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Actualizado: hace 48 min 58 seg

Not bombs

8 June, 2019 - 00:00

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No lo llames censura, llámalo derechos de autor

8 June, 2019 - 00:00

X-Net

Con la aprobación en el Parlamento Europeo del texto final de la directiva de Copyright, la Unión Europea ha perdido la oportunidad histórica de desarrollar legislaciones de derechos de autor adaptadas a Internet y al siglo XXI. Finalmente lo que se ha votado es un texto tecnófobo, hecho a medida de los monopolios del copyright y que además no garantiza el derecho de los autores a vivir dignamente de su trabajo.

Solo servirá para recortar libertades y censurar a destajo, bajo la perspectiva delirante de que todo lo que no produce moneda contante y sonante para las majors –¡ojo! no para los autores– debe ser prohibido y eliminado. Una tragedia para los trabajadores del mundo de la cultura que por otra parte una vez más han sido frivolamente incapaces –salvo contadas, valientes y loables excepciones– de informarse de que va realmente el asunto. Han tragado pasivamente con la versión de sus amos y, con victimismo y gula, han sido el altavoz principal para la propaganda liberticida sin siquiera haberse enterado de que todo esto no beneficiará sus derechos, pero si va de eliminar los de todos.

Las alarmas saltaron hace casi dos años cuando descubrimos que, más allá de ser una propuesta de derechos de autor obsoleta, se estaba usando como caballo de Troya para introducir vigilancia, procesamiento automático de datos, gobierno por algoritmos opacos, censura sin mandato judicial, etc…

Esta amenaza que se ha consumado hoy para derechos tan básicos como la libertad de expresión o el acceso a la cultura y a la información se centra en las trampas ocultas principalmente en dos artículos:

Artículo 13 (luego 17): prohibido subir contenidos sin licencia

Se considerará a las plataformas -desde servicios mediano de alojamiento web hasta gigantes de Internet- responsables de cualquier infracción de derechos de autor que cometan sus usuarios y se les conmina a tomar medidas preventivas: o sea ya no se trata de eliminar contenido sino directamente de impedir que se suba. Naturalmente nadie les obliga a nada. Solo se les hace responsable de lo que suban sus usuarios. Es como si al vendedor de coches se le responsabilizara de los delitos viales comentidos por sus compradores. Esto solo puede desembocar en el filtrado algorítmico de subida (upload filters) de absolutamente todo. Es decir censura previa, automática y masiva de internet. Recientemente Youtube impedía al pianista James Rhodes subir un vídeo suyo tocando a Bach al piano. Este tipo de “errores” que siempre juegan a favor de la privatización del dominio público forman parte del dia a dia de todos los autores que usan Youtube. Y no solo estamos hablando de “errores” que privatizaron el dominio público. Estamos hablando de la dificultad o imposibilidad de subir a internet cualquier tipo de obra derivada: parodias, memes, remezclas, fandom, sátiras… la esencia misma de la cultura y de la libertad política y de expresión.

Artículo 11 (luego 15): Prohibido enlazar sin licencia

La propuesta del artículo 11, conocida como “Linktax” –impuesto al enlace– crea un nuevo “derecho” económico para la patronal de la prensa escrita. Este “derecho” además implica restringir indefinidamente la posibilidad de citarla. Si esto te suena absurdo, arbitrario y contraproducente, te invitamos a leer la propuesta en sí, un texto ambiguo que el jurista Andrej Savin ha definido como “el peor texto legal que he visto en mis 23 años de carrera académica”. Ante esta indefinición, lo más seguro para cualquier plataforma será no enlazar a ningún medio sin permiso explícito.

Esta medida perversa sería el equivalente a nivel europeo al Canon AEDE que ya está vigente en España y Alemania, un canon del que sus propios promotores se lamentaron tras el cierre de Google News en España por su aprobación. El Canon AEDE es paradoxal y los impulsores de esta iniciativa saben que no funcionará en Europa. Por ejemplo, desde Xnet destapamos que el gran grupo editorial Axel Springer se estaba pagando a sí mismo –se enlazaban para pagarse– en una estrambótica simulación de que “todo va bien”.

¿Que pretenden con esto? ¿Qué sentido tiene que la patronal de la prensa presione para aprobar una leyes que impiden que enlaces, difundas y comentes sus contenidos? ¿Se trata solo de la mezcla de ignorancia y avaricia que te llevaría a pegarte un tiro en tu propio pie? Hay un poco de eso sin duda, pero más bien creemos que se trata de la mezcla de ignorancia y avaricia que te lleva a sacarte un ojo para que a tu enemigo le saquen dos. Con leyes de este tipo la patronal de la prensa podría acosar legalmente hasta el cierre a agregadores sociales y comunidades como Meneame o Reddit, eliminando a cualquier nuevo competidor y consolidando su posición monopolística. Convirtiéndose en la única voz en un Internet en el que solo hablaran ellos y que aspiran a convertir en una nueva televisión.

Todo esto que parece una distopía de ciencia ficción, un intento imposible de ponerle puertas al campo o una profecía lúgubre exagerada por activistas preocupados ya se está implementando hoy en día en las grandes plataformas.

De momento existen dos opciones.

Modelo Spotify

Se trata de que la plataforma adquiera todas las licencias nacionales e internacionales y disponibilice todos los contenidos unidireccionalmente impidiendo a los usuarios la subida. Incluso así, en el caso de Spotify, uno de los pocos gigantes que puede permitírselo hoy en día; pagar a los monopolios de derechos de autor ha encarecido tanto su actividad que su sostenibilidad no está garantizada a medio plazo a pesar de su éxito comercial. Si este es el caso de Spotify, podemos imaginar qué pasará con las medianas empresas en internet. Este modelo tiene otro defecto que ya es obvio para la mayoría de los artistas. La cantidad de dinero final que reciben los autores reales es cero o próxima a cero.

Modelo Facebook/Google

Estos nuevos monopolios de Internet se niegan a compartir su tarta con los viejos monopolios del copyright así que optan ya por el filtrado masivo y automático de todos los contenidos. Su adaptación al artículo 13 será más fácil. Bastará con que los mecanismo de filtrado sean ahora previos a la subida. Esta tecnología, además de opaca y exclusiva, es muy cara y su obligatoriedad hará casi imposible que surjan y prosperen competidores de estos gigantes. Google gastó unos 100 miliones para crear la tecnología que le ha permitido hasta ahora responder a las reclamanciones por copyright que les llegan de lo que es tan solo el 1% de sus usuarios.

El efecto que tendría estas normas arbitrarias sobre la libre conversación en Internet y sobre la difusión y acceso a la cultura y a la información es devastador.

Los derechos de autor son importantes. ¿Pero de qué derechos hablamos? ¿Y de qué autores? Una propuesta democrática con vocación de consenso amplia que hubiese aspirado a garantizar el trabajo digno de los autores sin vulnerar derechos fundamentales de los ciudadanos debería haberse enfrentado audazmente y por fin a los monopolios del copyright y a entidades de gestión bajo sospecha cuando no directamente investigadas, juzgadas y condenadas como la SGAE. También debería haber partido de la base de que el concepto de autor o medio ha cambiado en los últimos 20 años. Desde el inicio de la web 2.0, el contenido generado por los usuarios ha pasado de ser un interesante experimento social a la realidad digital en la que nos sumergimos cada día. El contenido generado por los que antaño eran “grandes” medios no llega al 5% del tráfico de Internet en una sociedad como la española. La UE a perdido una oportunidad de tratar a sus ciudadanos como generadores de contenido y no como simples ladrones de los contenidos de una élite. Ninguna empresa, medio o autor ha escrito la wikipedia, convertido la Red en el repositorio de todos los videos del mundo o generado millones de tuit al día. Nosotros, la gente, lo hicimos. Internet no es de ellos.

Las amenazas ocultas dentro de la directiva de copyright que se ha aprobado hoy forman parte de un intento de volver a meter el genio dentro de la botella e instaurar una inquisición que permita por fin controlar internet. Nuestros políticos y grandes empresas envidian a China como modelo. La idea inicial de los padres y madres de la World Wide Web y de Internet tal y como lo conocemos, la idea de una arquitectura abierta para compartir enlaces sin cortapisas, fue clave en su éxito. Esta arquitectura se modificará radicalmente si se aplica está directiva tal y como está concebida Ahora la UE quiere crear un Internet con licencia: como somos una sociedad civilizada no se puede llamar censura, así que la llaman Copyright.

En la votación final todo el poder y dinero ha estado de un lado. La gente que nos situemos del otro lado-a favor de la libertad de expresión, de un internet abierto y de un copyright adaptado al s.XXI que permita a los autores vivir dignamente y no de las migajas de las entidades de gestión- en la mayor movilización que ha habido contra una directiva hemos sido vilipendiados, llamados ladrones, piratas y acusados de supuestos absurdos. Nuestra movilización no les ha impedido aprobar esta aberración, pero si hacerlo camuflado como algo positivo.

La ciudadanía activa por los derechos civiles en internet seguiremos cumplirendo con nuestra obligación y dando la batalla. Internet tiene memoria y los eurodiputados que han votado a favor de esta aberración deben asumir las cnsecuencias en las proximas elecciones. Seguiremos luchando ahora y durante la transposición de la normativa en España para preservar un Internet libre, herramienta de democracia y de futuro con o sin ayuda de “los artistas” o la “izquierda parlamentaria”, pero no sin constatar con amargura el peligroso futuro para la libertad de expresión y de información y nuestras libertades todas en el nuevo contexto de la era digital, donde una y otra vez se mata a la herramienta y al mensajero para preservar un statu quo que no debe perdurar.

Actualización del texto publicado en el nº 70 de la Revista Mongolia: https://www.revistamongolia.com/not...

Xnet es el grupo fundador en España de la coalición #SaveYourInternet compuesta por grupos internacionales tan icónicos como la Electronic Frontier Foundation (EFF) y grupos de todos los países de la Unión Europea unidos para coordinar la campaña sobre los peligros ocultos en la nueva Directiva Europea sobre Copyright.

Fuente: http://xnet-x.net/aprobacion-direct...

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Acerca del racismo

8 June, 2019 - 00:00

Diego Sztulwark

La racialización de las poblaciones es unos de los dispositivos fundamentales del neoliberalismo, afirma Miguel Mellino, antropólogo argentino y activista del movimiento antirracista italiano y europeo. Profesor en la Universidad de Nápoles “L'Orientale”, autor de La crítica postcolonial. Descolonización, capitalismo, cosmopolitismo en los estudios poscoloniales (Paidós), La cultura y el poder. Conversación sobre los ‘cultural studies' con Stuart Hall (Amorrortu).

¿A qué le llamas “negritud”?

Podemos dar dos definiciones de negritud: una ‘historiográfico-literal', y otra de tipo ‘sociológico-estructural'. Ambas constituyen los dos vértices de lo que se ha llamado, en la tradición de los ‘Black Studies”, la imaginación política radical negra. La primera, nacida en los años '30 por intelectuales caribeños y africanos como Aimé Césaire (Martinica), Leopold Senghor (Senegal) y Leon-Gontran Damas (Guyana Francesa), ha creado el neologismo “negritud”, con un significado antropológico, filosófico y político que reivindica las “civilizaciones africanas”, la herencia africana (negra) en todas las culturas e identidades de los grupos afro-descendientes del mundo. El movimiento de la negritud fue una de las primeras expresiones globales de lo que más tarde se llamaría “orgullo negro”: se trataba de la reafirmación positiva de una identidad cultural negada, inferiorizada, patologizada y también racializada por los dispositivos de poder y saber coloniales. Se trató de uno los afluentes mas importantes de la potencia cultural y política de los posteriores movimientos anti-coloniales en Africa y en el Caribe, pero también el Black Power de los años '70, principalmente en Estados Unidos.

Este movimiento tiene conexión con Franz Fanon y el proceso de descolonización argelino.

Exacto, el texto de Fanon Los condenados de la tierra fue uno sus referentes más inmediatos. El movimiento de la negritud consideraba —desde su concepción profundamente humanista y no sin contradicciones— lo racial como una construcción ideológica, política y cultural colonial, una invención occidental si se quiere. Pero no negaba, sino que enfatizaba el proceso histórico y cultural surgido de esa invención.

¿Cómo se conecta esta definición literaria o cultural de la raza con lo que llamaste la concepción “sociológico-estructural”?

La complejidad política de la cuestión racial surge, precisamente, de esta conexión. Ya en Estados Unidos una corriente sociológica y literaria desarrollada por autores africano-americanos —como W.E.B. Du Bois (The Souls of Black Folk; Black Reconstruction) y Richard Wright (Native Son, Black Boy), o caribeños como C.L.R. James (Black Jacobins) entre otros— investigaban en sus obras lo que hoy podemos llamar el racismo como “fenómeno estructural” moderno, es decir como condición estructural de la producción y reproducción social de las sociedades coloniales y post-coloniales y como elemento base de la construcción de los Estados naciones surgidos de la dominación colonial.

¿Cual es la importancia política actual de estos movimientos?

Creo que obligan a repensar toda una serie de cuestiones mediante las cuales se fue formando el antagonismo político occidental: desde el concepto de humano dominante en la cultura y en los saberes modernos, hasta la dinámica de la desigualdad, del internacionalismo y de la lucha de clases, ya que el “marxismo blanco” europeo (y no solo) había minimizado la cuestión racial, considerándola como una simple superestructura, cuya verdad estaba siempre en otra parte: en la economía, en la división del trabajo, en la manipulación política, etc. De aquí en adelante la raza, visibilizada como dispositivo material de dominio global, tiende a afectar los conceptos clave del pensamiento social moderno: sujeto, clase, capitalismo, proletariado, Estado, nación. “El problema del siglo XX es la línea del color”, supo decir alguna vez Du Bois. Más categórico, Fanon: “En los contextos coloniales el racismo no es una superestructura. Se es rico porque blanco, se es pobre porque negro. En los contextos coloniales (se podría agregar hoy también post-coloniales) hay que distender el marxismo”.

¿Cómo ingresa el concepto de raza en la modernidad occidental?

El concepto de raza moderno y occidental tiene su origen, según Aníbal Quijano, en la intersección de dos acontecimientos clave de la modernidad: la conquista de América y el surgimiento del capitalismo como modo de producción global. Los nativos de América Latina son los primeros sujetos modernos en ser calificados como “razas” por el dominio colonial, puesto que la racialización es el primer justificativo del dominio al que acudió el capitalismo colonial: un sistema estructurado sobre el extractivismo, la esclavitud y una jerarquización de la ciudadanía establecida a partir de una división y control racial del trabajo. A partir de ese momento, todas las categorías étnico-geográficas del pensamiento social —“europeo”, “indígena”, “oriental”, “africano” y “occidental”– serán categorías racializadas.

Menos conocido es el segundo laboratorio racial de la historia, que se da con la conquista inglesa de Irlanda. La racialización inglesa del nativo irlandés durante la conquista colonial –en la que el cristianismo está muy presente— es el laboratorio principal del sistema racial de la plantación esclavista que se desarrollará más tarde en el sur de Estados Unidos y en el Caribe. Fue sólo durante la trata de la esclavitud a partir del siglo XVII que la raza comienza a materializarse como dispositivo de gobierno a través de la línea del color. El de raza es un concepto moderno que reúne muchas influencias, entre ellas la matriz sexual-patriarcal y de genero del concepto de raza.

¿Porqué seguir hablando en términos de razas cuando ya sabemos que se trata de un término sin fundamento biológico?

En primer lugar, raza y racismo no siempre fueron categorías asociadas a una concepción biológica o fenotípica de las supuestas jerarquías sociales. Racismo biologicista, racismo pseudo-científico y racismo asociado al color de la piel representan solo momentos en el desarrollo del racismo como dispositivo de dominio. Como sabemos, la idea de la existencia de razas humanas no tiene ningún fundamento biológico. Sin embargo, esto no quiere decir que raza y racismo como dispositivos de dominio hayan desaparecido. Me parece entonces que habría que pensar el poder de estos dispositivos más allá de su falacia constitutiva. Por eso propongo pensar la raza como un discurso: las razas no existen, no tienen ningún fundamento más allá del mundo social, pero el discurso (histórico-colonial) de la raza sigue teniendo efectos materiales y simbólicos sobre los cuerpos, sobre las poblaciones y sobre la constitución material de las sociedades contemporáneas. Algo que se ve muy bien en la construcción actual del migrante como enemigo público, como otro, como inferior, como diverso, etc. Raza y racismo están a la base de lo que llamamos la colonialidad del presente.

¿Cómo funciona el discurso del racismo actualmente, cómo funciona ese dispositivo especifico y moderno de poder?

Propongo abordar el racismo como una tecnología moderna de gobierno de poblaciones y territorios, cuyo fin es la extracción de plus-valor de las sociedades, es decir, que procura incrementar la potencia productiva capitalista de un determinado tejido social. Lejos de ser un elemento irracional, anacrónico o residual, el racismo forma parte del dominio capitalista moderno. Dentro de las concepciones de la economía política racial moderna, la explotación racial y post-racial, la segregación, marginalización y el despliegue de la violencia securitaria sobre determinados grupos, funcionan como una condición mínima para la productividad del entero entramado social. El racismo representa, por tanto, una “condición estructural” de producción de las sociedades modernas. El racismo es un hecho social total, y por tanto resulta insuficiente hablar sólo de un “racismo institucional”. Raza y racismo atraviesan —fracturan— la estructura de clases y la producción de los géneros como dispositivos de poder. Si aceptamos estas definiciones de racismo, de su rol y función como dispositivo productivo, creo que está claro por qué es tan necesario al neoliberalismo, un sistema económico que se funda sobre la jerarquización de la ciudadanía y sobre la desigualdad estructural como elemento de movilización social, en el sentido empresarial y de competitividad general de la expresión.

Visitando librerías de Buenos Aires notabas la ausencia de bibliografía sobre la negritud.

Es llamativo que buena parte de la producción teórica y literaria “negra” esté prácticamente ausente del panorama intelectual y cultural argentino. En las librerías de Buenos Aires, muy nutridas de traducciones de lo que se publica en Europa y en otros lugares, es difícil encontrar textos pertenecientes a la tradición africano-americana, teórica y literaria. Quizás se deba a una cierta invisibilidad histórica de la cuestión racial, una ceguera motivada por una cierta mitología de la integración en la Argentina, cierta auto-narración de lo nacional y popular como automáticamente superador de las diferencias y de las viejas jerarquías raciales coloniales. La realidad, como sabemos, está muy lejos de todo eso: “el crisol de razas” es parte de un discurso dominante que no termina de cuajar con la realidad material y cotidiana del racismo en la Argentina, ni tampoco con la colonialidad del Estado nacional. La pregunta un poco banal que haría es esta: ¿por qué leemos, y tenemos como punto de referencia, autores norteamericanos y europeos “blancos”, cuando la reflexión negra en estos lugares nos habla mucho más de nuestra historia y de nuestros problemas?

¿Cómo afectó el peronismo el modo de concebir la cuestión racial en la Argentina?

El peronismo ha puesto de manifiesto la articulación de la línea del color en Argentina. El 17 de Octubre se puede considerar como la irrupción de la articulación especifica de la cuestión racista/racial en Argentina. Pienso en el peronismo en su dimensión de movimiento desde abajo más que en sus figuras institucionales de poder. El peronismo fue y es el síntoma de la articulación racial del capitalismo en la Argentina: como representante de lo que podemos llamar la negritud del país, por un lado trató de incluir en la ciudadanía todo aquello que el liberalismo-racista había dejado afuera, pero por otro lado no logró quebrar la colonialidad del Estado nación argentino: el límite mismo de esa imposibilidad es el discurso peronista sobre la cuestión indígena.

Una parte del problema fue seguramente la concepción nacional-popular y también de izquierda o marxista de la lucha política en la Argentina: allí donde se veía nación o clase había que haber visto también ‘raza' como un elemento problemático de quiebre —de discontinuidad— en la producción de jerarquías e identidades políticas internas, es decir del espacio social nacional. El tema siempre estuvo presente, pero como un espectro: lo que falta es una articulación teórica de la cuestión racial/racista en Argentina.

elcohetealaluna.com

Texto completo en: https://www.lahaine.org/bH0q

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Más FEINDEF 4

7 June, 2019 - 00:00

Como continuación a varios actos de protesta por la celebración de la Feria de Armas FEINDEF, este miércoles día 29, coincidiendo con su inauguración, varios movimientos contrarios a las guerras nos hemos reunido ante el Cuartel General del Ejército pidiendo que no se permita la venta de armas.
Las guerras empiezan aquí, y aquí debemos pararlas.

Fuente

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Las grandes empresas tecnológicas y el capitalismo de vigilancia

7 June, 2019 - 00:00

Mientras que antes era el mundo social y natural el que se veía subordinado a la dinámica del mercado, ahora, según nos dice, ha llegado el momento de sacar rentabilidad de la extracción de nuestra propia experiencia humana.

Mark Kernan
Traducción: Isabel Pozas González.

Hace unos años, después del colapso financiero de 2008, Matt Taibbi, de la revista Rolling Stone, describió a Goldman Sachs, el gran titán del capitalismo financiero, como “un gran calamar vampiro que envuelve el rostro de la humanidad y mete a la fuerza inexorablemente su conducto sanguíneo en cualquier cosa que huela a dinero”. Según Shoshana Zuboff, autora de Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power (“Capitalismo de vigilancia: la lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder”), diez años después, podríamos decir lo mismo, e incluso cosas peores, acerca del capitalismo de vigilancia.

Pero esta vez, es un calamar más grande y mete ese conducto sanguíneo a través de los móviles, las televisiones inteligentes, las tabletas y, dentro de poco, los hogares inteligentes; llega hasta el último rincón de nuestra privacidad individual y colectiva. Lo que se suponía que nos iba a liberar y que iba a estar a nuestro servicio, que era lo que esperaba Tim Berners Lee, el creador de internet, ha evolucionado a lo que él mismo definió como “un motor de injusticia y división movido por fuerzas poderosas que lo usan para sus propios planes”. El registro y mercantilización de nuestros datos, la estructura depredadora de perfiles de usuarios y de vigilancia está en el ADN del capitalismo de vigilancia. Cambridge Analytica solo es la punta del iceberg.

Zuboff señala en su brillante libro que el capitalismo de vigilancia, dominante, furtivo y omnipresente, ha explotado la experiencia humana para recoger materia prima gratuita y traducirla en datos conductuales. El excedente conductual (nuestras emociones, miedos, voces y personalidades) alimenta la “inteligencia de las máquinas” pensantes y luego se reconfigura en productos predictivos. Son productos diseñados especialmente para anticiparse a lo que vas a hacer hoy o la semana que viene a través de la modificación conductual. Pero el capitalismo de vigilancia no solo predice, sino que también nos anima influyendo en nuestro comportamiento a través de anuncios específicos personalizados e intrusivos.

Como dice la autora de un modo tan memorable, una vez que buscamos en Google, Google (y el resto) nos busca a nosotros. La lógica despiadada de las exigencias de la rentabilidad de las grandes tecnológicas nos ha desposeído digitalmente. Mientras que antes era el mundo social y natural el que se veía subordinado a la dinámica del mercado, ahora, según nos dice, ha llegado el momento de sacar rentabilidad de la extracción de nuestra propia experiencia humana.

Nuestros datos, que se han ido recopilando con remordimientos en los últimos años sin nuestro consentimiento real, se han convertido en un arma contra nosotros con eficiencia militar, según declaró Tim Cook, de Apple nada menos, al crear un perfil digital que permite que las empresas nos conozcan mejor que nosotros mismos.

¿Rebuscado o poco convincente? Considera lo siguiente

Los rastreadores de emociones portátiles tienen sensores integrados que miden y rastrean las señales biométricas de su portador (la temperatura de la piel, la frecuencia cardíaca y el pulso). Estos datos se envían a un aparato vinculado mediante tecnologías inalámbricas, como Bluetooth. Entonces se compilan enormes conjuntos de datos que, sin duda, se pueden analizar mediante algoritmos con el objetivo de detectar patrones y correlaciones a partir de los que se pueda predecir el comportamiento futuro. Quizás, cada vez que nos sintamos tristes, nuestros teléfonos nos den un chute de oxitocina o serotonina.

Todo esto se comercializa como bienestar para el consumidor, pero, en realidad, es una agresión a nuestros yos inconscientes que ayuda a los negocios a vender productos oscuros y a aumentar sus ingresos. Extraen esas microemociones y esas sensaciones más íntimas en tiempo real para obtener beneficios.
Justicia indígena (Chiapas, México)
¿Te parece extraño? Vayamos un poco más lejos. Amazon patentó hace poco un diseño “de ahorro de trabajo” para llevar en la muñeca, que monitoriza las manos de los operarios de almacén y los impulsa con más rapidez a prácticas de trabajo más eficiente mediante vibraciones ultrasónicas. No hace mucho, este era el tipo de cosas que aparecía en la ciencia ficción distópica; ahora, una supervisión electrónica a distancia muy restrictiva que haga que los trabajadores no se salgan de los roles asignados se ve como una posibilidad.

En 1983, el Tribunal Constitucional alemán sentenció que las preguntas del censo propuesto eran intrusivas e innecesarias y que se podía producir un abuso de la información. Los tiempos han cambiado

Hace veinte o treinta años, la gente se hubiera indignado ante tales propuestas y vulneraciones de la persona. A finales de los ochenta, los verdes alemanes pelearon con el estado a cuenta de un censo nacional: el eslogan era “Solo se cuentan las ovejas”. En 1983, el Tribunal Constitucional alemán sentenció que las preguntas del censo propuesto eran intrusivas e innecesarias y que se podía producir un abuso de la información. Los tiempos han cambiado.

Hace poco, dos miembros del sacerdocio de la élite digital, Tom Cook y Mark Zuckerberg, exigieron más privacidad y una mayor regulación de internet. Zuckerberg, además, prometió que Facebook “iba a avanzar gradualmente hacia servicios privados y encriptados que permitieran a los usuarios confiar en que lo que hablan entre ellos permanezca seguro”.

Los dos anuncios son desvergonzados, interesados y cínicos y se ejercen en la dirección equivocada. Los principios de confianza, privacidad y comportamiento ético nunca han sido una prioridad cuando desarrollaban su hegemonía digital, social y cultural. Han hecho muy poco por proteger nuestros datos. En realidad, legalmente hablando, son sus datos, y siempre tuvieron la intención de que fuera así. Las leyes que protegen nuestros datos están siendo, desde hace mucho tiempo, socavadas por un laberinto de contratos online y términos y condiciones que nadie lee y que a los que podríamos llamar eufemísticamente un marco regulatorio laxo.

Como muchas de las sedes europeas de las grandes tecnológicas estadounidenses se encuentran en Irlanda, la comisión de protección de datos irlandesa es, de facto, la normativa europea desde que se materializó el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Aun así, el comisionado irlandés dijo el año pasado que no iban a investigar el rastreo secreto por parte de Google de la localización de los usuarios de Android. Supongo que es mejor no molestar demasiado al imperio con ideas de privacidad y derechos y libertades de los individuos. Hace unos años, el antiguo taoiseach (primer ministro irlandés) Enda Kenny dijo que Irlanda era el “mejor país pequeño” del mundo en el que hacer negocios. Quizá se refería a eso.

Silicon Valley, que siempre ha sido una especie de religión cienciológica digital poblada por gente que utiliza el dialecto propio del Atlántico medio como lengua franca, ha roto a sabiendas el pacto social, y ahora que los han pillado y sus beneficios podrían verse mermados, exige que haya una regulación.

Zuckerberg vino a Dublín hace poco y, en un reportaje del Irish Times, que parece un boletín de prensa de Facebook, dijo de las leyes de privacidad en Europa y el RGPD: “Creo que es una buena base que codifica muchos de los valores importantes de las personas, para que puedan elegir cómo son tratados sus datos...”. Facebook ha crecido despiadadamente gracias a una campaña casi religiosa de recogida de datos casi a cualquier precio. Embriagado por las mediciones del comportamiento y rastreando nuestras interacciones, se ha comportado como ese calamar gigante que chupa la sangre, oliendo el dinero donde sea que se agarre a esa curiosidad y debilidad humana.

Los datos que se usan (y esto significa que son recabados sin piedad, explotados y vendidos al mejor postor) no son más que una desviación de las relaciones públicas, lo que sería irrisorio, si no fuera tan obvio. Somos nosotros, y nadie más, los que debemos decidir cómo se usan nuestros datos, si es que se van a usar.

Esto no es más que propaganda interesada de Zuckerberg. Mentiras del departamento de Relaciones Públicas de Silicon Valley para intentar mejorar su “imagen corporativa” empañada. Después de todo, hasta cuando desactivas el rastreo, Facebook te sigue rastreando. Asimismo, te persigue por internet a través del código que implanta en tu navegador. Adiós a la tan aclamada promesa de Zuckerberg de remodelar Facebook y convertirla en una plataforma «“centrada en la privacidad”.

Lo que es aún más irrisorio, Facebook paga al Daily Telegraph como parte de su campaña de marketing para que cuente historias positivas sobre la plataforma bajo el título: “Ser un humano en la era de la información”. Como Orwell podría haber dicho sobre esas piezas propagandísticas: no podríais inventároslo.

Shoshanna Zuboff señala exactamente que los oligarcas digitales son los capitalistas sin escrúpulos del siglo XXI. Su modelo de negocio está basado en el “adormecimiento psíquico” y en nuestra percepción inconsciente de lo que han estado haciendo.

Que las grandes tecnológicas exijan ahora una normativa es una estrategia de los de relaciones públicas cínica, porque durante años se han opuesto a que existiera una normativa, puesto que dificulta la “innovación”, y la privacidad ya no es, según Zuckerberg, una regla social. Sin embargo, las tecnologías con las que ganan miles de millones solo han sido posibles gracias a las cuantiosas ayudas estatales y a contratos de investigación públicos. Sin el presupuesto de defensa de los Estados Unidos, o lo que es lo mismo, el dinero de los contribuyentes estadounidenses, varias generaciones de ordenadores no se habrían construido. Dicho de otro modo, es el capitalismo de Estado reestructurado como emprendimiento de libre mercado.

Lo que escribió Noam Chomsky en 2009 lo explica bien:

“El núcleo de la economía depende en gran medida del sector estatal, y eso está claro. Por poner como ejemplo el último boom económico, que estuvo basado en la tecnología de la información. ¿De dónde ha venido? De los ordenadores y de internet. Los ordenadores e internet estuvieron casi en su totalidad en el sistema estatal durante unos 30 años (investigación, desarrollo, adquisición, otros dispositivos) antes de que, por fin, se cedieran a empresas privadas para que se lucraran con ellos”.

La relación Silicon Valley / Estado está en desarrollo y aún es recíproca. Eric Schmidt, ex CEO de Google, ahora es el presidente del Consejo de Innovación en Defensa creado por el Pentágono y constituido por expertos procedentes de Silicon Valley, profesores universitarios y la industria de defensa estadounidense para “innovar” (otra vez esa palabra) y analizar el uso de la inteligencia artificial en la guerra, entre otras cosas. La innovación, en este momento, es en realidad un recurso retórico y un poder otorgado para violar nuestra privacidad y cosas peores.

Es sorprendente que otro miembro de la junta, el profesor de Derecho de Harvard Cass Sunstein, propusiera hace unos años la idea innovadora y propia de Huxley de la “infiltración cognitiva”, idea que supone que “los agentes del Gobierno (y sus aliados) podrían entrar en salas de chat, redes sociales en línea e, incluso, en grupos reunidos en espacios físicos e intentar socavar teorías de la conspiración filtradas planteando dudas sobre sus hipótesis objetivas, su lógica causal o consecuencias por actuaciones políticas”. El camino al infierno se ha pavimentado con buenas intenciones y efectos inesperados. Quizás. O quizás, no. A lo mejor, su momento, por fin, ha llegado.

Se podría decir que hay privacidad para los ricos y el panóptico de las redes sociales para todos los demás. No es, ni más ni menos, que la devastación gradual de la libertad humana, como la fábula de la rana en el agua hirviendo, y ha pasado incluso antes de que nos demos cuenta de lo que estaba pasando.

¿Por qué es importante todo esto? La vigilancia constante crea una cárcel para la mente. Las innovaciones de vigilancia de las grandes tecnológicas golpean directamente a lo que nos hace humanos: nuestra privacidad, nuestra voluntad, nuestra autonomía y nuestra necesidad de soledad.

Sin soledad, ¿cómo podemos comprender quiénes y qué somos? Sin ella, no podemos ser totalmente humanos y, sin duda, nunca podemos ser totalmente libres.

Reagan, Thatcher, Blair y otros nos dijeron que el capitalismo neoliberal iba de la libertad y la liberación del individuo de la economía y de la libertad económica. Internet nos prometió una emancipación similar y, aun así, hemos acabado en un capitalismo de vigilancia.

El artículo de Richard Barbrook y Andy Cameron titulado The Californian Ideology now, publicado hace más de veinte años, parece extraordinariamente profético. En él, advertían de que “las tecnologías de la libertad se están convirtiendo en las máquinas de dominación”. Tim Berners Lee estaría de acuerdo. De una forma estrambótica para todos nosotros, la ideología californiana de individualismo libertario de la disconformidad y el capitalismo de libre mercado han convergido y se han transformado en un capitalismo de vigilancia rapaz.

El utopismo tecnológico es la nueva ortodoxia digital del día y la “innovación” se ha convertido en la representante de la intrusión profunda en nuestra privacidad, e incluso, como nos advierte Ruboff, en la conciencia que tenemos de nosotros mismos. La doctrina de la inevitabilidad tecnológica de Silicon Vally, añade la autora, “trae consigo un virus convertido en arma del nihilismo moral programado para dirigirse a la capacidad humana de tomar decisiones y borrar del texto de la posibilidad humana la resistencia y la creatividad”.

Como se ha dicho en otro lugar, el modelo de negocios de las grandes tecnológicas no es compatible con nuestros derechos, valores humanos ni con nuestras democracias. Y lo que es más importante, no es compatible con la propia idea del ser humano. Zuboff termina este libro providencial con una advertencia que deberíamos tener en cuenta:

“No está bien que nuestros movimientos, emociones, expresiones y deseos sean catalogados, manipulados y, después, utilizados para llevarnos en manada de manera subrepticia a través del tiempo futuro para beneficio de alguien”.

En este momento, hay asimetrías de conocimiento sin precedentes con multimillonarios como Eric Schmidt y Zuckerberg, pues ellos saben muchísimo sobre nosotros, pero nosotros sabemos muy poco de ellos. Como señala Zuboff: “Aspiran a que nadie les cuestione su poder para saber, para decidir quién sabe y quién decide”.

Pero ¿y si surge de todo esto un monstruo burocrático, estatal y corporativo? Este monstruo, como advierte David Samuels, de la revista Wired, tiene capacidad para “rastrear, clasificar, enloquecer, manipular y censurar a los ciudadanos”, algo similar al Estado-Gran Hermano de China. ¿Y si la libertad digital que creíamos tener no es libertad en absoluto, sino un tipo de tiranía disfrazada de libertad? ¿Y si durante nuestra somnolencia digital inducida el calamar monstruoso ya ha llegado?

counter punch

Mark Kernan es escritor freelance e investigador independiente. Artículo original publicado en Counter Punch: Big Tech and the Rise of Surveillance Capitalism, publicado con licencia Creative Commons, traducido por Isabel Pozas González.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/redes...

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El jefe del ejército de Colombia dirigió una brigada acusada de matar a civiles

6 June, 2019 - 00:00

Francesco Manetto

El comandante en jefe del Ejército de Colombia, Nicacio de Jesús Martínez Espinel, estuvo a los mandos, entre octubre de 2004 y enero de 2006, de una brigada señalada por la Fiscalía por al menos 283 supuestas ejecuciones extrajudiciales en los departamentos caribeños de La Guajira y del Cesar. Al menos 23 casos se remontan a la mencionada etapa, cuando el general era segundo comandante y jefe del Estado Mayor de la brigada. Los documentos proporcionados a EL PAÍS por fuentes cercanas a las indagaciones de los llamados falsos positivos —asesinatos de civiles perpetrados por militares durante el conflicto armado y presentados después como guerrilleros de las FARC— describen episodios ya juzgados, algunos de ellos con sentencia firme, que ponen bajo la lupa las acciones de esa brigada, en la que Martínez asegura haberse dedicado a tareas administrativas.

El Senado tiene previsto avalar este miércoles el ascenso de Martínez Espinel, tras haber sido nombrado al frente del Ejército el pasado diciembre por el presidente Iván Duque, como general de cuatro soles, la máxima distinción militar en el país andino. A las informaciones publicadas en mayo por The New York Times, que informó sobre nuevas directrices del Ejército para presionar a sus miembros para mejorar los resultados de las operaciones —lo que ha causado inquietud entre algunos oficiales por el incremento del riesgo de bajas civiles— se suman ahora dudas sobre su labor de control en calidad de segundo comandante y jefe del Estado Mayor de la brigada. La Procuraduría (organismo que fiscaliza la función pública) abrió la semana pasada una investigación para determinar si las últimas decisiones del general han puesto en riesgo a la población civil.

Según los documentos a los que ha tenido acceso este diario, la Décima Brigada Blindada que dirigió el militar fue señalada en un informe del ex fiscal general Eduardo Montealegre Lynett (2012-2016) como “uno de los primeros lugares en el ranking de presuntas ejecuciones extrajudiciales”. Los casos reportados en 2005 —durante la presidencia de Álvaro Uribe (2002-2010)— involucran al menos a dos batallones en asesinatos al margen de la ley, la acusación de una masacre de indígenas y un episodio de violencia sexual. El primero se dio el 21 de febrero de ese año. Los soldados del batallón La Popa, según una sentencia condenatoria, colaboraron con paramilitares de las desaparecidas Autodefensas Unidas de Colombia en dos homicidios.

El 12 de mayo de 2005 dos soldados del mismo batallón asesinaron en el Cesar a una persona protegida, Dagoberto Cruz Cuadrados, que “luego fue presentado como muerto en combate”. Doce años después, en 2017, un fiscal de la Dirección Nacional de Derechos Humanos reabrió el caso y ordenó la detención de los responsables, que entonces ya habían dejado el Ejército.

El jefe del Ejército de Colombia dirigió una brigada acusada de matar a civiles

El 14 de mayo, en el mismo departamento, una treintena de militares de La Popa, según la acusación, participaron en el asesinato de Claudino Manuel Olmedo Arlante y Frank Enrique Martínez Caviedes, un menor con discapacidad mental. El modus operandi no cambió. También en este caso, los fallecidos fueron reportados como muertos en enfrentamientos con la antigua guerrilla de las FARC. Siete soldados fueron condenados a 40 años. Unas semanas antes se había producido otro asesinato de características similares en el mismo municipio de La Paz.

“La mañana del 20 de noviembre de 2005 en el sitio Parcelas del Tocaimo, área rural de San Diego (Cesar)”, se lee en otra resolución judicial, “fueron abatidos por miembros del pelotón Bombarda 3 del Batallón de Artillería Número 2 La Popa de Valledupar, y reportados como muertos en combate (...) los señores Iván de Jesús Sierra de la Rosa, John Jairo Parejo Pérez, Alfredo Manuel Retamozzo y Waiberto Cohen Padilla”. Todos eran del departamento del Atlántico, “de donde habían salido la noche anterior con dos hombres que les ofrecieron trabajo en Valledupar”. Tras su muerte, la Fiscalía concluyó que “la presencia de la tropa militar en el lugar de los acontecimientos no tenía ninguna justificación real, es decir, no había sustento ilícito”.

Este diario se ha puesto en contacto con el Gobierno y el equipo de Martínez Espinel, que de momento han declinado pronunciarse personalmente. El cuerpo recuerda, a través de un comunicado, que "el comandante del Ejército no tiene investigación, sanción o impedimento alguno por parte de Fiscalía, Procuraduría, Justicia Penal Militar ni Justicia Especial para la Paz por temas relacionados con derechos humanos que le impida ejercer cargos públicos".

El debate sobre su ascenso ha provocado una tormenta política en Colombia y a esa posibilidad se oponen varias organizaciones no gubernamentales. El general, que siempre ha defendido su respeto a los derechos humanos y que en la época señalada tenía funciones eminentemente administrativas, no tuvo según estos documentos vínculo en ninguna operación señalada. Sin embargo, todos ocurrieron cuando era segundo comandante. "Siempre he estado, estoy y estaré atento a cualquier llamado de las autoridades", manifiesta el militar.

Los documentos proporcionados a este periódico también muestran que el 5 de agosto de 2005 el actual jefe del Ejército firmó una orden de recompensa de un millón de pesos (unos 260 euros actuales) para obtener información que arrojó "excelentes resultados operacionales y proceder así contra supuestos guerrilleros". También suscribió la orden de entrega el entonces teniente coronel a cargo del batallón La Popa, que hoy es jefe de Estado Mayor de Planeación y Políticas. Tras obtener esa información, fueron “dados de baja” dos supuestos miembros de las FARC y otro fue capturado. Los documentos del caso señalan que “existen serias dudas sobre si los hechos materia de investigación se generaron con ocasión del servicio activo” de los militares involucrados.

Además, el 21 de enero de 2006, dos días antes de que Martínez Espinel dejara el cargo al frente de la Décima Brigada, soldados de los Grupos de Acción Unificada por la Libertad Personal de ese destacamento asesinaron, según la acusación, a los indígenas Javier Pushaina, Luis Ángel Fince Ipuana y a Gaspar Cambar Ramírez; hirieron a Gustavo Palmar Pushaina y Moisés Pushaina Pushaina; y agredieron física y sexualmente a Irene López Pushaina y a Ligia Cambar Ramírez. Este caso fue admitido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El Estado colombiano expuso durante ese trámite, que se realizó en 2014, “su política de cero tolerancia con las violaciones de derechos humanos por parte de la fuerza pública y su marco normativo para prevenir, garantizar la no repetición y sancionar las privaciones arbitrarias de la vida y las muertes de personas protegidas, así como el marco de reparación integral”.

El País

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Más FEINDEF 3

6 June, 2019 - 00:00

Como continuación a varios actos de protesta por la celebración de la Feria de Armas FEINDEF, este miércoles día 29, coincidiendo con su inauguración, varios movimientos contrarios a las guerras nos hemos reunido ante el Cuartel General del Ejército pidiendo que no se permita la venta de armas.
Las guerras empiezan aquí, y aquí debemos pararlas.

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Feminismo de la cuarta ola: ¿Hacia la desobediencia del capitalismo?

6 June, 2019 - 00:00

La dominación no necesita para existir sólo el uso de la fuerza, sino que exige también reconocimiento. Dicho de otro modo: para obedecer se requiere coerción y consenso. La forma institucional e íntima que adopta hoy la dominación de las mujeres bajo el capitalismo neoliberal es ilustrativa al respecto. El capitalismo en esta fase está organizado a través de la división sexual del trabajo. Para ello, está orientado a maximizar las tasas de ganancia del capital transformando a las mujeres en seres a las que se expropia trabajo, tiempos y afectos, explota su fuerza de trabajo y hace de sus cuerpos un nicho rentable de negocio. Invisibilizar el conflicto derivado de poner muchas vidas al servicio de la acumulación de capital es el modo de borrar cualquier posibilidad de disidencia. Pero, además, se ha de disponer de mecanismos efectivos de socialización, con sus correspondientes incentivos y castigos, que produzca correctamente identidades femeninas que consientan. No hay capitalismo sin explotación y no hay explotación sin consentimiento. La violencia siempre es el plan B.

La coacción estructural en la que se desarrolla la vida de las mujeres es muy sofisticada y su conversión en sentido común esconde aún más sus rasgos. Por eso resultan comprensibles las dificultades que siguen teniendo muchas mujeres para deslegitimar el mandato recibido. Su desobediencia implica no sólo rechazar la forma patriarcal de organizar la vida bajo el capitalismo neoliberal, sino también rechazar cómo se entienden a sí mismas. De ahí que las estrategias del movimiento feminista siempre hayan estado dirigidas tanto a captar la mente de las mujeres e impulsar su empoderamiento individual y colectivo, como a hacer visible públicamente los intereses ocultos en la sujeción de las mujeres e incidir en el rumbo de los cambios estructurales. Es decir, la desobediencia, sea como fuere que la definamos, es indisoluble del feminismo como movimiento social y propuesta política emancipatoria.

De hecho, la historia de su acción colectiva es la constatación de un cuestionamiento permanente a las reglas establecidas que siempre tuvo como resultado democratizar los consensos previamente establecidos. Desafiantes y enormemente creativas, las acciones desplegadas en los momentos de mayor visibilidad, las olas feministas, constituyen un legado ineludible del que seguimos tirando para redefinir las fronteras de los potenciales nuevos consensos. En ese amplio repertorio hallamos las formas más convencionales de participación y acción como la huelga, el llamado al boicot, las concentraciones o manifestaciones. Pero, también, transgresiones de la legalidad sea por hacer lo prohibido o por no hacer lo ordenado. Este quehacer ilícito forma parte de la cadena genética del feminismo como muestra que fueran las sufragistas del siglo XIX quienes materializaron la desobediencia civil como filosofía y estrategia, o los ejercicios de apología, auto-imputación e inducción al delito practicados por las feministas a finales de los 70, exigiendo el derecho al aborto, la despenalización del adulterio o la legalización de los anticonceptivos, sin olvidar su solidaridad con las mujeres encarceladas por los denominados “delitos específicos” y no amnistiadas. Sus acciones han buscado no sólo activar la dimensión movilizadora, sino también, cuestionar la legitimidad existente, desplegar una vasta red de información, apoyo material y vital, y crear espacios participativos que facilitaran la construcción de identidades colectivas.

Desde esta memoria democrática ¿qué forma adquiere el carácter desobediente de esta cuarta ola feminista del siglo XXI?

En 2011 irrumpían las italianas al grito de “Se non ora quando?” y tras ellas hasta la actualidad, millones de mujeres en decenas de países han desbordado todas las previsiones en manifestaciones multitudinarias que ha utilizado la solidaridad como arma: “Hermana, yo si te creo”, “Juana está en mi casa”, “Ni una menos”, “Vivas nos queremos”. Y también han centrado su cuerpo reivindicativo en las violencias machistas, especialmente la sexual, así como en la justicia reproductiva. Y han utilizado las redes sociales como dispositivo de articulación y como altavoz de unas denuncias que convulsionaban el mundo del espectáculo y los medios en EEUU con el #Me too. Ese sentir se expandía por España, gracias a periodistas valientes y al coraje de tantas mujeres cansadas del silencio, con el #Cuéntalo, en el que más de un millón de mujeres contarían las agresiones sexuales sufridas.

A partir de 2017 estas movilizaciones empiezan a articularse coordinadamente a escala planetaria en torno al 8 de marzo. La gran herramienta canalizadora de la movilización, y al tiempo punto de ruptura, será la huelga, que visibilizará el diálogo y la alianza transversal que el feminismo ha sabido articular con las protestas de la época. Esto es lo que la última gran huelga feminista en la España de 2019 reivindicaba: “la vida en el centro” y explicitaba: que “la rebeldía y la lucha contra la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere obedientes, sumisas y calladas”, muestra la conexión con todos los movimientos que surgen como respuesta a las políticas de ajuste que se ponen en marcha a partir del estallido financiero del 2008. Una respuesta que ya había sorprendido, como señala Susan Watkins, por el resurgir de un feminismo militante. Porque este feminismo capilar ya se había dejado oír con fuerza en las acampadas que ocuparon espacios públicos emblemáticos como la Puerta del Sol en Madrid y Occupy Wall Street en New York en 2011, de la misma manera que venía desde el sur reclamando una crítica al colonialismo desde las primaveras árabes con el epicentro simbólico en la Plaza Tahir de El Cairo. No debemos olvidar que tiene razón Bonaventura de Sousa Santos cuando recuerda que, al otro lado de la línea abismal, la apropiación y la violencia son la respuesta a las reclamaciones, que en muchos lugares incorporan a la represión, las violaciones como una forma sistemática de castigo.

La agenda feminista se amplía y se conecta con todas las luchas que se están dando en la esfera de la reproducción social: con las mareas sanitarias y educativas, con las y los pensionistas, con la plataforma anti-desahucios, con las mareas de estudiantes contra el cambio climático, etc. De ahí que las autoras del “Manifiesto de un feminismo para el 99%” planteen que las huelgas feministas forman parte de una nueva lucha de clases que, por primera vez, incluye las luchas por la reproducción social. La clase ya no serían solo las relaciones que explotan directamente “el trabajo”, sino también las relaciones que lo posibilitan y lo sostienen. Ni la clase ni tampoco la huelga volverán a ser nunca más igual. Se reinventa tanto conceptualmente con en las nuevas formas de hacerla: durante 24 horas como un paro laboral, de cuidados, de consumo y estudiantil.

Sin duda, la huelga es la principal herramienta que está movilizando y guiando las propuestas de transformación social en esta cuarta ola feminista. Acompañándola antes y después de estas, un sinfín de acciones militantes continúan cotidianamente logrando impactar sobre la realidad social con éxito. La elección de la estrategia depende de la correlación de fuerzas en la que se desarrolla el conflicto, o de la relevancia de las alianzas para lograr un impacto capaz de abrir grietas en la legitimidad del orden. Ahí está un sindicalismo de nuevo tipo, el bio-sindicalismo como lo llama Yayo Herrero, de las cuidadoras profesionales de residencias de Gipuzkoa y Bizkaia, que está logrando en alianza con las familias de las personas cuidadas no sólo mejorar sus condiciones laborales, sino, también, visibilizar la relevancia social de un trabajo emergente que sostiene las vidas cuando ésta ya está llegando a su fin.

También sabemos que no obedecer es abrir las puertas al sacrificio y las personas tenemos un fuerte instinto de supervivencia. Quizá, por eso, no es fortuito que la desobediencia civil de la época la estén protagonizando quienes ya han perdido un techo bajo el que cobijarse: la Plataforma de afectados por la hipoteca (PAH), impulsando la ocupación individual y colectiva de viviendas vacías y preferiblemente de entidades financieras.

En definitiva, hoy existe un potencial bloque histórico desobediente, articulado a escala planetaria, con enorme capacidad para abrir paso a profundas transformaciones del capitalismo neoliberal, de la institucionalidad y de la legalidad que lo sostiene. Un potencial bloque histórico que, camino de su consolidación, está reinventando las estrategias de acción colectiva. El movimiento feminista está haciendo de faro y se coloca a la vanguardia de un bloque que articula proyectos capaces de cambiar las sociedades de arriba abajo. Cuando esto pasa, el poder puede bien tratar de solventar las demandas, bien incrementar la criminalización, la represión y la propaganda, o bien prepararse para salir de la posición de mando. En España, todas estas posibilidades están encima de la mesa. Sólo los gobiernos que tras este ciclo electoral incorporen las voces de las fuerzas políticas que se están haciendo eco de una desobediencia feminista histórica con un fuerte carácter anticapitalista y son garantía de articular un programa de transición centrado en la garantía de la reproducción social, van a poder sacarnos del atolladero en el que la vida futura ha dejado de ser una distopía ficcionada.

http://espacio-publico.com/feminism...

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Más FEINDEF 2

5 June, 2019 - 00:00

Como continuación a varios actos de protesta por la celebración de la Feria de Armas FEINDEF, este miércoles día 29, coincidiendo con su inauguración, varios movimientos contrarios a las guerras nos hemos reunido ante el Cuartel General del Ejército pidiendo que no se permita la venta de armas.
Las guerras empiezan aquí, y aquí debemos pararlas.

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De la "Rosa de Foc" a l'independentisme no violent

5 June, 2019 - 00:00

A propòsit de "El pensament polític de Salvador Seguí", de Xavier Díez. Barcelona: Virus Editorial, 2016.

És bonic això que et recomanen i et deixen llibres. A pesar de, o precisament pel fet que ens ‘adoctrinen' en la línea d'aquell qui ens el deixa. Els llibres, és clar, formen el nostre univers mental. I la ment és la directora del nostre cos i de la nostra vida.

En qualsevol cas, el fet que ara vullc remarcar és que, llegint les descripcions de la Barcelona ‘pistolera', la dels anys posteriors a la Guerra Gran, no deixa de sorprendre'm, agradablement, que el país que fou cau de tres guerres carlines i la ciutat que l'encapçalava han abandonat les vies d'acció política violenta per unes altres bastant diferents.

No deixa de ser significatiu que, allà pel 1909, la famosa revolució anarquista, altrament coneguda com a ‘setmana tràgica', fos venuda a la resta d'Espanya com una revolta independentista. Així, sembla, el govern amagava la causa veritable del descontrol als carrers de Barcelona (la guerra del Marroc) i justificava l'enviament de tropes per a la repressió (una vegada més, per cert, sembla que arribaven des de València). Ens sona aquesta música? Atiar el foc contra l'independentisme (en aquest cas de forma fraudulenta)?

La història, però, com la vida, té moltes voltes i la bona qüestió és que en els anys previs a la dictadura de Primo de Rivera la burgesia catalana, catalanista o no, va pactar amb els aparells de l'estat una repressió brutal del sindicalisme mitjançant la formació d'un sindicat groc i l'acció de pistolers que restaven impunes.

Això va provocar un clima de desesperança, de malfiança i d'odis que foren la brasa sobre la que es va coure el conflicte civil dels anys 1930.
Han passat molts anys i panys i avui també s'ha instal·lat un clima de recel i de malfiança, en aquest cas al voltant dels projectes nacionals espanyol i català. Tot i això, els dirigents polítics catalans semblen tenir prou clar que cal no incitar a les accions violentes. La cultura de la violència, afortunadament, ‘no està ben vista', no és l'estratègia més adient i, al capdavall, hi ha esperançà en una solució del conflicte que no passe per les armes i per l'eliminació o l'humiliació de l'adversari.

Les darreres eleccions han aportat un punt de ‘pacificació' del clima. Han allunyat l'espectativa de la via expeditiva de suspendre la Generalitat de Catalunya i fan viables acostaments, convivències i 'conllevàncies'. Que així siga, malgrat tots els malgrats.

https://jesuseduard.blogspot.com/20...

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Vidas paralelas

5 June, 2019 - 00:00

A caballo entre el siglo I y el II de nuestra era, el griego Plutarco escribió una obra que, con el título de «Vidas paralelas», establecía una serie de comparaciones -paralelismos- entre personajes griegos y romanos. En el presente escrito trataré, también, de hacer una comparativa; en este caso, no entre individuos concretos, sino entre dos formas de comprender la vida en sociedad. De una de ellas, añado, resulta una suerte de escisión: la facultad o condición de vivir dos vidas en paralelo.

La cotidianidad en la sociedad occidental contemporánea está determinada por una serie de consensos poco o nada discutidos: la residencia ampliamente mayoritaria en ciudades, la delegación de la educación infantil en funcionarios estatales (o paraestatales) o el rápido aprovechamiento y disfrute de toda novedad tecnológica. Se podrían citar unos cuantos más. Otro de esos consensos -realidades fuera de toda discusión, como digo- consiste en que sea siempre el dinero el vehículo necesario e insustituible para obtener los recursos que posibilitan la subsistencia. Dinero al que se accede merced a diversas fórmulas: algunas personas de la sociedad poseen el dinero como producto de una acumulación anterior o de la especulación que posibilita en ciertos casos el sistema capitalista -los ricos rentistas-, por una apropiación de la plusvalía del trabajo ajeno -los empresarios- o por benéfica atención del estado de bienestar -pensionistas, personas desempleadas…-, pero lo común es que una persona adulta «trabaje» para poder tener dinero. Hay quienes trabajan vendiendo (intermediando con ganancia la mayor parte de las veces) productos u ofreciendo servicios, pero lo habitual -cada vez en mayor medida- es que el trabajo lo sea por cuenta ajena, a cambio de un salario. Que tal realidad sea así, es lo que provoca que tantas y tantas personas acaben viviendo dos vidas en paralelo: la del trabajo y la del tiempo libre, la que es comprendida como penosa obligación y la que se entiende como feliz liberación, la mala y la buena.

Aunque hoy día, presa la imaginación por este consenso en concreto, cueste pensarlo, tal cosa no fue siempre así. Historiadores y antropólogos nos dan cuenta de otras sociedades, anteriores y/o «paralelas» al modelo que conocemos determinado por el capitalismo, en las que no se disociaba «vida» y trabajo. Sociedades basadas en la satisfacción inmediata y directa de las necesidades y no en la economía de mercado. En la interdependencia y la colaboración de la familia extensa y el clan para la obtención y gestión de los recursos y no en la competencia entre individuos. Puede parecer mentira, pero este modelo -en sus diversos formatos- fue el predominante a nivel planetario, incluyendo Europa, hasta hace bien poco, décadas en algunos casos. El sistema socioeconómico agrario preindustrial o poco maquinizado, minifundista, de propiedad aun no concentrada, es una realidad que, en muchas zonas del estado español, nos queda a tiro de piedra, apenas a una generación o dos. Y de hecho, todavía existen culturas así en muchos lugares del mundo.

En este tipo de pequeñas sociedades, digamos, autárquicas o -más o menos- autosuficientes, a diferencia de la nuestra, el trabajo no se concebía como una especie de maldición bíblica a evitar a toda costa. En muchos casos ni siquiera existía una estructura mental o un vocablo paralelo al que nosotros empleamos para nombrar el trabajo como una actividad diferenciada. Sembrar, recolectar, lavar, pastorear, reparar el tejado, partir leña, asistir a las personas dependientes, amamantar, hacer el pan, tejer la ropa o fabricar herramientas podrían resultar actividades no siempre agradables -penosas en ocasiones- pero eran prácticamente indiferenciables de cualquier otra, como comer, bañarse, visitar a un pariente o asistir a una liturgia religiosa. Todo eso, simplemente, era «vivir».

Es la nueva matriz mercantil que emerge en distintos tiempos y lugares, la concepción de la economía en términos de compraventa, del valor de las cosas en dinero -una abstracción manipulable al fin y al cabo- y no en su utilidad directa intercambiable, la que quiebra este tipo de vida unitaria a la par que destruye las relaciones sociales que le servían de base. El nuevo poder capitalista no pretende -al menos en Occidente- esclavizar a los individuos como se hacía en la antigüedad, pero sí arrebatarles una parte de su tiempo, de su vida en definitiva, la cual, en cuanto a su función económica, dejará de estar fundamentalmente dedicada a la mera obtención del sustento en condiciones de soberanía y se dirigirá a la «producción» con fines acumulativos, para instancias ajenas, en un contexto de mercado. Murray Bookchin lo describe de la siguiente manera: «Malinterpretamos gravemente el papel históricamente destructivo del capitalismo si no advertimos que subvirtió una dimensión más fundamental del orden social tradicional: la integridad de la comunidad humana. Una vez que las relaciones de mercado -y su reducción de las relaciones entre individuos a las de comprador/vendedor- reemplazaron a la familia extensa, a la cofradía y a su red mutualista de asociaciones; una vez que el hogar y el lugar de producción fueron disociados, incluso hasta llegar a ser antagónicos, poniendo a la agricultura en contra de la artesanía y a la artesanía en contra de la fábrica; y por último, una vez que ciudad y campo entraron en rápida oposición uno con otro; entonces todo refugio orgánico y humanista a salvo de un mundo mecanizado y racionalizado fue colonizado por una red impersonal, monádica y alienada de relaciones. La comunidad empezó a desaparecer. El capitalismo invadió y sojuzgó áreas de la vida social que ninguno de los grandes imperios del pasado había podido penetrar.» (1).

El dinero que en dicha situación se entrega a la persona trabajadora a cambio de su tiempo no le compensa en absoluto por su pérdida. En primer lugar por el hecho altamente significativo, de gigantescas implicaciones para la vida de las personas afectadas, de que la relación complementaria entre el individuo, el grupo y el medio ha quedado definitivamente rota. La soberanía, de esta manera, ha desaparecido. Además, atendiendo a lo concreto, dado que hay un «beneficio» que queda en manos de un tercero, ni siquiera hay equivalencia entre el dinero recibido y la utilidad de los bienes materiales que la persona obtenía antes, directamente, con su esfuerzo. En el nuevo escenario, de la misma manera que el trabajo pierde su sentido objetivo -puesto que ya no se realiza para obtener un recurso directamente necesario para la propia persona trabajadora y su familia-, el dinero, a su vez, se convierte en un fetiche: la permanente invitación e ilusión de poder adquirir con él, hagan falta o no, todo tipo de objetos que se desean en el seno de una nueva sociedad de mercado, afirmada en relaciones que tienen a la «mercancía», y no a la persona o al grupo, como máxima referencia.

La distinción expuesta entre la persona que realiza el esfuerzo y aquella otra que se beneficia de su producto, como es sabido, está en la base de la teoría de Marx sobre «alienación»: cuando el capitalismo de mercado evolucionó hacia la implantación masiva de la llamada «división del trabajo», el esfuerzo del asalariado llegó a alcanzar un sinsentido tal que le hizo desconocer cabalmente qué bien concreto -terminado- estaba contribuyendo a producir. Por su parte, para el capitalista el trabajador venía a ser una mera herramienta -la fuerza de trabajo- y no un ser humano; mensurable en dinero, «instrumento» útil para fabricar más dinero. De ello, es obvio, no puede resultar otra cosa que una fuerte despersonalización: la vida del trabajador se transmite al objeto (o al servicio); cuanto más trabaja, más de su propia vida le traspasa. Claro motivo para la duda existencial y la infelicidad, más allá de otras consideraciones de tipo material que pueden hacerse. «Esta relación es la relación del trabajador con su propia actividad, como con una actividad extraña, que no le pertenece, la acción como pasión, la fuerza como impotencia, la generación como castración, la propia energía física y espiritual del trabajador, su vida personal (pues qué es la vida sino actividad) como una actividad que no le pertenece, independiente de él, dirigida contra él. (…) En su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí»(2). Dos vidas, como se viene diciendo. Podemos afirmar que estas líneas de Marx conservan plena vigencia. Así, el divorcio entre lo que sería «el trabajo» ejercido en las condiciones expuestas y el resto de la vida nos convierte finalmente en seres duales, personas que comparten dos vidas: la que se entrega a la necesidad de conseguir dinero y la otra, la que -de alguna manera, puesto que no somos personas soberanas en ningún aspecto- nos permiten «tener». Y no es especialmente difícil inferir que esta situación de esquizofrenia -no por casi universal y por poco consciente menos real-, unida a las condiciones alienantes del trabajo en el contexto capitalista, produce la necesidad de la «evasión» en el tiempo libre. Evasión procurada, en no pocos casos, mediante la búsqueda compulsiva del ocio hedonista. Los efectos embrutecedores de «la taberna» en tiempos de la Revolución Industrial tenían no poco que ver con jornadas de trabajo extenuantes y deshumanizadoras. Hoy, puede decirse, a pesar de que la explotación laboral, en general, no alcanza tales cotas, el paradigma de ocio no ha variado en exceso, si bien se actualiza en expresiones más sofisticadas.

En la no-vida que consiste en entregar el propio tiempo al trabajo se trata de que ese tiempo, cada día, transcurra con rapidez. A nivel general, el objetivo es lograr un «puesto»lo más descansado posible, con la jornada más corta, las más largas vacaciones, que, además, esté valorado socialmente, que no sea excesivamente monótono, que proporcione, a poder ser, algún incentivo o divertimento intelectual, alguna meta a lograr, y -sobre todo- que remunere con cuanto más dinero mejor. Muy importante esto último, ya que es el dinero, la potencialidad de consumir en el fascinador mercado capitalista, la principal clave de la existencia de los habitantes actuales de Occidente. De hecho hay -y no son pocos- quienes renuncian a la posibilidad de jornadas más reducidas a fin de autoexplotarse o dejarse explotar para poder obtener la cantidad de dinero que -inteligen- les proporcionará una vida social más «exitosa». No ha de extrañar que en la asignatura de «Formación y orientación laboral» para jóvenes alumnos de enseñanza media, se estudie -en qué buena formación preventiva instruye el capital a sus nuevos trabajadores- el burnout, el «síndrome del trabajador quemado». A causa de todas estas motivaciones se desemboca en otra dualidad o escisión vital: la que establece la necesaria obligación de dedicar numerosos años de la vida joven, incluso adulta, a «prepararse» para poder «competir» por un acceso ventajoso al «mercado» laboral (la persona trabajadora, recordemos, es una mercancía más). Circunstancia ésta que define a las mil maravillas dos cosas: el nivel de abundancia material de una sociedad y un sistema económico que puede permitirse el lujo de prescindir de buena parte de su población activa en un periodo vital óptimo de la misma, proveyéndola en todas sus necesidades, reales e inducidas y, también, el grado de dependencia -falta de soberanía y situación de vulnerabilidad- de las personas trabajadoras, o aspirantes a ello, frente a sus empleadores potenciales o reales.

Y de todos modos, guste más o guste menos el empleo que cada cual «tiene» (o «mantiene»), se desempeñe en condiciones más y menos ventajosas, por todo lo dicho antes y más que cabría añadir, el trabajo por cuenta ajena, per se, supone siempre cierta desposesión de sí. Por ello la atención preferente de la persona trabajadora se focaliza hacia su otra vida (3), la que tiene cuando ha «cumplido» con sus obligaciones laborales. Está claro que también existe gente con una vida personal francamente escasa e insatisfactoria, personas que dirigen toda o la mayoría de su expectativa vital hacia el «tener éxito» en su «profesión» (nótese qué tipo de vocabulario eufemístico se emplea para nombrar los términos de todo este asunto). Pero el común de los mortales, como se viene refiriendo, ubica la gran mayoría de sus relaciones personales, de sus intereses y de su vida emocional en la parte de su vida que está libre de la servidumbre laboral. Por ello es por lo que prolifera el deseo y la necesidad de separar en el horario ambos tiempos; concentrarlos a los dos lados de la jornada, de la semana, del año, de la vida. Por tal razón abunda la reclamación de días libres y vacaciones, de puentes, de bajas y permisos legales, de jornadas continuas. Necesidad que, en el tipo de sociedad distinta a la del capitalismo de la que hablábamos arriba, no se daba. Porque, como se dijo, no existía el antagonismo trabajo/tiempo libre. Y porque, además, la organización del tiempo no dependía de horarios arbitrarios y predeterminados, sino del abordaje -en su momento oportuno- de cada necesidad concreta según iba viniendo. Son famosos los estudios del antropólogo Marshal Shalins quien, tras analizar sociedades paleolíticas y grupos de cazadores-recolectores contemporáneos, llegó a la conclusión de que, y frente a la inducida creencia occidental que asegura lo contrario, éstas, eran «sociedades de la abundancia», puesto que satisfacían de forma óptima -todas- sus necesidades (que eran reales y no «adquiridas» mediante la publicidad de la sociedad de consumo) con un esfuerzo escaso -habla de jornadas de «trabajo» de unas tres o cuatro horas, y no todos los días- desempeñadas comunitariamente y en un ambiente relajado y lúdico. No hace falta ir tan lejos: en nuestro pretérito mundo rural cercano era habitual que muchas tareas colectivas se realizasen cantando y fuesen ocasión para el encuentro social e incluso para la fiesta.

Porque, y vuelvo a nuestra realidad, no es tan fácil vivir partido en dos. Finalmente, cada una de nuestras personalidades influye y determina a la otra. Como se decía, la alienación producida por un trabajo que no tiene un fin tangible (más allá de alimentar la cifra que mide la cuenta bancaria) ni relación directa con la propia subsistencia, provoca la necesidad de evasión. Así, el individuo de la sociedad del capitalismo está inhabilitado existencialmente para la autorrealización plena. Mucho más para la vida en comunidad. De tal manera, no podrá hacer otra cosa que tratar de hallar el sentido de su vida donde le dejan buscarlo: en la capacidad de consumo -«el tener» (4)- y en el ocio, concebido éste desde una, más que retroalimentada, actitud hedonista. El tiempo libre, por todo ello, lejos de ser empleado en el encuentro -no superficial- consigo mismo («el ser») y con los demás, en la recuperación de «lo común» -tal vez en procurar «la revolución»-, se derrochará en un frenesí inacabable de acciones: compras, viajes, compromisos sociales y familiares, eventos culturales y deportivos, ocio nocturno… Ni qué hablar de las adicciones y compulsiones que son hoy paradigma del estilo de vida occidental. O del culto al cuerpo: gimnasios, running, bici, squash, bronceados de cabina o de playa… Si queda algún hueco sin llenar, ahí están las pantallas para colmarlo. El individuo, a la vuelta de su tiempo «libre» -hay que ponerle unas cuantas comillas al término-, se reincorporará a su trabajo tan o más cansado que cuando lo dejó. Es por ello, principalmente, por lo que el filósofo germano-coreano Byung Chul-Han, muy de moda últimamente, habla de «la sociedad del cansancio», y del «exceso de positividad» como herramienta principal de control social.

Pero no termina ahí la cosa. El mismo sistema económico capitalista que, en su día, expropió una parte significativa de su tiempo a personas que eran nominalmente libres y propietarias de sus medios de producción, encadenándolas al trabajo por cuenta ajena, hoy planifica cómo convertir en beneficio el tiempo restante que les queda. El ardid se vendió primero como exclusivo privilegio: esos «creativos» «liberados» de la servidumbre del horario laboral para poder dedicarse a imaginar, programar, diseñar… para la empresa, desde su casa, desde la pista de pádel, desde el parque donde suelen pasear, aguardando, en cualquier hora del día, la visita de la inspiración. ¿Que asalariado no desearía trabajar así? El modelo, siquiera para una pequeñísima parte de los trabajadores, prosperó con ayuda de la informática y de internet. Trabajar desde casa con un horario abierto, barajando a lo largo del tiempo disponible lo productivo con el resto de circunstancias vitales, se hizo posible para un número cada vez mayor de ocupaciones. Hay, por poner un ejemplo caricaturesco, un capítulo de la serie «Los Simpson» en el que Homer, con ayuda de un ordenador conectado a internet, atiende desde su domicilio el puesto de responsable de seguridad de una central nuclear. Engañosamente se tendió a pensar que dicha forma de desempeñar la ocupación laboral representaba libertad; venía a ser la recuperación «casi» total de la soberanía sobre el propio tiempo. Una suerte de retorno a la feliz época estudiantil en la que el alumno podía distribuir a discreción su tiempo de estudio y de ocio. De hecho, el propio marxismo, como nos recuerda el filósofo Maurizio Ferraris (5), soñaba con un proyecto semejante de vida polifacética. Sin embargo, al menos en nuestro contexto de economía mercantilizada y trabajo no soberano, la realidad dista no poco de ser así. De hecho, la fórmula de trabajar para terceros sin límites horarios no supone innovación histórica alguna. Desde los tiempos de la revolución industrial el sistema denominado «putting out» trasladaba la producción fabril al domicilio de la persona trabajadora en unas condiciones económicas que obligaban a ésta a dedicar todas las horas posibles a la tarea. Este despiadado medio de explotación pervive hoy día. En Elche, la ciudad donde vivo, sigue pudiéndose constatar en la figura de las aparadoras; mujeres que, normalmente en forma clandestina y mal remunerada, desarrollan en casa (o en recónditos talleres) ciertos procesos de la fabricación del calzado en los que se paga, a precios fijados por la empresa, por pieza entregada y no por hora trabajada. Podríamos, de hecho, extender la definición de esa forma de trabajar «sin horarios» a cualquier tipo productivo de los que se definen con la etiqueta «destajo». Huelga señalar la diferencia de percepción y de condiciones materiales que sucede en estas actividades separadas de un centro laboral y un horario cuando sus protagonistas son trabajadores manuales, o cuando son «cuellos blancos» o funcionarios. Más allá de esos mitológicos creativos de las multinacionales en función de caballo de Troya, las nuevas modalidades de trabajar por cuenta ajena desde el propio domicilio con ayuda de la moderna tecnología comunicativa abarcan a cada vez más personas. Y no lo hacen, precisamente, liberando a nadie de la servidumbre horaria. Hoy, mediante el whatsapp y otras virtualidades de internet, en combinación con las facilidades contractuales que otorga al empresariado la legislación, casi cualquier empleado -peluquera, médico, mecánico, camarero, informática…- puede llegar a encontrarse en situación de disponibilidad para ser convocado a su puesto de trabajo durante las veinticuatro horas del día. Resulta obvio que, más que de una recuperación de la soberanía sobre el propio tiempo, asistimos a una expropiación aún mayor del mismo por parte del sistema capitalista. En lugar de la utopía laboral del socialismo, se materializa la vieja aspiración del capital de tener a los asalariados siempre a pie de obra. De tal situación, no es difícil adivinar, solo puede resultar un mayor grado de confusión –nada fácil armonizar, «conciliar», las diferentes circunstancias personales en dicho contexto– e insatisfacción vital para el individuo, y no digamos para la colectividad. Frustración que conlleva –nueva vuelta de tuerca al modelo de ocio compulsivo– la necesidad de «aprovechar» al máximo todos los huecos que quedan entre actividad laboral y actividad laboral. La amenaza en caso de resistencia, ironías de la vida, es la devolución completa del tiempo: el desempleo. La estampa de Luis Tossar y Javier Bardem en una embarcación en la ría de Vigo del cartel de la película «Los lunes al sol», no despierta, desde luego, la envidia de nadie.

Ante tal estado de cosas, el sistema capitalista, la sociedad de consumo, pone ante los ojos de sus entretenidos -y estresados- habitantes el mito de un nuevo paraíso; éste material. Se trata de la posibilidad de liberarse de la obligación de trabajar para un empleador. ¿Recuperando la soberanía productiva perdida, tal vez? No. Ese cambio, consolidado tras la sucesión de varias generaciones, es irreversible. El individuo occidental no puede -ni quiere- dejar de ser un consumidor que todo lo obtiene mediante el dinero en una sociedad altamente tecnologizada para volver a producir, sencillamente, por sus propios medios, lo que precisa para vivir y no más que eso. Circunstancia que, además, exigiría una matriz colectiva que la hiciera, al menos, viable. Lo que el sistema le ofrece no es tal cosa, sino la capacidad de poder seguir disponiendo del dinero que le posibilita el consumo sin tener que trabajar. Así, la promesa de «vida regalada» al alcance de la mayoría, que es la jubilación, tiene como guinda del pastel un premio consistente en una cantidad escandalosa de dinero. Eso sí, galardón que lo es solo para unos pocos, quienes, si son tocados por la fortuna -¡y le puede pasar a cualquiera!- a partir de entonces se hallarán en la muy envidiable situación de poder consumir de forma «indecente» logrando así la felicidad y la realización para el resto de sus vidas. Hablamos de la lotería.

Pablo San José Alonso

NOTAS:

1- Murray Bookchin, «Ecología de la libertad». Nossa y Jara Editores, Móstoles 1999.

2- Karl Marx, «Manuscritos económicos y filosóficos, Primer Manuscrito: IV. El trabajo enajenado».

3- En tiempos de mayor explotación horaria, cuando al temporero agrícola o al trabajador industrial apenas si le quedaba tiempo para nada tras su jornada, su descontento era conjurado con la manida promesa de “otra vida” mejor en un mundo ultraterrenal. Hoy se sigue recurriendo al mismo expediente, si bien la «buena vida» prometida como recompensa es plenamente material y de obtención inmediata. Se refiere a las ventajas a disfrutar en el tiempo de ocio.

4- La compulsión por adquirir, poseer y consumir bienes materiales, en términos de sentido vital, tiene dos vertientes. Por una parte, impera una visión materialista de la existencia, la cual promueve el imaginario de que la posibilidad de autorrealización se encuentra en la vinculación personal cuantitativa con la realidad material: cuantas más cosas se tengan, más cerca está -debería encontrarse- la felicidad. Por la otra, lo que convencionalmente se comprende como «éxito social» depende de la imagen que cada cual logre desarrollar ante su entorno. Y dicha imagen se encuentra en dependencia de la capacidad de tener y disfrutar los objetos y servicios que «prestigian» en cada contexto. Los «pijos» vestirán ropa de marca, viajarán a Roma y Nueva York -o a esquiar- y tendrán caros coches y chalets; los alternativos, por su parte, comprarán prendas de lino o de seda, viajarán a Nepal y Cuba -a los coffeeshop de Amsterdam- y tendrán casas «bioconstruidas» a las que no faltará detalle. Aplíquese el ejemplo a cada grupo y a cada escala.

5- «Con la web y el móvil, está desapareciendo la diferencia entre tiempo de trabajo y tiempo de vida». Entrevista de Amador Fernández-Savater a Maurizio Ferraris, publicada en El Diario el día 19-01-18: http://www.eldiario.es/interferenci... Puede leerse por ejemplo: «Medio siglo después de la segunda guerra mundial, y en países liberales, caracterizados por un fuerte énfasis en lo que se refiere a los derechos individuales, han aparecido la web y el teléfono móvil, y en este momento ha empezado a realizarse la movilización total: la exigencia de responder en cualquier momento; la desaparición de la diferencia entre el tiempo de trabajo y el tiempo de la vida (…) En lugar de la alienación que nos fuerza a realizar gestos repetitivos que se reproducen durante horas a lo largo de toda una vida laboral, tenemos la desaparición de la diferencia entre vida y trabajo, o sea la realización de la humanidad comunista de La ideología alemana, aquella en la que por la mañana se va a pescar, por la tarde se critica, por la noche se atiende al ganado (mutatis mutandis: por la mañana se vuela low cost, por la tarde se discute en un blog, por la noche se participa en un festival Talent…)» La cita de «La ideología alemana», obra escrita por Engels y Marx en 1846, que no vio la luz hasta el siglo XX, entiendo que es ésta: «a partir del momento en que comienza a dividirse el trabajo, cada cual se sitúa en un determinado círculo exclusivo de actividades, que le es impuesto y del que no puede salirse; el hombre es cazador, pescador, pastor o crítico, y no tiene más remedio que seguirlo siendo, si no quiere verse privado de los medios de vida; al tiempo que en la sociedad comunista, donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que se hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos».

Fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/2018...

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Reivindican el cierre del polígono de Bardenas y la memoria de Gladys del Estal

4 June, 2019 - 00:00

agencias | redacción

La XXXII marcha contra el polígono de tiro de Bardenas Reales se ha unido al recuerdo de la ecologista asesinada por la Guardia Civil hace 40 años.

La XXXII marcha contra el polígono de tiro de Bardenas Reales ha unido este domingo su tradicional reivindicación del cierre de esta instalación militar con el recuerdo de Gladys del Estal en el 40 aniversario de su asesinato por un disparo de la Guardia Civil durante una protesta antinuclear.

Tras recorrer a pie los cuatro kilómetros que separan el paraje de Los Aguilares, punto de encuentro, del polígono, ha tenido lugar un pequeño homenaje en memoria de la joven activista ecologista.

Una foto de Gladys del Estal ha presidido el acto, en el que se ha realizado una ofrenda floral de claveles rojos y una lectura de poemas relacionados con el medio ambiente y el pacifismo.

A su término ha comenzado el acto político que cada año reivindica en este lugar el cierre del polígono de tiro y en el que en esta ocasión han participado alrededor de 300 personas, según los organizadores.

En un comunicado, la Asamblea Antipolígono ha comenzado por recordar que mantiene vivo el recuerdo y los valores de Gladys del Estal, a la que "debemos mucho", una joven de 20 años "llena de vida" y defensora de "un planeta limpio y una sociedad mejor".

Terminada la lectura de los poemas, la Plataforma Antipolígono ha indicado que esta XXXII Marcha es un paso más en el intento de desmantelar "un polígono de tiro y bombardeo que se adueñó de las Bardenas en 1951", el "único" del Ejército del Aire español y el "más importante de Europa" para la OTAN.

Ubicado "como un agujero negro" en un Parque Natural, en una Reserva Mundial de la Biosfera, la Asamblea considera que en un momento en el que se registra "el gasto militar en el mundo más elevado desde el final de la Guerra Fría", hay motivos meioambientales, antimilitaristas y de seguridad para las personas del entorno, por los "cada vez más intensos y persistente bombardeos con fuego real que experimentan", para pedir el cierre de la instalación.

Fuente: https://www.eitb.eus/es/noticias/po...

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Más FEINDEF 1

4 June, 2019 - 00:00

Como continuación a varios actos de protesta por la celebración de la Feria de Armas FEINDEF, este miércoles día 29, coincidiendo con su inauguración, varios movimientos contrarios a las guerras nos hemos reunido ante el Cuartel General del Ejército pidiendo que no se permita la venta de armas.
Las guerras empiezan aquí, y aquí debemos pararlas.

Fuente

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Adiós definitivo a mi querida playa

4 June, 2019 - 00:00

Una persona anónima nos manda este vídeo y estas letras. Nos ha conmovido, por su edad y por la razón que lleva.

En esta parte de Los Urrutias, cerca de “Los Azules”, que mucha gente reconocerá, me he bañado desde que tenia 10 años, primero con mis padres, luego con mi mujer y mis hijos, luego con mis nietas y nietos, y en los últimos años con mi flotador, solo, con mis 80 años a cuestas. Ya no lo podré hacer más, así me encontré ayer la orilla, larga orilla, donde hasta el año pasado podía uno remojarse. Nunca pensé que lo vería morir, antes de irme yo.

Pobre Mar Menor, y pobres de nosotros. Ya han pasado las elecciones y qué va a ser de él. Sólo espero que los que entren sigan intentando arreglarlo más que nunca, si es que ya no es tarde.

Fuente: https://www.eldigitalcartagena.info...

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Antimilitaristas denuncian el gasto militar en Alcoi

3 June, 2019 - 18:21

Redacción Tortuga
Fotos Pau Martínez Ferré

Un pequeño, pero no por ello menos audaz, contingente de antimilitaristas nos hemos dado cita esta mañana en la ciudad de Alcoi para denunciar la inmoralidad que supone destinar dinero a la preparación de la guerra. Seis manifestantes realizamos una breve concentración ante las puertas de la sede de la Agencia Tributaria de la ciudad, de los cuales cinco registramos en la misma sendos escritos dirigidos al ministerio de hacienda en los cuales se hace constar nuestra crítica a los ejércitos y al militarismo en general, así como nuestra condición de personas objetoras fiscales al gasto militar.

El acto, que ya había sido realizado en años anteriores y en localidades distintas, transcurrió plácidamente y sin ningún incidente que reseñar. Las personas objetoras al gasto militar y las antimilitaristas en general, como puede comprobarse, no conformamos grandes masas. Pero somos tenaces y entusiastas. Y sabemos que el futuro es de quienes luchan y no se rinden.

En el escrito registrado, escrito en valenciano, se decía lo siguiente:

" Ministerio de Hacienda

C/Alcalá, 9. 28071 Madrid

Sr./Sra. Ministro/a de Hacienda:

Con el pago de los impuestos contribuyo a financiar los gastos del Estado. Por razones de conciencia y tras un análisis del sentido del gasto militar en la sociedad, no puedo, no deseo colaborar con ese gasto, con la preparación de las guerras. Por ello, hago declaración expresa de mi condición de persona objetora de conciencia al gasto militar.

De acuerdo con ello, he ingresado .............euros en la cuenta de ........................ ............................................................., entidad o colectivo que interviene socialmente en un campo necesario para el verdadero progreso de la humanidad, lo que es la base para una verdadera defensa de una sociedad en Paz.

Como ya expuse más arriba, esta parte de mi impuesto que no trato de defraudar sino que desvío a un fin socialmente útil, corresponde al gasto militar español, por lo que les ruego procedan a descontar dicha cantidad de cualquier asignación presupuestaria relacionada con fines militares y no de ninguna otra.

Finalmente le invito a realizar la Objeción Fiscal al Gasto Militar, porque desobedecer las normas injustas es políticamente necesario, democráticamente saludable, éticamente exigible y además, como puede comprobar, está al alcance de cualquiera de nosotros/as.

Porque las Guerras son un crimen contra la Humanidad, no en nuestro nombre, ni con mi dinero.

Atentamente, queda a su disposición,

Firmado:

En ............................., a .......de ................. de 2019 "

Gracias a Pau, el objetor fiscal que no aparece en las fotos por estar al otro lado de la cámara, por este pequeño reportaje.

Noticia en Radio Alcoy: http://www.radioalcoy.com/News/New/...

Ver también

Objeción Fiscal al Gasto Militar

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Portuarios franceses frenan un cargamento de guerra hacia Yemen

3 June, 2019 - 00:00

Salvador Soler

Disclose, una web de investigaciones, reveló este martes sobre la inminente entrega de armas francesas a Arabia Saudita con el objetivo de continuar la guerra en Yemen. Se trata del carguero Bahri Tabuk, que zarpó del puerto de Saint John, Canadá, y haría escala en Francia como indica Amnistía Internacional. El armamento sería completado en el puerto de Marsella-Fos, donde los estibadores dijeron que "no cargaremos armas ni municiones para ninguna guerra, está fuera de discusión". Una posición que inspira a luchar contra las políticas imperialistas conducidas desde las sombras por el estado francés, y una muestra de solidaridad internacionalista.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes, se abastecen de armamento e inteligencia a través de EE. UU., España y Francia centralmente. Un informe publicado por Disclose en abril muestra mapas de la Inteligencia francesa que detallan el posicionamiento de armas de fabricación de ese país dentro de Yemen y dentro de la frontera saudita, que muestran que unos 430.000 yemeníes viven dentro del rango de alcance de sus cañones.

Desde el gobierno francés plantean cínicamente que esas armas no serían para posiciones ofensivas. La ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly, declaró que no hay "pruebas" de que las armas francesas maten a civiles en Yemen.

Los trabajadores no parecen pensar lo mismo. Así lo demostraron los estibadores del Marsella-Fos en Francia, cuando este jueves detuvieron la carga de armas y municiones de esa nacionalidad, que ya se dirigía hacia Arabia Saudita con vehículos blindados canadienses, para ser empleadas en la guerra contra Yemen.
Francia un aliado clave de los saudíes

En diciembre de 2018 firmaron un contrato comercial para la exportación de armas fabricadas por la compañía francesa Nexter. Entre estas armas se encuentra el Cañón César, sospechoso de disparar en áreas habitadas por cientos de miles de civiles en Yemen. "No menos de 129 armas césar deben enviarse al reino de Arabia Saudita para 2023", según Disclose. Por otro lado, un análisis reciente del Observatorio Económico de Defensa, las exportaciones de armas francesas crecieron en 2018 por la venta de vehículos blindados a Arabia Saudí. Se trata, específicamente, de vehículos blindados de combate VAB MAK3, construidos por Arquus, y dotados de torretas ARX25 de calibre medio, fabricadas por Nexter. Además de tanques Leclerq de fabricación francesa transferidos a Emiratos Árabes Unidos, en la batalla de Hudaida.

La guerra en Yemen comenzó en 2015 a partir de la invasión y bombardeos sistemáticos del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para frenar el avance de la influencia iraní en Medio Oriente. Para ello cuentan con el apoyo militar y de inteligencia de tropas de EE. UU., España y Francia, desplegadas por la Península arábiga y el Cuerno de África. Yemen se encontraba en una guerra civil desatada por la Primavera Árabe que derrocó al dictador Ali Saleh, y que junto a los houtíes recuperaron el terreno perdido frente a los partidos islamistas liderados por Mansur al-Hadi que gobernaron por un período breve, respaldados por Arabia Saudita y los países de golfo.

Solidaridad obrera internacional

La actitud de los portuarios del puerto de Marsella Fos se suma a los del puerto de La Hevre del 8 de mayo, y de los italianos en Génova que se han negado a realizar sus respectivas cargas.

Los sindicatos de trabajadores portuarios junto a varias asociaciones y organizaciones políticas se encuentran en estado de alerta, vigilantes en relación con las cargas hacia Arabia Saudita para evitar el envío de armas.

El 8 de mayo, 100 personas bloquearon el puerto de Le Havre, lo que impidió que un barco de carga saudí atracara, como resultado evitaron la entrega de armas a Arabia Saudita. Al día siguiente, Macron asumió impunemente la política imperialista en nombre de la lucha "sacrosanta" contra el terrorismo.

Ante las revelaciones del nuevo envío de armas del lunes 27 de mayo, que se concretarían al día siguiente en Marsella, varios representantes políticos y asociaciones, entre ellos Amnistía Internacional, llamaron a bloquear la salida del "barco de la vergüenza". Además, el sindicato de estibadores de la CGT en el Golfo de Fos luego emitió una declaración en la que se compromete a no cargar ninguna arma. Los estibadores afirmaron que: "Fieles a nuestra historia y nuestros valores de la paz, el sindicato lucha contra todas las guerras en el mundo, estamos luchando contra el imperialismo, contra la desestabilización de algunos países contra el saqueo”.

Finalmente, las municiones destinadas a Arabia Saudita no se cargaron en el puerto de Marseille-Fos este martes, 28 de mayo. Según reveló en una última declaración publicada en Facebook , las municiones se redirigieron a un destino desconocido, "solo se enviará material civil mañana por la mañana" .

El imperialismo francés es responsable directo de que Yemen se encuentre en una de las crisis humanitarias más graves del mundo. En cifras, 28 millones de yemeníes siguen viviendo bajo bombardeos, más de 8.300 civiles perdieron la vida sólo en ataques aéreos de la coalición liderada por los sauditas, incluidos 1.283 niños, según un censo de proyectos de datos de Yemen. La solidaridad obrera internacional de los portuarios franceses e italianos es una muestra de la potencialidad que tiene la clase obrera para frenar las políticas del imperialismo y sus masacres sistemáticas.

Fuente: http://www.izquierdadiario.es/Portu...

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Historia de la sentencia donde el magistrado asumió un papel reservado al abogado de la mutua

3 June, 2019 - 00:00

La relevancia de la sentencia que os voy a relatar no está sólo en que ha dejado sin pensión a una trabajadora del campo que se encuentra en silla de ruedas a raíz de un accidente. También es relevante porque, entre otras cosas, el magistrado que la dicta ha redactado un Hecho Probado clave para los intereses de la mutua que recurrió...sin que la mutua se lo pidiera, a pesar de que la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social impone que, cuando se recurre una sentencia, son los abogados de las partes quienes deberán instar las modificaciones de Hechos Probados, sin que el juez pueda realizarlas unilateralmente.

He aquí la sentencia www.poderjudicial.es/search/openDoc... Una trabajadora del campo había recibido la orden de su jefe de vaciar unas pesadas cajas de fruta que estaban colocadas una encima de otra, hasta formar una columna mucho más alta que la propia trabajadora. Como el jefe no le proporcionaba escalera, se hizo (como venía siendo habitual) una plataforma artesanal con palets vacíos. Estando subida en lo alto y con una caja de limones en las manos, cayó para atrás y se dio un brutal golpe en la espalda. Inició un proceso de incapacidad por accidente de trabajo que duró de febrero a principios de julio.

En julio la mutua le da el alta, pero la mujer sigue padeciendo fuertes dolores, y va a su médico de cabecera a los 5 días, que le da una nueva baja. En el marco de esa nueva baja el dolor sigue empeorando y le tienen que hacer una artrodesis de urgencia. Le colocan una placa de acero en la columna y la mujer queda en silla de ruedas. La Seguridad Social le declara en situación de incapacidad permanente por enfermedad común (porque la baja en cuyo marco había tenido la operación era por enfermedad común y no por accidente de trabajo, ya que se la dio el médico de cabecera y no la mutua).

La trabajadora viene a verme y presentamos una reclamación para que se declare que la segunda baja derivaba del accidente de trabajo que dio lugar a la primera. La Seguridad Social nos lo estima y lo declara, lo cual tiene como consecuencia que le reconoce una pensión de incapacidad permanente por accidente de trabajo.. La mutua lo impugna judicialmente porque alega que la mujer ya tenía problemas de espalda previos al accidente y la segunda baja (iniciada CINCO DÍAS después de acabar la primera) derivaba de esos problemas previos. La mutua tiene un manifiesto interés en que se declare que deriva de enfermedad común porque si no tendría que pagar ella la pensión de incapacidad.

Vamos a juicio y el juez de instancia declara que tenemos razón, y que una baja iniciada 5 días después de un alta de la mutua, por la misma patología y que además acaba degenerando en una operación de espalda, deriva obviamente del accidente de trabajo. Tuvo mucho que ver un informe clínico elaborado pocas semanas antes del alta de la mutua, donde se declaraba que la trabajadora, pese al tiempo pasado, tenía un profundo edema en la zona del golpe. Y también el acta de la Inspección de Trabajo, que sancionó a la empresa y declaró la gravedad del accidente.

La mutua recurre y el tribunal superior de justicia de Murcia revoca la sentencia, aduciendo que la causa de la segunda baja fueron los problemas previos de espalda de la trabajadora. Más allá del fondo, hay una cuestión de forma que resulta indignante. Y es la siguiente:

Cuando recurres una sentencia puedes pedir la modificación de aquellos hechos probados que te perjudican. Eres tú quien debe redactar el nuevo hecho probado, y el magistrado puede aceptarlo o rechazarlo, pero no redactar él uno distinto, pues ésa es una función propia del abogado recurrente y no del juez. Pues bien, en nuestro caso el abogado de la mutua pide la siguiente modificación fáctica: "El día 6/7/2015 el facultativo médico del Servicio Público de Salud expidió parte de baja a favor de Doña Adolfina , con diagnóstico principal de ciática para Artrodesis L3-L5 por estenosis del canal de la que la paciente ya estaba en lista de espera quirúrgica antes del proceso de accidente de trabajo iniciado el 26 de Febrero de 2.015".

La modificación fáctica no podía prosperar, porque la trabajadora jamás estuvo en lista de espera por estenosis de canal. Pero el magistrado, en lugar de limitarse a rechazarla, redacta él un Hecho Probado totalmente distinto sin que nadie se lo pida, que dice lo siguiente:

"El día 06/07/2015 el facultativo médico del Servicio Público de Salud expidió parte de baja a favor de Dña. Adolfina , con diagnóstico de ciática. La demandante había sido diagnosticada, con anterioridad a tal baja, de espondiloartrosis lumbar y, con ocasión de anterior expediente en materia de valoración de incapacidad permanente derivado de enfermedad común, tramitado por efecto de situación de IT iniciada el 31/1/2011, se emitió informe propuesta por el EVI en el que se hacía constar que la demandante presentaba discopatía degenerativa L3-L4, L4-L5 y L5-s1, protrusión discal L4-L5, hernia discal L5-S1; EMG 3/11: radiculopatía L5 derecha crónica leve;. Incluida en lista de espera quirúrgica para discectomía L4-L5 desde el 3/2/2012. Metrorragias: incluido en lista de espera para histerectomía". Por resolución de la Dirección Provincial del INSS de fecha 13/1/2017, recaída con ocasión de expediente para la valoración de incapacidad permanente derivada de enfermedad común que tiene su origen en la situación de IT iniciada el 6/7/2015, se denegó el derecho de Dña. Adolfina por no reunir el periodo mínimo de cotización exigible".

Sorprendente pero cierto. Comparad ambos Hechos Probados, su extensión y los hechos sobre los que se pronuncia. El primer punto llamativo es que el magistrado (cuya línea argumental es que la trabajadora ya estaba muy mal de la espalda antes del accidente y que por tanto la segunda baja no tiene nada que ver con él) toma en consideración que la trabajadora estaba, en febrero de 2012, en lista de espera para una operación de espalda...y no le llama la atención que, en febrero de 2015, nadie le hubiese operado y siguiese trabajando en el campo cargando cajas. El segundo punto destacable es que el magistrado indica que se denegó a la trabajadora la prestación de incapacidad permanente por enfermedad común en enero de 2017 (finalmente se la dieron por accidente de trabajo al entender la Seguridad Social, después de nuestra reclamación, que ésa era la causa de que hubiese quedado en silla de ruedas).

Pero si entramos en los Fundamentos de Derecho de la sentencia, veremos que el magistrado afirma gratuitamente que posiblemente la trabajadora simulase el accidente, pese a que la mutua en ningún momento planteó tal extremo y pese a que había un acta de la inspección de trabajo en el expediente judicial donde se declaraba la gravedad y la magnitud del mismo. Y es ahí donde se vislumbra con más claridad la idea que es el centro de la argumentación del magistrado: esa idea es que la trabajadora fingió el accidente de trabajo (pese a que nadie alegó tal teoría, ni la propia mutua) para conseguir una pensión de incapacidad por accidente, ya que las cotizaciones no le llegaban para la pensión por enfermedad común. Pero frente a ese prejuicio, hay tres extremos clave:

La Ley General de la Seguridad Social establece la presunción de que, incluso si el trabajador tiene enfermedades previas, el agravamiento de cualquiera de ellas a raíz de un accidente de trabajo que le cause incapacidad permanente, provocará que dicha incapacidad se considere derivada de accidente y no de enfermedad común.

La trabajadora tenía algunos problemas de espalda que le detectaron en 2011, pero finalmente no le operaron (es más, leyendo su expediente médico ni siquiera queda claro que en algún momento llegasen a meterle en lista de espera) y siguió trabajando cargando cajas hasta que, en febrero de 2015, se cayó de la plataforma de palets provocándose un traumatismo tan bestial que, pocas semanas antes de su alta por la mutua, aún mostraba un edema muy extendido en la zona del golpe. Y la Inspección de Trabajo corrobora la realidad y gravedad del accidente.

La mutua le da de alta tras ese accidente y a los 5 días vuelve a caer en baja por la misma patología, siendo operada al poco tiempo y quedando en silla de ruedas.

Pero más allá de estos argumentos lógicos, está la ley procesal. Un juez no puede redactar hechos probados unilateralmente, no puede tomar el papel de abogado de una de las partes y elaborar un kilométrico hecho probado que recoge una lectura parcial del expediente médico de la trabajadora, cuando el abogado de la mutua le había pedido la redacción de un hecho probado exiguo y encima erróneo.

Por eso he presentado un incidente de nulidad de actuaciones y voy a llevar el tema al Tribunal Constitucional si me lo desestiman. Porque la degradación de la Justicia no atenta sólo contra principios abstractos, sino contra realidades tan concretas como la fuente de sustento de una mujer en silla de ruedas. Este magistrado ya ha recibido querellas de otras personas en situaciones parecidas confilegal.com/20161129-5-ciudadanos-prevaricacion-tsj/ En mi caso, creo que agotar todas las instancias judiciales y darle difusión al tema es más útil (y en cualquier caso debe ser paso previo) que interponer una querella desde la rabia sin agotar esos pasos. Y eso que la rabia es mucha.

Fuente: https://www.meneame.net/story/histo...

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Despeses militars per a despeses socials!: Dilluns 3 de juny, acció en Alcoi de denúncia de la despesa militar

2 June, 2019 - 12:28

Els companys i companyes del Grup Antimilitarista Tortuga faran demà dilluns, a les 11 del matí, a Alcoi, una acció de denúncia de la despesa militar.

L'acte consistirà en una petita concentració davant de l'Agència Tributària d'Alcoi (al carrer Diego Fernández Montañés núm. 14) i la presentació d'un escrit dirigit al ministre d'Hisenda fent-li constar la declaració com a persones objectores a la despesa militar.

Animem als companys i companyes que puguen a participar en esta senzilla acció de denúncia, que tindrà una durada de menys d'una hora. Com més gent hi participe, més repercussió pot tindre l'acció.

Podeu vore la notícia de l'acció que van fer l'any passat a les portes de l'Agència Tributària d'Elx: https://www.grupotortuga.com/Tortug...

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Trino

2 June, 2019 - 00:30

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