como mortificantes para la mayoría que sigue sumida en la pobreza.

Dos pasos adelante, dos pasos atrás

La profundización del conflicto económico en Siria conserva ecos amenazadores de su conflicto militar. De hecho, cada protagonista sigue adelante con el mismo enfoque que ha mantenido durante la guerra. En el centro de la melé, Damasco está traladando gradualmente su campaña nihilista de autopreservación del ámbito militar al económico. El régimen, desde el principio, ha tratado de sobrevivir sin fijar una agenda positiva para el futuro y desatando los elementos e impulsos más violentos dentro de sus filas para aterrorizar al país y que este se someta. Ese proceso está ahora cambiando a la siguiente etapa a medida que los antiguos milicianos y los servicios de seguridad se integran en una economía de depredación cada vez más sofisticada.

Moscú y Teherán, por su parte, se han mantenido inquebrantablemente comprometidos con la preservación del régimen en su forma actual, incluso cuando se irritan por sus deficiencias y, en el caso de Rusia, hablan mucho de boquilla sobre perspectivas de reforma. Todas esas promesas han quedado espectacularmente incumplidas: a medida que Damasco deja de lado un acuerdo de alto el fuego y reconciliación tras otro negociado por Rusia, Moscú ha demostrado ser incapaz o estar poco dispuesto a alterar fundamentalmente el comportamiento del régimen. Por lo tanto, la mediación rusa funciona menos como vehículo para el cambio que como cortina política de humo que permite tanto la intransigencia del régimen como los titubeos de Occidente.

De hecho, incluso la incoherencia occidental ha sido sorprendentemente consistente. Los actores que alguna vez buscaron una intervención militar poco entusiasta con la esperanza de forzar una solución política improbable duplican ahora el castigo económico en busca del mismo inverosímil final. A medida que los gobiernos experimentan con diferentes formas de presión con la esperanza de alcanzar un gran avance, suspenden a menudo a la hora de tener en cuenta los daños colaterales infligidos a la sociedad siria. De manera crítica, algunos actores occidentales están intentando frenar los efectos secundarios de las sanciones mientras apoyan a la sociedad siria a través de diversas formas de asistencia económica y humanitaria. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer antes de que tales esfuerzos compensen las consecuencias del aislamiento.

La sociedad, como siempre, ha ido adaptándose en medio de circunstancias de pesadilla. Sin embargo, tal adaptación adopta a menudo formas corrosivas, ya que las personas desesperadas sobreviven por medios desesperados, desde el saqueo y la corrupción hasta la propagación del secuestro, la prostitución y el tráfico de drogas. Sin embargo, esta respuesta adaptativa también se manifiesta en formas tranquilas y persistentes de innovación y emprendedurismo. Los propietarios de fábricas que alguna vez resistieron el asedio y el bombardeo llevando las líneas de montaje a las provincias vecinas sopesarán los beneficios potenciales de reiniciar los negocios en sus ciudades de origen. Sin embargo, los comerciantes que sufren las sanciones occidentales y las intrusiones del régimen capitalizan la mejora de la libertad de movimiento a medida que la violencia y los puntos de control disminuyen. Los agricultores que luchan por acceder a los insumos clave -como los fertilizantes, que las sanciones señalan como ingrediente de armas químicas- ahorran o piden prestado para comprar vacas, que producen abono orgánico.

Esos actores cumplen una serie de funciones indispensables, incluso luchando por llegar a fin de mes. En particular, los dueños de empresas brindan no solo empleo sino formas de apoyo social que salvan vidas, desde donaciones caritativas hasta asistencia financiera directa a familias de empleados fallecidos, en un tiempo en el que el Estado ha dejado de proporcionar salarios dignos o un bienestar social significativo. Ayudan a mantener un goteo de divisas en la economía siria y, por lo tanto, evitan que la libra siria caiga aún más en la inflación. Salvo algún cambio fundamental por parte de Damasco, sus aliados extranjeros o sus adversarios, las pequeñas empresas impulsarán cualquier recuperación parcial que Siria tenga reservada.

Este ensayo ha sido elaborado por el equipo de Siria de Synaps y editado con el amable apoyo de la Konrad-Adenauer-Stiftung.

Fuente: http://www.synaps.network/syria-eco...

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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La “Cruzada de niños” de Greta dirigida a la privatización de la naturaleza

5 December, 2019 - 00:01

Cuentan que, en la Europa medieval, un chaval de 10 años llamado Nicholas se presentó como enviado de Dios, reclutando a decenas de miles de niños con el fin de conquistar Palestina, la Tierra Santa. Ninguno llegó, obviamente: murieron de hambre, de enfermedades o fueron traficados por los adultos. Los “yihadistas” también reclutan a los niños, no solo como su carne de cañón o para limpiar campos de minas antes de que crucen los adultos, sino para avergonzar a los hombres que se niegan a ir a matar a otros.

Hoy, en la era de la globalización, una tropa universal de menores, dirigida por Greta, la adolescente de cara angelical, con su tono de predicador y con la seguridad que da el estar respaldada por una fuerza sobrenatural que deja mudos a los poderosos mandatarios adultos del mundo, nos transmite el sagrado mensaje del IPCC, el alias de la nueva divinidad llamada Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. El Fin del Mundo ya tiene fecha: será dentro de 11 años (y unos meses) si la humanidad incrédula no sigue sus instrucciones.

En la misión de la nueva superheroína, cuya carrera meteórica la ha convertido en la rival del mismísimo Trump para recibir el Nobel de la Paz (premio que es una inversión en alguien para que juegue un papel en el futuro; Donald ya es pasado), se destacan dos cuestiones: 1) el fenómeno de la “Generación Z”, y 2) los intereses que ella o Jamie Margolin, su colega estadounidense, representan.

La Generación Z

Ser joven, rico y guapo es una virtud en la sociedad capitalista. En la mente de Greta, “los mayores”, que son parte del problema del calentamiento global, no pueden ofrecer soluciones. Pero, ¿cómo unos niños que ni han terminado la escuela y no son investigadores de nada se atreven a dar lecciones al mundo adulto y menospreciar el conocimiento y la sabiduría (que sólo se consigue a golpe de años) de millones de expertos en la lucha de clases, del feminismo, de la sociología de la pobreza, o del complejo funcionamiento del poder? Si ella hubiera oído algo sobre la primera científica que habló del «efecto invernadero», la feminista y mayor Eunice Foote (1819-1888, EEUU), por ejemplo, hubiera elaborado un discurso algo humilde, además de coherente y lógico.

Los “niños digitales” o la “Generación Z” , nombre dado en EEUU a los nacidos entre 1995 y la década de los 2000, y cuya característica es el uso de la tecnología e internet, se han convertido en actores sociales por: a) ser el 40% de los consumidores en las potencias mundiales y el 10% en el resto del mundo, estando en el centro de las políticas de mercado de las empresas; b) ser una generación programada no para pensar sino para consumir y “seguir a” alguien, y c) por la influencia que tienen en el gasto familiar, debido a su conocimiento digital, que además les da un estatus de poder.

Ella se equivoca al afirmar que el cambio climático es el principal problema de la humanidad: ¡se trata solo de una de las consecuencias de un sistema económico-político llamado capitalismo que hoy y ahora ha convertido en un infierno la vida de la mitad de los habitantes de la Tierra, que padece pobreza, que muere en las guerras de rapiña, o en las minas de diamantes y coltán! Mienten las encuestas en EEUU cuando indican que el cambio climático ya es la principal preocupación de los ciudadanos: ¿que un país donde 45 millones de personas viven en el umbral de la pobreza, sufre un profundo racismo contra la población no blanca y una violencia social que es única entre los países occidentales, donde medio millón de sus mujeres son víctimas de agresiones sexuales y rapto, pierde el sueño por el deshielo del Ártico? ¿En serio?

Condenar el consumismo sin situarlo en el lugar y el tiempo es populismo: un estadounidense medio gasta casi 2.000 veces más agua que un residente en Senegal.

Thunberg reprocha a los políticos que la contaminación “le ha robado la infancia”, no sabemos cómo, pero su movimiento elitista no habla de cientos de millones de niños y niñas a quienes les roba la infancia el ser explotados en los talleres oscuros y húmedos, recibiendo a cambio un solo plato de comida al día; por ser víctimas de las guerras de rapiña y sus consecuencias más brutales; ser traficados por la megaindustria de pornografía en un capitalismo que lo convierte todo incluido a los fetos y niños en una mercancía.

Las “soluciones” de la pequeña Greta

“Ya tenemos todos los hechos y soluciones –afirma la joven– y todo lo que tenemos que hacer es despertar y cambiar».

Los defensores de Greta pueden desmontar los argumentos de la derecha negacionista, pero no son capaces de responder las preguntas del ecologismo progresista.

Los niños como ella desconocen que el capitalismo depende del crecimiento, y este se consigue reduciendo los gastos, explotando más y más a los seres humanos y a la naturaleza y destruyendo a ambos, aumentando los beneficios. Tampoco saben que la acumulación de capital es el núcleo del sistema que pretenden reformar, y que las compañías privadas para crecer, e incluso para existir, deben apartar y/o devorar a sus competidores gastando cada vez más los recursos públicos. Un sistema que ha feminizado la pobreza o que fuerza a millones de personas huir de sus tierras, porque unas compañías o estados quieren robar sus recursos, genera graves desequilibrios ambientales. Es imposible salvar la Tierra sin reducir la pobreza y luchar contra la desigualdad, sin el empoderamiento de las mujeres, la protección de los derechos de los animales, o sin impedir que el Sur Global se convierta en el basurero tecnológico de los ricos caprichosos, esos jóvenes que cambian de móvil como de camisa, sin preguntarse de dónde viene su batería, y a dónde va el aparato que aún no está obsoleto.

Obviamente, ningún movimiento de esta envergadura llamado “Nuevo Poder” es espontáneo, ni hay nada nuevo en esta otro peligroso movimiento de masas.

¿A quiénes beneficia?

Al “imperialismo climático”: la «Cuarta revolución industrial» del complejo industrial busca un New Deal Verde. Y lo busca a través del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales que pretende sacar 100.000 millones de dólares de las arcas públicas de todos los países del mundo para salvar el capitalismo tiñéndolo de verde. Y tiene mucha prisa, de ahí la “emergencia”: presiona para desregular el sector, conseguir la autorización para explotar aún más los recursos naturales, y la financiarización- privatización más grande de la naturaleza jamás realizada, y así poder atraer a los inversores con fines especulativos. Y están apropiándose de más tierras arboladas y el agua de todos los continentes produciendo biomasa para energía, destrozando las selvas y la biodiversidad de aquellos espacios. Ganarían con el endeudamiento de los países pobres, que se verán obligados a comprar la biotecnología verde (coches eléctricos, turbinas eólicas, etc.).

A la industria nuclear: Greta desea “alinear Suecia con el Acuerdo de París”, cuando este acuerdo otorga a la energía nuclear el papel de “mitigar el cambio climático”, y así reducir el “CO2 a gran escala».

Al Instituto Global de Captura y Almacenamiento de Carbono (IGCAC), que impulsa biotecnología para lanzar «emisiones negativas», operación para la cual consumirá una ingente cantidad de combustible fósil. Tiene preparado unos 3.800 proyectos que permitirán a la industria petrolífera, por ejemplo, seguir esparciendo carbono por la atmósfera. La energía fósil es tan rentable para sus empresarios que para obtenerla han matado a millones de personas, han destrozado la vida animal, arrasando bosques, contaminando aguas. Según el ambientalista Ernest McKibben «Un barril de petróleo, actualmente de unos 70 dólares, proporciona la energía equivalente a unas 23.000 horas de trabajo humano«. La justicia climática es incompatible con un capitalismo que está basado en el ánimo de lucro y a cualquier precio.

A las megafundaciones de apariencia filantrópica, corporaciones que controlaron los negocios de energía, y políticos hipócritas. El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, un entusiasta de la joven sueca, cuyo gobierno compró con el dinero público el oleoducto Trans Mountain por 45.000 millones de dólares, los gobiernos europeos que siguen vendiendo ilegalmente armas a los países en guerra, Google que sigue invirtiendo en las compañías que niegan el cambio climático, o la industria de los combustibles fósiles, que dedica sólo el 1% de sus inversiones a energía baja en carbono, pero depositan 50.000 millones de dólares en nuevos proyectos de exploración de petróleo y gas. El objetivo de MacArthur Fundation (2010) es, por ejemplo, “acelerar la transición a la economía circular”. Además de donar diez millones de dólares a Climate Nexus, es la que dirigió, junto con otros lobbies del capitalismo verde (Avaaz, 350.org, Extinction Rebellion, etc.) la Marcha Popular del Clima del 21 de septiembre de 2014. Otras empresas como Ikea, el promotor de “compra, tira y vuelve a comprar«, que ha convertido sus tiendas en el lugar del paseo de las familias, o Avaaz, la red dirigida a cambiar mente y corazones en todo el mundo, o Johnson & Johnson -que ha tenido que pagar mil millones de dólares a veintidós mujeres por el cáncer de ovarios que causaron sus productos, ganan dinero y prestigio.

A la “Oenegeización” de la militancia política de los jóvenes, neutralizando los movimientos ecologistas auténticos, y sustituyendo la conciencia de clase por un “asunto gris de masas” ajeno a la causa común de la humanidad.

Al complejo industrial-militar gracias a la omisión de este movimiento que borra el factor guerra de las Marchas Verdes, ni menciona las cerca de 18.000 bombas nucleares que amenazan la vida en el planeta, ni el hecho de que Donald Trump tras romper los dos históricos acuerdos nucleares con Irán y Rusia no solo ha sugerido al Pentágono aumentar hasta diez veces el arsenal nuclear, sino que ha insinuado el uso de estas bombas contra Irán y Afganistán.

Estas personas pretenden cambiarlo todo, para que todo siga igual: Malala Yousafzai, la muchacha paquistaní, recogió el Nobel de la Paz en 2014, después de haber recibido varios disparos de los Taliban (grupo anticomunista armado por la CIA) cuando tenía catorce años por defender la alfabetización de las niñas en su país Pakistán. Hoy, su país sigue siendo uno de los peores del mundo en esta materia.
¿Cómo se salva el planeta, de verdad?

Cuando Marx llamó la «Ruptura metabólica» a la desconexión entre la humanidad y el resto de la naturaleza generada por la producción capitalista, y la “ruptura irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social”, estaba señalando que la destrucción de la naturaleza es inherente al capitalismo.

Sólo un sistema de producción dirigida a satisfacer las necesidades humanas, siempre en su vinculación con los derechos del resto de la naturaleza, que no a las ganancias de unos cuantos, puede impedir el apocalipsis. Y esto se consigue con la propiedad pública sobre la tierra, la industria, los grandes bancos, corporaciones, y servicios y un control democrático sobre el poder, que en vez de promocionar coches eléctricos particulares, por ejemplo, proporcione el transporte público gratuito, el uso de la energía solar y eólica, entre otras medidas.

La justicia climática es anticapitalista o no lo es.

Fuente: https://blogs.publico.es/puntoysegu...

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Borrell se estrena como jefe de la diplomacia de la UE pidiendo más inversión militar

5 December, 2019 - 00:00

No nos sorprende lo más mínimo. Por un lado la UE no es más que una institución creada por el gran capital como salvaguarda de sus negocios, entre los que el militar no es el menor. Por el otro, personajes como Borrell, casposos, camaleónicos y acomodaticios, vienen a ser la figura perfecta para detentar ese tipo de cargos. Por cierto, dejando a un lado comisiones y demás cobros dudosos, ¿saben a cuanto asciende el salario de un miembro de la comisión europea? Nota de Tortuga.

Ivo Alho Cabral

Josep Borrell ha estrenado su mandato con un discurso en el que ha apelado al aumento de los esfuerzos militares comunes de los países europeos, tanto como una mayor inversión como con una colaboración más cerrada. La importancia que la nueva presidenta de la Comisión Europea da a las relaciones internacionales en la legislatura que acaba de arrancar es tal que la propia Ursula von der Leyen ha bautizado a su equipo como la “Comisión geoestratégica”.

En el tercer día de su mandato como jefe de la diplomacia europea, Borrell se ha dirigido este miércoles a la comisión parlamentaria de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, para explicar las prioridades de su mandato: mayor colaboración militar, intervenciones más decididas a nivel mundial para que Europa sea un poder que vaya más allá de la “diplomacia blanda”, una mayor cooperación con África para gestionar la “bomba demográfica” de los próximos años y la intención de facilitar la entrada de los países de los Balcanes en la UE.

Pero redoblar la colaboración militar ha sido la piedra principal en torno la que ha girado su discurso, que ha durado unos 25 minutos, tras lo que ha respondido a las preguntas de los eurodiputados y algunos diputados nacionales invitados a la primera comparecencia del Alto Representante en la Eurocámara. “La competición militar está volviendo mucho más de lo que pensábamos. Así que nuestros esfuerzos militares deben aumentar cualitativa y cuantitativamente”, ha dicho Borrell.

La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (c), el Alto Representante de la UE, el español José Borrel, y el resto de comisarios europeos, posan en la primera reunión del nuevo Ejecutivo comunitario, en Bruselas. EFE/EPA/STEPHANIE LECOCQ

“Vivimos en un mundo más competitivo y la única manera de enfrentarnos a él es reaccionar colectivamente con una política exterior de la UE. Si no, debemos resignarnos a ser el campo de juego de los demás”, ha continuado.

Borrell se ha acordado de la cumbre de la OTAN de Londres en la que los líderes se están tirando los trastos a la cabeza. Hasta el punto de que Donald Trump ha anunciado este mismo miércoles que abandona la conferencia de manera apresurada después de que se difundiera un vídeo en el que el francés Emmanuel Macron, el canadiense Justin Trudeau y el británico Boris Johnson aparentemente se burlan del presidente norteamericano.

Borrell ha dicho que estos esfuerzos adicionales deben servir para “actuar más rápido cuando haya que hacerlo” y que serán complementarios a los de la alianza transatlántica. "Formamos parte de la OTAN pero no somos la parte más importante y tenemos problemas en nuestra vecindad inmediata que no pueden resolverse apelando al artículo 5 (de defensa mutua en caso de agresión)”.

Cuando el Reino Unido (segundo contribuyente neto al presupuesto de la OTAN) salga de la Unión Europea, alrededor del 80% del presupuesto de la alianza vendrá de países no comunitarios. España está precisamente entre los países que menos contribuyen en proporción a su tamaño: ponemos en torno a un 0,9% del PIB, mientras que la regla oficial acordada hace cinco años es que debería ser un 2%.

África y la ‘bomba demográfica'

Borrell ha destacado que la unidad de los países europeos es más importante que nunca por la amenaza de unas tensiones diplomáticas cada vez más tirantes con países terceros como China (la Comisión Europea califica a China oficialmente de “rival sistémico”), pero también con Estados Unidos, cuyo rol sobre el papel debería ser el de liderar la alianza transatlántica.

Pero no solo eso: Borrell ha enfatizado que Europa será cada vez más pequeña en el mundo, ya que, mientras se espera que el Viejo Continente mantenga su población, el resto del planeta albergará 3.400 millones de personas más para 2050, según estimaciones del Banco Mundial. “El poder económico de Europa se verá debilitado aunque sea solo por el peso demográfico en las próximas décadas. Nuestra unidad es condición para nuestra supervivencia. Y la defensa es uno de los instrumentos básicos para ella”.

El continente cuya población más crecerá en los próximos años es África. Se espera que la población del África Subsahariana se multiplique por diez respecto a 1960, llegando a los 2.200 millones de personas en 2050. Una de cada cuatro personas del mundo vivirá en esa región.

Y África será precisamente una de las principales prioridades de la Comisión geoestratégica. Tanto que el primer viaje oficial de la presidenta Von der Leyen será a la capital de Etiopía este sábado.

Borrell ha recordado la muerte de 13 soldados franceses en Malí la semana pasada en una operación antiterrorista como parte de su argumento de que los ejércitos europeos deberían apoyarse unos a otros, ya que Francia el principal emisor de tropas que luchan contra el terrorismo en los países del Sahel.

“Debemos continuar un esfuerzo colectivo en el Sahel. No podemos dejar unas pocos países europeos soportando la carga de traer seguridad a esta gran parte de África, donde hay de bomba demográfica y los Estados no pueden proveer los servicios que son las bases de cualquier organización política”, ha dicho Borrell. “Muchas de nuestras amenazas se están incubando ahí”, en referencia a organizaciones terroristas que operan en esos países.

Terminado el discurso de Borrell, bastante aplaudido, el nuevo jefe de la diplomacia ha respondido a las cuestiones de de los diputados de la comisión de Asuntos Exteriores y de varias delegaciones de diputados nacionales que participaban hoy en el debate. En sus respuestas, Borrell ha sido bastante continuista con el discurso de la Comisión anterior: pretende que los Balcanes avancen en su proceso de adhesión a la UE, seguir con la política de sanciones a Rusia y preservar el multilateralismo.

Sobre esto último, Borrell ha respondido a una cuestión de Idoia Villanueva (Unidas Podemos), quien ha pedido promover la paz y el desarme, “superando la fase actual de dependencia con la OTAN”. El Alto Representante ha defendido que el multilateralismo es necesario porque “la alternativa es la ley del más fuerte y no queremos que impere la ley del más fuerte sino el Estado de Derecho”.

Público

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Entrevista en vídeo a Dolfo Fernández (insumisu electoral)

4 December, 2019 - 00:00

Semando Escontra la Represión

En las pasadas Elecciones del 28A, Dolfo fue reclamado como vocal para formar parte de la mesa electoral. Alegando objeción de conciencia, informó por escrito de que se negaba a acudir a la mesa, haciendo uso de la desobediencia civil para poner en cuestión el sistema de democracia participativa presente en el Estado. Meses después, recibió una citación judicial, ante la cual presentó hasta dos alegaciones; ambas fueron rechazadas, puesto que la objeción de conciencia no es considerada como un eximente para negarse a participar en el ámbito electoral.

No es la primera vez que Dolfo topa con la Justicia, ya que, resultado de su amplia trayectoria como militante, en 1994 fue condenado, junto a otros jóvenes, a 2 años, 4 meses y un día de prisión por declararse insumiso y negarse a realizar el servicio militar obligatorio entonces, razón por la que cumplió 14 meses de cárcel. El día 30 se espera la sentencia, que dará respuesta a la petición fiscal de 4.320 euros de multa o seis meses de prisión en sustitución del pago, multa que Dolfo ya ha anunciado que se negará a pagar.En esta entrevista, Dolfo hace un recorrido de toda su militancia hasta el momento actual, pasando por el movimiento libertario, autónomo, insumiso, la okupación, la defensa de los derechos de lxs presxs... Todo esto con el telón de fondo de una perspectiva de las luchas sociales vividas en Asturies desde los años 80 hasta la actualidad: la lucha de las trabajadoras de IKE, la Naval, la minería, o la insumisión, son algunos ejemplos de un territorio que en un momento dado de nuestra historia reciente puso en pie a la clase trabajadora, y fue referencia del resto del Estado.

Además de eso, Dolfo repasa también su trayectoria musical, que viene unida indiscutiblemente con su manera de pensar y de afrontar el sistema.

El coste de ser insumiso electoral, 360 euros

La sentencia rebaja la petición de la Fiscalía, que pedía 4.320 euros para un gijonés que no compareció en la mesa por «motivos ideológicos»

La Voz

El juez ha impuesto una multa de 360 euros al primer insumiso electoral de Asturias por no comparecer como vocal en una mesa electoral de Gijón en las elecciones autonómicas del pasado 26 de mayo por motivos ideológicos al apelar a su objeción de conciencia. El titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón ha condenado a Adolfo Fernández González por un delito electoral al estimar que fue debidamente notificado de su obligación ciudadana de comparecer en la mesa electoral ubicada en el colegio Jove, en Gijón, en su condición de primer vocal, y de las consecuencias legales en caso de incumplimiento.

En la sentencia, según informa EFE, el juez incide en que se le entregó toda la documentación necesaria para su comparecencia y, el mismo día de las elecciones, «intencionadamente y sin causa legal justificada» no acudió a la mesa electoral, por lo que tuvo que ser sustituido por la vocal suplente. Diez días antes de las elecciones, Adolfo Fernández fue notificado personalmente de la resolución adoptada por la Junta Electoral de Zona, fechada el 14 de mayo pasado, por la que se acordaba denegar sus alegaciones.

En el juicio, celebrado el pasado 14 de noviembre, Adolfo Fernández se había reafirmado en los motivos políticos e ideológicos que había argumentado ante la Junta Electoral para descartar su asistencia a conformar la mesa electoral. A preguntas de su abogada defensora, Beatriz González Álvarez, Fernández manifestó que para él constituía una «obligación moral» por sus ideas respecto a la democracia representativa no acudir a la requisitoria, pero como no quería entorpecer tampoco el funcionamiento de la mesa por ello avisó con antelación dos veces, tal y como se recoge en la sentencia.

La Fiscalía, sin embargo, mantuvo su petición de 4.320 euros de multa, al considerar que no concurría causa legal justificada para eludir su obligación de formar parte de la mesa electoral y al tener conocimiento de las consecuencias que su incomparecencia le podrían acarrear. Su abogada Beatriz González había pedido su libre absolución al sostener que la objeción de conciencia está recogida en diversos ámbitos y por tanto no debe ser punible penalmente. La sentencia, que apunta que la multa de 360 euros será sustituida por 90 días de arresto en caso de impago, no es firme y contra ella cabe interponer recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Asturias.

Fuente: https://www.lavozdeasturias.es/amp/...

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Propaganda que cuestiona

4 December, 2019 - 00:00

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Pensando en una sociedad sin policía

4 December, 2019 - 00:00

Pote (Salhaketa)

Cuando nos planteamos un análisis global y crítico del modelo represivo en el sistema sociopolítico en el que vivimos, el papel de las estructuras policiales se vuelve indispensable, puesto que conforma una de las bases de la estructura punitiva en la que se asienta ese modelo junto con la prisión, el sistema judicial y el sistema educativo. No hay que olvidar que la finalidad última del modelo represivo es moldear la conducta de la población en general para evitar el desarrollo de determinados comportamientos, los considerados negativos por las clases sociales y políticas beneficiadas por el actual modelo productivo capitalista, al tiempo que se premian y potencian aquellas otras actitudes, individuales y colectivas, que refuerzan el statu quo imperante. El Estado, como instrumento de dominación social al servicio del sistema neoliberal actual, es el coordinador ejecutivo del modelo represivo, y lo pone al servicio tanto de sí mismo como de las clases sociales que lo han construido como estructura histórica y se ven beneficiadas de su funcionamiento.

La complejidad del modelo represivo a veces nos hace olvidar la amplitud del mismo, puesto que el ejercicio de la hegemonía social y cultural en la que se basa, a veces nos impide ver al sistema educativo, los servicios sociales e incluso los sanitarios, como piezas insertas en esa gran estructura de control y dominación construida en torno al Estado, en parte porque algunas no son tan represivas como otras, o al menos no tan violentas, entre otras razones porque esta diversidad es necesaria para el mantenimiento del propio modelo, o porque parte de las mismas élites sociales cuestionan algunos de esos instrumentos (como hace el neoliberalismo con la asistencia social) y abogan por una supuesta «reducción» del Estado. En realidad, ese debate es falso, puesto que no se plantea la eliminación de esos instrumentos, sino su privatización, como puede pasar con la cárcel en EE.UU. Sin embargo, y aunque también se abogue por privatizaciones parciales a base de externalizaciones de servicios, en el ámbito de la seguridad hay dos aspectos en los que se sigue manteniendo un consenso del sistema en cuanto a la necesidad de la existencia de un ejército y una policía públicas, en el sentido de «estatalizadas» (en algunos estados, como el español, este consenso también se amplía al modelo penitenciario). En las líneas que siguen planteamos realizar una reflexión crítica sobre lo relativo al modelo policial del Estado español, desde una visión abolicionista del mismo, con la intención de aportar al debate sobre la construcción de una sociedad sin policía, puesto que esa sería la única en la que la libertad, la justicia y la solidaridad sociales se vieran realmente garantizadas.

Un poco de historia policial

Un repaso a la historia moderna de la policía nos lleva al siglo XVIII francés, cuando en paralelo al desarrollo de los primeros ejércitos nacionales permanentes (es decir, al desarrollo del concepto de estado-nación) aparecen los primeros intentos de establecer cuerpos públicos de vigilancia y seguridad también permanentes, enfocados no a la defensa de las fronteras exteriores sino de las fronteras interiores, es decir, al control de la población. Sin embargo, aunque el concepto de policía moderna aparece en este contexto ilustrado, su plasmación práctica acompaña al surgimiento de la sociedad capitalista y el sistema fabril, por lo que no es casualidad que las primeras policías «efectivas» surjan en la Inglaterra de mediados del siglo XVIII y principios del siglo XIX, con el objetivo de disciplinar a las clases marginales del antiguo régimen y convertirlas en mano de obra barata para ser utilizada en la nueva economía capitalista. Esto hace de la policía metropolitana de Londres la primera en patrullar las calles de forma regular en búsqueda de mendigos, prostitutas, vendedores callejeros, pequeños delincuentes, etc. De hecho, los Bow Street Runners (los corredores de Bow Street), más conocidos como «Bobbies», aparecieron en 1749, cuando 8 conocidos cazarrecompensas comenzaron a patrullar la capital inglesa, aunque la generalización de las patrullas, afectando también al gran Londres, no se dio hasta 1805 con la Bow Street Horse Patrole (patrulla de policía montada), que fueron estructuradas definitivamente en 1829 con la creación de la sede central del cuerpo en Scotland Yard. El modelo de policía londinense se generalizó a toda Inglaterra durante la década de 1830 coincidiendo con la represión de los movimientos cartistas y luddistas de resistencia a la industrialización. No obstante, el modelo policial inglés, al igual que su sistema judicial y político basados en la Common Law (con la ausencia de Constitución escrita y la base en usos y costumbres como característica principal) no son los generalizados en el Estado español, que en esta, como en otras cuestiones, se basa más en el derecho napoleónico y la tradición jurídica alemana, lo que implica, entre otras cuestiones, la existencia de un sistema jurídico penal más cerrado y normativizado, basado en el despliegue de unas policías más militarizadas.

De hecho, como ocurre con la propia industrialización, el desarrollo del modelo policial en el Estado español del siglo XIX tiene unas peculiaridades propias no exentas de fracasos y retrocesos. El modelo de seguridad del Antiguo Régimen, heredero de la Santa Hermandad instituida por los Reyes Católicos en 1476 (y de actuación sólo en la Corona de Castilla), se complementaba con otras estructuras locales y/o forales como los Migueletes, los Miñones, los Somatenes, las Esquadres en Catalunya o los Guardias del Reino de Aragón, milicias armadas, no permanentes y de carácter básicamente rural. Algunas ciudades como Madrid o Valladolid contaron con milicias urbanas dependientes de sus consejos municipales, aunque también había milicias privadas pagadas por gremios o comerciantes para defender sus intereses particulares. El primer intento de centralizar estas estructuras se dio en 1824, durante la represión que Fernando VII desató tras el trienio liberal y la vuelta al absolutismo con la creación de la Policía General de Vigilancia y Seguridad Pública del Reino, que actuó como policía política pero no como una estructura que actuara sobre la población en general. Los intentos liberales de configurar una fuerza policial urbana en la década de 1830 no acabaron de cuajar, por lo que se puede considerar que la primera policía con un despliegue real y eficaz en todo el Estado fue la Guardia Civil, creada en 1844 para afrontar el problema del bandolerismo social generalizado en el mundo rural de mediados del siglo XIX. De hecho, las ciudades del Estado español no verán el despliegue de un cuerpo policial efectivo hasta finales del siglo XIX, con la aprobación de la Ley de Orden Público de 1870. Este origen dual rural/urbano del modelo policial español fue reforzado por la restauración Borbónica y, muy especialmente, por la dictadura de Franco, quien amplió la militarización de la Guardia Civil y certificó su despliegue en el mundo rural, al tiempo que disolvía las policías republicanas (tanto los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad y la Guardia Nacional Republicana, como la Ertzaña y los Mozos de Escuadra) creando la Policía Armada.

Esta dualidad policial se mantiene hasta hoy, puesto que el actual Cuerpo Nacional de Policía es heredero de la Policía Armada franquista, mientras que la actual Guardia Civil es heredera de la Guardia Civil de siempre… De hecho, la dualidad policial española nos habla de varias características del sistema represivo español: por un lado, se potencia la competencia entre distintas policías, puesto que se hace un reparto geográfico (lo urbano para el CNP y lo rural para la GC) y a veces también funcional (fronteras para la GC e inmigración para el CNP), con el que se pretende generar un solapamiento represivo que aumente el control de la población. Al mismo tiempo, en otros aspectos como el de la “lucha antiterrorista” se le dan las mismas competencias a ambas policías (tanto en su vertiente legal como en su vertiente ilegal) para que compitan, e incluso se introduce en el reparto a algunas policías autonómicas nacidas en base al desarrollo de la Constitución de 1978 (como ocurre con la moderna Ertzaintza y los nuevos Mossos d'Esquadra). Esta dualidad cuenta con una peculiaridad añadida y que nace del hecho de que la GC es una policía «militarizada» en su estructura y cadena de mando, lo que constituye una anomalía en el contexto policial de la Europa occidental, si bien es una anomalía que se comprende perfectamente desde el conocimiento de la historia de la «benemérita» (adjetivo que, según la RAE, se aplica a quien merece premio, agradecimiento o estimación por sus servicios).

Pero las peculiaridades del modelo policial español no eluden su inserción en un modelo represivo capitalista y cada vez más neoliberal. Así, por ejemplo, todas las policías integrales (CNP, GC, Ertzaintza y Mossos d'Esquadra) tienen cuerpos antidisturbios que nos recuerdan una de las principales características de las policías modernas desde su surgimiento en la Inglaterra de principios del siglo XIX: el control social de las masas. De hecho, las reconversiones industriales del Estado español en la década de 1980 se basaron ante todo en la intervención tanto del CNP como de la GC frente a una resistencia obrera organizada que no fue fácil de vencer y cuyo final certificó el fracaso definitivo del intento de ruptura con el modelo sociopolítico del franquismo, perpetuado en la Segunda Restauración Borbónica en la que vivimos. Esta explicación, aunque sea breve, de la historia del actual modelo policial nos ayuda a comprender las peculiaridades del mismo, entendiendo que éste es un modelo que siempre está en una permanente adaptación de sus objetivos, métodos y estructuras. Una de sus adaptaciones más importantes en los últimos tiempos ha sido la de buscar, cada vez más, una legitimación social en bases a determinados mitos, como el de la policía que «defiende» la seguridad de la ciudadanía.

El mito de la policía como defensora de la seguridad pública

En teoría, el Estado y las estructuras sociales y culturales que construye para ejercer la hegemonía, nos quieren presentar a la policía como defensora de la «seguridad pública», entendiendo como imprescindible su despliegue y planteando la dicotomía libertad/seguridad como una tensión entre polos opuestos e irreconciliables. Es evidente que para la seguridad de un Banco es imprescindible la existencia de una estructura que asegure la realización de un desahucio a costa de la libertad de las personas desahuciadas o de aquellas solidarias que intenten evitarlo, pero… ¿quién garantiza aquí la seguridad de las personas expulsadas de su vivienda? Es decir… ¿defender los intereses de un banco por encima de los de las personas que se ven abocadas a perder su vivienda puede considerarse una «defensa» de la seguridad pública?

En mi opinión, entre la libertad y la seguridad no hay contradicción sino colaboración, sin una libertad real (que conlleva siempre una responsabilidad individual y colectiva por parte de quienes la ejercen) no puede haber seguridad ¿acaso fueron Realmente seguras las dictaduras militares que, basándose en el principio de «seguridad nacional» fueron responsables del genocidio de sus propias poblaciones? Las cunetas de nuestro estado nos dicen que no. ¿Acaso las policías, los tribunales y las cárceles están reduciendo el número de violaciones o mujeres asesinadas por el terrorismo patriarcal? Mucho me temo que tampoco. Sin embargo, el actual modelo no deja a una mujer agredida otra opción que la denuncia ante la policía, una denuncia durante cuya presentación, en muchas ocasiones, puede verse revictimizada, cuando no cuestionada, re-agredida o humillada… Estos ejemplos bastarían por si solos para justificar la necesidad de un cambio de modelo que nos lleve a parámetros de autodefensa feminista, combinadas con respuestas comunitarias y colectivas frente al agresor machista tanto individual como sistémico (el heteropatriarcado), partiendo del principio de que la policía es otro de los elementos que alimenta ese sistema agresor y, por lo tanto, que erosiona la seguridad real que sólo provendrá de un modelo basado en la justicia social y económica.

Pero es evidente que este mito funciona cada vez más. En las últimas dos o tres décadas hemos asistido a un importante ejercicio de legitimización de la policía como instrumento «al servicio» de la ciudadanía. Baste recordar a este respecto durante la Dictadura Franquista y los primeros años del Postfranquismo (al menos hasta la década de los 90 del siglo XX), la imagen de la policía entre las clases obreras y populares era la de un instrumento de opresión al servicio del Estado y el empresariado. Fueron los años del desmantelamiento de la lucha obrera y las reconversiones industriales, los años de la cultura kinki y el orgullo yonki, en los que las cosmovisiones punk y heavy planteaban una alternativa al modelo social propuesto por las elites. Dentro de este modelo la policía se entendía como «enemiga», por lo que no se colaboraba con ella, se la rehuía, se protegía al delincuente o, cuando menos, no se le denunciaba por entenderle más próximo socialmente al propio grupo que la policía. Pero esta realidad se fue transformando: las sucesivas lavadas de cara (incluidos los cambios de uniformes, como el del CNP, que paso del «marrón» madero al azul europeizado), las crisis económicas en las que la «profesión policial» se convirtió cada vez más en una salida económica para muchas personas de las clases subordinadas (algo socialmente rechazado en los 80 y que cada vez fue más normalizado al ir terminando el siglo XX), unidas a cuestiones más globales como la caída del Muro de Berlín y la generalización del modelo neoliberal, fueron construyendo la sociedad actual, en la que el mito de la «policía de proximidad», garante de la seguridad pública, se fue reforzando cada vez más.

Sin embargo, este mito se basa en una falsedad total, en una «fake reality» (falsa realidad) con la que se quiere justificar la mentira de la necesidad de la policía… Y esta falsedad es fácil de comprobar: con independencia de lo dicho anteriormente respecto a la violencia machista o el falso dilema seguridad/libertad, bastaría con que existiera un único caso de violencia o corrupción policial no depurados para que no sólo el mito de la seguridad policial, sino todo el concepto de Estado democrático de derecho se convirtiera en una farsa y para que toda la propaganda al respecto dejase de funcionar y ser creida… En la España de los GAL, los Villarejo y los miles de personas maltratadas y/o torturadas por la policía en los años de supuesta democracia, bastaría con la presentación de este argumento para que se desmontara el mito de la policía como seguridad pública.

Sin embargo, esto no ha sido así, y la propia población demanda más seguridad y más policía una y otra vez, al asimilar los mitos generados desde las clases dominantes y expandidos desde su control social y su hegemonía cultural. De hecho, el propio Estado es a veces víctima de sus propios mitos y espejismos, al no ser capaz de garantizar que sus cloacas no funcionen a veces en contra de sus propios intereses (siempre priman los intereses de las élites económicas, en detrimento de otras élites que pueda haber en la competición por el poder y los recursos). Pero, aun así, el Estado no actúa contra estas mafias policiales porque en realidad los intereses socioeconómicos reales, muchas veces ocultos, son la base del sistema y el conflicto interno de las propias élites utiliza los recursos policiales incluso por encima de la Ley o de los Gobiernos de turno… Dentro de la especialización que los aparatos represivos del estado han adquirido en el actual modelo de sociedad, se asume que esto les dota de una autonomía real dentro del propio sistema que se tolera porque intentar limitar a la policía en esas funciones iría en detrimento del propio funcionamiento del modelo que, no lo olvidemos, está diseñado para mantener el poder y los recursos socioeconómicos en unas pocas manos, dejando a la mayoría de la población (incluidos los propios agentes policiales) con las migajas del pastel.

Pensando en un mundo sin policia

A world without police (AWWP) es un colectivo estadounidense que busca conectar las distintas luchas antirrepresivas con el objetivo de soñar un mundo sin policía, algo que pasa por la consecución de una auténtica revolución social. En sus documentos de trabajo (de lectura obligatoria para toda persona interesada en estas cuestiones)[1], plantean una estrategia en tres frentes para conseguir el objetivo de alcanzar una sociedad sin policía: desempoderar, desarmar y disolver. No voy a desarrollar las propuestas de cada apartado porque sería imposible hacerlo mejor que las compañeras que han redactado el documento, pero sí destacar las ideas fuerza del mismo, porque entiendo imprescindible el cambio de perspectiva, en especial en lo referido a desempoderar a la policía para empoderarnos a nosotras mismas…

El estado paternalista neoliberal quiere ser nuestro salvador para mantenernos sumisas y dormidas, y en gran medida utiliza el empoderamiento de la policía como herramienta para reforzar nuestra sumisión. En este sentido, todo lo dicho en el apartado anterior sobre la nueva legitimidad de la policía construida en torno al «mito» de la seguridad pública, pasa ahora a ser la base del empoderamiento social de la policía, un empoderamiento que se acompaña de un rearme (las policías utilizan cada vez más armamentos paramilitares y nuevas tecnologías de control y agresión sociales) y un crecimiento tanto numérico, como de presupuesto y de presencia social (sirva como ejemplo de esto último las jornadas de puertas abiertas o las visitas a las escuelas para dar charlas sobre «seguridad ciudadana», alimentando así el mito…) Romper esta dinámica es básico para poder hacer una transformación revolucionaria de nuestra sociedad.

Dentro de las distintas propuestas del colectivo AWWP, la de crear «zonas libres de policía» me parece fundamental, porque al final el movimiento se demuestra andando y la alternativa se construye desde la acción individual y colectiva. Es evidente que crear espacios sin policía no va a ser fácil tanto porque la policía y el Estado van a intentar eliminar esas disidencias como porque los conflictos no van a desaparecer con la policía y vamos a tener que construir redes y mecanismos de respuesta no policiales, no capitalistas y no represivos, basados en la mediación, la reparación y la educación preventiva, es decir, basados en una cultura antipunitiva. Una de las propuestas iniciales desde las que construir estas zonas es la de la no colaboración con la policía («Don't talk to police», no hables con la policía), volviendo de una manera consciente a los valores de la cultura de resistencia obrera del siglo XX, y la denuncia de toda intervención policial (especialmente si es violenta). La no colaboración también implica el rechazo a esas jornadas de «puertas abiertas» en comisarías o a las «charlas de seguridad ciudadana» policiales en escuelas y centros vecinales. En definitiva, el boicot a toda campaña de lavado de cara del actual modelo policial y la construcción de un modelo de seguridad alternativo basado en la no militarización, la justicia social y el anticapitalismo.

Evidentemente, el desarme y la disolución de la policía también son objetivos necesarios, pero creo que en el contexto actual del Estado español (y no sólo), es más necesario el trabajo de desempoderamiento y deslegitimización de la policía para conseguir avanzar en el proceso de transformación social que requiere un mundo sin policía. No podemos obviar tampoco las intersecciones que, en nuestro contexto, se dan entre los cuerpos policiales y determinados grupos fascistas y franquistas, de igual manera que estos grupos también interactúan con la defensa del statu quo. Estas sinergias deben ser entendidas para que podamos también construir alianzas en los espacios alternativos, entendiendo que las diferentes luchas sociales revolucionarias y anticapitalistas deben confluir en la lucha antirrepresiva y antifascista como una forma de autodefensa desde la que edificar la nueva alternativa social. La confluencia del anticapitalismo y el antipatriarcado, igual que la del antiautoritarismo y el antipunitivismo, se me antoja la base desde la que construir la nueva alternativa…

Y en esta confluencia, entender la importancia del modelo represivo basado en la existencia de la policía debería estar lo suficientemente clara como para que todas entendamos la necesidad última de que en la sociedad que queremos construir, la policía ya no existirá, por injusta y por innecesaria.

NOTA: [1]. El documento base se puede consultar en: http://aworldwithoutpolice.org/wp-c...

Fuente: http://www.briega.org/es/opinion/pe...

Ver documento de Tortuga:

Policía, la militarización de nuestras vidas

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Colombia: Organizaciones sociales convocan una protesta contra la feria de armas "Expodefensa"

3 December, 2019 - 00:01

Editora Bogotá

Una feria de armas, guerra y muerte tendrá lugar del 2 al 4 de diciembre en Bogotá en las instalaciones de Corferias. Aunque para el público en general es clara la temática bélica que tiene como propósito este encuentro, los organizadores prefieren decir que es una feria de “Seguridad y Defensa”, dos palabras engañosas bajo las cuales se busca ocultar la economía de la guerra que desde hace algunas décadas ha tomado el rumbo del libre mercado en el mundo.

La feria viene llevándose a cabo desde el año 2009 y han tenido un crecimiento constante de expositores y visitantes. Nada nuevo para un país como Colombia, mucho más familiarizado con la violencia que con la paz. Sin embargo nuestro país está encaminado a la construcción de la paz desde hace pocos años después de la firma de los acuerdos con la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- y Expodefensa es totalmente contraria en ese sentido.

Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz -Sipri-, Colombia gastó en 2018 cerca de 9,7 billones de pesos en armamento. Para tener una idea, la primera línea del metro de Bogotá costará 12,9 billones.

Originalmente, este evento fue pensado por el Ministerio de Defensa colombiano con el propósito de expandir el mercado local de la industria militar. Actualmente es organizado por la Corporación de Alta Tecnología para la Defensa -Codaltec-, además de contar con el apoyo de algunas de las empresas estatales más importantes, tales como: la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval, Marítima y Fluvial -Cotecmar-, Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana -Ciac-, y la Industria Militar Colombiana -indumil-. Todas fundadas durante el conflicto, hace menos de 60 años.

Uno de los objetivos de esta feria ha consistido, entonces, en catapultar a las empresas colombianas como productoras y exportadoras de material de guerra al resto del mundo.

Pero, ese no ha sido el único objetivo: empresas de todo el mundo han visto esta feria como uno de los lugares en Latinoamérica más propicios para promocionar y difundir sus bienes y servicios. En esta oportunidad, países históricamente reconocidos por ser líderes en producción de armamento para la guerra, tendrán sus propios pabellones en Corferias para exponer cada uno su industria militar. Francia, Estados Unidos, Reino Unido y España (que además será el país invitado de honor).

Dentro de los países invitados llama la atención la presencia de expositores de Israel y Turquía, gobiernos que ha puesto la tecnología bélica para oprimir y desaparecer pueblos enteros como el palestino y el kurdo, respecivamente. La exposición, pues, es una muestra de la innovación al servicio del sufrimiento y la ocupación.

La exhibición de servicios y artefactos de tecnología para la guerra (terrestre, marítima y aérea) dispuestos para la venta a personas o empresas, no es más que la privatización de la militarización. De igual manera, la comercialización de tecnología para el ciberespionaje, interceptación de las comunicaciones y hackeo, normaliza el uso ilegítimo de estas herramientas, usadas históricamente para perseguir periodistas, defensores de Derechos Humanos y opositores al gobierno.

Por estas razones, desde la Asociación Colombiana de Objetores y Objetoras de Conciencia -Acooc-, la casa cultural La Morada, la colectiva antimilitarista La Tulpa, la Liga Internacional de Mujeres por la paz y la libertad -Limpal- Colombia, Fuerza Común, la campaña por el Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel en Colombia -BDS- Colombia, Internacional de Resistentes a la Guerra -IRG- y la Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe -Ramalc-, se extiende la invitación a manifestarse contra esta feria el próximo 4 de Diciembre, en la entrada principal de Corferias.

Fuente: http://www.colombiainforma.info/org...

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Contra la ley mordaza digital

3 December, 2019 - 00:00

Detrás de esta nueva ley mordaza digital hay mucho más que una medida dedicada a contentar a las derechas y al españolismo en el conflicto con Cataluña. Detrás de esta Ley Mordaza Digital encontramos un ataque frontal al derecho de protesta.

David G. Marcos

Tras su anuncio en plena campaña electoral, esta semana ha salido adelante el Real Decreto-ley 14/2019, de 31 de octubre por el que se adoptan “medidas urgentes por razones de seguridad pública en materia de administración digital”. Este decreto, impulsado por el Gobierno del PSOE ante la supuesta amenaza de una república digital catalana, ha visto luz verde gracias a los votos favorables de la derecha y ante la abstención de Unidas Podemos.

Algunos analistas ya han calificado la norma como una “Ley Mordaza Digital”, esto es, una evolución de la legislación represiva que profundiza en sus aspectos más lesivos poniendo foco en las formas y derivadas tecnológicas de organización de la protesta.

Según el texto publicado en el BOE, el decreto permitiría al Estado la intervención de internet a través de la asunción del “control y la gestión directa de infraestructura de red” sin orden judicial “por motivos de orden público”.

Como bien explica Enrique Luján, coautor del libro Resistencia digital, debemos entender internet como una red de redes compuesta por los numerosos elementos de conexión, códigos software (aplicaciones, plataformas, programas) y dispositivos hardware (soporte físico). De este modo, lo que esta norma ofrece al Estado es la potestad de intervenir de forma selectiva cualquiera de estos elementos tecnológicos que conforman las redes y, a juicio subjetivo del propio Gobierno, se hayan podido ver implicados en lo que pueda ser calificado como potencialmente alterador del “orden público”.

Esta ambigüedad no es casual, sino fruto de un propósito de ampliar el paraguas bajo el cual el Estado puede desplegar su carácter coercitivo sobre la población. Con esta norma, no solo el criminalizado Tsunami Democràtic podría ser objeto de cierre de sitios web o confiscación de servidores, lo cual es ya una absoluta aberración democrática.

Con una interpretación autoritaria de la nueva norma, las movilizaciones antidesahucios de la PAH, la organización del 15M o las masivas huelgas feministas de los últimos años podrían haber sido objeto de (más) represalias. Esta nueva Ley Mordaza Digital es, por tanto, otro ataque directo al derecho de protesta y de libre reunión. Pone en el foco cualquier forma de organización social atravesada de algún modo por la tecnología: un grupo de Telegram o WhatsApp en el que se haya hablado de la convocatoria de una manifestación, sitios web que promocionen cualquier movilización o la propia difusión de imágenes de protestas podrían no pasar el filtro arbitrario que se define en el texto.

A menudo, se suele restar importancia a las medidas que tienen que ver con la tecnología construyendo la idea artificial de que los mundos real y virtual existen como compartimentos estancos. Nada más lejos de la realidad. La guerra contra lo aparentemente imaginario es siempre un conflicto de causas reales y materialmente objetivas.

Pensar que cualquier tipo de regulación al respecto del control de esta infraestructura se reduce a un ámbito “virtual” o “cibernético” supone ignorar nuestro grado de dependencia digital y los derechos que a día de hoy están ligados a la infraestructura tecnológica.

Tu móvil forma parte de la infraestructura de red. Tu ordenador, por supuesto. Las páginas web de las que depende tu cita del médico, los servidores y bases de datos que guardan tu información bancaria. Detrás de la palabra mágica “internet” se encuentra una inmensidad de elementos que forman parte de nuestra vida cotidiana. Precisamente, su normalidad los ha convertido en casi invisibles a nuestros ojos. De ahí que no seamos conscientes de las implicaciones que el conjunto de estos dispositivos y conexiones tienen en nuestras relaciones sociales, nuestro trabajo y nuestra vida personal.

Pero, ¿por qué ahora? ¿Qué sentido tiene que el PSOE haya decidido llevar adelante un ataque de estas características en plena negociación para conformar un supuesto gobierno progresista? La excusa es Cataluña, pero la verdadera razón va más allá. Sería absurdo pensar que el Gobierno hubiera impulsado nada menos que un decreto-ley por el cual se permite tomar el control de infraestructura tecnológica por el supuesto riesgo a una supuesta “república digital” imaginaria. Sería como disparar con fuego real a una sábana tendida que se mueve por el viento.

Detrás de esta nueva ley mordaza digital hay mucho más que una medida dedicada a contentar a las derechas y al españolismo en el conflicto con Cataluña. Detrás de esta ley mordaza digital encontramos un ataque frontal al derecho de protesta. Un ataque que tiene un objetivo preventivo y aleccionador.

Este decreto-ley, que con el dedo señala a Cataluña, tiene la mirada puesta en la crisis económica que se avecina. Busca desactivar no únicamente las movilizaciones surgidas al calor del conflicto catalán, sino aquellas que puedan generarse cuando toque aplicar recortes. Por un lado, pretende alejar a las clases populares de pensar que a través de la movilización pueden conseguir algo sin represalias. Por otro, dota de mayores herramientas coercitivas al Estado para perseguir cualquier tipo de disidencia. Y el objetivo es triple, porque contiene también un mensaje de tranquilidad hacia los mercados: “No se cederá ante la presión popular que pueda emerger demandando una salida social a la crisis” y, apuntala, “tenemos ya los medios para evitarlo”.

Aunque, en apariencia, Sánchez ha retomado la vía transformista con el acuerdo con Unidas Podemos, intentando mantener la ficción de progresismo que lo diferencie del bloque de las derechas, el PSOE es consciente del equilibrio que debe mantener como parapeto del régimen del 78. La alianza con Unidas Podemos tiene el propósito de absorber y desactivar impulsos de transformación estructural, pero el cada vez más fino barniz de progresismo esconde una tendencia del PSOE en su adaptación a la agenda reaccionaria y su asimilación de las presiones de los mercados sobre cómo gestionar la crisis que viene.

De este modo, Sánchez se suma a la vía coercitiva ante la crisis de régimen vista su dificultad y los fracasos de cercar los derechos democráticos por la vía del consentimiento. Lo hace con Cataluña como excusa pero mirando más allá, avanzando en el viraje autoritario global. Ante el estrechamiento de los grises entre confrontación con el sistema y vagón de cola de los gobiernos de corte neoliberal autoritario, Sánchez elige la vía Macron y no la de Corbyn.

En este sentido, la posición de Unidas Podemos ante un ataque unívoco a las libertades como este no se entiende si no es en una lógica de cesiones para mostrar lealtad al cogobierno con un PSOE que ya ha definido su hoja de ruta: “Se podrá hasta donde nosotros digamos”. Esta lógica convierte a Unidas Podemos en rehén y lo sitúa exactamente donde quería Sánchez, en una posición de subordinación y en un círculo vicioso de renuncias difícil de romper si no es asegurando su independencia política del PSOE.

Por eso, para no dejar huérfanas las expectativas de cambio real y el impulso constituyente que debe enfrentarse a medidas como esta Ley Mordaza Digital, resulta imprescindible ampliar el espacio de una izquierda democrática que no dependa del régimen que pretende impugnar.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opini...

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Si me llaman

2 December, 2019 - 00:00

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Preocupación por el alto número de indígenas reclutados en Chocó (Colombia) por guerrilla y paramilitares

2 December, 2019 - 00:00

Aumenta preocupación por reclutamiento masivo de indígenas en Chocó

Jairo Tarazona

La guerrilla del ELN y el grupo paramilitar Autodefensas Gaitanistas de Colombia, no solo libran fuertes enfrentamientos en varias regiones del Chocó sino que además se disputan a los jóvenes aborígenes de las comunidades de donde han arrebatado más de cien en los últimos días.

Organizaciones indígenas, afros y de derechos humanos denunciaron en Quibdó, durante el quinto encuentro por la No Repetición organizado por la Comisión de la Verdad, que estos grupos están copando espacios que dejaron las FARC y en una arremetida tienen confinadas comunidades, han desplazado otras y se han llevado jóvenes entre ellos niños y niñas.

Dora Helena Sepúlveda de la etnia Chamí y vocera de la Asociación de Cabildos Indígenas del Chocó, contó a RCN Radio que los menores bajo promesas y engaños han sido convencidos por reclutadores, y otros obligados a ingresar a grupos ilegales.

“Estamos hablando de niños y jóvenes desde las 12 años en adelante que el ELN los está reclutando, engañados más que todo por enamoramiento a las mujeres. Están buscando diferentes estrategias para poder reclutar a nuestros jóvenes”, subraya la líder.

El Obispo de Quibdó, Monseñor Juan Carlos Barreto, quien también ha venido alertando sobre esta situación, dijo que es muy preocupante lo que está pasando en varias regiones chocoanas en las cuales se ha intensificado la guerra.

“El reclutamiento de menores es muy grave en las comunidades indígenas pero también en los afros. Son muchas las familias que han sufrido este flagelo, hay comunidades indígenas en las cuales uno, dos o tres menores de edad han sido reclutados”, reiteró el Obispo de Quibdó.

Agregó que se han presentado casos de niños y niñas de 12 y 14 años que se los han llevado violentamente de sus familias y a otros que los han engañado con argumentos para hacer parte de las filas.

“Cuando ellos conocen la realidad y quieren escapar de allí ya no lo pueden hacer. Son más de cien los menores reclutados según un mapeo con organizaciones”, añadió Monseñor Barreto.

Actó que “es muy evidente que el ELN está haciendo reclutamiento sistemático en el territorio pero también tenemos noticia de reclutamiento por parte de los paramilitares”.

Pero también la iglesia católica hizo un llamado para que se retome el diálogo con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y se continúe explorando la propuesta de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia para un sometimiento a la justicia que ya hace varios meses fue hecha por ese grupo.

El prelado reiteró que la iglesia sigue en disposición de facilitar cualquier acercamiento que permita acuerdos para disminuir el conflicto, parar el reclutamiento de menores, el confinamiento y desplazamiento ocasionado por los ilegales.

Fuente: Sistema Integrado de Información

Tomado de: https://www.rcnradio.com/colombia/p...

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Un informe oficial concluye que la tortura fue parte de la lucha antiterrorista en Euskadi

2 December, 2019 - 00:00

danilo albin

“Te han cogido por la noche indefenso, te han llevado sin que nadie lo sepa. Aquí empezará tu viaje”. Así empezaba una de las míticas canciones de La Polla Récords. Se llamaba La tortura y empezó a sonar en 1985. Por entonces, ni jueces ni políticos admitían su contenido. O mejor dicho, lo desacreditaban de plano: todos, absolutamente todos, negaban que las Fuerzas de Seguridad del Estado aplicasen tormentos a los detenidos en las habituales redadas que se practicaban en Euskadi, siempre enmarcadas en el concepto de “lucha antiterrorista”. Tres décadas más tarde, aquella descarnada letra del denominado Rock Radical Vasco recibirá confirmación oficial.

“Vas a conocer un nuevo mundo, profundo, pues tu humillación jamás tocará fondo. Conocerás un dolor que nunca hubieras imaginado. Aprenderás lo que es gritar”, continuaba el grupo de Evaristo Páramos en los años ochenta. Por entonces, los operativos policiales en plena madrugada eran moneda habitual en distintos puntos del País Vasco. Este lunes a primera hora de la tarde, el Gobierno Vasco dará solemnidad y amparo a este terrible apartado de la historia reciente en Euskadi. Será a las 16.00 h cuando el Ejecutivo de Iñigo Urkullu y el Instituto Vasco de Criminología de la Universidad del País Vasco (UPV) ofrezcan el informe final del Proyecto de investigación de la tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960-2014.

Será un acontecimiento de indudable trascendencia. Por primera vez, una institución pública no sólo admitirá que los sucesivos gobiernos estatales han utilizado la tortura en el marco de su política antiterrorista, sino que dará cifras sobre la cantidad de detenidos que soportaron malos tratos en comisaría. Se trata de un periodo amplio que abarca dos realidades políticas diferenciadas: el documento analiza las torturas aplicadas por el régimen franquista tras el nacimiento de ETA, pero también incide en lo ocurrido durante un prolongado tiempo de democracia, cuando España ya había asumido protocolos internacionales en materia de derechos humanos.

“Lo realmente novedoso es que todo esto se reconozca desde ámbitos oficiales”, señalaron a Público desde una de las organizaciones privadas que han colaborado en la elaboración de este informe. De hecho, el documento que se presentará este lunes reforzará lo denunciado en reiteradas ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH): desde 2010, esa corte condenó a España hasta seis veces por no investigar las denuncias de torturas formuladas por ciudadanos vascos que habían sido detenidos bajo acusaciones de pertenencia o colaboración con ETA.

El caso 'Egunkaria'

Uno de los casos más llamativos fue el del reconocido periodista Martxelo Otamendi, detenido en 2003 durante el operativo ordenado por la Audiencia Nacional contra el periódico Egunkaria, editado íntegramente en euskera. Otamendi, que era su director, permaneció cinco días incomunicado en dependencias de la Guardia Civil, donde denunció haber sufrido diferentes vejámenes.

En abril de 2010, la AN ordenó su absolución y admitió que ni él, ni Egunkaria ni ninguno de los otros detenidos tenía nada que ver con ETA. Las novedades desde Europa llegarían un par de años después: en octubre 2012, el TEDH condenó a España a pagar 24.000 euros al denunciante.

En ese contexto, el informe que se presentará este lunes en el auditorio del Centro Carlos Santamaría de la UPV en Donostia incluirá datos sobre los escasos procedimientos judiciales que se han realizado en España a raíz de denuncias por vejámenes y malos tratos. En un avance presentado en junio del año pasado, el Instituto Vasco de Criminología ya incidía en ese aspecto. De acuerdo a aquel documento, “las sentencias condenatorias firmes de tribunales internos constatadas en esta investigación, en referencia a los casos registrados en la misma, ascienden a un total de 21”.

En total, fueron condenados “50 funcionarios (una mujer y 49 hombres) por hechos cometidos a 32 personas (4 mujeres y 28 hombres) detenidas entre los años 1979 y 1982”. Nueve de esas sentencias condenatorias correspondieron a la Policía Nacional y otras 12 a la Guardia Civil. Posteriormente, muchos de los condenados fueron indultados por los gobiernos de PP y PSOE.

Mientras tanto, el número de “personas identificadas que denuncian tortura o malos tratos” ascendía, según ese informe preliminar, a 4.009, de las cuales un 17% eran mujeres y el restante 83% hombres. Además, se señalaba que un 17% habían sido víctimas de tormentos en más de una ocasión. “Estas cifras se encuentran por debajo de la dimensión real de los afectados si tenemos en cuenta que hay más personas que han anunciado su incorporación al censo”, advertía entonces el Instituto Vasco de Criminología, lo que hace prever que en el informe final que se presentará este lunes habrá nuevas cifras al respecto.

Otro punto importante del estudio estará directamente relacionado con los autores de esas violaciones a los derechos humanos. Hasta junio del año pasado, los investigadores habían detectado 1.561 casos atribuibles a la Policía Nacional, 1.589 a la Guardia Civil y 310 a la Ertzaintza. También aparecían 19 menciones a funcionarios de prisiones y otras cuatro policías municipales.

Miradas hacia la Ertzaintza

Precisamente, la aparición de la Ertzaintza en este informe provocó una nueva polémica en el escenario político del País Vasco. A principios de año, Sortu organizó concentraciones frente a comisarías de la Policía Autonómica para denunciar que sus agentes también habían maltratado a detenidos, algo que molestó profundamente al Gobierno Vasco. En tal sentido, la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, remarcó entonces que este cuerpo policial no había recibido ninguna condena por torturas.

Ahora falta saber de qué manera abordará el informe final esos tres centenares de denuncias que apuntan directamente hacia la Ertzaintza. Del mismo modo, también queda por conocer si el Gobierno Vasco utilizará ese documento oficial para reclamar al Ejecutivo español que investigue aquellos casos que correspondan a la Guardia Civil y Policía Nacional o si, por el contrario, se limitará a archivarlo en la Secretaría de Paz y Convivencia.

En un caso u otro, ya no habrá vuelta atrás: por primera vez, un documento oficial confirmará que las fuerzas policiales emplearon la tortura de manera sistemática contra los detenidos por terrorismo.

Público

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La naviera saudí encargada del traslado de armas vuelve a utilizar los puertos españoles

1 December, 2019 - 00:00

El Bahri Abha, uno de los buques de la naviera pública de ese país, hará una escala el 10 de diciembre en Sagunto (Valencia). Las terminales españolas no figuraban en sus rutas desde mayo pasado. La campaña “La Guerra Empieza Aquí” advierte que podría portar armamento cargado en EEUU, aunque de momento hay un absoluto hermetismo sobre este asunto.

DANILO ALBIN

26 mil toneladas de peso muerto, 220 metros de eslora y un cargamento que nadie conoce. El Bahri Abha, uno de los buques de la naviera pública de Arabia Saudí, romperá con la racha de casi siete meses sin naves de ese régimen pisando costa española. El barco tiene previsto llegar al puerto de Sagunto el próximo 10 de diciembre. Proviene de EEUU, donde se teme que habría cargado material militar.

Hay dos elementos que siempre acompañan a los barcos saudíes: misterio y hermetismo. “No sabría decirle” o “aquí no nos consta” son dos respuestas habituales cuando se trata de obtener información sobre la presencia de los buques de la dictadura árabe en puertos españoles. Se sabe, a cuentagotas, que en distintas ocasiones han cargado armamento y explosivos. Poco más.

“Hermetismo, opacidad, engaños, camuflajes diversos…”, enumera Luis Arbide, portavoz de la comisión La Guerra Empieza Aquí de la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak (Bienvenidos Refugiados). Este activista conoce muy bien la actividad de los barcos saudíes que trasladan armamentos y explosivos hacia Arabia Saudí. Posteriormente, esos materiales de guerra son utilizados contra la población civil en Yemen.

Tras la campaña de denuncias realizada por colectivos como Ongi Etorri Errefuxiatuak, las naves saudíes optaron por hacer escalas en el cercano puerto de Santander, donde también se han topado con protestas y querellas formuladas por la plataforma Pasaje Seguro.

En mayo pasado se produjo la última escala de un barco saudí en Cantabria. El día 13 de ese mes, el Bahri Yanbu cargó dos contendores de 28 toneladas con explosivos. De allí salió hacia Génova, donde volvió a toparse con movilizaciones de grupos antimilitaristas y defensores de los derechos humanos. En ese contexto, los trabajadores del puerto se negaron incluso a cargar dos generadores eléctricos, factibles de ser destinados a usos militares.

Desde entonces no hubo noticias de buques de Bahri en puertos españoles. De hecho, la naviera no incluía ninguna terminal marítima de este país en sus previsiones para el último semestre de este año. La plataforma Armas Bajo Control –compuesta por Greenpeace, Amnistía Internacional, Intermón Oxfam y FundiPau- señalaba en agosto pasado que el parón se debía a que –al menos durante esos meses– no había materiales de defensa para cargar en España.

El Gobierno de Pedro Sánchez asegura que desde julio de 2018 no se ha concedido ninguna nueva licencia para negocios armamentísticos con esa dictadura, aunque se desconoce si aún están pendientes de ser materializadas exportaciones autorizadas anteriormente. En cualquier caso, el Gobierno en funciones aún no ha aportado el informe sobre las ventas de armas realizadas a lo largo del año pasado, un documento clave para conocer la situación real.

En ese contexto, Bahri Abha ha incluido Sagunto en su ruta de regreso hacia Arabia Saudí tras haber estado en Italia y, seguido, en varios puertos del continente americano. Según la información recogida por Arbide, el buque había hecho una primera parada en Génova, donde estuvo el pasado 9 de octubre –permaneció allí hasta el día 12–. Desde allí se dirigió a Salvador de Bahía, en Brasil, donde arribó el 24 de octubre. Su siguiente puerto fue Veracruz, en México, y de allí pasó por las terminales marítimas estadounidenses de Houston, Savannah, Wilmington, Baltimore… y ahora Sagunto.

En su ruta de regreso a Arabia Saudí volverá a parar en Génova (donde se prevé que arribará el 12, dos días después de pisar Valencia). El 18 arribará al puerto de Alejandría, en Egipto, y un día después estará en Port Said, donde se encuentra el acceso al Canal de Suez. Su llegada a Jeddah (Arabia Saudí) está prevista para el 22 de diciembre.

Mientras tanto, las preguntas se acumulan. ¿Qué material trae encima? ¿Cargará algún tipo de producto militar en Sagunto? De momento no se sabe absolutamente nada. En tal sentido, fuentes de la Autoridad Portuaria de Valencia indicaron que desconocían cualquier información relacionada con este barco. “Los cargueros no suelen adelantar mucho sus previsiones”, señalaron.

Según ha podido comprobar Público, en el documento de escalas previstas en el puerto de Sagunto no figura la llegada del Bahri Abha. “El puerto no da más información que la previsión de llegada. El resto es información comercial que depende de quien gestiona el barco”, añadieron desde la Autoridad Portuaria valenciana. Hace ya algunos meses, este periódico se puso en contacto con la naviera Bahri para conocer sus planes en relación a la “ruta española”. Sin embargo, no hubo respuesta.

Este periódico también ha consultado al grupo Bergé Logistics, que a través de Cantabrian Integrated Logistic Services (CILS) actúa como representante de la naviera saudí en España. De momento no ha habido una respuesta a la información solicitada por Público sobre la escala del barco Bahri Abha en Sagunto.

Ante esta situación, Arbide se inclina por la “cautela y observación” hasta tratar de determinar el motivo de la llegada del barco saudí a Sagunto. “En cualquier caso, mostramos nuestra preocupación por un barco que llegará cargado hasta arriba de armas y explosivos y que atracará en un puerto de tanta significación”, afirmó el portavoz de La Guerra Empieza Aquí. “Aunque no cargue armas aquí –continuó–, nos preocupa que se exponga a la población a un riesgo cierto”.

Público

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Més de 200 persones reclamen en Alcoi mesures efectives davant l'emergència climàtica

1 December, 2019 - 00:00

Entre 200 i 250 persones han participat en la concentració pel clima que ha tingut lloc a la plaça d'Espanya d'Alcoi el divendres 29 de novembre. L'acte, convocat per La Carrasca-Ecologistes en Acció, el Col·lectiu 8 de Març, l'Assemblea Jove Feminista i Obrir Escletxa, ha finalitzat amb la lectura d'un manifest, que reproduïm més avall.

En l'acte s'han desplegat pancartes amb els lemes "Transformem el món per a salvar la vida", "Aturem el canvi climàtic ara!", "Per la justícia social i ambiental" i "Consumir menys, viure millor".

Manifest de la concentració

La setmana que ve començarà a Madrid la Conferència de les Parts de Nacions Unides sobre el Canvi Climàtic. És un moment que té una importància vital per a reclamar mesures efectives davant de l'emergència climàtica.

El canvi climàtic és una amenaça greu per als ecosistemes i per a l'espècie humana. Fa poques setmanes, més d'11.000 científics van firmar un manifest per a alertar la comunitat internacional del patiment humà a què arribarem si no es prenen mesures dràstiques davant del calfament del planeta. Segons destacaven, la situació és encara més greu del que havia previst la ciència, amb uns impactes que estan produint-se a més velocitat del que s'esperava.

També les Nacions Unides han denunciat fa poc com la inacció dels governs està agreujant el problema. A pesar dels compromisos firmats per 196 països en l'Acord de París, l'any 2015, les emissions, en compte de reduir-se, augmentaran un 10,7% en 2030. Això comportarà una pujada de la temperatura mitjana per damunt dels 3 graus centígrads, el doble de l'objectiu marcat a París. Si no hi ha un canvi de rumb, tot indica que no s'arribarà a la reducció de les emissions que recomana el Panell Intergovernamental del Canvi Climàtic (un 45% per a 2030 i zero emissions netes per a 2050).

És fonamental que davant de la inacció de molts governs mundials exigim polítiques dirigides a frenar un sistema de producció i de consum depredador de les persones i de la natura, de la qual formem part. Els dirigents polítics han d'escoltar el criteri científic i adoptar de manera urgent mesures efectives i valentes amb l'objectiu d'evitar que l'increment de la temperatura supere els 1,5ºC, ja que a partir d'este augment podem entrar en una fase molt més accelerada i possiblement irreversible, amb conseqüències devastadores.

El camí no és fàcil, ja que cal fer front als interessos de les grans corporacions de les energies fòssils i posar en qüestió el mantra del creixement econòmic i el desenvolupisme. Però només aturarem o reduirem el canvi climàtic si aconseguim dur a terme transformacions en tots els àmbits. Un canvi radical del model econòmic actual és bàsic per a aconseguir mitigar les emissions de CO2 i aconseguir la justícia social i ambiental.

Recentment moltes institucions han declarat l'emergència climàtica, però eixes declaracions institucional no aprofitaran de res si només són simbòliques i es mantenen les mateixes polítiques de creixement absurd que ens han dut a la situació que patim.

Cal posar fre a la urbanització de més territori; a la construcció de més megainfraestructures de transport (siguen autovies, AVEs, aeroports o ports); a la producció d'objectes i envasos d'usar i tirar; al consumisme; al culte a la velocitat; a les centrals tèrmiques de carbó i de gas; a les centrals nuclears que amenacen la nostra seguretat i ens deixen uns residus letals durant mil·lennis; a una agricultura química dependent del petroli; a la gestió insostenible dels residus; a la ramaderia intensiva; etc.

Per tal d'aconseguir-ho, és necessari fer un gran treball de comunicació a fi que el conjunt de la societat conega el problema, siga conscient de les seues causes, dels seus efectes i de quines són les solucions. I també s'hauran de fer grans esforços perquè els impactes de les decisions energètiques que cal prendre repercutisquen sobretot en els grups socials que tenen millors condicions econòmiques i no augmenten les desigualtats.

És el moment de promoure les energies renovables, de fomentar l'autoconsum, l'estalvi i l'eficiència energètica; d'impulsar la rehabilitació dels habitatges en compte de la construcció nova; de pacificar el trànsit de les nostres ciutats i fer-les més sanes i habitables, facilitant els desplaçaments a peu, amb bici o amb transport públic col·lectiu, i reduint l'ús dels cotxes; de consumir productes ecològics i de proximitat; de reduir el consum de carn i apostar per la dieta mediterrània; de buscar una vida més rica en relacions humanes que en la possessió d'objectes materials; de reivindicar el tren convencional com a mitjà de transport interurbà per a les mercaderies i per a les persones; de repartir el treball entre tots i totes, també el treball de cura de les persones, imprescindible per a la vida; d'exigir envasos reutilitzables i sense tòxics; de separar i compostar els nostres residus orgànics; de fomentar la cooperació humana per davant dels interessos mercantils...

En definitiva, cal transformar a fons el nostre model social i econòmic, i posar la vida en el centre: la vida de totes i de tots, dels habitants del Nord i del Sud, dels que habitem ara el planeta i de les futures generacions.

Pel futur, per la vida, perquè no hi ha un planeta B:

Transformem el món per a no canviar el clima!

Alcoi, 29 de novembre de 2019

Fotos: https://photos.google.com/share/AF1...

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Antonio Gamoneda, poeta

30 November, 2019 - 20:57

Durante la dictadura franquista estaba el pelotón de fusilamiento y ahora tenemos los desahucios, el desempleo, el maltrato a los inmigrantes… Todo eso lo originan los mecanismos del poder económico.

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Antonio Gamoneda, poeta

30 November, 2019 - 20:57

Cabe pensar que la democracia es la máscara sonriente del capitalismo mundial. Máscara y sonrisa. Es lo que hay.

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Antonio Gamoneda, poeta

30 November, 2019 - 20:56

Votando a cualquiera de ellos, en relación con la causa real de los hechos, estoy votando lo mismo. Voto sistema: democracia ficticia más dictadura económica encubierta.

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Vox: Estrategia de contención

30 November, 2019 - 00:00

La descomposición y desprestigio de los discursos políticos en nuestras sociedades durante los últimos años han generado en mucha gente una muy cierta conciencia crítica, un despunte de lucidez, una inquietud que ya no se deja(ba) embaucar por los hipnotizadores, por las viejas siglas de la política. Mucha gente ha experimentado como realidad inmediata un engaño profundo y una decepción por las promesas prometeicas de los diferentes discursos. La teoría política está enfrentada con la realidad vital de muchas personas. La escasa adecuación del teoricismo simbólico y dialéctico de los discursos políticos con la realidad del mundo ha originado una crisis de representatividad: ha resaltado la calidad puramente fantástica de la ciencia política, ha engrosado los marcos antes difuminados que insertan estos discursos en el estricto ámbito de la ficción.

Rasgar el velo que envolvía al espectador con la función, la realidad con la teoría; romper ese silencio cómplice, encender las luces de la habitación, provoca la constatación más trágica de la modernidad, el final del hechizo. Mediante estrategias muy diversas hemos sido embaucados para creer en el supermercado ideológico, se nos ha dicho que la virtud política consistía en reflexionar y documentarse sobre qué papeleta, de entre un surtido de tres o cuatro colores, era dado elegir. Pero nuestra propia estancia en el mundo, nuestra experiencia, nos desengaña, nos hace incómodos en nuestra butaca. Cada vez más gente entiende en sus propias carnes, sin que ésto sea un nuevo color político, la calidad artificial, tramposa y embustera de la politiquería, de toda ella.

El parlamentarismo viene arrastrando esta crisis orgánica de representatividad desde hace décadas. La abstención crece cada nuevos comicios, pero sobre todo, el pensamiento político languidece. Los discursos ya no significan nada, no dicen nada, son pura fraseología vaciada de contenido sólo vertida con intención de enfrentar a la otra facción. Izquierda y derecha no conforman ya ningún debate político, tan sólo son categorías que se utilizan como disyuntiva para generar la sensación de enfrentamiento. Lo importante es la escenografía, el combate, desdecir al otro mientras aquél me desdice a mí. Esta dialéctica impone una necesidad de mutua dependencia. Las viejas fórmulas ya han sido ensayadas, han evidenciado su fiasco y, a falta de nuevas ideas, ideas originales de raíz, izquierda y derecha se definen como polaridad enfrentada más que como proposiciones originales. Están definidas en negativo, en el combate al contrario y, por tanto, se necesitan mutuamente.

Esta realidad, observable por cualquiera, somete al parlamentarismo, ya de por sí limitado y tramposo, a una situación de radicalidad encendida. El turnismo político en la actualidad deviene en un movimiento pendular más acusado. La polarización de los no-discursos responde a esta representación en el Parlamento con tintes de batalla final. Sólo un nuevo pico acusado de tensión política hace a los rezagados que aún están sentados viendo el teatrillo político permanecer atentos y vociferar por su elenco predilecto. Mientras la sala se vacía, los huérfanos de afecto, los más ingenuos, aquéllos que se autoengañan, los de floja voluntad; todos ellos, los del morbo escénico, los atormentados, los interesados que de ello cobran, los cómodos en sus butacas; mientras el buen público abandona, ellos siguen sentados. Las dinámicas colectivas de ilusión de pertenencia, la disolución individual en el grupo, la irreflexión y las bajas pasiones se acentúan para los que se quedan, mientras que quienes se van abandonan el barco aquejados de un desengaño que sufren a título individual.

Podemos, Cs, Vox: estrategias de contención

Para encauzar a los descontentos, para contener a los nuevos indómitos y hacer de contrafuerte del templo democrático en ruinas, el Parlamento agrega nuevas realidades, inventa y crea partidos que casualmente responden a pulsiones sociales del momento. En nuestra corta historia reciente de turnismo polítco, ha habido dos momentos clave de confección a medida del traje del emperador: la creación y promoción visceral de Podemos, y la creación y promocion visceral de Vox. Ciudadanos es ese tercer eje sobre el que pivota la imantación política en la actualidad, quizás el más nefasto en el sentido de lo acomodaticio, la banalidad, la pereza mental y la falsa modestia.

Podemos fue el primer producto lanzado con ánimo de revertir la disuasión que las mentiras políticas habían generado. Podemos perpetuó la duración del hechizo parlamentario gracias a su neolenguaje buenista y su simulacro asambleario; fue el gran secuestro de la juventud, un gran golpe al pensamiento creativo y libre de la calle. La herida aún sana en muchos a quienes ha dejado huérfanos de confianza. Para otros, esa herida fatal ha devenido en ansias de revancha. El odio acumulado hacia los renombres del partido es quizás el mayor capital del que se valen los nuevos estafadores para erigir su fortaleza. El desprestigio de la izquierda es incólume, imparable y Podemos capitaliza su mayor expresión, pues su credibilidad fue levantada sobre el antiguo cementerio de la izquierda. Esta doble derrota de la izquierda moderada y radical es una realidad compartida en todo Occidente. Desde hace décadas la izquierda era un cadáver político en avanzado estado de putrefacción, pero a su naufragio intelectual se ha sumado su desprestigio en la calle. Son precisamente estos abusos, los delirios de esta izquierda moribunda y enloquecida los que han prendido de nuevo la mecha del descontento civil.

Para frenar la estampida de descrédito y la huída de las instituciones ha aparecido Vox. De la misma forma que hizo la izquierda vanguardista con Podemos, la derecha se ha lavado la cara para formularse como creativa, original y necesaria. El cementerio sobre el que levanta Vox bandera es un doble erial; por un lado, está la vergüenza de la derecha tradicional, que ha replicado sin pudor las memeces izquierdistas, y por otro está el propio estercolero de la izquierda. En la práctica, Vox se formula como solución institucional, como nueva papeleta, una argucia ya desgastada quizás en su escenificación final. Vox es el rechazo político mayúsculo, es la renuncia a la horizontalidad, al encuentro popular y al estudio, reflexión y acción sobre el presente alejados de la maquinaria estatal. Vox es un nuevo flanco de contención, que ya capitaliza cantidad de buenas voluntades que, en su ausencia, podrían estar poniéndose en común para tejer redes de encuentro, apoyo, reflexión y acción sobre nuestras vidas. Vox es volver a delegar, volver a confiar y volver a entregar el destino político a políticos de profesión. Vox es volver a reafirmar el parlamentarismo, es confiar en el Estado. Al igual que hizo Podemos, Vox, sus dirigentes, se han apoderado de discursos de descontento que se estaban dando de forma genuina a nivel popular. Han instrumentalizado el rechazo civil al feminismo y a la sustitución cultural en marcha, a la vez que intentan reafirmar la identidad española con arreglo a un patriotismo tribal, que no es más que un nacionalismo de mayor diámetro (del mismo signo que el nacionalismo regional que afirman combatir). Quienes hoy confían de buena fe en Vox, quienes se han dejado hipnotizar por el poder de la publicidad política, son la imagen especular del 15M que terminó votando a Podemos, y la caída anunciada del prestigio de Vox, por todas las inconsistencias que contiene y en tanto van encabezados a incumplir sistematicamente lo que ahora vociferan, igual que hiciera Podemos; su caída, dejará muchos huérfanos y enfurecidos

Hay algo mas. Mientras Vox se alimenta ahora mismo del fiasco de Podemos y el descrédito del progresismo, la izquierda necesita del ascenso y obra de Vox y de la nueva derecha para renacer. Es por ello que desde que Vox ha sido termómetro social, ha recabado voto y trozo del pastel, la estrategia mediática del progresismo ha pasado del silencio sobre su existencia o el insulto sobre su programa a la moderación en los discursos. La izquierda sobrevive en un estado tan raquítico de existencia que sólo un desprestigio ajeno puede devolverle atención. Este juego propio del politiqueo más infame debería hacer desistir al que por castigo ahora elige a Vox. El voto por Vox es poner a Vox contra las cuerdas, es hacerles responsables de cumplir, ante lo que la izquierda, por fin, se frota las manos. La única forma de abandonar un juego tan sucio y no ser instrumento de operaciones de manipulación masiva es desconfiar del Parlamento. El ritual del voto sólo sirve, además de para poner políticos-funcionarios y quitar otros, además de para hacer cambios insignificantes, nimios; además de para hacer a los discursos caer y renacer con más fuerza; el voto sirve, además, para mantener una hemiplejia mental indecente, una parálisis, un culto y una gran mentira, la mentira de la libertad política en el Parlamento.

Aexei Leitzie

Fuente: https://alencuentrodequienbusca.wor...

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Las asambleas romanas de la República

30 November, 2019 - 00:00

Introducción

El sistema político de la República Romana no se creó de la noche a la mañana, sino que fue producto de una larga evolución histórica a lo largo de varios siglos. El Estado romano es una comunidad de ciudadanos libres que tiene los caracteres de una ciudad-Estado. Pero, por encima de esta comunidad, está superpuesto el concepto abstracto de res publica, es decir, el conjunto de los asuntos que interesan al pueblo por ser beneficiosos para el interés común. No es por tanto el pueblo el que toma las decisiones políticas directamente; más bien éstas son competencia de tres tipos de instituciones públicas: las magistraturas romanas, el senado romano y las asambleas romanas.

¿Qué eran las asambleas romanas?

Las asambleas populares romanas, de acuerdo con el carácter de ciudad-Estado de Roma, incluían a todos los ciudadanos con plenos derechos para servirles de vía de participación política, pero… ¿qué era ser ciudadano romano en la República? Grosso modo, se era ciudadano romano por nacimiento o por naturalización, cumpliendo en ambos casos una serie de condiciones. También había otros casos de acceso a la ciudadanía más extraordinarios, como el de la emancipación, es decir, cuando un esclavo recibía de su amo la libertad.

No obstante, no todos los ciudadanos tenían el mismo grado de derechos civiles y políticos, al menos en los primeros siglos de la República. Frente al ciudadano que disfrutaba plenamente de estos derechos, el civis optime iure, estaban los ya mencionados libertos, privados del derecho de acceder a las magistraturas hasta la segunda generación. También encontramos a los llamados cives sine suffragio, ciudadanos romanos sin derecho de voto por ser originarios de otras ciudades itálicas.

Características de las asambleas romanas

Entre las funciones de estas asambleas de la República romana estaban las de elegir a los distintos magistrados, votar las leyes, decidir las declaraciones de guerra y acordar las conclusiones de los tratados. Asimismo, contaban con competencias en materia penal para crímenes contra el Estado en calidad de máximo tribunal de apelación.

En las asambleas romanas antiguas no existía el principio de representación, es decir, que la presencia física en la asamblea era imprescindible si se quería participar en la vida política de Roma. Además, la reunión de los ciudadanos no era tumultuaria, sino compuesta por la suma de grupos, en los que todo el pueblo romano se ordenaba según tres principios: el gentilicio, el territorio y la fortuna personal. De este modo, en base a estos principios las votaciones no se realizaban de forma individual sino por medio de al menos tres asambleas romanas: los comicios curiados o por curias, los comicios centuriados o por centurias, y los comicios por tribus. Cada una de ellas representaba al conjunto total de ciudadanos romanos con plenitud de derechos, pero lo hacían desde distintos puntos de vista. Para comprender mejor este complejo sistema de instituciones, vamos a verlas más detenidamente.

Tipos de asambleas romanas

Asambleas romanas: los comicios curiados

Las asambleas romanas más antiguas (se remontan a los tiempos de la monarquía), eran las basadas en el principio del gentilicio, es decir, los comicios curiados. Esta agrupación, reducida en la República a puro formalismo, no tenía casi ninguna vigencia en plena época histórica de Roma, hasta el punto de que muchos ciudadanos ignoraban la curia a la que pertenecían.

De hecho, la asamblea quedó reducida a un simple símbolo estatal y llegó a ser sustituida a veces por 30 lictores que representaban a las 30 curias en las que se dividía el pueblo romano. A pesar de ello, los comicios curiados tenían unas pocas funciones religiosas y políticas protocolarias pero importantes para la vida pública, entre las que destaca la votación de la lex curiata de imperio, es decir, la concesión formal de imperium al magistrado correspondiente.

Asambleas romanas: los comicios centuriados

Los comicios centuriados eran las asambleas romanas más importantes de la ciudadanía. Estaban basadas en el principio de organización de las centurias del ejército, agrupadas en clases censitarias según la fortuna personal. De esta manera, cuantos más recursos económicos pudieras aportar para servir en el ejército, mayor era tu clase censitaria.

Aunque se desconoce con seguridad su origen, sí que sabemos que al menos desde finales del siglo IV a.C. el número de centurias era de 193, 18 para los caballeros y 175 para los infantes. Éstos últimos se agrupan en cinco clases censitarias: 80 centurias en la primera clase, 20 de la segunda a la cuarta clase, y 30 en la quinta clase. Si lo sumamos todo nos da 170 centurias, a las que se suman las cinco restantes formadas por los auxiliares del ejército (herreros, carpinteros y músicos) y los proletarii, es decir, los individuos que, al no poseer ni un mínimo de fortuna, solo podían contribuir al Estado con el servicio militar de sus hijos.

Como esta clasificación se sustentaba en la estimación que los censores hacían de las fortunas de cada ciudadano, se comprende que las clases inferiores y sus centurias contaran con muchos más individuos que las superiores. En otras palabras, los grupos de mayor rango en el censo, que incluían a muchos menos ciudadanos, tenían el mayor número de centurias. Además, cada grupo se subdividía después en números iguales de centurias en base a la edad de sus miembros. Así, los ciudadanos de 18 a 45 años constituían las centurias de iuniores, mientras que los ciudadanos a partir de 46 años formaban las centurias de los seniores. Si tenemos en cuenta que las votaciones no se hacían por recuento simple de voto individual sino por centurias, es fácil entender por qué una minoría de ciudadanos ricos tenía el dominio político sobre una minoría de ciudadanos más humildes.

Así pues, dado que había 193 centurias, y por tanto, 193 votos, la mayoría absoluta se alcanzaba con 98. Si repasamos los números que ofrecí arriba, con una sencilla suma veremos que este número era precisamente la suma de las centurias de los caballeros y las de la primera clase de infantes. De este modo, cualquier pacto entre los dos grupos más privilegiados hacía que cualquier votación saliera adelante y ninguna votación de los demás grupos resultara efectiva. Por ende, a nivel práctico eran pocas las veces en las que las centurias de las clases inferiores llegaban a ejercer su derecho al voto.

Asambleas romanas: los Comicios por tribus

Si los comicios curiados se basaban en el gentilicio y los comicios centuriados lo hacían en la fortuna personal, los comicios por tribus se sustentaban en el reparto de los ciudadanos por las circunscripciones territoriales (tribus) que abarcaba el Estado romano. Estos distritos se dividían en urbanos, correspondientes al casco urbano de Roma, y rústicos, cuyo número fue creciendo a medida que Roma se expandía por la península italiana. De hecho, no fue hasta el año 241 a.C. cuando se fijó el número definitivo de tribus rústicas en 31, de manera que el total de tribus ascendía a 35. A partir de ese momento, todo nuevo territorio que Roma conquistaba en Italia quedaba adscrito a una de las 35 tribus existentes.

En la comitia plebis tributa (formada solo por plebeyos) y en la comitia populi tributa (incluía a todo el pueblo) cada tribu tenía un voto, pero la representación era injusta puesto que era poco probable que los ciudadanos más pobres que vivían en el campo pudieran viajar hasta Roma solo para ejercer su voto. Esto tenía como consecuencia inmediata que el voto de las tribus rurales lo decidían casi siempre sus miembros más ricos, que eran los únicos que se podían permitir el viajar a la urbe para participar en la asamblea.

Grabado del siglo XVIII que representa a un tribuno de la plebe presidiendo una de las asambleas romanas

Ambas asambleas podían elegir a magistrados solo a partir de los candidatos propuestos, y carecían de cualquier poder sobre las propuestas de leyes, ya que solo podían aceptarlas o rechazarlas, no enmendarlas. Aparte, quienes quisieran hablar tenían que ser autorizados por el magistrado que presidía la sesión, normalmente un aristócrata que favorecía los intereses oligárquicos.

Bibliografía

BRAVO, G. (1998): Historia de la Roma Antigua. Madrid: Alianza editorial.

CAMPBELL, B. (2013): Historia de Roma. Desde los orígenes hasta la caída del Imperio. Barcelona: Crítica.

NOVILLO LÓPEZ, M.A. (2012): Breve historia de Roma. Madrid: Nowtilus.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (2007): Historia de Roma I. La República Romana. Barcelona: Ediciones Cátedra.

ROLDÁN HERVÁS, J.M. (1990): Instituciones políticas de la República Romana. Madrid: Akal.

Fuente: https://historiaeweb.com/2019/11/07...

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